"Culpables". GATA CATTANA

Aquella noche
no existe ya
más en el brillo
de tus ojos
cuando me miran,
cómplices…
En el cosquilleo
del secreto.
Estábamos hechos
de la plenitud
de sabernos débiles,
más de carne que nunca.
A sabiendas del pecado.
Culpables, culpables, culpables…
Temblando de miedo
y de pudor,
al descubrirnos
con la manzana
en la boca.

 

Carmen Laforet

 "Hay una buena cantidad de nada en la vida y hay que saber dejarla atrás".














¿Y donde se ha quedado aquella muerte que me prometiste?


 ¿Y donde se ha quedado aquella muerte que me prometiste?

yo la quería breve, fulgurante y brillante

y con la tibia caricia del sol de media tarde

y en silencio y sin música de fondo

sentado en una silla tan vieja como mis huesos

y de repente me estalla el corazón

y mis manos se van al pecho

mientras mi cuerpo cae fulminado al suelo.

Ya está

ya me he muerto

pero por un momento he vuelto

y para deciros

que a la muerte no se le pueden pedir condiciones

y por tanto, no hay pactos posibles

y morirás el día, la hora, el mes, el año

que la muerte haya decidido que te vas a morir.













Amalia Bautista: "Y ya nunca seremos más jóvenes que ahora".


 

Myriam Soufy. Dossier de poesía africana.


En el envés de mi vida​​
deslizo​​
el botón de mi vestido azul​​
las paredes encaladas​​
la bandera de una ciudad sin nombre​​
una galleta​​
confeti.
En el envés de mi vida​​
deslizo​​
un bolígrafo de tinta rosa​​
dos conchas​​
un campo de maíz​​
el perro de los vecinos​​
los dedos de mi tercera mano.
En el envés de mi vida​​
deslizo​​
una escala en Do mayor​​
un violonchelo​​
brazaletes entrelazados​​
una brújula​​
el electrocardiograma de un corazón.

 














Dennis Acevedo

 

Cómo decirle al jefe: no voy a trabajar porque hay un​​ algo​​ que no me deja salir de casa.

Entonces, la distracción: chatear con amigos, lavar la losa, arreglar la habitación, llevarse a la ducha, jugarle una trampa a eso que soy.
O activarlo.​​
Y entregarse al placer del daño. A sangrar por la herida por dónde más por dónde​​ no​​
Cómo decir: es que llegué tarde porque estoy dudando si quiero seguir viva.
El miedo al futuro
en las úlceras del estómago.
Sigamos pensando que el amor es un líquido viscoso que alivia​​ esto
Nunca estaremos arreglados.
La insuficiencia de las palabras difíciles rimbombantes diagnósticos informes
Cómo decir: te voy a herir porque soy solo ira
Y tú me amas.
Así de inverosímil es el amor.
Pero es suficiente.
Y por eso logro salir de casa..










Si yo fuera dios


 Si yo fuera dios

(que no lo soy, ni lo pretendo)

no crearía al ser humano a mi semejanza

cogería un algo de algunas de mis partes

quizá el trozo menos amargo de mi alma

y hace bastantes años y cuando era una joven promesa

cogería alguna parte de mi cuerpo

puede que mi mano izquierda y poco más.

Físicamente no nací demasiado dotado

salvo mi mano zurda que siempre fue lista y poderosa.

Nací, zurdo de mano

(de pies, soy diestro)

aprendí a comer con mi mano izquierda

y también intenté escribir con ella

y entonces algunas mentes perversas que en teoría se tenían

 que encargar de mi educación, 

pensaron 

que era un vicio que había que corregir

y empezaron los castigos y las bofetadas

cada vez que me saltaba sus putas reglas ridículas y patéticas.

Ataban mi mano zurda a la silla

o a la pata de la mesa

y como si mi mano estuviera envenenada

por un demonio que lógicamente, 

era tan zurdo como yo lo era.

Y esa fue mi primera idea de lo que era un pecado mortal

haber nacido zurdo

y porque el demonio de alguna manera 

se había colado en mi cuerpo

y por eso había que exortizarme

y para echar al demonio de mi cuerpo.

Mi madre y los curitas hicieron piña

y recibí por todos lados

y algunas cosas consiguieron

como que escribiera y comiera con la derecha

pero en los deportes de mano

seguí siendo, zurdo declarado.

En los deportes no les importaba

que jugara con mi mano endemoniada.













 

¿SOMOS NÚMEROS?

                                                Y que pasa si un día te despiertas y te das cuenta que todas tus fortalezas se han convertid...