"Culpables". GATA CATTANA
¿Y donde se ha quedado aquella muerte que me prometiste?
¿Y donde se ha quedado aquella muerte que me prometiste?
yo la quería breve, fulgurante y brillante
y con la tibia caricia del sol de media tarde
y en silencio y sin música de fondo
sentado en una silla tan vieja como mis huesos
y de repente me estalla el corazón
y mis manos se van al pecho
mientras mi cuerpo cae fulminado al suelo.
Ya está
ya me he muerto
pero por un momento he vuelto
y para deciros
que a la muerte no se le pueden pedir condiciones
y por tanto, no hay pactos posibles
y morirás el día, la hora, el mes, el año
que la muerte haya decidido que te vas a morir.
Myriam Soufy. Dossier de poesía africana.
Dennis Acevedo
Cómo decirle al jefe: no voy a trabajar porque hay un algo que no me deja salir de casa.
Si yo fuera dios
Si yo fuera dios
(que no lo soy, ni lo pretendo)
no crearía al ser humano a mi semejanza
cogería un algo de algunas de mis partes
quizá el trozo menos amargo de mi alma
y hace bastantes años y cuando era una joven promesa
cogería alguna parte de mi cuerpo
puede que mi mano izquierda y poco más.
Físicamente no nací demasiado dotado
salvo mi mano zurda que siempre fue lista y poderosa.
Nací, zurdo de mano
(de pies, soy diestro)
aprendí a comer con mi mano izquierda
y también intenté escribir con ella
y entonces algunas mentes perversas que en teoría se tenían
que encargar de mi educación,
pensaron
que era un vicio que había que corregir
y empezaron los castigos y las bofetadas
cada vez que me saltaba sus putas reglas ridículas y patéticas.
Ataban mi mano zurda a la silla
o a la pata de la mesa
y como si mi mano estuviera envenenada
por un demonio que lógicamente,
era tan zurdo como yo lo era.
Y esa fue mi primera idea de lo que era un pecado mortal
haber nacido zurdo
y porque el demonio de alguna manera
se había colado en mi cuerpo
y por eso había que exortizarme
y para echar al demonio de mi cuerpo.
Mi madre y los curitas hicieron piña
y recibí por todos lados
y algunas cosas consiguieron
como que escribiera y comiera con la derecha
pero en los deportes de mano
seguí siendo, zurdo declarado.
En los deportes no les importaba
que jugara con mi mano endemoniada.
¿SOMOS NÚMEROS?
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