si un día te despiertas
y te das cuenta
que todas tus fortalezas
se han convertido en debilidades
y que lo nuestro no era tan nuestro como queríamos creer.
El mundo al revés
y lo extraño se convirtió en cotidiano
y las palabras se hicieron números
y por eso hablaremos en códigos binarios
que a su vez tendrán asignado un número.
Yo tengo el número 10
o sea, soy el 10
y digo esto y no siento ninguna emoción
y porque me da exactamente igual
ser el 1 o el 8 o el 23.
Yo prefiero ser yo mismo
con un cerebro encajado dentro de mi cráneo
y añadimos un trozo grande de carne
otro poco de grasa y piel
unos cuantos músculos, tendones y huesos
y ya tenemos creado al personaje.
Yo soy un ser humano
y odio que me identifiquen por un número.



