Me sobra y me falta


Me sobra todo o casi todo,
me sobran algunas palabras agresivas que se deslizan por el cielo de mi boca,
me sobran los sonidos guturales que salen de mis profundidades...
y que demuestran que estoy dotado de maldad.
Me sobra la mentira piadosa y compasiva
y el placer que a veces me produce la mentira.
Me sobra el viento calmo y sosegado
y el bochorno de las noches de verano.
Me sobra la violencia medida y desmedida,
tanto como el que vive de la pena ajena
y de la suya.
Me sobra el poder del dinero,
y la avaricia implacable del capitalismo desmedido.
Me sobra todo lo mezquino,
todo lo divino
y todo lo que no tiene sentimientos
pero que aún así, te habla de ellos.
Me sobran algunas letras cuando escribo,
y añoro dar un giro sin sentido a todo lo que escribo.
Me faltan saltos, quiebros y amagos,
cuando quiero decir lo que siento.
Me sobra y a veces me falta,
y me falta y a veces me sobra,
pero viéndome en perspectiva
yo os puedo asegurar,
que soy tal como he nacido
pues mi esencia ha sido conservada
sólo que soy menos niño y más roble viejo.

SE ACABÓ LA GUERRA


 

Y ¿como no va a pesar más todo esto?.

 

Si te acuerdas de mí

te mando un saludo, un beso

un abrazo

y una caricia bajo tu falda

y entonces veremos si ese recuerdo

nos hace revivir el deseo

de aquellos viejos tiempos

cuando éramos jóvenes

y no estábamos programados

por lo menos, no del todo.

Cuando éramos cuerpos salvajes

y sin normas ni leyes

porque aún no sabíamos que las había

y que de una manera o de otra

nos marcarían la vida.

Ahora que en teoría 

debía ser más libre que nunca

y porque estoy en mis dominios

terrenales y siderales

y sé quién me puede querer

y quién me quiere joder

pero me pesa el pasado, el presente

y el rápido paso de los días

y siento que cada día

mi mochila pesa un poco más

y porque dicen que es ley de vida.

Y de nuevo se ha puesto la ley por el medio.

Lo que más me pesa es mi pasado,

por algunas cosas que hice

por otras que no hice

y por otras que empecé bien

pero sin saber porqué...

de repente dejé de hacer.

Y no voy a decir que he sido bueno

porque es un dato erróneo

y porque he sido un poco de todo:

bueno, malo, perverso, envidioso,

vengativo, agresivo, agradable y simpático,

amable y desagradable

buen y mal amigo

adicto, borracho, insomne

e incomprendido.

Y ¿como no me va a pesar más todo esto?.












¿SOMOS NÚMEROS?


                                               
Y que pasa

si un día te despiertas

y te das cuenta

que todas tus fortalezas

se han convertido en debilidades

y que lo nuestro no era tan nuestro como queríamos creer.

El mundo al revés

y lo extraño se convirtió en cotidiano

y las palabras se hicieron números

y por eso hablaremos en códigos binarios

que a su vez tendrán asignado un número. 

Yo tengo el número 10

o sea, soy el 10

y digo esto y no siento ninguna emoción

y porque me da exactamente igual

ser el 1 o el 8 o el 23. 

Yo prefiero ser yo mismo

con un cerebro encajado dentro de mi cráneo

y añadimos un trozo grande de carne

otro poco de grasa y piel

unos cuantos músculos, tendones y huesos

y ya tenemos creado al personaje.

Yo soy un ser humano

y odio que me identifiquen por un número.














ESA PAZ


Ahora soy un pez voraz por mera necesidad
y amo todo lo que veo y siento
y ahora amo el mar visto desde tierra...
y eso te da una perspectiva más,
es ver el mar desde tierra sólida y segura,
y clavas tus pies en el suelo y de tal manera,
que ni un ciclón te moverá del sitio
y tanto vale un muelle como una roca
que resisten la mordida brutal y espumosa de las olas,
y aguantando las embestidas de esos remolinos delirantes
que te quieren arrastrar hacia el mar,
y tú mientras tanto
queriendo mantener esa paz y tranquilidad que emana el mar en calma en un día sin viento
esa paz que siempre hemos soñado en hacerla nuestra
y que a su vez, muy pocos la conseguirán.

EL DOLOR Y SUS COSAS

 

Y cuando todo duele

¿qué se puede decir?

simplemente, que todo duele

y poco más.

Y si te quejas más veces

pide el libro de reclamaciones

a quién lo posea.

Hasta el dolor llega a agotar

primero al que lo padece o sufre

en segundo lugar, al que está a su lado

y hasta yo me agoto de tanto dolor

que sobre todo siento a mi alrededor. 

No deseo dolor a nadie

hablo de dolor verdadero

dolor agudo, crónico, persistente

intermitente, desaprensivo 

o dolor incomprendido

y éste último y por lo que sea

nunca sabrás porque se ha producido.

Hay personas que ante el dolor ajeno

no saben lo que tienen que hacer

y más si esas mismas personas

son la causa y la razón de ese dolor

y sin más, se ponen de perfil

ante el dolor que han producido.

Tampoco tú puedes hacer más

y pasado el tiempo

no es que no puedas

y es que ya no quieres hacer nada por ellos

y haces un copia y pega de como uno

se tiene que poner de perfil.

Total

y desde hace mucho tiempo

ya eras invisible para ellos

y así demuestran una vez más

que su grado de insensibilidad

es cuando menos que aterrador.














LOUIS MADEIRA


 

Margaret Atwood

  "Yo existo en dos lugares, aquí y donde tú estés".