¿SOMOS NÚMEROS?


                                               
Y que pasa

si un día te despiertas

y te das cuenta

que todas tus fortalezas

se han convertido en debilidades

y que lo nuestro no era tan nuestro como queríamos creer.

El mundo al revés

y lo extraño se convirtió en cotidiano

y las palabras se hicieron números

y por eso hablaremos en códigos binarios

que a su vez tendrán asignado un número. 

Yo tengo el número 10

o sea, soy el 10

y digo esto y no siento ninguna emoción

y porque me da exactamente igual

ser el 1 o el 8 o el 23. 

Yo prefiero ser yo mismo

con un cerebro encajado dentro de mi cráneo

y añadimos un trozo grande de carne

otro poco de grasa y piel

unos cuantos músculos, tendones y huesos

y ya tenemos creado al personaje.

Yo soy un ser humano

y odio que me identifiquen por un número.














ESA PAZ


Ahora soy un pez voraz por mera necesidad
y amo todo lo que veo y siento
y ahora amo el mar visto desde tierra...
y eso te da una perspectiva más,
es ver el mar desde tierra sólida y segura,
y clavas tus pies en el suelo y de tal manera,
que ni un ciclón te moverá del sitio
y tanto vale un muelle como una roca
que resisten la mordida brutal y espumosa de las olas,
y aguantando las embestidas de esos remolinos delirantes
que te quieren arrastrar hacia el mar,
y tú mientras tanto
queriendo mantener esa paz y tranquilidad que emana el mar en calma en un día sin viento
esa paz que siempre hemos soñado en hacerla nuestra
y que a su vez, muy pocos la conseguirán.

EL DOLOR Y SUS COSAS

 

Y cuando todo duele

¿qué se puede decir?

simplemente, que todo duele

y poco más.

Y si te quejas más veces

pide el libro de reclamaciones

a quién lo posea.

Hasta el dolor llega a agotar

primero al que lo padece o sufre

en segundo lugar, al que está a su lado

y hasta yo me agoto de tanto dolor

que sobre todo siento a mi alrededor. 

No deseo dolor a nadie

hablo de dolor verdadero

dolor agudo, crónico, persistente

intermitente, desaprensivo 

o dolor incomprendido

y éste último y por lo que sea

nunca sabrás porque se ha producido.

Hay personas que ante el dolor ajeno

no saben lo que tienen que hacer

y más si esas mismas personas

son la causa y la razón de ese dolor

y sin más, se ponen de perfil

ante el dolor que han producido.

Tampoco tú puedes hacer más

y pasado el tiempo

no es que no puedas

y es que ya no quieres hacer nada por ellos

y haces un copia y pega de como uno

se tiene que poner de perfil.

Total

y desde hace mucho tiempo

ya eras invisible para ellos

y así demuestran una vez más

que su grado de insensibilidad

es cuando menos que aterrador.














LOUIS MADEIRA


 

¿SOMOS NÚMEROS?

                                                Y que pasa si un día te despiertas y te das cuenta que todas tus fortalezas se han convertid...