En realidad y poco a poco
voy perdiendo la sensibilidad más fina
y no sé muy bien
si son tus dedos los que me acarician
y si son tus besos los que recorren mi cuello
que tampoco digo, que no lo sean
y esa es mi primera duda
sin son tuyos o no lo son
o yo me hago creer que lo son
y porque me gusta ponerle cara a la otra persona
y porque en mi concepto de amor
entra su cara, entra su cuerpo
entra sus bellas palabras
entran sus pensamientos
y en fin, entra su cuerpo y su alma entera.
Y me encanta sentir su cuerpo pegado a mi espalda
y escuchar el murmullo de sus respiraciones
y el susurro que producen sus sentimientos
y como me abraza y como me acaricia el alma
y como me deja sobrecogido.
Para enamorarme de alguien
me tiene que gustar todo de la otra persona
desde sus movimientos y aspavientos
desde sus gestos y miedos
desde sus sonrisas y risas
desde como se expresa y habla
desde como ella te mira y siente la vida
desde el olor que emana su cuerpo
desde sus respiraciones y hasta de como mastica y bebe
desde su delicadeza hasta como siente la tristeza
o como manifiesta su alegría.
Pero si algo me ha demostrado la vida
es que nada de esto, es cierto
y uno se enamora porque sí
y de alguien
que no entra en ese esquema
y porque cuando te enamoras
no hay esquema que valga.



