NI AHORA, NI ANTES, NI NUNCA


 Que nadie respire

y menos cuando estemos en silencio

que nadie hable, ni esboce una sonrisa

y porque todo se oye

y porque soy de oído demasiado fino

y hasta puedo escuchar el sonido del silencio

y como mi cuerpo se estremece al verte.

Y eso que casi nada me sorprende

he visto de todo

he vivido como un poseído

aunque a veces

me he dejado llevar por las mareas

y en ese sube y baja a veces me he dormido

y al despertar de mi letargo

 estabas a mi lado

y por eso casi nada me sorprende.

Yo hice poemas

en los que hablaba de tí

decía que te añoraba o que te amaba

a veces locamente

en otras, de forma más pausada

pero en todas dije

que nunca me olvidaría de tí

ni ahora, ni antes, ni nunca.












 

ORTEGA CANO Y SU CONDENA


¡Joder!, dos años y medio de condena y por cargarte a un tío en la carretera y además todo puesto y hasta las cejas de alcohol. Esto le ocurrió al Ortega Cano y es verdad que había bebido muy poco cuando tuvo el accidente, él sólo se había mojado las labios, decía el menda poniendo cara de angustia y pena lastimera. Y es que es magnífico mojarse los labios en una copa de champán y decir que da más placer que el simple hecho de bebérsela. Es la nueva moda, te pides una copa y mojas los labios y después la dejas. Si al final sube más la mojada de labios que bebérse una copa o como este famoso caso, más que beberse mil copas. Pues, lo que nadie puede discutir es que iba más ciego que un piojo y que si dió positivo en el control de alcoholemia, fué porque el aparato estaba estropeado, porque si llega a estar bien, el aparato simplemente explota.
La sangre no era de él, no señor, la sangre se la confundieron en el Hospital y analizaron la sangre del Paquirrín, que estaba allí, justo allí y como dj de una discoteca de moda que había por aquella zona y como al final de la fiesta, tuvo una gran bronca con otros cuatro borrachos de la zona y rompieron parte del mobiliario, así como algunos coches, pues pasó que también lo detuvieron y su sangre fue a parar al mismo Hospital que guardaba la sangre del Ortega Cano. Y claro hubo una imbécil de auxiliar que previamente le miraba con muy malos ojos y se confundió de frasco y al Paquirrín lo frieron a vitamina B1 y al Ortega lo pusieron en aislamiento para controlar su sobredosis de farlopa. Así que por una inepta de auxiliar de mierda, el menda se salvó de unos cuantos años más por conducir borracho como una cuba. Aquí hay que entender una cosa, el Ortega iba borracho, pero es verdad que no iba en un estado fuera de lo normal, de su normalidad hablamos, porque él ya nació con una botella en su boca y su problema verdadero y su verdadero problema, era cuando dejaba de beber. El famoso delirium tremens no le llegaba ni a la suela de sus zapatos. Y entonces y en definitiva, el problema que tuvo ese día, fue el de no beber lo suficiente para calmar su necesidad de tener que beber o lo que es lo mismo, su necesidad de calmar su mono.
Hay que entender otra cosa, el Ortega ha encontrado una nueva manera de ingerir alcohol. Coges la copa y la apoyas en tus labios y a través del cristal se absorve y al parecer hasta sirve para tiempos de crisis, pues con sólo poner tus labios en la boca de la botella, sube más que un barril de gin tonic. Por tanto una copa para toda la noche, por lo que deduzco que esa nueva vía de absorción tiene una duración de unas doce horas, pues a él la cogorza le duró hasta el día siguiente, que es cuando mató al señor que iba en el otro coche. Es todo un descubrimiento, y creo que nadie le da la importancia que tiene, ya sea social, como individual. Ya que a partir de ahora, en los botellones ya no hará falta abrir la botella, simplemente con apoyarla en los labios, llega. Y a nivel individual, pues porque no tienes que gastar ni un duro, te llevas de casa la petaca sin abrir y eso sí que sea de cristal y mejor si es cristal de Bohemia, pero esto ya se lo dejamos para los más refinados. Los demás, los que somos un puto bulto de carne con ojos, nos llega con un simple cristal de cualquier botella. El caso es que por ser famoso y salir en la revista "Hola" y por supuesto haber sido torero y sobre todo, estar muy bien relacionado con los que ordenan y mandan, pues pasó que se cargó a un tío que iba conduciendo tranquilamente en una mañana cualquiera y simplemente le cayeron dos años y medio. Ni 6 meses estuvo en la cárcel. Y lo peor de todo esto, es que el juez que le puso la condena, sigue pensando que fue una condena justa. Anda que si llego a ser yo el condenado, me hubieran caído 16 años y medio y sin posibilidad de reducción por buen comportamiento o por chupársela muy bien al señor juez.





























VIVIMOS BAJO EL YUGO


 Vivimos bajo el yugo
del que posee las balas
y expone su fuerza bruta
con total impunidad.
Vivimos bajo la sombra de su continua amenaza.
Vivimos entre algodones ensangrentados
y pidiendo permiso
para poder respirar
y hasta,
para hablar entre nosotros.
Somos carne de cañón
para esos buitres sanguinarios
para ellos, somos sus despojos.
Ellos nacieron con su traje de guerra
pero para jugar en su casa
mientras nosotros ponemos la carne
los huesos y la sangre
que se derrama en cada batalla.
Su bandera es el odio y su falta de humanidad...
Nosotros siempre quisimos paz
y ellos,
siempre querrán guerra.

Esdras Parra


 He atribuido a los pantanos
la soledad de los puentes
la soledad
el barro reseco y ardiente
el agua en suspenso
los juncos que se alzan sobre sus escombros
hay un instante en que mis movimientos
se ensombrecen
bajo el crepúsculo sin tregua
por eso invento la tranquilidad
invento el tacto
hago que la tierra acorte sus pasos.

A veces hasta he llegado a pensar


 A veces hasta he llegado a pensar

que el camino de ser un poeta

es demasiado duro y solitario.

Muchas horas de trabajo sutil, oscuro y laborioso

demasiado tiempo de mantener tu mente despierta 

y siempre dispuesta a pasear por otros mundos

y por otras dimensiones que hasta ahora

eran completamente desconocidas.

A veces me canso de hablar con el alma en la mano

de abrirme en canal de arriba abajo

y de escribir con las vísceras y entrañas

y que cada frase sea pensada mil veces

y cada palabra será esculpida con la delicadeza de mis manos

y tuve que aprender a añorar con la punta de mis dedos

y convertirme en alguien que no sabía que y quién era

y hablar con mis antepasados y como si los tuvieras delante

y viajar por el futuro

y a sabiendas de que el futuro es una quimera

y tú bramando junto al mar embravecido

o deslizándote entre la bruma de la mañana

y buscando sentido a todo lo que has perdido

o que no has encontrado

y como si todo esto fuera fácil

y no lo más difícil que hasta ahora he realizado.













TODO ACABA EN SU SITIO

 

Dicen que al final del final,
todo acaba en su sitio.
Y sin ser un ferviente creyente
de las frases hechas y totalmente resolutivas,
tengo que reconocer que en éste caso,
y después de pensarlo muchas veces
digo que tarde o temprano
todo vuelve a su sitio.
Hay el engaño de un día de sol tras la ventana,
o hay aquellas vistas al mar que todo lo curan
y las heridas cicatrizan adecuadamente
y hasta las malas ideas desaparecen,
o hay la luna mostrando sus encantos de diosa
enamoradiza
y entonces,
hay un momento de aquella noche
en que nos confundimos de idea...
y tú me pareciste la mejor persona que había conocido
y yo me sentía feliz
allí envuelto en mi hechizo encantado.
Pero la noche dura lo que dura
y con el primer rayo de sol sobre tu rostro,
me di cuenta que tú no estabas en tu sitio
o a lo mejor era yo, el que no lo estaba.
Y de repente sentí la punzada de que algo no cuadraba,
y no sé lo que pasó por mi cabeza,
pero tuve que romper aquella foto imaginaria
y porque nada es lo que parece
y porque el paso del tiempo
se encarga de poner cada cosa en su sitio.
Ahora te escucho pero no te oigo
ahora te veo y siento que ya no te llevo dentro
ahora te hablo
y sé que no me estás escuchando.













SOMOS...

 


LA SECTA DEL ARREPENTIMIENTO

 En realidad los sentimientos hacia alguien se tienen o no se tienen y si no se tienen es imposible querer forzarlos no se puede querer por ...