Que nadie respire
y menos cuando estemos en silencio
que nadie hable, ni esboce una sonrisa
y porque todo se oye
y porque soy de oído demasiado fino
y hasta puedo escuchar el sonido del silencio
y como mi cuerpo se estremece al verte.
Y eso que casi nada me sorprende
he visto de todo
he vivido como un poseído
aunque a veces
me he dejado llevar por las mareas
y en ese sube y baja a veces me he dormido
y al despertar de mi letargo
tú estabas a mi lado
y por eso casi nada me sorprende.
Yo hice poemas
en los que hablaba de tí
decía que te añoraba o que te amaba
a veces locamente
en otras, de forma más pausada
pero en todas dije
que nunca me olvidaría de tí
ni ahora, ni antes, ni nunca.






