COSAS QUE PASAN Y QUE NO DEBÍAN PASAR


Han pasado unos cuantos años desde que una persona (si se le puede llamar persona), me saludó por las redes sociales y me preguntó y ¿por donde andas?. Y claro su saludo me produjo náuseas y casi vomito por el asco que me estaba dando y porque desde siempre el menda del que ahora hablo, me pareció un ser lascivo, repugnante, hipócrita, farsante y tan egocéntrico que piensa que el mundo funciona alrededor de su propio ombligo. Menos mal que de aquellas ya le respondí adecuadamente y desde esas dejó de saludarme y de preguntarme sobre mi vida. Por fin se dió por enterado. Había sido mi jefe durante unos años y en ellos me explotó como si fuera su puto esclavo. A mí y a todos los que trabajamos con él y porque él consideraba que trabajábamos para él y por su parte todo eran órdenes y amenazas de que a lo mejor te quedabas sin trabajo. Era y supongo que aún es, un ser siniestro, desconfiado, mala persona y uno de los peores jefes que he tenido en mi vida y por su puta ineficacia y por considerarse dios en la tierra. Pero claro, él eso no lo veía, ni lo vió nunca y porque el consideraba que había realizado una labor acojonante y encomiable y que tendría que ser merecedora de todo nuestro agradecimiento. Y como siempre pasa, hubo un día en que demostró todo lo era.

Y creo que eran sobre las 12 del mediodía de un día cualquiera y me llamó mi hermana y para decirme que mi madre estaba en la UCI del Hospital de Vigo y en estado de coma. Más tarde me pude enterar que tuvo una hemorragia cerebral por un Ictus hemorrágico y por su extensión era de pronóstico muy malo. Al día siguiente tenía una guardia de 24 horas y por esa razón llamé inmediatamente a mi jefe y para comunicarle que me iba a Vigo y en el primer avión que hubiera. Él no me dijo nada sobre mi madre, pero sí me dijo sobre la guardia que tenía al día siguiente y que no podía irme y porque no había un posible sustituto. Yo no daba crédito y porque hay que ser animal sin principios. Me acuerdo que aquella conversación telefónica acabó fatal y me acuerdo perfectamente de mis últimas palabras: pues ahora mismo me voy al juzgado y te voy a poner una denuncia que te vas a cagar. Mi madre casi muerta y el menda exigiéndome que pasara de ella. Se llamaba Armando y teníamos un frase dedicada a él "Armando bronca segura". Y en el último segundo de la llamada acabó diciéndome que me llamaría en una hora y para ver si encontraba a alguien que me cubriera. Yo le recordé lo del Juzgado y la denuncia que le iba a poner y que ahora mismo me iba a sacar el billete de avión y que no me llamara para nada y porque si no encontraba a nadie que fuera a trabajar por mí, que fuera el mismo y porque desde luego, yo no lo iba hacer.

Después me mandó un mensaje y para decirme que mi guardia estaba cubierta y que no me preocupara. Yo le escribí otro mensaje diciéndole que mi preocupación era mi madre y que lo de cubrir mi guardia era su puto problema. Al día siguiente y a primera hora de la mañana me trasladé a Vigo y allí y in situ pude comprobar como mi madre se había convertido en un vegetal y que a eso era a todo lo que a lo mejor y con suerte, podía aspirar. Ya estaban mis hermanos allí. Y entonces pensé que la vida es así de cabrona y porque mi madre siempre dijo que hubiera preferido morir antes que ser un mueble viejo. Intubada y medio muerta o por no decir que estaba muerta al 90%. Al mes le dieron el alta montada en una silla y porque apenas movía un poco una de sus manos y su cara era un poema dedicado a la agonía. Mirada totalmente inexpresiva propia de un muerto viviente. Y pasaron los meses y ella siguió igual. Al cabo de unos meses cogió una plaza en un Geriátrico que estaba cerca de Guadalajara y en medio de la nada. Y hasta que años después murió como ella nunca quiso morir, en un Geriátrico, paralítica de arriba abajo, dependiente al 100% y además ella que nunca quiso saber nada de la vejez y porque se negaba a sentirse vieja, pues si le quedaba algo de cerebro (espero que no), el verse en aquella situación tan de muñeca de trapo, sería como tener una de sus peores pesadillas.       Pocas personas se mueren como ellas quieren o como ellas pensaban que se iban a morir.

Y lo de mi jefe Armando acabó como tenía que acabar o sea de la peor manera. No nos hablamos más. A partir de ahí, el hola y el adiós, fue todo lo que nos dijimos y porque seguía siendo mi jefe y para que no me jodiera más de lo que hacía, tuve que conservar el saludo. Y años después va el tío y como si nada hubiera ocurrido y me pregunta ¿y por donde estás?. Y yo estuve a punto de decirle, pues aquí estoy y en la cama y junto a tu madre.















TRAFICANTES DE TIEMPO (Irene Vallejo)

«Igual que tú, el niño siente la impaciencia del deseo —lo quiero ya—, pero no puede comprender la razón de la prisa. Para qué sirve la rapidez, cuando el placer consiste en entretenerse, remolonear y ser lentos. Qué inexplicables le parecen vuestras bruscas urgencias, los espabila, los venga vamos, los así no llegaremos nunca. Experto en demoras, se recrea en cada juego, en el peldaño de cada escalera, en cada excursión, como una historia interminable. Tu hijo intuye que el amor exige prodigalidad temporal. Si quieres a alguien, le das tu sosiego, tu desaceleración, tu olvido de los relojes.
Sin embargo, tu pequeño sibarita tiene serios competidores: cada instante, los dispositivos digitales y sus voraces pantallas batallan por secuestrar nuestras horas. Los gigantes tecnológicos codician miradas absortas para subastarlas en un frenético mercado de la atención. Las aplicaciones y las redes sociales son gratuitas solo en apariencia. No pagamos por ellas porque el producto es en realidad otro: nuestro tiempo. Hechizados por imágenes palpitantes y estímulos adictivos, regalamos información sobre nuestros gustos, movimientos, opiniones, miserias y sueños. Cuanto más, mejor: alimentamos bancos de minutos y bases de datos que las empresas venderán al mejor postor y que retornarán en forma de publicidad y propaganda personalizadas. Somos nosotros quienes estamos en venta.
En los años setenta, antes de la expansión de Internet y los primeros móviles, un autor de literatura infantil, Michael Ende, escribió una fábula visionaria sobre el saqueo de nuestro tesoro temporal. Los habitantes de una gran ciudad empiezan a recibir la visita de unos misteriosos hombres vestidos de gris, agentes de la Caja de Ahorros del Tiempo. Estos persuasivos recién llegados prometen suculentos intereses a la gente que deposite en su banco las horas ahorradas cada día: en lugar de media hora, dedique un cuarto de hora a cada cliente; reduzca el contacto cotidiano con su anciana madre a unas breves palabras; mejor aún, alójela en un buen asilo, pero barato, donde cuidarán de ella; no pierda ni una fracción de sus preciosos días en cantar, leer o en compañía de sus amigos. Los traficantes de tiempo van conquistando calladamente la sociedad, sin ninguna resistencia. La ansiedad, la urgencia y una prisa obsesiva se apoderan de la gente, que sigue ciegamente los consejos de los trajeados hombres grises tomándolos por decisiones propias. “Un negocio difícil, sangrarles el tiempo a los hombres, segundo a segundo. Nosotros nos lo quedamos, lo necesitamos, lo ansiamos. No sabéis lo que significa vuestro tiempo. Pero nosotros lo sabemos y os lo chupamos hasta la piel. Y necesitamos más, cada vez más”. Solo Momo, una niña huérfana que vive entre las ruinas de un anfiteatro romano, y la mágica tortuga Casiopea consiguen desenmascarar y derrotar a los grises banqueros que aspiran el humo de instantes usurpados.
Frente a nuestro empeño en digitalizar la educación, los gurús informáticos de Silicon Valley están criando a sus hijos sin pantallas. En los carísimos colegios privados de la meca tecnológica, los niños hacen sus cuentas con lápiz, cuartillas y arcaicas pizarras provistas de tizas de colores. Algo huele a podrido en California, cuando los propios cocineros prohíben a su familia saborear el mismo plato que nos ofrecen.
En la mitología clásica existió una divinidad llamada Momo, como la niña de Ende. La legendaria Momo encarnaba la burla irreverente hacia todos, incluso contra los habitantes del Olimpo: opinaba con ironía que la creación de los seres humanos estaba sobrevalorada. A su juicio, los dioses deberían haber previsto una pequeña puerta en el pecho que permitiera vigilar nuestras verdaderas ideas y sentimientos sinceros. No imaginaba que, algunos milenios más tarde, regalaríamos con ligereza datos vitales sobre nuestra salud, nuestras ideas políticas y nuestros secretos, auténticas semillas de control. Hoy, esa portezuela que soñó Momo existe, y ciertas empresas la abren para hurtarnos el tiempo y la intimidad con la ganzúa de nuestras horas cautivas».

C. Bukowski. ¿Como le llamas a eso?

 ''Y cuando en las mañanas nadie te despierta, y cuando en las noche nadie te espera, y cuando puedas hacer lo que quieras...

¿ Como le llamas a eso ?
¿Libertad o soledad ?













 ''Y cuando en las mañanas nadie te despierta, y cuando en las noche nadie te espera, y cuando puedas hacer lo que quieras...

¿ Como le llamas a eso ?
¿Libertad o soledad ?

LA VIDA SIGUE (Karmelo C. Iribarren)

 

La vida sigue –dicen–,
pero no siempre es verdad.
A veces la vida no sigue.
A veces solo pasan los días.

















NO DEJO DE PREGUNTARME...


Cada día que va pasando
no dejo de preguntarme...
¿si yo quiero volver a vivir en mi
tierra gallega?,
¿si la echo tanto de menos?
y claro que la echo de menos...
pero ahora he escogido la opción de ser un apátrida sin
reino,
me siento forastero o extranjero por donde vaya
y no hace falta salir de España,
en ésta misma Isla en donde vivo,
me siento de fuera
y por eso me llaman forastero
y como hacíamos nosotros en mi Galicia natal,
me cierran el acento de tal manera
que no me entero de la mitad,
pongo cara de que me entero de todo
pero me entero de la mitad.
Ahora bien, en Cádiz me pasaba lo mismo
y esos giros copérnicos de como se comían el lenguaje
y como comprimían cinco palabras en una sola
me dejaban fascinado por su magia lingüística,
y por como aspiraban letras, verbos y sílabas,
para al final enterarme de poco,
bueno también es verdad,
que con el tiempo te ayudas del contexto,
de los gestos
de las muecas
y hasta del tono que usa el que habla
y te acostumbras a ir descifrando el acento cerrado
y también, porque el paso del tiempo te ayuda
y te ayuda mucho para acostumbrar el oído
y en definitiva y si no eres muy lerdo,
te acabas enterando de casi todo,
pero es como un sobreesfuerzo contínuo y algo cansino...
Y yo me planteo que a mis 64 años
(ahora mismo estoy en 70 y a los 70 años
alguien me pregunta ¿como te va?
y yo le digo
pues bien y porque sigo vivo)
no está bien tanto estrés emocional,
pero bueno,
yo ante todo... respeto
y si quieren hablar en sánscrito
son muy libres de hacerlo,
al fin y al cabo, yo soy el extranjero apátrida,
otra cosa, es que yo me entere de todo,
pero en realidad,
¿uno para que quiere enterarse de todo?
tenemos dos orejas,
dos oídos,
dos ojos,
dos piernas,
dos brazos
y un sólo cerebro con millones de neuronas
y si no es el uno, tenemos al otro,
menos con el cerebro,
que sólo es uno y es único,
por tanto, hay que cuidarlo más que al resto,
no conviene estresarlo demasiado,
porque sufre y se oxigena malamente
y si eso pasa se estimula el nervio vago
y entras en una especie de trance emocional
donde todo va en modo calma y a paso demasiado lento
y es que el vago te hacer ser más vago y a la vez más flojo
y como decía el otro,
mucha calma y buenos alimentos,
que somos lo que comemos y lo que cagamos,
en realidad, somos tránsitos
y un día estamos aquí
y al día siguiente
somos extranjeros en nuestra propia tierra,
por tanto volvemos al principio,
no dejo de preguntarme...
¿si yo quiero volver a vivir en mi tierra gallega?

ESTAMOS DE PASO

 

Y yo considero

que en ésta vida

todos estamos de paso.

Tú naces y no te enteras de lo que pasa, 

creces y empiezas a pensar por ti mismo

pones en duda el orden establecido

o lo haces parcialmente

o simplemente quieres otro orden totalmente distinto

y empiezas a desconfiar de tus padres

o de lo que te decía el curita de turno

y al que tanto le gustaba sobar tu culito

o de aquél profe de la facultad que era un baboso, lascivo y

 salido y en grado superlativo

que se dedicaba a medir como crecían las tetas y el vello púbico

de las tías de la clase que caían en su trampa disfrazada

de estudio científico

y a las que acudían a su llamada de orangután depravado

les ponía las

 mejores notas o les amenazaba con suspenderlas.

Al final y después de ver tantas cosas parecidas a ésta

vas acabando lo mejor que puedes la carrera que habías

 empezado

y entonces y en teoría

te haces adulto

y tendrás que vivir de lo que trabajas.

Y como estás de paso

van pasando los años y sigues trabajando

y tendrás amigos y tendrás amor

pero también irán aumentando tus enemigos

y a cada día que pase, serán más agresivos contigo.

La maldad crece con los años

y en cambio la bondad se hace mucho más selectiva

y por tanto, de cada vez será más escasa. 

Te haces padre 

y te sientes feliz de serlo

y por primera vez sientes

el calor que te da una familia

porque antes nunca lo había sentido

y porque la familia donde había nacido

era de todo menos una familia.

Después

los hijos van creciendo

y   de cada vez serás menos héroe 

y ahora, son adultos que sé que me quieren

y mi mayor esperanza

es mantener ese amor hasta que yo me muera.

Y entonces y como estamos de paso

espero que sobre mi tumba

crezcan el más hermoso jardín que jamás haya soñado

un hibisco, un rosal, 

un jazmín con sus olores embriagadores,

una hermosa buganvilla que me cobije bajo su sombra,

una dama de noche

y el perfume a azahar

de un naranjo.

Y como he dicho varias veces en éste largo poema

todo esto que os he contado

nos demuestra una vez más

que en ésta vida estamos de paso.













Aldous Huxley


 ¿Cómo sabes si la tierra no es más que el infierno de otro planeta?


A. Muñoz Molina, "Vila Morena". Y un añadido mío.

 

Aparte de la fea y negra dictadura de Franco, con su cohorte de uniformes y sotanas, los dos acontecimientos que modelaron tempranamente mi conciencia política fueron el golpe de estado de Pinochet en Chile y la revolución de los Claveles en Portugal. Abrir el periódico el 26 de abril de 1974 y leer que en el país de al lado unos militares progresistas habían derribado pacíficamente una dictadura fósil de casi medio siglo fue y sigue siendo una de las grandes alegrías políticas de mi vida.

Quizás por eso me emociona más esa protesta mesurada y rotunda en el parlamento portugués: escuchar Grandola, vila morena, que forma parte de mi memoria más honda, y ver a la gente cantar con rabia y melancolía y comportarse con esa buena educación portuguesa, incluso en la abierta rebeldía, tan lejos de la propensión española a las interjecciones crispadas, al grito bronco y amenazador".

Y yo ahora añadiría y tal y como está pasando ahora, o lo que es lo mismo, lo que ahora estamos viviendo delante de nuestras narices. El gallito de pelea se pasea por las aceras y de paso te va insultando y amenazando, el bulo y la mentira es su caldo de cultivo, la falta de respeto hacia los demás, es su filosofía de vida. Odia al que considera un ser insignificante y ahí, entran las mujeres, los homosexuales, las lesbianas, los migrantes que nos chupan la sangre a los españolitos de a pie, aparte de quitarnos el trabajo y la vivienda y añaden, esos mismos que vienen a vivir de las paguitas que según ellos, los españoles no reciben. He insisten en el monotema y esos migrantes son un nido de violadores, de ladrones y asesinos. Y todo esto que dicen no lo basan en nada y porque lógicamente carecen de datos que apoyen sus teorías, pero las sueltan igualmente y repiten esos falsos datos hasta la saciedad y porque siempre habrá alguno que caerá en sus redes y porque en realidad les importa una mierda que sea verdad o mentira lo que están diciendo. Ahondan en temas muy espinosos y demasiado oscurantistas y porque sacan lo peor que tienen los humanos. Y el desprecio hacia todo lo humano, es uno de sus principios fundamentales. Son seres llenos de violencia verbal y física y si por ellos fuera, volveríamos a la dictadura que tanto nos costó sacarnos de encima. Son putos nazis y que están orgullosos de serlo y ahora lo que pasa, es que no lo disimulan para nada. De jefe supremo tienen al Trump y con eso creo que lo digo todo.









LA SECTA DEL ARREPENTIMIENTO

 En realidad los sentimientos hacia alguien se tienen o no se tienen y si no se tienen es imposible querer forzarlos no se puede querer por ...