DORIANNE LAUX. "En el patio de atrás".

La gata pide su comida.
Me agacho y sirvo
estrellas marrones de soja en su plato,
acaricio su pelo oscuro.
Todavía no es de noche.
Puntitos de luz en el cielo del este.
Sobre el techo de mi vecino, una luna
transparente, un trapo rosa de nubes.
Dentro de mi casa están los que me aman.
Mi hija espolvorea la masa de las galletas.
Y hay un hombre que me levanta el pelo
en sus manos, lo cepilla
hasta que saca chispas.
Todo está como lo dejé.
La cena hierve a fuego lento.
Los cuencos de cristal esperan llenarse
con caldo dorado. Ramitas de perejil
en la tabla de picar.
Quiero oler esta sopa densa, el aire
a mi alrededor oscureciéndose, mientras las estrellas
imprimen sus formas simples sobre el cielo.
Quiero quedarme en el patio de atrás
mientras el mundo se inclina
hacia el sueño, hasta que lo que amo
me empiece a extrañar y me llame.

ÁNGEL GONZÁLEZ. "Muerte en el olvido"

 


LORENA LARRAÑAGA. "Inventario menor de las cosas de mi madre"

Primero fue el dedal.
Lo busqué en el costurero
y no estaba,
y nadie dijo nada.
Luego la cinta de raso
que le recogía el pelo
del lado izquierdo,
el imperdible prendido al borde del delantal
por si acaso,
por si nunca.
Las cosas pequeñas no se despiden.
No hacen el ruido de una puerta al cerrarse,
no dejan en la pared
el rectángulo más claro
de un cuadro descolgado.
Se deshacen como el azúcar en el agua
mientras remuevo,
distraída,
otra cosa.
Un día abres el cajón
y pesa menos.
La lima de uñas,
el botón de repuesto
dentro de su bolsita de plástico,
el lápiz que afilaste hasta dejarlo
del tamaño de una falange.
No sé en qué momento dejaron de estar.
No sé si alguien los tira,
si aprenden despacio
a no ocupar sitio,
o si marchan a otras casas a construir otros recuerdos.
Al final queda el cajón,
su madera,
su rumor de nada,
y mi mano dentro
buscando
lo que ya no recuerdo que se ha ido.

Oscar Wilde.

 "Todos estamos en el mismo pozo, pero algunos miramos las estrellas".












CAMBIOS QUE TIENE LA VIDA

 

Antes y hace ya un tiempo, se te jodía el lavavajillas y como no lo tenías (eran otros tiempos), te daba igual y ahora en cambio, se te jode y es mejor dejar tu casa y plantearte la opción de irte a vivir a un Camping de medio pelo y hoy en día hay que añadir, que te toca esperar al Técnico y será mañana o será pasado o será dentro de un mes o de un año y como el que vendrá será un Técnico de la NASA que sacó un Master de lavavajillas en Houston y haciendo sus prácticas en un simulador de vuelo que le salió por un ojo de la cara, se va a vengar contigo y te va a dejar en pelota picada. Además como va a venir a bordo de una Nave Interestelar que se hizo él con sus propias manos...Pues pasa, que lo siento mucho por tí y porque te quedaras ciego y sin los dos ojos. A veces me planteo que mierda de sociedad tenemos, resulta que todo está en Garantía pero cuando llega el Mc Giver del Técnico, te toca pagar a tocateja...y porque la garantía nunca cubre esa avería. No sé si de verdad somos tontos, pero en realidad lo parecemos y por eso aún sigo escuchando las carcajadas del Técnico cuando le dije que eso lo cubría el seguro.













ABUSONES


 Siempre hubo abusones y malas personas. Trump, es un buen ejemplo de ello.

Pero el que no ceja con su persistencia de sujeto más débil, a veces y digo a veces, se lleva la victoria o parte de esa posible victoria. Claro que había que ver como acabaría la cosa...De momento, David sigue luchando contra Goliath.

ELVIRA SASTRE


 

En que momento dudé de mí...


 En que momento dudé de mí...

sería en aquella tarde de invierno

donde decidí no volverme a ver a mi mismo

y ni en el espejo ni en la pared

ni rebuscando entre viejas las sombras del ayer.

En que momento dudé de mí

y además

porqué dudé tanto que aún hoy sigo dudando

y como sé que el camino lo tengo marcado

supongo que seguiré dudando.

Dudé contigo que eras mi amor pluscuamperfecto,

dudé de mis amigos

de los leves y etéreos

y hasta de mis amigos hermanos

y cuando dudé ni se lo dije a ellos

y tiempo más tarde

sí se lo dije

reuní valor y agallas

pedí perdón por mis dudas y desconexiones

y por haber perdido tanto tiempo

y con toda mi ternura le acabé pidiendo

¡amigo mío dáme un abrazo!

pero él me pidió cautela y sosiego

y vayamos tranquilamente y poquito a poco

y más adelante, ya hablaremos del abrazo.

Y entonces dudé de nuevo

no sabía si había hecho bien o mal

y porque por un momento pensé

que la sinceridad es un río negro

que desemboca en un océano aún más negro

 y por otro lado quise ver el lado positivo

pero después de darle vueltas y más vueltas

sigo revolcándome en la misma mierda

del no saber si lo había hecho bien.

Al final tendré que echar la moneda al aire

si sale cara, está bien hecho

y si sale cruz, no hay tiempo para volver atrás

por tanto salga cara o cruz

estará bien hecho.


















¡A GALERAS A REMAR!

  Tengo ejércitos dentro de mi cabeza que desfilan todos los días por mi calle. Tengo jueces con toga que antes se hacían los neutrales y ah...