Yo he visto pasar varias veces y por delante de mí
el tren de la vida
y hubo veces en que simplemente me senté
para verlo pasar mejor y más cómodo
y para decirme a mi mismo
tranquilo...¡ya pasará otro!.
En otras
me he subido a ese tren al vuelo
sin parada previa
y porque parar era perder un tiempo precioso
tenía tal hambre de vida
que me sentía como una piraña sobreexcitada.
Pero el exceso de ansia
no es buena compañera
tener demasiada hambre y sed de vida
te hace que te tiemble el pulso
y no hilas fino
y entras trastibillado y confuso
y por eso puedes confundir
vivir con sobrevivir.
Y os puedo jurar que no es lo mismo.














