EL YO PENSANTE


El Yo pensante, decía Descartes, el Yo corpórea, insistía de nuevo el menda, el Yo una mierda, digo yo y lo digo mucho tiempo después. Pero hay que reconocer una cosa, el tío Descartes tenía pelotas, lo que pasa es lo que siempre pasa, que el tío se desbordó a si mismo y llego a pensar que existía un dios superior a todos los mortales. Bueno pues a mi no me pasa igual, es más con la edad y con los años, pienso que ahí arriba no existe nadie, que ese cielo que nos cuentan que ahí vive un dios o varios dioses, es un puto decorado pintado de azul cielo, que por cierto, es un color precioso.
Y me importa un huevo que alguien se lo crea y lo que de verdad me importa, es que todos tengamos que comulgar con ello. Que nos dejen en paz los religiosos y los ayatolás de cada película religiosa y si quieren tanto a dios, pues de acuerdo y sino lo quieren, pues también y si quieren a satán, pues que me dejen en paz igualmente. Cuidado con el miedo, cuidado con ese ser traidor que nos hace ser más débiles, cuidado con ese ser o esa cosa que convierte el sol en siniestras penumbras de negros pensamientos, porque el mismo miedo es tan fuerte, que te puede hacer sentir lo que nunca quisiste sentir y por una de esa fisuras es por donde se cuela el miedo.
En lo único que estoy de acuerdo con Descartes, es en el YO pensante, ese que tenemos dentro y que piensa por, para y con nosotros. Pensar es sano y además no hace daño, pensar te ayuda, pensar te hace ver que no todos piensan, pensar es alucinante y esa es la única verdad universal que yo respeto.













VIERNES


Pues hoy es Viernes y para algunos el Viernes es la hostia bendita y porque es la antesala del fin de semana. Para mí y para otros muchos que curramos los fines de semana (no todos, pero si algunos)...¡no!. Para nosotros es una simple día más de la historia cotidiana de nuestra pequeña historia. Pero eso sí, se agradece que la gente esté de mejor humor y con esas inútiles ganas de pensar que en el fin de semana van a pillar algo extraordinario o que va a ocurrir un milagro que por ejemplo, los haga millonarios...Pero la vida funciona así y cada Viernes es la misma cantinela: éste finde me lo voy a comer todo ...Y señores, después del finde llega el Lunes otra vez y lo único que se han pillado, es una buena y espléndida resaca. Pero los seres humanos somos así y si en un fin de semana a un vecino le ha tocado la lotería ¿porqué coño no me va a tocar a mí?. Y eso demuestra una vez más, que la esperanza es lo último que se pierde.
Y no solo ocurre con la pasta. Yo en mis tiempos de habitante de la noche que duraron alrededor de 8 años, salía el fin de semana dispuesto a encontrarme al amor de mi vida y eso que de aquellas tenía novia, pero no me fiaba mucho de su amor hacia mí y entonces y sin obsesionarme con ese tema y porque tampoco estaba tan mal con ella (de aquellas, hablo), aunque tampoco tan bien, pues eso, que iba observando otras posibilidades y que por cierto, nunca encontré. Pero llegaba el Viernes y me entraba un subidón que te cagas y salía a la ley de la noche todo pletórico e imbuído de una idea fija, ésta noche seguro que voy a triunfar.













¡Y QUE PENA DE PUEBLO!.


En mi Pueblo hay un tipo de seres que no son ciegos (no hay ni un solo ciego), pero que venden cupones de una organización de ciegos (la ONCE le llaman en España), y no pasa ni debe pasar nada, pero a veces llama mi atención que no haya ni un ciego entre todos ellos. Los que venden cupones en mi pueblo, son un grupo heterogéneo, pero entre ellos hay mucho golosos tipo viciosos del merengue relleno de dulce de leche y que sólo ven un poco nublado cuando hay nubes bajas y porque tienen la retina demasiado azucarada. También hay Policías Munipas Locales de Es Castell, que son conocidos en todo el mundo por su sagacidad para resolver los grandes casos que a su vez, nadie es capaz de solucionar (ni el FBI, ni la CIA, ni la KGB). Es la Policía montada de Es Castell. En realidad en éste Pueblo nunca pasan casos importantes y porque sino iríamos de culo y sin frenos. Menuda pandi de inútiles. Y hay un alcalde Pepero (era en 2.015) que al parecer va a seguir en el mismo sillón o poltrona y el gran problema ya no es él, qué también, sino que por detrás arrastra a toda una pandi de infumables peperos que hacen comandita a la hora de desayunar y allí deciden como jodernos un poco más. Y ¡qué pena de vida!, y ¡qué pena de historia!...y sobre todo ¡y que pena de pueblo!. Y ahora mismo que estamos en el año 2.026, el alcalde del que hablaba en el 2.015, está de nuevo en la poltrona. Por el medio ha pasado una alcaldesa del PSOE y no sé muy bien como diferenciar al uno del otro. Bueno sí, en que uno cambia el sentido de una calle y viene el otro y la vuelve a cambiar.

















MARE NOSTRUM


Yo estoy aquí y vivo en medio del Mare Nostrum o Mar Mediterráneo. Y de mar, tiene aún algo o eso parece y de Nostrum, solo tiene el nombre, porque de mío no tiene nada y del resto, creo que tampoco tiene mucho (lo digo tal y como ahora lo tratamos). Es un mar contaminado, es un mar que sólo se mueve cuando los humanos cagan demasiado y entonces sobre su superficie, afloran los zurullos plastificados. Eso sí que debía ser motivo y causa para una guerra santa y donde participaría Guillermo Tell lucharía con su arco infalible y Ricardo Corazón de León con sus legiones y su alucine, aplastaría al enemigo.
Dentro de poco haremos carreteras sobre zurullos consolidados, secos y endurecidos como piedras calcáreas, dentro de poco construiremos autopistas desde Grecia hasta Menorca o puede que algún avispado se le enciendan las luces y diga: ¿porqué no hacemos un gran aparcamiento? y ya véis en lo que va acabar el Mare Nostrum, por un lado un punto de entrada y por el otro, un punto de salida y por el medio, un inmenso aparcamiento de coches que a su vez cubrirá el inmenso cementerio de migrantes que en sus aguas se han ahogado. Ya está, un gran aparcamiento y al carajo con el Mar Mediterráneo y un día existió y ya está, no hay porque darle más vueltas al asunto. Así razonan ellos.
Las cosas pasan porque tienen que pasar y la Historia nos dice que los Dinosaurios existieron y hace millones de años de ello y por la misma lógica y por el mismo razonamiento, el Mar Mediterráneo tuvo su papel en la historia y ahora y perdonádme por mi sinceridad, viene lo más fuerte: al mar Mediterráneo le ha llegado su hora y me he jurado que yo nunca participaré en semejante tipo de actos que agreden a los seres humanos. Lo primero que habría que hacer, es rendirle un inmenso y sentido homenaje a todos los que murieron en sus aguas, después cuidar y mimar a nuestro Mare Nostrum.











Déjame ir

 Déjame ir

por fin, déjame ir.

Soy consciente de todo lo que me ofreces:

amor a manos llenas

paseos por la playa en la marea baja

risas tiernas y sonrisas eternas

y de vez en cuando navegar sobre valles de lágrimas

 porque hay que saber navegar contra viento y marea

y contra los peores augurios...

mañanas de suave sol despertando entre la neblina

luz fría del norte que a tu lado, será cálida

porque en todo lo que tocas obras un milagro

y soy totalmente consciente

que todo esto me lo voy a perder.

Mi amor por tí me da para decirte

 te quiero

pero no me da para dar un paso más al frente.

Y no

y no te veré morir

ni tú a mí

ni tendremos tiempo

para volver a reírnos juntos

y pasear por Barcelona como si no hubiera un mañana

que en nuestro caso, ya no lo hay.

Mi única esperanza

es que quizá en otra vida nos fuera distinto

y en el más allá

no sé si habrá más vida o más muerte

pero yo espero

que haya un rincón donde poder escondernos

tal y como hicimos hace 56 años

y así empezar de nuevo.













IRENE VALLEJO (Todavía no)


Los relojes y nuestra conciencia miden el tiempo de manera diferente. Incluso sin conocer las teorías de Einstein, todos somos relativistas temporales. Para tu hijo de seis años, un adolescente es alguien “muy mayor”; en cambio, tu madre alude a sus amigos como “chicos de mi edad”. A ojos de cada cual, jóvenes son siempre sus coetáneos. Llevamos la juventud con nosotros, la expandimos a medida que sumamos años. Sorda al diccionario y al calendario, la palabra se vuelve elástica al brotar de nuestros labios.
El discurso público, las imágenes fabricadas por la moda, la publicidad y las canciones adulan el atractivo juvenil. De la vejez se habla con sentimentalismo —o, más a menudo, se guarda silencio—. El cuerpo de los unos se exhibe sublimado, mientras los otros se sienten invisibles. Envejecer es tan inevitable como imperdonable: nuestros inviernos nos empujan hacia la fecha de caducidad social. Cuentan que la escritora Agatha Christie recomendaba emparejarse con arqueólogos, los únicos capaces de encontrarte más interesante cada año. El imaginario del espectáculo esconde a los ancianos, los convierte en extraños, un menosprecio inconcebible en los orígenes de nuestra civilización. La Ilíada culmina con una escena poderosa: el viejo Príamo acude a reclamar el cadáver de su hijo Héctor, besando las manos de Aquiles, su asesino. Rodeados por la sangre y el horror de la guerra, el desconsolado rey y el conmovido guerrero, un anciano y un joven, lloran juntos por su desgracia.
La ciencia arroja luz sobre este lazo generacional: los biólogos han comprobado que las crías de cetáceos con abuelas sobreviven mejor. De hecho, la prolongada vitalidad tras la edad fértil es un don extraordinario de la naturaleza a nuestra especie. Estudios sobre las últimas tribus cazadoras-recolectoras del planeta, como los hazdas, muestran que la diferencia entre tener o no tener una abuela viva aumenta enormemente la esperanza de vida infantil. Gracias a la colaboración de los mayores, nuestra especie es más numerosa y longeva; y la vida, menos endeble. Sus cuidados a los nietos son una inmensa riqueza silenciada. El éxito demográfico del ser humano se debe precisamente a la capacidad de crear fuertes vínculos entre generaciones. En la última película de Kurosawa, Madadayo, los alumnos acuden cada primavera a celebrar el cumpleaños de su anciano maestro, ya retirado en el campo. Repiten el ritual aprendido, elevando un vaso de cerveza: “¿Estás listo, profesor?”. Y él, año tras año, responde: “Todavía no, todavía no”, porque aún se siente anudado a la vida. Hoy más que nunca, corremos el riesgo de agravar los estereotipos y ahondar la grieta entre la juventud y la vejez. Nuestra época parece mirar la edad tardía como una carga, mientras cargamos sobre sus espaldas el peso de los niños. Les exige sostener con sus ingresos y apoyo el andamiaje familiar, y a la vez les invita sutilmente a encerrarse en sus casas, aislados del escenario social.
Por eso vuelves ahora a las primeras estrofas de la Ilíada, teñidas de peste y cólera. Tras nueve años de asedio infructuoso a la ciudadela troyana, los griegos capturan a la joven Criseida y la sortean como botín de guerra. Crises, el encorvado padre de la chica, suplica al general enemigo ofreciendo un rescate, pero sólo recibe palabras ásperas y despectivas: “Viejo, que no vuelva a encontrarte junto a las cóncavas naves. No pienso dejar marchar a tu hija. Vete y no me provoques”. Crises, en humillado silencio, se aleja con paso frágil. Airado por el maltrato al anciano, Apolo castiga a los arrogantes con una enfermedad mortal. Durante nueve días, las flechas del dios furioso sobrevuelan al ejército invasor, dejando una oscura estela de muertes, hasta que los griegos piden perdón a Crises y le devuelven a su hija. La epopeya que dio origen a nuestra literatura se abre y se cierra con un elogio a la dignidad de los mayores. El mito nos invita a estrechar el abrazo entre las generaciones: la primera epidemia europea narrada por poetas terminó gracias a un acto de justicia y amabilidad hacia un anciano.



















Rosa Luxemburgo

"Quien no se mueve no escucha el ruido de sus cadenas."














AL CAER EL SOL (Karmelo C. Iribarren)

Nunca lo he visto antes,
pero conozco
a ese hombre.
(Si me acercase,
distinguiría en sus ojos
ese brillo gastado,
como sin vida,
que tanto me recuerda, por cierto,
a los oficinistas
de mi infancia).
Pronto
se llevará la cerveza a los labios,
le dará un sorbo,
y volverá a dejarla
suavemente sobre la barra.
Sin prisa. No la hay. No le hace falta.
Nada nuevo va a ocurrir
y lo sabe. Se encuentra
más allá de la esperanza,
en su perpetuo
atardecer.
Conozco a ese hombre, sí,
y me da miedo.
A veces, de madrugada,
poco antes de acostarme, me mira
desde el espejo.
























SOLO


Lo malo de estar tanto tiempo solo, es que después te acostumbras y ya no quieres estar con nadie más. Por lo menos es lo que a mí me está pasando. Me he hecho a ver mi cara de sapo, a meterme en la cama solo, a dormir abrazado a la almohada y hasta a darme un beso de buenas noches. Yo solo con mis manías desquiciadas, yo solo con mis pobres argumentos de viejo villano y desquiciado, yo solo ante mis paupérrimas dudas que no hacen dudar a nadie, salvo a mí mismo.
Y dicen que eso no es bueno, porque acabarás como un reptil que se retuerce sobre si mismo. Bueno, lo que digan los demás, me importa una mierda, pero algo de razón si tienen, porque voy cogiendo manías que rozan lo paranoico. Y lo peor de todo, es que entre el surtido de mis deseos está, el aislarme más y más y el que nadie me moleste nunca más. Y así puestos, puede llegar el momento, en que me moleste todo, desde una voz hasta un chillido de un niño, desde una tos hasta que alguien estornude cerca de mí.
Yo que sé, visto así el tema, me veo encerrado en la torre de un castillo y siempre con el ojo avizor. Desconfiado y huraño, malhumorado o cabreado, amordazado por mis propios pensamientos y por el retorcimiento de mis intestinos por la vejez pero también por el mal comer. Bueno, a veces me veo así, como me puedo ver como el rey sol, dominando el mundo y todos juntos bailando alrededor de una utopía. Depende del día lo veré de una u otra manera.













LA GESTIÓN DEL TIEMPO

 

Que hago yo hablando de la gestión del tiempo, si el único tiempo que yo gestiono bien, es el de la escritura. Porque la fórmula es muy fácil: primero, desayuno con todos los honores y después, escribo, posteriormente, preparo la comida y como y después escribo. Por la tarde ejerzo de taxista de alguno de mis hijos y de nuevo me siento a escribir. Ceno y después de cenar sigo escribiendo. Cago y vuelvo a escribir de nuevo. Y es que sólo os estoy presentando la punta del iceberg, pues lo que de mi veis escrito y con vuestros ojos de humanos, es sólo la puntita del iceberg, pues queda el doble o el triple guardado en la guantera del coche o en un cajón de mi mesilla de noche.
El resto de mis gestiones temporales, son un fracaso estelar. Y eso que tengo un método un tanto inconsistente, pero al fin y al cabo, es un método y un método vale para todo, es media vida, es la hostia bendita, es la rehostia elevada al cuadrado. Oye hijo mío, en ésta vida tienes que ser metódico y ordenado, eso me decía mi madre día sí y día también y porque si no estarás condenado al fracaso. Aunque hay una pequeña diferencia entre tener un método y ser metódico y esa es en que en una, se aplica el método y en la otra, en teoría se aplica el método pero en la práctica no siempre será cumplido.
Pues nada que mi método de mierda consiste en varios puntos:
- Uno, que tienes que hacer memoria de todo y porque sabes por experiencia, que se te olvidan muchas cosas por el camino.
- Dos, que tienes que escribir por lo menos tres veces al día las tareas pendientes y a intervalos regulares, por ejemplo a cada hora.
- Tres, te pones a priorizar y así vas deshojando las prioridades como una margarita, esto es importante y esto puede ser una mierda que a veces, no sirve de nada.
- Cuatro, después de tanto lío que te has montado, entre tanta tarea pendiente, entre tanta memoria y entre tantas putas prioridades, llegas a un estado de confusión parecido al coma. Y ahí entra un punto importante en la gestión del tiempo, una buena ducha y de paso, te quitas la mierda que llevas encima. Y después de la ducha, vuelta anotar, pero ésta vez al libre albedrío o sea lo primero que te venga a la cabeza es lo que anotas primero y como mucho debes anotar tres cosas y porque si no te volverás a perder.
- Quinto y último, sólo tres tareas, porque no vas hacer más, tres porque eran tres los hijos de Elena, tres por eso de la Santísima Trinidad, tres por el Tres en Uno, tres porque yo tengo tres hijos y además porque me sale de los cojones que sean tres y punto y pelota.
Otros prefieren, cuatro o cinco o dieciséis, pero como ya he dicho, yo prefiero tres.




















DE MI ALMA...


De mí...no esperar mucho más
de lo que hasta ahora os he mostrado
doy hasta aquí
hasta esta línea que he dibujado en el suelo
y pienso sinceramente que en el más allá,
no me veo en ninguna cima
y más bien me veo a ras de suelo.
De mi alma...se puede esperar mucho más
o mucho menos,
ella se mueve dentro de esa polaridad
entre el sí y el no
entre el tú y el yo
y entre el agua y el fuego.
Y ¿de mis sueños?
de mis sueños...ya os iré contando...
de momento sueño con seguir viviendo
y busco la mejor manera, de seguir amando,
lo intento paso a paso, día día, sueño a sueño,
pero sé que al final,
mis sueños serán sueños
y yo no estaré en alguno de ellos.


















WALT WHITMAN

Yo soy Walt Whitman…
Un cosmos. ¡Miradme!
Si no me encuentras enseguida,
no te desanimes;
si no estoy en aquel sitio
búscame en otro.
Te espero…
En algún sitio estoy esperándote.

Margaret Atwood

  "Yo existo en dos lugares, aquí y donde tú estés".