Y que pasó con todo aquello que creíamos que iba a pasar,
pues mucho se fue por la borda de nuestra desilusión,
nos quedamos desnudos ante el peligro que nos seguía acechando
pensábamos que éramos duros y fuertes
y nos dejaron solos y en paños menores
pedíamos justicia y aún estamos con estos harapos
que huelen a injusticia
pensábamos que éramos los más listos de la tribu
y nos dejaron clavados en la estacada
y además de listos teníamos muy poco
pensábamos que nuestra ideología sería nuestra tabla de
salvación
y nos hundimos más con ella
Luchamos como indios bravos y enardecidos
y nos dieron palos por todos lados
pensábamos que la revolución pendiente dejaría de estar
pendiente
pero eso era porque le habíamos dado la vuelta al argumento
y la revolución pendiente sigue tan pendiente como antes
aunque a la altura que ahora estamos
quién sabe que tipo de revolución queremos
la revolución de aquellos tiempos ya no es la de ahora
y porque por el camino han cambiado muchas cosas
y habría que hacer un millón de anotaciones
y ponerle unos hermosos pendientes a la vida
y para que sea más bella de lo que ahora es
y cambiar muchos puntos y muchas comas
y nunca querer la guerra ni de la buena ni de la mala
y simplemente decir ¡No a la guerra! y con todas sus letras
que antes y en aquellos tiempos lo decíamos con la boca
chica
no a la guerra, para afuera
y por dentro, hay que guerras que son inevitables
y por tanto, habría que prepararse para ella
y porque los poderosos siempre quisieron guerra y de la mala y
de la peor y de la más asesina.
Yo, ahora ya no me escondo
y pido paz ante quién sea
y pido que todos seamos iguales
ante ese desgravio que tantas veces nos dicen
hay ciudadanos de primera y de segunda clase
y esos algunos le llaman prioridad nacional
y ahora nuestra prioridad, digo la nuestra no la de ellos
sería que estos fascistas de mierda desaparecieran de la faz de
la tierra.
Y ahora me estaba dando cuenta
que en mi caso
ha quedado mucho más de lo que había pensado.
Y que pasó con todo aquello que creíamos que iba a pasar,
pues mucho se fue por la borda de nuestra desilusión,
nos quedamos desnudos ante el peligro que nos seguía acechando
pensábamos que éramos duros y fuertes
y nos dejaron solos y en paños menores
pedíamos justicia y aún estamos con estos harapos
que huelen a injusticia
pensábamos que éramos los más listos de la tribu
y nos dejaron clavados en la estacada
y además de listos teníamos muy poco
pensábamos que nuestra ideología sería nuestra tabla de
salvación
y nos hundimos más con ella
Luchamos como indios bravos y enardecidos
y nos dieron palos por todos lados
pensábamos que la revolución pendiente dejaría de estar
pendiente
pero eso era porque le habíamos dado la vuelta al argumento
y la revolución pendiente sigue tan pendiente como antes
aunque a la altura que ahora estamos
quién sabe que tipo de revolución queremos
la revolución de aquellos tiempos ya no es la de ahora
y porque por el camino han cambiado muchas cosas
y habría que hacer un millón de anotaciones
y ponerle unos hermosos pendientes a la vida
y para que sea más bella de lo que ahora es
y cambiar muchos puntos y muchas comas
y nunca querer la guerra ni de la buena ni de la mala
y simplemente decir ¡No a la guerra! y con todas sus letras
que antes y en aquellos tiempos lo decíamos con la boca
chica
no a la guerra, para afuera
y por dentro, hay que guerras que son inevitables
y por tanto, habría que prepararse para ella
y porque los poderosos siempre quisieron guerra y de la mala y
de la peor y de la más asesina.
Yo, ahora ya no me escondo
y pido paz ante quién sea
y pido que todos seamos iguales
ante ese desgravio que tantas veces nos dicen
hay ciudadanos de primera y de segunda clase
y esos algunos le llaman prioridad nacional
y ahora nuestra prioridad, digo la nuestra no la de ellos
sería que estos fascistas de mierda desaparecieran de la faz de
la tierra.