Que difícil me resulta de explicar que estoy disfrutando de todo
y disfrutando de todo de tal manera
que hasta lo hago dentro de mis más melodramáticos poemas
y porque lo más fácil y lo más sencillo
es pensar que no tengo superada aquella relación
o aquella etapa de mi vida
y porque me sigo quejando de como fue,
de como se desarrolló y de como acabó.
Y eso me ha pasado varias veces
y en todas me han dicho lo mismo
joder tío han pasado más de 40 años
y sigues vomitando reproches y rebotes
y como si te hubieras quedado allí, clavado en aquella historia.
Pues ahora han pasado 14 años desde que estoy escribiendo
y me sigue pasando lo mismo
vuelvo aquél pasado cercano o lejano
y a su vez, sigo abriendo todas sus heridas.
El caso es que muy pocos me creen
cuando digo que cuando yo vuelvo a ese pasado
y que ahora ya no me duelen sus hechos y contrahechos
ni sus giros copérnicos
eso sí, los narro, los expongo, los manifiesto
y por supuesto, me sumerjo en ellos
y vuelvo a nadar con ellos
pero lo hago sin ningún dolor objetivo
que me demuestre que ahora me siguen doliendo
solo me duelen en el momento en que los escribo
y escribo el poema y se acabó la rabia
me olvido de todos esos malos rollos que había tenido
y entonces y a partir de ahí,
ya nada me duele de todo aquello.
Es como si os estuviera narrando un cuento
sobre mi pasado
y a mí, como autor
ya no me salpica la sangre que antes me salpicaba .




