¿FELICES O NO FELICES?

 

Felices los que se sientan felices

los demás que se vengan conmigo

y porque aprenderemos a ser felices y quieran o no quieran los

 demás

Hay que entender la primera regla

nadie debe pedir permiso para ser feliz

la segunda será

que la felicidad puede ser contagiosa

y si un día te despiertas pensando que eres el tío más feliz del

 mundo

deja que fluya ese hermoso pensamiento

deja que crezca dentro de tí

deja que se expanda hacia los demás 

deja que penetre por los poros y por las células

y hasta que los demás se queden intoxicados de felicidad

y si respiras exhalarás felicidad

y si estornudas llegarás mucho más lejos

y al final, todo el pueblo estará contagiado.

Aunque aquí tendría que hacer un lapsus

porque tanta felicidad desbordante a mí me sienta fatal,

me produce naúseas, dolor de cabeza y mareos

y porque sólo pensar que todo el pueblo va a ser feliz

me produce un rechazo inmenso a esa idea

y porque tanta felicidad me resulta demasiada empalagosa

y porque también

hay personas que hagan lo que hagan

 nunca serán felices

y están mejor siendo como son

y el fascista de Vox quiere seguir pensando

que los homosexuales, las mujeres y todos los migrantes 

son los verdaderos culpables de todos los males de España

y esa asquerosa idea a ellos les produce felicidad

aunque todo hay que decirlo

aquí y en éste pueblo 

claro que hay votantes de Vox

pero no tienen la fuerza suficiente

como para montarse su chiringuito en medio del pueblo.

De momento no,

pero yo no puedo apostar

que más adelante no lo consigan

y porque no nos engañemos, votantes tienen

y además están creciditos gracias al Trump y a otras larvas

 parecidas.

LA ÚLTIMA NOCHE DEL ZIGEUNERLAGER. (Sobre el #Porrajmos, el #GenocidioGitano)

Desde uno de los barracones, un hombre se acerca a una rendija y mira hacia el portón. A lo lejos, escucha el sonido de motores que se aproximan. La zozobra habitual se mezcla con el miedo latente que nadie puede disimular. Entre la penumbra, ve llegar camiones de los que descienden guardias y perros. Los soldados se forman en fila. Pese al ruido insoportable de los vehículos, sobre el Zigeunerlager de Auschwitz-Birkenau se percibe una atmósfera desoladora. De muerte. Hay miles de prisioneros romaníes y sinti, pero su silencio es aterrador. El calor húmedo brota del hacinamiento y la gente se amontona con nerviosismo para saber qué ocurre puertas afuera. Algunas madres envuelven a sus hijos con mantas raídas, ancianos se incorporan con temor y los más jóvenes han aprendido a no preguntar. Cada uno, a su manera, convive como puede con el terror.
El hombre reconoce a uno de los Blockführer que otras veces entró a pasar lista. Aunque esta vez algo le dice que no habrá recuento. El oficial da órdenes breves en alemán y los soldados se dispersan. A lo lejos, sobre las vías, la chimenea del crematorio V lanza una columna de humo que se abre en la noche. El olor es inconfundible. Algunos gitanos llevan bastante tiempo en el Zigeunerlager, casi desde febrero de 1943, unos meses después de que Himmler ordenara que “todos los gitanos mestizos, gitanos romaníes y miembros de clanes gitanos de origen balcánico que no sean de sangre alemana” fueran confinados.
De pronto, los perros comienzan a ladrar y se abren los barracones. Focos que ciegan, palazos a mansalva, gritos que se confunden con los llantos. Algunos intentan defenderse con lo que tienen a mano. Dos horas después, los camiones se ponen en marcha y, poco a poco, el lugar va quedando desierto. Detrás dejan un silencio sepulcral que ninguno de los sobrevivientes se animará a romper hasta el día siguiente. Bajo las luces frías del predio, las puertas del crematorio V se abren. Miles de personas son conducidas a la cámara de gas. No hay discursos, no hay actas. El procedimiento es el mismo de siempre.
Entre las víctimas de ese 2 de agosto de 1944 estaban parte del medio millón de gitanos y romaníes asesinados por el nazismo. Fueron perseguidos bajo las leyes raciales del Tercer Reich, deportados masivamente tras la solución final de 1942 y marcados con el triángulo marrón. El Porrajmos fue, tal y como lo dice su significado en romaní, la "devoración" de un pueblo. Su intento de exterminio. Esa noche, cuando el humo de los crematorios se disipa, los registros oficiales anotan: "Evacuación del campo gitano". Piero Terracina, un sobreviviente, recordó tiempo después: "Por la mañana, lo primero que se me pasó por la cabeza fue mirar hacia el Zigeunerlager, que estaba totalmente vacío, solo había silencio, y las ventanas de las barracas que golpeteaban".

ME MORIRÉ EN PLENO VERANO Y EN UNA OLA EXTREMA DE CALOR

  

Por supuesto

entre mis lamentos está

la falta de tiempo

y porque parto de que el tiempo es oro

y así, debe ser tratado

pero si reclamas que te han dado poco tiempo

ellos te dicen 

que se lo reclames al hombre del tiempo.

Y el hombre del tiempo te contesta muy amablemente

que el habla de otro tiempo distinto

el no habla de segundos, minutos y horas

él habla de ciclones, danas y tsunamis

y ahora en verano, de extensas olas de calor

que yo creo

que en una de ellas, la espicharé.

Hoy fuí a buscar a mi hijo pequeño 

que salía de trabajar

y el bus que lo traía

 se retrasó 15 minutos 

y yo esperando dentro de mi coche

y con el aire aondicionado estropeado

(sólo hay que rellenarlo) 

y el coche se chivaba que estábamos a 43º

y porque le daba el sol de pleno

y la verdad

es que no sé como salí vivo de allí

y me entró una ola de sudor que empapó toda mi ropa

y desde los pies a la cabeza

y siempre que me pasa una cosa parecida me acuerdo

de lo que dije siempre y durante toda mi vida

me moriré en pleno verano y en una ola extrema de calor.





NO SOY UNA BALA, PERO TAMPOCO SOY DIANA DE NADIE

 No soy una bala

pero tampoco soy diana de nadie.

¿Qué desvarío?

pues seguramente

mis líneas rectas son retorcidas y circulares

mis anhelos siguen su rumbo en paralelo

y mi entusiasmo es quizá, mi único alimento.

No pido nada a cambio

solo pido que me dejen en paz

que yo pueda caminar a mi aire

y si me apeteciera parar

lo haría bajo una amable sombra.

No soy una sombra

pero me parezco mucho a ella

me gusta sentir la humedad del suelo

tocar cada piedra con mi mano negra

y andar escondido entre la piedra y la tierra o la arena

y cuando de verdad mi sombra desapareciera

yo me querría ir con ella en busca de otra sombra.

David Sant


 "Nitrógeno en el cerebro,
hierro en la sangre,
calcio en los huesos
y un alma en llamas.
No me vuelva usted a decir
que no soy una estrella".

Yo, lo que en verdad y en realidad añoro

 Yo

lo que en verdad y en realidad añoro

es al amor en cualquiera de sus manifestaciones

al amor a una voz entrañable y cariñosa

y que me acogió en sus cuerdas vocales

al amor sobre maravillosas personas

que hasta que me muera, me seguiré acordando de todas ellas

al amor que después, fue herido y traicionado

pero antes fue un amor en estado puro

al amor con su final negociado

y siendo reconocido como amor, por ambas partes

al amor de un día o de una hora

al amor de un instante, pero ¡que instante!

al amor escondido bajo una alfombra de helechos y flores

al viejo amor de alcoba de un fin de semana

al más grande amor de mi vida, ¡que bendito sea!

a todos esos pequeños amores que me dieron tantos momentos

 felices y agradables

al simple amor de una tarde verano

o al que fue cocinado a lo largo de muchas tardes otoñales

junto a un intenso aroma a leña y a castañas

al que simplemente apareció un día

y se fue al día siguiente

al amor que ha movido montañas

y que ahora sólo mueve granitos de arena

y porque está tan viejo como yo lo estoy

al amor entre dos personas locas

que al conocerse se volvieron más locas

al simple amor del que nadie habla

y que yo prefiero que se quede en la simpleza del silencio

al amor al que nadie presta atención

salvo para los dos protagonistas que se quieren con locura

y que no necesitan tener la atención de nadie

y porque ellos dos se sobran

y hasta se desbordan.

O DICHO DE OTRO MODO


Y claro

y ahora me preguntas

por todo nuestro pasado

pues es muy simple la respuesta

pues que todo se fue a la mierda

que absolutamente todo fue arrasado

por un ciclón que según las previones

se venía venir desde hacía mucho tiempo

habían sonado todas las alarmas, 

desde las posibles a las imposibles

desde las que estaban camufladas bajo la arena de aquella

 playa

desde que caminanos por ella cogidos de la mano

desde que nos prometimos hacer algo con lo nuestro

y sin darnos cuenta, ya no había más playa por pasear

y entonces, vuelta sobre nuestros propios pasos

y cada vez que dábamos un paso más hacia atrás

era un tiempo descontado

días, meses o años borrados de nuestros planes

si es que de verdad, tuvimos algún plan o un proyecto de algo

o dicho de otro modo,

si los dos nos sentíamos los protagonistas

de nuestra propia película

si yo era Tarzán y si tú eras la mona Chita.

KARMELO C. IRIBARREN


 En el paseo de la playa, poco antes del túnel que conduce al Antiguo, se abre a la derecha, al final de unas cómodas escaleras de cemento, un pequeño mirador formado por dos espacios gemelos, con forma de herradura, abiertos al mar. Hace años lo bauticé como el Observatorio de los Filósofos. Frente a mí se alzaba la isla y, a su abrigo, una diminuta playa de la que me sentía, más aún en esa época del año, muy cerca. Más allá, el horizonte: ese incorregible mentiroso. A mi espalda, continuamente alejándose, las conversaciones de los viandantes y el rumor del tráfico. Cuántas tardes de invierno, frías y luminosas, pasé sentado en uno de aquellos bancos que presidían —y todavía presiden— aquel mirador único. Allí el tiempo discurría a otro ritmo. Con los años, en busca de esa misma quietud, de esa misma distancia respecto del mundo, acabé refugiándome en las cafeterías silenciosas de los hoteles.

*

NO HAY FUTURO, ESO DICEN ALGUNOS...

Bueno...pues aquí estamos y estamos en la puta guarida de verano del gran oso gris medio despeluchado (que es mi guarida) y como no podía ser de otra manera, estoy de guardia y no me la pelo por eso... porque sencillamente estoy de guardia y eso de momento, no me pone. Me voy acercando a la mitad de la encerrona y cuando pienso en que me falta la otra mitad, se me caen los huevos al suelo y porque empiezo a estar falto de fuerzas, de ánimos y de resuellos. Día 5 de Agosto y ya de paso os mando un mensaje...por ser día cinco... por el culo os la hinco. Decía el gran Poncio Pilatos... yo me lavo las manos...pues yo también me las lavo y entonces somos dos lavándonos las manos. Bueno así del todo tampoco es, porque yo intento hacerme responsable de mis actos, aunque ese acto sea una gran cagada, que ahora no es el caso del que estamos hablando. Porque no nos olvidemos de un hecho...tarde o temprano todos la cagamos y si no es hoy, será mañana. Por tanto más vale estar al loro de los acontecimientos y de los hechos. Atentos y ojo avizor. Ahora estoy escuchando una canción de The Cure por la radio. La canción está regular, un poco plasta y con exceso de azúcar glasé que se derrite entre los dedos del pegajoso y sudado verano. Menudo payaso el cantante de The Cure y el tío sigue pensando que llevando sus escasos pelos de peluca todos despeinados y en punta de lanza...se cree que es un rompedor y lo que en realidad es ...es un rompedor de pacotilla. El negociete del rock y sus putas estrellas rutilantes. Habría que meter a todas estas estrellitas rutilantes dentro de un Zoo y con un cartel que explicara su procedencia, su posterior desarrollo y como acabaron en la cuneta y entre tanta mierda abandonada. Claro ¡que menuda cuneta! toda forrada de discos de oro y todo por haber millones de imbéciles como nosotros, comprando sus discos.
No hay futuro.. ¡hostia!. No hay futuro por mucho que corras todas las mañanas o que nades 100 millas al día y porque al fin y al cabo todos vamos a morir y corras o no corras y vayas al gimnasio o no vayas. Yo sí te puedo asegurar que tu destino está marcado por un mogollón de gusanos que poco a poco te irán comiendo y desde los pies a la cabeza o ¿es al revés?. Que más da, en éste caso que importa el orden del papeo. Nuestro destino...es la muerte ¿y qué hay después de la muerte?...y yo que sé. Habrá silencio, no habrá viento, será todo oscuro y negro. No habrá mar ni en calma, ni estancado, ni alborotado. Luna, tampoco y será otra cosa y con otro nombre menos lunático. ¿Árboles?...quedarán vestigios de su existencia anterior. Y como decía ese ecologista (que por supuesto, no sé como coño se llama)...pues decía..."que le aportaban mucho más los árboles que el Trump". Y yo me añado y es que un árbol me regala oxígeno y sombras y vistas desde lo alto de sus copas...mientras el Trump me aporta mucho asco y muchas ganas de vomitar. Yo me acuerdo de aquello que hacíamos hace 40 años (época de los dinosaurios) cuando íbamos hasta las cejas de alcohol y uno andaba con el globo sube y baja del vómito...pues le metías un café sólo con sal y a vomitar hasta los hígados. Pues ahora en cambio del café con sal, deberíamos tener delante un puto poster del Trump y venga a vomitarle en la cara y con sumo gusto y placer.
Bueno y mientras tanto, otra matanza en yanquilandia, mejor dicho, dos matanzas. Pero eso sí, dice el Trump y sus acólitos, que los yanquis son muy responsables con sus armas de matar y por eso se van cargando a todo dios que vive tranquilamente. Sí esa es la sociedad que algunos quieren, pues yo gustosamente se la cedo y se la regalo. Armas no y porque las armas matan si se les aprietas el gatillo. Vamos a ver...tenemos los días contados. Nos estamos cargando el planeta. CO2 a tutti plen. Calentamiento global no, no y porque todo hierve y quema y nos cubre de mierda gris y negra (como están nuestros Pulmones).
En fin...
lo que hay es lo que hay
y lo que hay
o lo cambiamos o lo transformamos,
pero nunca lo debemos dejar estar
porque si lo dejamos estar
ya sabemos lo que hay y lo que vendrá...
y el ¡no hay futuro!
resonará con más fuerza que nunca,
por tanto, a luchar y hasta el juicio final...

SERGIO DEL MOLINO


 

SE ME FUERON LOS AÑOS. Margarita Restrepo Jaramillo

 

Se me fueron los años…
y no me di cuenta.
Entre desayunos fríos
y camas vacías.
Entre hijos que crecieron
y promesas que se olvidaron.
Entre “mañana lo hago”,
“ya casi”,
y “todo está bien”…
aunque no lo estuviera.
Se me fueron los años
sosteniendo a todos, menos a mí.
Callando para no incomodar.
Cediendo para no discutir.
Quedándome en segundo plano
para no estorbar.
Me convertí en la mujer invisible.
La que todos buscan cuando necesitan algo…
pero a la que nadie pregunta
si necesita un abrazo.
Y un día,
sin avisar,
sin llanto,
sin escándalo…
me vi al espejo.
Y no lloré.
Me hablé.
Me dije:
“Ya estuvo bueno.”
A mis casi setenta,
cuando creí que lo único que podía levantar
era una taza de café…
me levanté a mí.
Se me levantó la dignidad.
Esa que estuvo escondida durante años
entre mis huesos,
esperando que yo me eligiera.
Y lo hice.
Con voz temblorosa pero firme, dije:
¡Basta!
Basta de fingir.
Basta de ser la última.
Basta de aceptar lo mínimo
y agradecerlo como si fuera mucho.
Hoy,
con arrugas en la piel
pero claridad en el alma,
me reconstruyo.
Recojo a la mujer que soñaba,
que reía sola,
la que no pedía permiso para vivir.
Y me abrazo.
Porque no es tarde.
No es tarde para decir “yo primero”.
Para aprender a amarme sin culpa.
Para dejar de sobrevivir
y empezar —por fin— a vivir.
Hoy me reinvento.
Y lo haré como se me dé la gana.

ENTRE NOSOTROS DOS

  Entre nosotros dos  guardemos algún secreto siempre hay que tener un secreto escondido y bien guardado entre dos personas que se han queri...