Felices los que se sientan felices
los demás que se vengan conmigo
y porque aprenderemos a ser felices y quieran o no quieran los
demás
Hay que entender la primera regla
nadie debe pedir permiso para ser feliz
la segunda será
que la felicidad puede ser contagiosa
y si un día te despiertas pensando que eres el tío más feliz del
mundo
deja que fluya ese hermoso pensamiento
deja que crezca dentro de tí
deja que se expanda hacia los demás
deja que penetre por los poros y por las células
y hasta que los demás se queden intoxicados de felicidad
y si respiras exhalarás felicidad
y si estornudas llegarás mucho más lejos
y al final, todo el pueblo estará contagiado.
Aunque aquí tendría que hacer un lapsus
porque tanta felicidad desbordante a mí me sienta fatal,
me produce naúseas, dolor de cabeza y mareos
y porque sólo pensar que todo el pueblo va a ser feliz
me produce un rechazo inmenso a esa idea
y porque tanta felicidad me resulta demasiada empalagosa
y porque también
hay personas que hagan lo que hagan
nunca serán felices
y están mejor siendo como son
y el fascista de Vox quiere seguir pensando
que los homosexuales, las mujeres y todos los migrantes
son los verdaderos culpables de todos los males de España
y esa asquerosa idea a ellos les produce felicidad
aunque todo hay que decirlo
aquí y en éste pueblo
claro que hay votantes de Vox
pero no tienen la fuerza suficiente
como para montarse su chiringuito en medio del pueblo.
De momento no,
pero yo no puedo apostar
que más adelante no lo consigan
y porque no nos engañemos, votantes tienen
y además están creciditos gracias al Trump y a otras larvas
parecidas.







