Poco a poco,
paso a paso
minuto a minuto
nos vamos escondiendo en nuestro caparazón,
y a partir de ese instante
nos convertiremos en buscadores
de nuestra propia imaginación.
Y cuando uno se dice a si mismo ¡no soy el de antes! pues queda muy claro que no eres el de antes porque tu cuerpo ha pasado una apisonado...
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