Poco a poco,
paso a paso
minuto a minuto
nos vamos escondiendo en nuestro caparazón,
y a partir de ese instante
nos convertiremos en buscadores
de nuestra propia imaginación.
«Cuando se caía un trozo de pan al suelo, los adultos obligaban a los niños a recogerlo y a darle un beso antes de devolverlo a la panera, t...
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