LA VIDA ES MARAVILLOSA

 


Vamos a ver. Yo cuento mi vida porque me apetece contarla, aunque prefiero contarla a pequeñas dosis de poquito a poco y como si fueran pequeños trozos de una inmensa tarta. Aunque así y visto desde arriba, tampoco me parece una tarta tan grande. Pero como ese tema va por libre, yo opino que si no es tan grande es porque no me conoces. Aparte en esa historia me falta por añadir, todas mis opiniones y todos mis ideas y pensamientos y todo esto hace que la cosa vaya tomando otro cuerpo. En fin, que para todo esto se quede en mil ideas, pensamientoS e historias que hablen sobre mi vida, habrá que escribir 25.000 escritos y para que al final, quedarse con mil. Pues si fuera así, ya tendría ese trabajo acabado y hasta pasado de rosca, pues estoy muy cerca de llegar a una cifra astronómica y hablo de estar muy cerca de los 27.000 escritos y eso, en 12 años no está tal mal. No está tan mal la cosa si es que hablamos en plan productivo. Esa producción está más que asegurada y ahora tendría que hacer la trabajera de reducir ese todo de 27.000 escritos a 1.000 escritos y después de haber hecho esto, es de suponer que tendría que seguir reduciendo y para que al final, no resultara ser tan coñazo como lo soy ahora. Pero me temo que no puedo, que lo intentado con todas mis ganas y pasé noches enteras sin dormir y para dedicarle el tiempo necesario para repasar todos mis escritos anteriores. Pero claro, acabé escarallado del todo y al final tuve que volver al redil. Sí quería seguir viviendo tenía que dormir y volver a vivir al fin y al cabo. El otro día leí por una de llas redes sociales, que había una tipa que era una especie de entrenadora de apoyo que te daba ánimos y que a la vez,  corregía tus escritos. De desesperado que estoy, estuve a punto de ponerme en contacto con ella y pedirle socorro y que me echara un cabo o una mano. Más tarde lo pensé un poco más y me dije ¿y para que quiero yo a una tipa que no conozco de nada y para que me hinche de ánimos y de palabras amables?. Y la segunda pregunta sería, ¿de que coño me va a corregir si ella no sabe lo que yo quiero transmitir?. De todas formas hoy digo que no y mañana ya veremos lo que hacemos y porque por mi parte todo es no y no estoy aportando ninguna solución a esto.

En general la vida no es tocar una tecla y que te den un premio. La vida es mucha lucha, mucha vuelta atrás y volver a empezar de nuevo. Claro que para no quedarse hundido en el fondo marino, tienes que relativizar un poco todo y entonces das un salto en el vacío y de repente te ves situado en el lado positivo que tienen las cosas y así te dices ¿y de coño me estoy quejando si sólo llevo 12 años escribiendo?. Y tampoco vivo tan mal, tengo una jubilación decente, tengo millones de ideas dentro de mi mente, tengo una maravillosa casa que además me gusta un huevo, tengo tres hermosos hijos, vivo en un pueblo que ya quisieran algunos, me gusta casi todo lo que veo y siento y no me puedo dar por el culo y porque hasta ahí no llego, pero si llegara tendría cubiertas todas mis necesidades vitales. Y sin darme cuenta estoy cerca de las 10 de la noche. Y dicen que el tiempo pasa y yo digo, que escribiendo el tiempo pasa mejor, pero en el fondo de mi armario, me da mucha rabia que el tiempo pase como un meteorito que no se para ni para mirarte. Hay muchas formas de ver la vida y bajo mi punto de vista, la vida es maravillosa.





















No nos sobran las palabras


 No nos sobran las palabras

y tal como decía alguien 

que ahora no me acuerdo de como se llamaba.

Y lo que nos sobran 

son las obsesiones

las ideas fijas que jamás serán movidas

el asqueroso poder del dinero

el sol cuando te agrede en la cara

la violencia de algunos

el odio de otros

la envidia de los envidiosos

la ira iracunda de un poseído

la nostalgia fuera de control

las tardes donde nunca se pone el sol

las noches de insomnio

los días sin luna

las tardes que nacieron aburridas

el perro verde que pasa por la acera de enfrente

el móvil que no para de recibir mensajes

el tedio cuando te invade

la historia de tu vida escrita en 4 tomos

la simplicidad de una hormiga

la tortura a que te somete una mosca

la ingravidez de los pesos pesados

el cansancio de ver como gana la mentira

la hartura que me transmite tanto poderoso baboso

y como además

hay alguno que se hace el puto amo del mundo.













TONTERÍAS


 "Quién siembra vientos, recoge tempestades"

decía ese refrán que tanto me gusta

y en un día de calma no se recoge nada, 

ni vientos ni tempestades

y además la calma

tiene el poder de anestesiar el mar, los árboles

y la ropa colgada

y hasta las entrañas de cada uno

y un día de calma chicha tendrás menos gases

y por eso no flotarás tanto

y tendrás que beber más agua y para que tragues mejor.

La calma se contagia mejor con el frío

y se transmite por vía aérea a través de gotitas invisibles

que se producen por hablar tanto

o por decir demasiadas estupideces

o por escribir una gilipollez como ésta

pero una vez que la escribiste

te sientes aliviado y con menos peso

más ligero, más liviano, más suelto de verbo

y más dispuesto a decir otras tonterías.

La verdad es que me encanta

lo tonto, lo superfluo, lo banal

y además ¿que va a decir un tonto?

pues tonterías

que otra cosa podía decir un tonto.











 

REFLEXIONES EN UNA TARDE DE MIERDA

 

Hoy llueve sobre mojado. Ésta noche ha llovido, también por la mañana y ahora por la tarde, pues me remito a lo dicho, llueve sobre mojado. Y aquí por el Mediterráneo cuando llueve, es que llueve de verdad. Y no se presenta la lluvia poquito a poco y cuando ves venir una nubeamenazante y toda negra, ya es tarde para poder escaparse y porque sólo tardará unos segundos en soltar toda su mierda de nube negra. Aquí en medio de ésta Isla y con el mar que te rodea por todos lados, los cambios de tiempo se hacen muy rápidos y porque las nubes se deslizan por el mar sin tener ningún obstáculo por el medio y las distancias por el mar no se miden igual que en tierra y cuando ves una nube a lo lejos, piensa que puede estar aquí en menos de un minuto. Y es en lo único que en esta Isla va rápido, pues el resto de cosas, van muy lentas. Tú compras una cosa en el comercio local y como no sea la medida que quieres, vas y le dices que te encarguen la próxima medida y sin más te dicen, que eso estará aquí dentro de dos semanas y porque ya sabe, hay que pedirla y traerla  de fuera y eso lleva su tiempo y su tiempo de espera. A ésta Isla algunos le llaman la "Isla de la calma" y suena muy bien, pero para todos no es igual y porque tanta calma chicha te acaba cabreando y más te cabrea cuando el que te vende una cosa que te llegará mucho más tarde, te hace un añadido extra en el importe y todo con la explicación "es que tiene que venir de fuera". Y ya tenemos que sumar el retraso y el pago extra y por su puta cara bonita. Pero calma, calma que estamos en la Isla de la calma. Los autóctonos de aquí, dicen que son los forasteros los que vienen con exceso de prisa. Y en parte es verdad, pero aparte de la prisa con que vengan, yo creo que el tema es más de respecto hacia las personas que puede haber en cada sitio. Con el debido respecto se puede llegar muy lejos y si aquí impera la calma por encima de todo, tendrás que bajar el ritmo con el que vienes y ponerte en modo calma en la Isla de la calma.

Aparte que eso del modo calma, lo es para ciertas cosas y para otras es lo contrario. Pero bueno es su Isla y tienen todo el derecho de hacer lo que ellos quieren. Yo soy un forastero afincado aquí y que llevo la friolera de 20 años viviendo aquí. O sea soy medio forastero y medio indio autóctono y la verdad es que no tengo demasiada prisa por irme de aquí. Me cuesta el hecho de tenerme que ir. Pero si eso depende de que mi hijo pequeño vaya a estar mejor que aquí, ese asunto no tiene ni sombra de duda. Mi hijo pequeño es Sindrome de Down y aquí las prestaciones y servicios que necesita, se están haciendo demasiado cortos.  Y ya digo que mi cambio de sitio, dependo de esto y no de otra cosa. Si fuera un famosillo de la farándula, me estarían pagando una buena pasta por ésta noticia que en el fondo y en la superficie, es bastante normal. Pero soy lo que soy y me siento muy orgulloso de ser así. A veces y muy de vez en cuando cuando hablo de sentirme orgulloso, no sé porqué pero acude a mi mente mi hermano mayor. ¿Y que relación tiene el sentirme orgulloso de mí con el payaso de mi hermano?. Y yo que sé, pero si esa relación acude a mi mente ¿por algo será?.

 A lo mejor es porque él no puede sentirse orgulloso de como es ahora. O sí y porque habría que saber como ahora piensa él. Seguro que ha cambiado un huevo y se habrá convertido en un pijo redomado que sólo habla de yates y de a que hora se va a tomar su café al aereo club local y porque después tiene una partida de golf. Ha cambiado los chiringuitos de mala muerte por los lugares que usa la clase más pudiente. Tampoco es  que esté a un nivel de codearse con el dueño del Corte Inglés o con el de Zara y aledaños y porque a tanto no ha llegado, ni creo que llegue. Él se ha quedado en la liga local de su ciudad (Vigo, se llama). Su último logro ha sido irse a vivir rodeado de pijos redomados o de una parte de ellos y porque allí se sentirá cómodo y alejado y bien alejado de los suburbios de los que renegó desde hace mucho tiempo. Y todos sabemos que los pijos redomados hablan de empresas del Ibex 35, de como sube o de como baja la Bolsa, de donde es mejor invertir y porque he vendido una fábrica y tengo toda ésta pasta para invertir, por supuesto hablarán del Gobierno social comunista y que habría que cargárselo con un precioso golpe de Estado, de los impuestos que nos meten a los más ricos que somos los que mantenemos en pie a éste país e insiten un poco más en el tema, de que hay derecho y con el trabajo que nos ha costado llegar hasta aquí. Y yo veo a mi hermano metido en esa salsa y disfrutando como un loco del tema y él sólo tiene cuatro peniques y cinco euros pero como toda su vida ha ido de farol, pues allí estará hablando con ellos, tendrá 6 fábricas, 24 comercios, 18 centros comerciales, 10 establecimientos de comida rápida, un par de yates de cien metros de eslora y hasta una mina de oro en Sudáfrica. Cada uno tiene sus propias debilidades y todas o casi todas deben ser respetadas. Pero ¿qué le voy hacer?. Es que a veces se me escapa la vena y no soy capaz de callarme la boca.
















CON UN POCO LLEGA Y TODO LO DEMÁS SOBRA

 

Ojalá pudiera levantar la bandera por todos, pero no puedo y primero, porque no soy amante de las banderas. A lo largo de mi vida, he visto como las banderas hicieron demasiado daño en muchas cabezas y porque en su mayoría arrastraron a demasiados descerebrados que aún encima hicieron peña tras ella. La bandera de la patria, por ejemplo. Las banderas al viento del ejército y todos sus putos homenajes que siempre están bendecidos por la iglesia católica. Homenaje a la bandera y yo me pregunto, ¿como se puede hacer un juramento a un puto trapo?. Pero se hace y todos los que lo hacen, se ponen super contentos y porque han participado en semejante homenaje. Y lo de levantar la bandera por todos, pues pasa que ese todos ya no es tan amplio como lo era antes. Y porque si tu cuerpo se encoge, también se encoge el concepto de todos.  No todos caben en el que ahora es mi barco y porque la vida y el paso del tiempo, te hacen ser más selectivo. En mi caso en particular, llevo más de 50 años practicando esa selectividad y para que el final te quedes con 5 personas y como mucho. O sea que con todos no me quedo y porque al final sólo me he quedado con unos cuantos. Y entre una cosa y la otra, tendré que olvidarme de la puta bandera para todos y por eso concluyo, que la bandera es un trapo para algunos como yo. No pretendo insultar a nadie, ni faltar a su principios casi inamovibles, pero esa es mi opinión y mi posicionamiento y a éstas alturas de mi vida, yo doy mi opinión y al que le guste lo que digo, pues es muy sencillo, que se quede conmigo y ya seremos dos y al que no le guste lo que digo, ya sabe por donde está la puerta de salida. Es una ventaja que siempre hemos tenido los viejos y expresas una idea en concreto y si gusta, pues muy bien y si no gusta será por la falta de riego que se produce con la edad. Hay que aprovechar las pocas ventajas que tenemos a nuestro favor y un recurso muy recurrente, es el déficit de riego en el cerebro, la demencia senil progresiva y la pérdida del ridículo.

En un mundo donde todo son pérdidas algunas de ellas serán bienvenidas y hay que saber utilizarlas y porque el mundo que te rodea de cada vez te irá entendiendo menos y en cambio la mala fama siempre se la lleva el viejo y porque se le achaca muchas cosas debidas a su rigidez mental. Y nadie es capaz de ver, toda la rigidez que se tiene hacia los viejos y abuelo no seas niño y abuelo no digas tantas gilipolleces y porque ya no estás en edad de decirlas y tal y como si decir gilipolleces sólo se pueden decir a una edad determinada. Y hoy todo se me desvía hacia la vejez y eso debe de ser porque se me está aproximando el día de mi cumpleaños, que es el día 5 de Febrero y hoy te mando las felicitaciones adelantadas. Al final, le tendré que dar la razón a mi hijo pequeño y porque en su concepto de viejo y como primera condición, se deben tener al menos, 70 años. Y al mismo tiempo que se encorva y se pone a andar a pasitos muy cortitos y como si llevara un bastón en la mano en la que se apoya. 5 de Febrero y seré declarado como un puto viejo. Y esa es mi puta realidad y en la que no es mi deseo convertirme en viejo, pero en éste aspecto paso de mi deseo y me agarro como un clavo ardiendo a esa realidad que no tiene ninguna compasión conmigo ni con mi cuerpo. Total y quiera o quiera, los voy a cumplir igual. Y además ¿que puedo ganar yo diciendo lo contrario?. Ahora los deseos se cumplen menos que antes y también sé que el puto proceso de envejecimiento es inexorable y que no tiene compasión con nadie.

Aunque en realidad lo último que yo quiero es que se compadezcan de mí y que intenten darme consuelo. Yo me siento un viejo orgulloso de serlo. Reivindico mis viejas arrugas, mis bellas ojeras e iba a decir, mis dolores, pero mis dolores me niego a reivindicarlos y porque cualquier tipo de dolor, no se la deseo a nadie y menos me lo deseo a mi mismo. Dicen que dolor nos sirve de aviso y para que no sigas forzando la máquina del cuerpo, pero a éstas alturas de la vida, ya sé como funciona mi cuerpo y para saberlo no necesito recurrir al dolor y para que me imponga límites. Vamos, como decía el otro: "No hace falta beberse un océano de agua, para saber que el agua de mar es salada". O sea que con un poco llega y todo lo demás sobra.
















SERÁ MEJOR QUE TE CALLES


Ahora en general tengo más prisa que antes y por supuesto, ahí participa el viejo argumento, que te va quedando menos tiempo. Antes cuando eras más joven, el paso del tiempo era relativo y no te importaba tanto que pasara el tiempo y porque tu sensación vital te decía, mira la cantidad de tiempo que tienes por delante. Ahora en cambio te dice lo contrario, observa el poco tiempo que te queda. Y esa sensación es imposible que se borre ni buscándote otras historias que puedan aniquilar esas sensaciones. El paso del tiempo te marca la vida y el segundero nunca se para, hasta que se para. Ahora de viejo lógicamente entiendo mejor a los viejos. Entiendo  que los estímulos vitales se van agotando, que el amor en teoría debía ser más importante, pero en la realidad no lo es y porque se va moviendo en un campo cada vez más duro, crudo y más minado. Entiendo que a lo largo de tu vida has visto tanto, que ahora hay muy pocas cosas que te puedan sorprender y todos sabemos que la sorpresa es un buen estímulo vital. Entiendo que el hecho de que el cuerpo no te responda como antes y que de alguna manera incremente su dolor en el día a día, tampoco es una buena ayuda. Entiendo que aquél tipo de belleza donde se valoraba la elasticidad de la piel y su textura y donde la arruga no era bella, pues pasa que eso cambia y que repente te ves sorprendido porque te sientes y así te ves, como una uva pasa que poco a poco se va encogiendo. Hay que cambiar el concepto  de la belleza para llevar una vida más digna y más ilusionante. Entiendo que físicamente podamos hacer muchas menos cosas y eso aún nos limita más nuestras capacidades físicas y detrás de las físicas van las mentales. Entiendo perfectamente todo lo que he dicho hasta ahora, pero una cosa es que se entiendan los motivos, las causas y otra muy distinta, es que te dejes llevar por los acontecimientos de la vejez. Todo es susceptible de ser adaptado y cada cosa que he dicho sobre la vejez, se puede ir adaptando al como estás y al como te sientes y paso a paso y con calma y tranquilamente.

Por cierto lo del amor en la vejez pues lógicamente tendrá más dificultades y aquí entra el concepto del entretenimiento que se hace para los viejos y todo se enfoca al puto aburrimiento de cantar todos juntos haciendo piña o de ir juntitos de excursión y como si los viejos fuéramos putos niños descarriados. Y un viejo y un niño no tienen nada que ver, pero ellos se empañan en ese concepto de que los viejos son como niños. También puede que les resulte más fácil meterse en la cabeza de un niño que en la de un viejo y ya conocemos todos, que lo fácil suele triunfar. Para mí, es un trato vejatorio, pero es sólo uno más en una lista interminable.  Nada de lo que hacen con los viejos te va ayudar a poder enamorarte de otro viejo o vieja o de quién sea. Después entran en juego los prejuicios sociales y no está bien visto que dos viejos se echen un polvete o que simplemente se coman la boca y para ello se tengan que quitar los dientes y para que no se enganchen con las dentadutas, ni se siente como bonito que se metan mano. Un viejo que se precie, tendrá que ser un buen abuelo y al que le tendrá que encantar sí o sí, que el abuelo juegue y cuide de los nietos. Yo, me quedaría sólo con lo de que juegue con ellos y porque del resto paso. Me encanta jugar con los niños y porque no tienen nada que ver con nosotros. Los niños son de otro mundo que no es el nuestro. A veces nos dicen que los viejos somos como niños y otras veces nos dicen, que los viejos tenemos que cuidar de los niños. Y eso no lo decimos nosotros, los viejos, si no que nos lo dicen los demás, hablo del resto de la sociedad. 

Entiendo que el poder de un viejo no está determinado por la pasta y porque normalmente, se gana mucho menos que antes. Entiendo que si ya no estamos activamente en la cadena de producción, pues ¿que nos a pasar en una sociedad capitalista? pues que de cada vez, seremos más detritus, más estorbo, más papel mojado y además nos dirán que el sitio que nos corresponde, es el rincón de casa o es el rincón de todo. Y además te piden que no hables mucho y porque eso que nos dices, ya lo sabemos todos y nos lo has dicho un millón de veces y por favor, ¡cállate un rato!. Y ese es un paso muy duro del que muy pocos se dan por enterados. El abuelo como puto florero que nos sirve para adornar un poquito mejor las fiestas familiares. Y el abuelo cuenta batallitas está para contar batallitas cuando la demanda se lo pide, pero nunca será cuando como viejo que eres, tienes necesidad de contarlas. Hay que darse cuenta que poco a poco te irás transformando en mueble, en mueble prescindible y por eso abuelo, será mejor que te calles y de una puta vez por todas.










 

UN INSTANTE


 Lo que diferencia un instante de otro instante

es su intensidad.

El tiempo no lo será

no hay instantes de 1 minuto o de 30 segundos

por la simple razón que dejaría de ser instante.

Un instante debe moverse entre 1 a 2 segundos

o como mucho 5 segundos.

La intensidad de un instante

es lo que le aporta su calidad

y para que entre y se clave en el fondo de tu alma.

La fugacidad de un instante

viene a ser lo mismo

a la fuerza tiene que ser fugaz

entra y sale dentro de ese período de tiempo

y tú decidirás

que harás con el mensaje que te ha dejado.

Por un instante

te has salvado muchas veces

aunque en otras te ha jodido

pero así son las cosas

o las tomas o las dejas

y éste es el juego en el que nos hemos metido.











PERO CASI

 

Que difícil es mantener la calma

cuando el barco se mueve tanto

te pueden las ganas de vomitar

al mismo tiempo  empieza el baile

el inmenso mareo de tus vuelos circulares

el sube y baja del barco

el fuerte olor a vómito

el sonido de las arcadas

las caras pálidas

el mal sabor de boca

las caídas al suelo

y allí se quedan pegados

al asqueroso suelo

y como si hubiera un imán que no los suelta.

Es un acto colectivo

en el que no tienen que mirar a la Meca

ni nadie se pone a repartir hostias

pero que si uno supiera que esto iba a ser así, 

pediría el divorcio antes de entrar en el barco.

Yo vivo en una pequeña y hermosa isla

y yo de esto sé mucho.

No soy un especialista...pero casi.

Me falta hacer un Master.













UN FORASTERO

 

Me he dejado 20 años de mi vida

en ésta isla perdida donde la montaña no existe

pero hay mar por todas partes

se dicen pronto 20 años

y para que te sigan llamando forastero

y hasta hay algún gallito de por aquí,

que además se creen dotados de originalidad

y no saben que hay gallitos de cualquier otra parte

que dicen exactamente lo mismo

con el mismo desprecio vengativo

con la misma cara de asco

y mientras lo están diciendo

van y se arrean un lingotazo

y para  celebrar su originalidad

van y se arrean otro.

Éste tipo de gallitos los hay por todas partes

cada uno lo dice en su respectivo idioma

y te señalan a punta de dedo 

y a veces me quedo parado y pienso 

a lo mejor les gustaría hacerlo a punta de pistola

otro forastero que se va

dicen sus pensamientos

ya ganaría lo suficiente

porque para eso vienen

a ganar pasta a costa de nosotros

y ahora volverá a su tierra

forrado de pasta.

Pero por otro lado he tenido mucha suerte

en todos los sitios en los que he vivido

mi estancia ha sido corta o medio corta

y nunca tuve el tiempo suficiente

para  hacer verdaderos amigos del alma

y eso me ha librado de tener que oír

que difícil es que un forastero sea tu amigo.

Claro que por disparar tantas veces al aire

a veces le dan a un pájaro que pasaba volando

y porque es de persona reconocer

que hay algunos forasteros que van de éste palo.











Blas de Otero - En el principio

 

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.
Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.
Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra."









ANTONIO MUÑOZ MOLINA

 

"En medio de las tareas diarias vas a hacer uno de tantos pagos triviales o mínimos y la tarjeta de pronto no funciona, y ya se ha desbaratado el día y el orden de las cosas. Me acuerdo de la voz robótica que sonaba en el teléfono, cuando quería hacer un pago en Nueva York, y me sentía aún más desvalido por encontrarme en un país extranjero: Your card has been declined. No era mi tarjeta la que era rechazada, era yo mismo, y la mente se angustiaba de inmediato, porque sin la tarjeta me encontraba extraviado en un mundo ajeno, condenado a una indigencia más o menos transitoria, pero siempre temible. Las redes tecnológicas, que parecen facilitarlo todo, pasan en un segundo de lo instantáneo a lo imposible, y la máxima libertad se vuelve de pronto cautiverio, y la seguridad incertidumbre, del mismo modo que la sonriente cordialidad americana desaparece en una cara administrativa si se ha dado un mal paso o cometido un pequeño error. Your card has been declined.

A dónde vas a ir ahora, a quién podrás reclamar que no sea esa misma voz telefónica de autoridad inaccesible. Te puedes quedar varado en un aeropuerto, expulsado de un hotel en una ciudad desconocida, despojado de esa conexión inalámbrica fuera de la cual no eres casi nadie y no puedes hacer casi nada. Lamentamos comunicarle que no hemos podido procesar su pago. Como me dejo intimidar fácilmente y soy muy aprensivo, tiendo a sentir esos mensajes como amenazas personales, o como consecuencias de una torpeza mía imperdonable. Tengo siempre una conciencia muy aguda de la facilidad con la que puede quebrarse el orden cotidiano.
Por eso no me cuesta nada imaginar la vida que debe de llevar ahora Francesca Albanese, la admirable relatora de Naciones Unidas que ha compilados los informes sobre el genocidio israelí contra los pobladores inermes de Gaza, denunciando una infamia que se ha cometido ante los ojos del mundo entero, y que se sigue cometiendo ahora que apenas quedan cámaras ni reporteros para dar testimonio, mientras los niños mueren de hambre y de frío y los supervivientes se arrastran por las ciénagas de lodo y basura que dejan las despiadadas lluvias invernales. Integristas armados, y protegidos por el ejército, siguen acosando a los agricultores palestinos que intentan recoger la cosecha de aceituna, y estableciendo nuevos asentamientos que parecen fortines de una ocupación colonial.
Francesca Albanese tiene una de esas caras italianas en las que la desmesura de los rasgos —la nariz grande, la boca grande, las gafas enormes— favorecen la belleza en vez de malograrla. Con su aire de inteligencia y de coraje, se ha enfrentado a los poderes mayores que hoy rigen el mundo, y también al Gobierno ultra de su país, que como tantos de otros formados por patriotas de extrema derecha, compite en la bajeza por adular a Donald Trump. Albanese, ciudadana de un país soberano y de la Unión Europea, vive ahora en Túnez, pero no ha podido escapar al castigo o más bien la venganza de Estados Unidos, que la acusan oficialmente de “amenaza para la economía global” y “antisemitismo descarado”. La lejanía no la salva de nada. No puede tener una cuenta, ni una tarjeta de crédito, ni recibir transferencias, ni donaciones, ni sueldo, ni comprar un billete de avión por internet. Su cuenta bancaria y su apartamento en Nueva York están embargados. Cualquiera que trate con ella está en peligro de ser sancionado. El gobierno americano la somete al mismo trato que a los terroristas y delincuentes internacionales; y que a los jueces del tribunal internacional de la Haya que han dado orden de detención contra Netanyahu y uno de esos ministros de su gobierno que abogan sin disimulo por el exterminio de la población palestina.
La vida nunca ha sido fácil para los disidentes de las tiranías, ni siquiera cuando han creído ponerse a salvo en el exilio. Desde su expulsión de la URSS en 1929, Leon Trotski vivió en una huida perpetua, de un país a otro, de Turquía a Francia y luego a México, rastreado siempre por los agentes de Stalin. Un hijo suyo fue asesinado en París. Un comunista español, Ramón Mercader, se las arregló para infiltrarse en su círculo más estrecho, en su casa fortificada de Coyoacán, y lo asesinó por fin al cabo de once años de persecución sin respiro.
Para el KGB, la cacería de Trotski requirió un esfuerzo humano y financiero prolongado durante más de una década. Las tecnologías del espionaje y liquidación de enemigos eran implacables, pero también rudimentarias. Había que colarse en viviendas particulares para instalar cables y micrófonos fácilmente detectables, en aparatos de teléfono que estaban fijos en una sola habitación. A los disidentes les bastaba con reunirse a charlar o a leer textos prohibidos en la cocina de un apartamento para no ser escuchados. Hacían falta decenas de esbirros turnándose para vigilar una casa, seguir a alguien por la calle, en el tren, en territorios extranjeros, con las consiguientes dificultades de logística y dominio de idiomas.
Como en tantas otras actividades, el progreso ha traído grandes ventajas para los espías y los verdugos de los déspotas. En el mundo de Google Earth y de las vigilancias electrónicas masivas ya no queda un lugar donde esconderse. No hay asilo político que lo ponga a uno a salvo de la persecución. Hay utopías que se hacen reales. El sueño de control total de Stalin y Mao solo se ha cumplido en nuestro tiempo. Un disidente o desertor ruso que se esconde con nombre falso en una pequeña ciudad inglesa será descubierto y envenenado con polonio. Hasta las profundidades del Medio Oeste americano puede llegar un sicario enviado por el gobierno chino para ejecutar a un exiliado. A aquel piloto ruso que desertó con su helicóptero en el frente de Ucrania no le sirvió de nada esconderse en un apartamento idéntico a otros miles en una urbanización anónima, en la costa de Alicante.
No hay que hacer grandes gastos en viajes internacionales, en vigilancias agotadoras de entradas y salidas. Basta seguir el rastro electrónico continuo que a cada momento va dejando cada uno de nosotros. Los alegres muchachos de Silicon Valley, con sus sudaderas de estudiantes envejecidos y sus montañas inconcebibles de dinero, además de robarnos, con nuestra ferviente aquiescencia, hasta el rincón más ínfimo de nuestra intimidad, también colaboran activamente con los aspirantes a déspotas y con los déspotas encallecidos para establecer no aquel universo risueño de fraternidad tecnológica que prometían sus primeros gurús, sino una vasta tiranía capaz de espiar y controlar hasta aquel último refugio que ni Stalin ni Mao pudieron vulnerar, el secreto de la conciencia personal.
Pero esa omnipotencia no necesita solo de instrumentos tecnológicos de última generación: también de algo tan antiguo, incluso primitivo, como la propensión humana a la cobardía y al servilismo. Francesca Albanese es ciudadana de Italia y de Europa, el continente que al parecer sigue siendo una isla de libertades en el océano de las oligarquías y las dictaduras. Pero el gobierno de Italia, en vez de protegerla, se manifiesta públicamente contra ella, en parte por el oportunismo de congraciarse con Donald Trump, en parte por simple espíritu de sumisión hacia un poder abrumador. Y la Unión Europea se envuelve en las habituales vaguedades para claudicar una vez más de los valores fundamentales que justifican su existencia: ahora sabemos que un poder extranjero puede impunemente despojar de sus derechos a una ciudadana de Europa. Ya no basta, para sentirse a salvo, con no volver a someterse al capricho de un arrogante oficial de Inmigración al llegar a un aeropuerto americano. Ahora habrá que ponerse en guardia la próxima vez que le falle a uno la tarjeta.
(Francesca Paola Albanese, de Ariano Irpino, Campania; 30 de marzo de 1977, es una abogada y académica internacional italiana. Fue nombrada relatora especial de las Naciones Unidas en 2022 para los Territorios Palestinos ocupados por un periodo de tres años, que fueron posteriormente renovados por otros tres.​ Ha sido la primera mujer en ocupar dicho cargo)













No tengo muchas ganas de irme de aquí


No tengo muchas ganas de irme de aquí 

amo a éste peñasco de roca 

y yo sé que lo amo tanto como a otros sitios

porque por donde he caído

fuí amando cada uno

pero hay que entender que estoy en una edad 

digamos que difícil

y ahora ya no es lo mismo que antes

ahora me cuesta más empezar de nuevo

buscar un piso o mejor una casa

trasladar muebles y cosas diversas

montar otra casa de nuevo

dejar ésta que tanto amo

abandonar mis rincones preferidos

y buscar otros nuevos

y otras caras y otra gente

y saludar al nuevo vecino

que en realidad me importa una mierda

hacerme nuevos amigos

que estoy seguro que no haré ninguno

aquí por lo menos tengo un par de amigos

un bar al que voy a desayunar de vez en cuando

un muelle precioso y coqueto

unos paisajes alucinantes

y es que esto es un pueblo

y todo está muy cerca

pero a veces pienso que demasiado cerca.













MANÍAS Y GAFAS

Yo tengo una manía por encima pero muy por encima de las demás manías y esa es que nadie puede tocarme las gafas. Y el que me haga la puta b...