
Y ese mismo día, yo me fuí a una hermosa playa que estaba cerca de aquí, cerca de mi casa. Fuí para ver si me aclaraba un poco y por que me sentía confuso, un poco demasiado ansioso y hasta puede que estuviera alterado y un poco nervioso y tenía la necesidad de saber de que coño iba hacer con mi vida. Tengo 70 años y tenía que decidir que iba hacer en ésta última etapa de mi vida. Llegué a esa playa y como era invierno, no había nadie y eso claro está, la hizo más hermosa. Y en cambio en verano suele estar llena y hasta la bandera. Me bajé del coche, caminé un poco, estiré las piernas y bostecé de una forma descuidada y porque me sentí así, descuidado y un poco abandonado y eso me entriteció un poc más. A veces hay pensamientos circulares que circulan como una noria dando las mismas vueltas que dió ayer o antesdeayer. Miré ese hermoso paisaje y contemplé que al fondo seguía en el mismo sitio, la Isla del Aire, impertérita, segura de si misma, imponente y espléndida y no se cortaba en mostrar todo su belleza de Faro incomprendido. Siempre me impresionó su nombre y cuando lo ví por primera vez, pensé joder ¡que bonito nombre! y ya quisiera yo tener un nombre tan bonito tan esbelto cuerpo. Paseé un rato por la orilla y mientras tanto seguía pensando como aclarar mis ideas. Seguí dándole vueltas al tema y de repente se encendió una luz dentro mi cabeza y en ese mismo momento decidí que tenía que irme lejos y muy lejos y unos cuantos días, lejos de todo lo que me rodeaba, lejos de mí y de mis preocupaciones y concentrarme en mis decisiones y sobre su futuro. Me sentía perdido y demasiado confundido y ese es extraño en mí y porque no me pierdo fácilmente, ni me pierdo entre la gente ni en las noches sin luna. Para mi perder, era sentirme demasiado extraño y hacía tanto tiempo que no me sentía así, que ese estado aumentaba mi desazón y mi ansiedad. Yo siempre me sentí un tío seguro y nunca temblé para decir las cosas claras ni para oír las peores cosas y ni siquiera, cuando me desprecian y no me dicen nada. Yo siempre me moví en el silencio de la noche más oscura y en esos silencios incomprendidos tuve que vivir mucho tiempo. El silencio siempre fue mi cobijo en los peores momentos y en los mejores también, pero claro está que los percibí de una manera totalmente diferente. Hace un tiempo ya lejano, me hubiera encantado vivir en un Monasterio que estuviera presidido por el puto silencio. Silencio de Monasterio y silencio sin voces y silencio sin ruídos y silencio de todo. Mi silencio es experto en saber como mejor puedo buscarme el la vida. El silencio sabía perfectamente de que iba y en que fallaba y en que acertaba y cuales son mis puntos fuertes y cuales son mis debilidades. Yo nací en el puto silencio y hasta que lo reventé con mis llantos, pero en ese corto período de tiempo, pude entender porque el silencio sería mi pasión escondida. Y no fue por nada especial y tampoco sé muy bien porque me atraía tanto. Pero fue como una luz que me atravesaba el tórax y la mente y eso agrando mi cuerpo y mi alma. Y desde esas y cuando puedo y me apetece, siempre vuelvo al mismo silencio quie tanto me cobijó y que me llenó de cariño.
Silencio se graba y silencio escucha lo que te quiero decir. Las palabras suelen ser muy necias y a veces son como balas que te matan y cuando ya estás muerto, te vuelven a matar y te matan dos veces y muchas más. El uso inadecuado de las palabras sirve para aniquilar a contrarios y fulminar a los peores enemigos. Aunque es verdad que las palabras viven dentro de nosotros y por eso y cuando se acumulan en exceso, se tiene la necesidad de soltarlas. Las palabras también pueden ser hermosas cuando salen de una boca hermosa y a la vez si no está poseída por la maldad. Y la maldad y los malos, son dos cosas muy diferentas. La maldad te posee y te lleva por los campos de la maldad más engañosa y el malo puede ser malo de verdad, pero también puede que sea un estado transitorio que te puede llevar a ser más malo o que te lleve a la bondad. Yo, de bondades sé muy poco, aunque es verda dque debía saber mucho y porque siempre me deslicé entre mucha mala gente. Me gustaba la maldad y la gente mala y perversa, era un atracción fatal. Y tuve muchas problemas debido a eso. Salvo dos amigos que tuve y podría asegurar que el resto de esos llamados amigos, no me demostraron su valía ni su calidad. El mundo puede ser un montón de mierda o ser lo contrario. Y por eso mismo puede que yo me haya deslizado más tiempo por el lado oscuro de la vida. Siempre gustaron los callejones estrechos, los que no tenían salida y la oscuridad que de lloos manaba. Ahora bien, esas veces que he comentado también me lo busqué y no me voy a ir de rositas y porque odio a las personas que siempre se han ido de rositas y en esto que digo hay muchas y demasiadas coincidencias y por que muchos de los que se fueron de rositas y al mismo tiempo, se lucían con vestidos de santos inocentes y con cara de niño virgen e imberbe y como si nunca hubieran roto en plato en toda su vida. Estos eran y fueron un pedazo de cabrones. La vida nunca fue un suma o una resta o una raíz cuadrada y porque con la vida nunca sabes por donde va a salir o por donde te puede salir.
Y yo me fuí a una hermosa playa que estaba cerca de aquí, cerca de mi casa. Fuí para ver si me aclaraba un poco y por que me sentía confuso, un poco demasiado ansioso y hasta puede que estuviera alterado y un poco nervioso y tenía la necesidad de saber de que coño iba hacer con mi vida. Tengo 70 años y tenía que decidir que iba hacer en ésta última etapa de mi vida. Llegué a esa playa y como era invierno, no había nadie y eso claro está, la hizo más hermosa. Y en cambio en verano suele estar llena y hasta la bandera. Me bajé del coche, caminé un poco, estiré las piernas y bostecé de una forma descuidada y porque me sentí así, descuidado y un poco abandonado y eso me entriteció un poc más. A veces hay pensamientos circulares que circulan como una noria dando las mismas vueltas que dió ayer o antesdeayer. Miré ese hermoso paisaje y contemplé que al fondo seguía en el mismo sitio, la Isla del Aire, impertérita, segura de si misma, imponente y espléndida y no se cortaba en mostrar todo su belleza de Faro incomprendido. Siempre me impresionó su nombre y cuando lo ví por primera vez, pensé joder ¡que bonito nombre! y ya quisiera yo tener un nombre tan bonito tan esbelto cuerpo. Paseé un rato por la orilla y mientras tanto seguía pensando como aclarar mis ideas. Seguí dándole vueltas al tema y de repente se encendió una luz dentro mi cabeza y en ese mismo momento decidí que tenía que irme lejos y muy lejos y unos cuantos días, lejos de todo lo que me rodeaba, lejos de mí y de mis preocupaciones y concentrarme en mis decisiones y sobre su futuro. Me sentía perdido y demasiado confundido y ese es extraño en mí y porque no me pierdo fácilmente, ni me pierdo entre la gente ni en las noches sin luna. Para mi perder, era sentirme demasiado extraño y hacía tanto tiempo que no me sentía así, que ese estado aumentaba mi desazón y mi ansiedad. Yo siempre me sentí un tío seguro y nunca temblé para decir las cosas claras ni para oír las peores cosas y ni siquiera, cuando me desprecian y no me dicen nada. Yo siempre me moví en el silencio de la noche más oscura y en esos silencios incomprendidos tuve que vivir mucho tiempo. El silencio siempre fue mi cobijo en los peores momentos y en los mejores también, pero claro está que los percibí de una manera totalmente diferente. Hace un tiempo ya lejano, me hubiera encantado vivir en un Monasterio que estuviera presidido por el puto silencio. Silencio de Monasterio y silencio sin voces y silencio sin ruídos y silencio de todo. Mi silencio es experto en saber como mejor puedo buscarme el la vida. El silencio sabía perfectamente de que iba y en que fallaba y en que acertaba y cuales son mis puntos fuertes y cuales son mis debilidades. Yo nací en el puto silencio y hasta que lo reventé con mis llantos, pero en ese corto período de tiempo, pude entender porque el silencio sería mi pasión escondida. Y no fue por nada especial y tampoco sé muy bien porque me atraía tanto. Pero fue como una luz que me atravesaba el tórax y la mente y eso agrando mi cuerpo y mi alma. Y desde esas y cuando puedo y me apetece, siempre vuelvo al mismo silencio quie tanto me cobijó y que me llenó de cariño.
Silencio se graba y silencio escucha lo que te quiero decir. Las palabras suelen ser muy necias y a veces son como balas que te matan y cuando ya estás muerto, te vuelven a matar y te matan dos veces y muchas más. El uso inadecuado de las palabras sirve para aniquilar a contrarios y fulminar a los peores enemigos. Aunque es verdad que las palabras viven dentro de nosotros y por eso y cuando se acumulan en exceso, se tiene la necesidad de soltarlas. Las palabras también pueden ser hermosas cuando salen de una boca hermosa y a la vez si no está poseída por la maldad. Y la maldad y los malos, son dos cosas muy diferentas. La maldad te posee y te lleva por los campos de la maldad más engañosa y el malo puede ser malo de verdad, pero también puede que sea un estado transitorio que te puede llevar a ser más malo o que te lleve a la bondad. Yo, de bondades sé muy poco, aunque es verda dque debía saber mucho y porque siempre me deslicé entre mucha mala gente. Me gustaba la maldad y la gente mala y perversa, era un atracción fatal. Y tuve muchas problemas debido a eso. Salvo dos amigos que tuve y podría asegurar que el resto de esos llamados amigos, no me demostraron su valía ni su calidad. El mundo puede ser un montón de mierda o ser lo contrario. Y por eso mismo puede que yo me haya deslizado más tiempo por el lado oscuro de la vida. Siempre gustaron los callejones estrechos, los que no tenían salida y la oscuridad que de lloos manaba. Ahora bien, esas veces que he comentado también me lo busqué y no me voy a ir de rositas y porque odio a las personas que siempre se han ido de rositas y en esto que digo hay muchas y demasiadas coincidencias y por que muchos de los que se fueron de rositas y al mismo tiempo, se lucían con vestidos de santos inocentes y con cara de niño virgen e imberbe y como si nunca hubieran roto en plato en toda su vida. Estos eran y fueron un pedazo de cabrones. La vida nunca fue un suma o una resta o una raíz cuadrada y porque con la vida nunca sabes por donde va a salir o por donde te puede salir.