LA VIDA A RATOS




Que soso ser todo el rato... feliz.

Todo el santo día... feliz,
feliz con inmensos aspavientos, 
con exagerados gestos espasmódicos,
feliz con risas como truenos afónicos e hiperbáricos.
Feliz con la mirada turbia por la borrachera de felicidad
y con el sentido aturdido por falta de viento.
Feliz con convulsiones de felicidad incontenible
y con esa sonrisa permanente impúdica y obscena.


Ser todo el rato... feliz,
que mal suena,
que empacho,
que dispendio,
que exabrupto,
que miseria,
que mentira disfrazada de verdad,
que pena de lágrimas y de llanto
que tanto hemos derramado,
que tristeza la mía,
y que pobreza la nuestra...

¿Feliz todo el rato?,
No, ¡que va!
prefiero la vida a ratos,
a pedazos, a trozos,
y un día me río de lo que quiero
y otro día lloro por empatía
y hay veces, 
que hasta me atasco en un sumidero
o me quedo perdido en tierra de nadie
y entonces
ni me rio ni lloro
ni hago nada de nada.

SOREN KIERKEGAARD









 

ROSA LUXEMBURGO


 

"Quien no se mueve no escucha el ruido de sus cadenas."

- Rosa Luxemburgo

WALT WHITMAN


 

Yo soy Walt Whitman…
Un cosmos. ¡Miradme!
Si no me encuentras enseguida,
no te desanimes;
si no estoy en aquel sitio
búscame en otro.
Te espero…
En algún sitio estoy esperándote.

VIVE (Idea Vilariño)


Vive

Aquel amor
aquel
que tomé con la punta de los dedos
que dejé que olvidé
aquel amor
ahora
en unas líneas que
se caen de un cajón
está ahí
sigue estando
sigue diciéndome
está doliendo
está
todavía
sangrando.

TUTE


 

MIGUEL HERNÁNDEZ


 

ESTÁS ENTRE DOS PIEDRAS



No te doy alternativa
estás entre mi espada y tu pared.

Estás entre dos piedras
y entre dos muros.
Solo te queda una salida,
y en una dirección o en la otra,
pero hacia mí,
está prohibido y porque ese es mi deseo,
y entonces, la huida es tu única alternativa.

Vale,
estuvimos...
pero ya no estamos.

Vale,
 nos conocimos
y nos quisimos un rato,
después, vino la lluvia
y nos pusimos a saltar charcos.

Quede el recuerdo,
queda ese trocito clavado 
en un apéndice de nuestra memoria.

Quedan aquellos días
de sol, faros y aguas cristalinas
con el azul cielo de telón de fondo
y con el sonido de las olas
adormeciendo nuestros sueños.

LOUISE GLÜCK

 


"Y sin embargo, en este engaño
hubo verdadera felicidad.
Así que creo que repetiría
esos errores del mismo modo.
Tampoco me parece que sea
crucial saber
si esa felicidad
se basa en una ilusión:
es real, a su manera.
Y en cualquier caso, acabará".

Louise Glück

DOS POEMAS de JIM HARRISON

 


Sin camiseta, se sienta en su escritorio en un cuarto oscuro en su cabina de Montana. El hedor de la soledad y el cenicero impregnan de suelo a techo. Con una dura voz empapada con un cigarrillo, Jim Harrison le pregunta al entrevistador de la revista Esquire, ′′ te gustaría un poco de vodka?" ya que vierte uno tieso para sí mismo. Son las 4 p. m. en un día de semana.
Harrison era un hombre duro, usado por tiempos difíciles. Fue apuñalado en el ojo cuando era niño. Su padre y su hermana murieron en un accidente de coche cuando tenía veintiuno. Y en la década siguiente, él y su esposa e hija vivieron menos de $ 9,000 al año. Fue entonces cuando escribió su renombrada novela, Leyendas de la caída, que lo puso en el mapa literario. Desde entonces, ha producido 14 libros de poesía, 11 novelas, 9 novillas, 3 obras de no ficción y un libro para niños.
Pero lo que más quería ser recordado era su poesía. ′′ Se supone que debemos escribir poesía para mantener a los dioses vivos," dice con una sonrisa sin dientes.
Jim Harrison murió hace cinco años hoy.
 


Otro país

Amo estos amaneceres muy húmedos con
mil pájaros que oyes pero
no llegas a ver en la niebla.
Mi viejo y ajeno cuerpo es un extranjero
que lucha por entrar en otro país.
La llamada del somormujo me da escalofríos.
De regreso en la cabaña veo un libro
y no acabo de estar seguro de qué es en realidad.

Muerte otra vez

No nos pongamos románticos ni tristes con la muerte.
De hecho es nuestro acto más singular, junto con
el nacimiento. Pensemos que es como preparar
el desayuno, así de ordinario. Romper dos huevos
en un tazón, o un tazón en dos huevos. Deslizarse
en un ataúd después de drenar los líquidos, o mejor,
deslizarse en el fuego. Claro que es un poco difícil
aceptar tu último beso, tu último trago, tu última
comida, sobre la cual los condenados pueden ser
muy suyos, como si pudiera haber una hamburguesa
con queso enviada por Dios. Algunos amantes indagan
con su ojo interior, pero es sobre todo un plácido
lago al amanecer, niebla creciente, la solitaria llamada
de un somormujo, y mirar el agua inmóvil y opaca.
Como niños, sabremos otra vez todo lo que estamos
destinados a saber: que el agua es fría y profunda,
y el sol penetra tan solo hasta cierto punto.

MANÍAS Y GAFAS

Yo tengo una manía por encima pero muy por encima de las demás manías y esa es que nadie puede tocarme las gafas. Y el que me haga la puta b...