"Madurar es aprender a querer bonito, extrañar en silencio, recordar sin rencores y olvidar despacito".
Frida Kahlo
No toca ser feliz.
Ahora toca ser un poco infeliz
pero sin pasarse de drama.
Un poco infeliz,
un poco de felicidad venida a menos
y un poco de disfunción en su funcionamiento.
Por tanto,
no debe cuadrar el todo ni el nada,
ser tan disfuncional como la vida misma
y un día naces
y otro día te deshaces
y en el algún otro
te rehaces.
Ahora toca
ser un poco infeliz
con un ligero toque
de lánguido y húmedo otoño.
Salir de casa,
adentrarte en la jungla de afuera,
sobrevivir sin miedo,
rescatarte si te hiciera falta,
rozar el suelo,
trepar paredes,
ser muro y muralla,
abrir y cerrar puertas,
liquidar asuntos,
querer dignamente,
ser amable y afable,
ser buena persona,
ser claro y transparente,
no ser tan propio ni tan hinchado,
disminuirte y agigantarte,
nunca doblegarte ni arrodillarte,
caminar por los bordes de lo prohibido,
soñar con otros mundos,
y al séptimo día,
dormir entre laureles y nubes.
La felicidad fue, es
y no sé si volverá a ser,
una línea tan fina y tan delgada
que cuando empiezas a pensar que eres feliz,
en realidad,
ya has pasado tu estado de felicidad.
Estoy casi seguro que lo más importante es la piel que nos envuelve. Lo que más nos debe importar es que no tenga fisuras, ni heridas, ni c...