Y ¿que era aquello que me hacía tanto daño?


 Yo no le digo a nadie

Oye échame una mano

y no lo hago

porque de momento no necesito a nadie

y menos para que tuviera que oír mis penas

y para que se acabara ahogando en un vaso de lágrimas.

Primero, 

porque ahora, estoy de dulce

y por mucho daño que me hagan

ese exceso de daño me resbala

y no me paro a paladear lo amargo del momento

ni tan siquiera tapo mis agujeros de bala

yo sigo y sigo para adelante

y ni siquiera veo si tengo a alguien a mi lado

y porque voy  de frente y con la frente bien alta. 

Cada uno tiene sus propios mecanismos de defensa

y un día, no hace mucho, yo decidí

no sufrir más y desde ese mismo día

no siento, no padezco,

nada o casi nada me duele

y si me duele algo, será un rato

no corren mis lágrimas por mis mejillas

no lamo mis heridas

no saldrá un quejido por mi boca

no busco un pozo donde hundirme y hasta el cuello y la boca

ni quiero un hombro donde apoyarme

y es que con todo puedo

voy de sobrado

y todo me sobra

y lo que me duele

me dolerá un día o a lo sumo dos

y porque ese es mi plazo

para dolerme y llorarme.

Al tercer día diré

borrón y cuenta nueva

y ¿que era aquello que me hacía tanto daño?













 

Pasan los días, pasan las horas


 Pasan los días, pasan las horas

pasa el día y el mismo nos entrega la noche

pasa el amor y entramos en el desamor

pasan los amigos por la puerta de mi casa

y te dicen hola y siguen su paseo

y lo siguen

porque alguno de ellos piensa

que para hablar de algo importante será mejor mañana. 

Y yo pienso...

de seguir así y con esa insistencia

de tropezar siempre con la misma piedra

será mejor que nos veamos en el otro lado

nos veremos 

pasado el túnel al fondo y a la derecha. 

Pasaron las historias que íbamos a contarnos

ha pasado su momento de gloria y su minuto de oro

ha pasado ese día que estaba dedicado

a decirnos algunas palabras a la cara

y entonces yo concluyo

que pasado ese día se acabó la romería.

Cada cosa tiene su lugar y sitio

y por supuesto, su momento

y en cambio de hablar de algo que teníamos pendiente

ponen cara de haba

y saludan desde muy lejos 

eso sí, muy eufóricos en el saludo

y al final, ¿qué coño haces?

pues tú también acabas pasando de largo

pues, bendita sea tu vida

y bendita sea tu sombra

y porque pase lo que pase amigo mío

seguirás pensando que has hecho lo correcto

y yo comiéndome los mocos

y pensando que esto no me lo merezco

que no he pasado de nada

que quería hablarlo todo con el corazón en la mano

dispuesto a darlo todo

y creo que de nuevo me tendré que sorber los mocos

y poner cara de que aquí no ha pasado nada

lo único que ha pasado

es mi saliva por la garganta. 

La verdad es que hace bastante frío

y estamos en plena epidemia de resfriados

y lo de comerse los mocos entra dentro de lo posible 

Aunque quiero que quede una cosa muy clarita

prefiero comerme los mocos de un resfriado

que los mocos de una inmensa decepción

que me ha destrozado alma, corazón y mente.












Y ME TEMO, QUE YA NO SEREMOS


 Tras esa distancia tan ilógica e incomprendida

tras ese tiempo pasado en que nos convertimos

tras el abandono en que nos sumimos

y nos dejamos ir por donde la vida nos fue llevando

fuímos saltando charcos de barro y lluvia

y andando por la arena mojada de la marea baja

pero así y todo, 

espero que sigamos soñando

porque nosotros nacimos soñando

después nos envolvimos en otro manto de sueños jóvenes

y ahora espero o ese es mi deseo, que sigamos soñando. 

Por mi parte, yo lo sigo haciendo

no falto a la cita con ninguno de ellos

y a ti, que te veo demasiado poco

no te deseo ningún mal,

aunque me ha quedado claro

que ya no estoy en el mundo de tus sueños

me borraste del mapa

me incluíste en el desierto del olvido

y lo único pendiente que tenías conmigo

fue darle gusto a tu curiosidad morbosa

querías saber de mí

pero para saber si estaba muerto

o si seguía medio vivo

y menuda sorpresa

cuando me viste más vivo que nunca

dando palos de ciego

dentro de mi mundo imperfecto.

No queda mucho más por contar

y fuímos y ya no somos

y me temo, que ya no seremos.













LO QUE NO ME GUSTA Y LO QUE ME GUSTA

 

Y mira que esto lo he pensado y lo he pensado un millón de veces. Y hoy pensé y ya digo que de nuevo, que el tema de éste blog es para mí como una ventana abierta al mundo y porque me obliga a pensar, a ordenar mis pensamientos y sentimientos, que me inunda el alma de poesía y de buenos y mejores recuerdos, que me traslada a otros sitios y que me hace viajar sin moverme del sitio. Y eso me da una riqueza impresionante. Y hoy yo pensaba que si no tuviera esto del Blog, ¿como estaría yo?. Y lo digo porque cada día veo pasar gente mayor como yo y los veo con cara de tan aburridos y tan quietos y tan tiesos como pergaminos y hiendo de bar en bar o desde su casa hasta esa obra de una casa inacabada y en la que siempre hay un jubilado que hace un seguimiento al detalle  y que la dirige mentalmente. Y yo me veo así y se me caen los anillos, el alma y los huevos al suelo y porque de momento me está pasando todo lo contrario y sigo con el viento de popa y eso me obliga a tener que desplegar mis velas al viento. No me veo sin sentirme activo y dando guerra y opinando de todo y más. Hoy pensaba que esto del Blog es mucho más importante de lo que yo me creía en principio. Es mi super vitamina, mi droga fuerte y dura, mi estímulo del día a día que me pone el ánimo como si fuera un cohete. 

Hay que poner las cosas en su sitio y por eso doy gracias al mundo y porque sigo recibiendo visitas y más visitas a mí Blog y eso y por decirlo claramente me llena de satisfacción y además me da fuerzas para seguir escribiendo. Mentiría si dijera lo contrario y que no me importa si me leen o no. Yo lo tengo muy claro, el número de visitas o el número de las personas que me están leyendo es mi gasolina, es lo que arranca el motor de mi coche y me regala la potencia necesaria para seguir escribiendo. Yo no soy un escritor al uso y porque a mis 70 años llevo escribiendo 14 años y ni un minuto más ni un minuto menos. Tampoco soy de los que empezó a escribir a los 8 años y al que le dieron un premio en el colegio y por haber escrito un cuento o una hermosa poesía. Creo que hasta los 56 años, había escrito 3 o 4 poesías sueltas y poco más. Y no soy escritor al uso y tal y como no lo soy como padre que soy o como amigo o como pareja cuando tuve pareja. En realidad soy un tío raro de cojones. No me gusta bailar, no me gusta correr por las verdes praderas, no me gusta que me agredan ni físicamente ni verbalmente, no me gusta y para nada que me digan como tengo que hacer las cosas, no me gusta que me traten paternalmente y como si fuera un gilipollas sin mente, sin alma y sin destino. No me gusta el odio y en cualquiera de sus manifestaciones y formas. No me gusta que me hablen imponiendo una distancia que ellos mismos establecieron previamente. No me gusta que me griten, que me chillen y que me hablen en plan despectivo. No me gusta la gente que te mira por encima del hombro.

 Y en cambio me gusta  lo humano, el calor humano, el sentimiento y el cariño humano. Me encantan los abrazos entrañables que te deshacen el cuerpo, las palabras suaves  y tiernas, el intercambio de sueños, mis dedos por tu espalda o acariciando tus mejillas. Me gustan las noches largas que se hacen infinitas. Me entusiasma la luz de luna, las estrellas fugaces y las que no se mueven del sitio, la niebla matutina y como se despereza al paso de las horas, un faro perdido en medio de la noche más oscura, el reflejo en el agua de mil estrellas  fugaces, una hoguera en medio de un bosque o en medio de un pinar en una playa cualquiera, la sonrisa dibujada en tu boca, las campanadas de medianoche, un paseo al borde de un acantilado, la mano que tú me coges, la oruga que se transforma en mariposa, la sombra de una higuera o de una parra, la fruta recién cogida del  árbol, las tardes otoñales e invernales, el sol de medianoche, el descubrimiento de un secreto recién hecho, las palabras encantadas y encantadoras, la sonrisa de un enigma, el te quiero de una historia, la luz del mediodía, las tardes junto a la chimenea, los sueños que no se entrometen con otros, la luz de una vela, las historias interminables que siempre vuelven a tí, ese tiempo que nunca pasa, las mañanas claras y de sol en la cara, el vacío que te deja un pensamiento que se ha ido, el sonido del silencio, la magia de tus dedos, un secreto contado al oído, la hermosura de un susurro, el manantial que sale de tu boca, la palabra comprometida, la precisión de una caricia, la inseguridad de un momento, el temblor de una duda, la marea baja reflejada en tu cuerpo y el movimiento de una hoja mecida por el viento. Y todo esto que acabo de decir es el reflejo de mis gustos, sentimientos y pensamientos. Y habría que sumar toda la cantidad que se han quedado en el tintero.












Y ¿QUIÉN SABE?

 

Hoy ví un capítulo de una peli que se llamaba "La serpiente"  (en realidad, era una mini serie) y por casualidades de la vida, su protagonista era exactamente igual a un amigo que tuve en mis viejos tiempos y cuando tenía más o menos 15 años. Era tan parecido que si me dejaba llevar un rato por el imaginario, parecía que estaba hablando con mi antiguo amigo. El mismo tipo y prototipo, delgado, bien vestido para aquellos tiempos que en la peli eran tiempos de jipis y que en mis tiempos y en los de mi amigo, eran tiempos de progres, vestimenta un tanto descuidada, melenas al viento, barba correctamente descuidada, trenka de progre y desgastada en los codos y en otros puntos de apoyo, aspecto estudiado de dejado, pero que en realidad no lo era. Y así iban vestidos los progues de mis viejos y antiguos tiempos. Pues mi amigo de aquellas, no coincidía en nada con todo esto y el iba perfectamente cuidado, sin barba, sin trenka, sin ser un melenudo de aire descuidado e iba igual que el prota de la peli, bien peinado y peinado de lado y con un perfecto flequillo que a cada minuto se lo recolocaba y porque se sentía guapo, bello y hermoso y si algo no le cuadraba en su vestimenta enseguida se lo corregía y además, para eso estaban los espejos. En la peli el menda prota, iba dando y metiendo palos por todo el mundo y a todo el mundo, aunque se movía más por Indonesia y por la India y allí iba metiendo palos a ls jipis y como decían en la peli, a los mochileros. Era un tratante o vendedor de gemas o piedras preciosas y al mismo tiempo que vendía una piedra preciosa, se encargaba de cargarse jipis y con la misma destreza de un buen asesino, los envenenaba, les sacaba la pasta y les robaba el pasaporte, le quitaba la foto del pasaporte y le ponía la suya e iba cambiando de nombre. Y como de aquellas había jipis por todas partes y más por aquellas latitudes, ¿que importaba un jipi más o un jipi menos?. Las embajadas tardaban un huevo en darse cuenta que iban desapareciendo jipis o mochileros.

Pero aunque se parecieran físicamente y que parecieran hasta hermanos gemelos, no quiere decir y para nada, que se parecieran ideológicamente y personalmente. No tiene nada que ver el uno con el otro. Mi amigo era una buena persona y desde los pies a la cabeza y el prota de la peli era un asesino despiadado que se iba cargando jipis o mochileros como si contara ovejitas para dormir mejor. Sangre fría que tenía el menda. Era un pedazo de asesino nato. A mi amigo lo encontré hace como 5 o 6 años, por las redes sociales y su aspecto era igual al de antes, sólo que como nos pasa a todos, más viejo, más pasa arrugada, pero la verdad no lo ví tan envejecido. O sea viejo pero no tanto y supongo que influiría mucho que se seguiría cuidando tanto como lo hacía antes. Cremitas de cara y esas cosas. No creo que se hubiera estirado la piel de la cara o que se hubiera quitado las bolsas de los ojos. Aunque ¿quién sabe? y porque yo lo conocí exactamente hace 55 años y eso es una bestiada de tiempo y en 55 años uno puede cambiar más que mucho. Mi opinión no es valorable, ni es objetiva, ni vale un pimiento. Y de nuevo me veo en la obligación de volver a preguntarme y ¿quién sabe?.














MANÍAS Y GAFAS

Yo tengo una manía por encima pero muy por encima de las demás manías y esa es que nadie puede tocarme las gafas. Y el que me haga la puta b...