"Algún día, en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y esa, solo esa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas"
Pablo Neruda.
MILAN KUNDERA
Tusquets Editores lamenta profundamente la pérdida de Milan Kundera (1929-2023), un novelista fundamental, que ha marcado una época con títulos como 𝘓𝘢 𝘪𝘯𝘴𝘰𝘱𝘰𝘳𝘵𝘢𝘣𝘭𝘦 𝘭𝘦𝘷𝘦𝘥𝘢𝘥 𝘥𝘦𝘭 𝘴𝘦𝘳, 𝘓𝘢 𝘪𝘯𝘮𝘰𝘳𝘵𝘢𝘭𝘪𝘥𝘢𝘥 o 𝘓𝘢 𝘣𝘳𝘰𝘮𝘢, pero también un lúcido pensador que reivindicó la herencia de Cervantes y Rabelais, la relevancia de la cultura centroeuropea y la lucha de la memoria contra el olvido.
HAY DÍAS...
Hay días en que tu propia boca
no está para dar besos
ni para tragar lágrimas,
ni siquiera está para decir palabras
y suavizar tu tono poquito a poco.
A veces tu boca
es estropajo y suela de zapato.
FUERA YO CAPAZ (Batania)
Fuera yo capazde amarte en picado
sin quererte mía;
fuera solo un peine
que pasa por tu pelo
y no lo retiene.
Fuera yo capaz
de amarte en picado
sin quererte mía;
fuera solo un peine
que pasa por tu pelo
y no lo retiene.
sin quererte mía;
fuera solo un peine
que pasa por tu pelo
y no lo retiene.
AMBIGÜEDAD DE LA CATÁSTROFE (Ángel González)
Lo había perdido todo:amor, familia, bienes, esperanzas.Y se decía casi sin tristeza:¿no es hermoso, por fin, vivir sin miedo?
Lo había perdido todo:
amor, familia, bienes, esperanzas.
Y se decía casi sin tristeza:
¿no es hermoso, por fin, vivir sin miedo?
ESTAMOS TAN EMBUTIDOS EN NUESTROS PROPIOS DISFRACES
Estamos tan embutidos en nuestros propios disfraces
que al final,
creemos que nos hemos transformado en algo distinto.
Pensamos que no somos los mismos de antes,
que gracias a nuestra puta paciencia
y a nuestro paupérrimo conocimiento
queremos pensar que nos adaptamos a lo nuevo
y que hemos sacado todo el provecho de lo viejo.
Yo soy el mismo que hace 64 años nació con mi cuerpo,
pero ahora soy más viejo o más añoso,
pero el alma
o la dichosa alma que nos mantiene y nos sustenta,
es igual a la de antes y son como dos gotas de agua,
solo que una gota es más reciente o más vieja que la otra.
Ahora tengo un cuerpo más oxidado
y los tornillos van más sueltos,
tengo más cicatrices en mi mapamundi,
y millones de historias más
que a lo mejor algún día debía contar.
Pero también,
acumulo muchos más cuentos y batallas
y al final si sumamos o restamos
o multiplicamos y dividimos
el resultado final
es el mismo cuerpo pero más viejo
y un alma, que en mi caso y antes y ahora...
no me cabe dentro.
EL TEMA ES MUY SENCILLO
El tema es muy sencillo:Naces y te prestan cuatro ideas que han tenido tus antepasados hace muchos siglos y que han cambiado muy poco.Poco a poco, las vas haciendo inamovibles y las atornillas en tu cerebro un poco más, si cabe.Entonces y de nuevo, las incorporas como la esencia pura de tu ideario de andar por casa. Cuatro putas ideas de mierda que las conviertes en cuatro mandamientos que en principio, nadie va rechistar (o eso, piensas).Creces, te peleas, te ganas unas cuantas cicatrices y tus cuatro ideas siguen pegadas en tu frente como una verdad de fe inquebrantable.Estudias lo que sea y mientras mantienes con mimo tus cuatro ideas que cada día van necesitando más agua para que sigan frescas en el algún resquicio de tu cerebro.Te haces adulto, trabajas como un gilipollas y sigues tu ideario como un burro tras la zanahoria de un ideal que el realidad, te has inventado.Algunos, hacen antes la mili y entonces hay que añadir a las cuatro ideas una última idea: te gustará el orden impuesto por la "autoridad" y de berás amor a las armas para poder mantener ese orden de imbecilidad.En definitiva y prosigamos. Te empiezas a hacer viejo a los 65 años y entonces miras para atrás y te dices: ¿qué coño he hecho con mi vida?...Y te respondes sin más:Pues he hecho el pringado y es más no he aportado nada nuevo a este pequeño mundo tan nuestro y tan dejado de la mano de dios.Y de nuevo piensas: Mi abuelo tenía las mismas cuatro ideas que yo y yo me encargaré de trasmitir las mismas ideas a mis hijos y a mis cuatro nietos que ahora le están creciendo los dientes de leche.Y fin de esa puta vida llena de orden, miseria y pureza.Pero antes de morir, te aseguro que dirás o que pensarás: Lo mío es lo tradicional, los toros me entusiasman y porque son fiesta nacional y no se hable más.los inmigrantes no son seres humanos.y la patria es nuestra banderay ante nuestra bandera, sólo nos queda cantar un himnoe idolatrar a nuestro rey que ha sido nombrado por la gracia de dios.En fin, ese señor que he descrito, no soy yo,ese señor que he mencionadoha nacido con cuatro ideas como herencia familiary morirá con las mismas cuatro ideas y sin cambiar ni una comade su penoso y estrecho discurso.Al final, va tener razónel que decía:"nacimos capados de idease igualmente, moriremos capados de las mismas ideas".
El tema es muy sencillo:
Naces y te prestan cuatro ideas que han tenido tus antepasados hace muchos siglos y que han cambiado muy poco.
Poco a poco, las vas haciendo inamovibles y las atornillas en tu cerebro un poco más, si cabe.
Entonces y de nuevo, las incorporas como la esencia pura de tu ideario de andar por casa. Cuatro putas ideas de mierda que las conviertes en cuatro mandamientos que en principio, nadie va rechistar (o eso, piensas).
Creces, te peleas, te ganas unas cuantas cicatrices y tus cuatro ideas siguen pegadas en tu frente como una verdad de fe inquebrantable.
Estudias lo que sea y mientras mantienes con mimo tus cuatro ideas que cada día van necesitando más agua para que sigan frescas en el algún resquicio de tu cerebro.
Te haces adulto, trabajas como un gilipollas y sigues tu ideario como un burro tras la zanahoria de un ideal que el realidad, te has inventado.
Algunos, hacen antes la mili y entonces hay que añadir a las cuatro ideas una última idea: te gustará el orden impuesto por la "autoridad" y de berás amor a las armas para poder mantener ese orden de imbecilidad.
En definitiva y prosigamos. Te empiezas a hacer viejo a los 65 años y entonces miras para atrás y te dices: ¿qué coño he hecho con mi vida?...
Y te respondes sin más:
Pues he hecho el pringado y es más no he aportado nada nuevo a este pequeño mundo tan nuestro y tan dejado de la mano de dios.
Y de nuevo piensas:
Mi abuelo tenía las mismas cuatro ideas que yo y yo me encargaré de trasmitir las mismas ideas a mis hijos y a mis cuatro nietos que ahora le están creciendo los dientes de leche.
Y fin de esa puta vida llena de orden, miseria y pureza.
Pero antes de morir, te aseguro que dirás o que pensarás:
Lo mío es lo tradicional,
los toros me entusiasman y porque son fiesta nacional y no se hable más.
los inmigrantes no son seres humanos.
y la patria es nuestra bandera
y ante nuestra bandera, sólo nos queda cantar un himno
e idolatrar a nuestro rey que ha sido nombrado por la gracia de dios.
En fin, ese señor que he descrito,
no soy yo,
ese señor que he mencionado
ha nacido con cuatro ideas como herencia familiar
y morirá con las mismas cuatro ideas y sin cambiar ni una coma
de su penoso y estrecho discurso.
Al final, va tener razón
el que decía:
"nacimos capados de ideas
e igualmente,
moriremos capados de las mismas ideas".
EL PUENTE
En este precioso puente de piedra,
aterricé un día con mi nave interestelar.
Mejor dicho, al lado...
y sobre una repisa de roca que se mostró amable conmigo.
Ahí mismo,
me dí cuenta que en la Tierra hay tesoros escondidos,
que hay almas que nunca descansan,
que hay gritos ensordecedores,
que hay susurros incontenibles
y que hay miedos que de vez en cuando
se rebotan
como eternos ecos que nunca serán comprendidos.
Pero que ante tanta inusitada belleza,
el miedo, los gritos y los susurros que saben a miedo,
se convierten en gotas de agua
que al final se evaporan en preciosas gotas de agua...
O puede que todo esto no sea cierto
y en fin, que solo esté diciendo tonterías
y que nada es tan bello ni tan alucinante
y el puente al fin y al cabo,
formaba parte de un cuento.
OCTAVIO PAZ
Todo respira, vive, fluye:
la luz en su temblor,
el ojo en el espacio,
el corazón en su latido,
la noche en su infinito.
NOCHE (Vicente Huidobro)
Sobre la nieve se oye resbalar la noche
La canción caía de los árboles
Y tras la niebla daban voces
De una mirada encendí mi cigarro
Cada vez que abro los labios
Inundo de nubes el vacío
En el puerto
Los mástiles están llenos de nidos
Y el viento
gime entre las alas de los pájaros
Las olas mecen el navío muerto
Yo en la orilla silbando
Miro la estrella que humea entre mis dedos
17 AÑOS (Pedro M. Martínez). Blog "Glup 2.0"
Todos los días salgo a caminar, rápido, entre 8 a 10 kilómetros. Bilbao se me queda pequeño. La semana pasada subí a Artxanda y bajé hacía Asúa por un camino que no conocía. El caso es que me despisté. Llevaba un tiempo carretera adelante, el cielo amenazaba lluvia y no veía a nadie por ningún lado. Al de un rato, a lo lejos, un chaval venía por el arcén, le esperé.
–Me he perdido –le dije.
–Depende de dónde quiera ir, esta carretera se junta a unos doscientos metros con la que sube hasta Artxanda –respondió.
Y empezamos un diálogo curioso sobre esto y aquello. Me dijo que tenía 17 años y que iba a trabajar a una fábrica que estaba cerca, que aunque no quería estudiar sus padres no tenían derecho a ponerle a trabajar tan joven, que estaba aburrido del taller.
–¿Llevas mucho tiempo? – pregunté.
–Sí, desde el lunes –respondió.
Eso pasó un miércoles.
Pobre chaval, no le queda nada.
Todos los días salgo a caminar, rápido, entre 8 a 10 kilómetros. Bilbao se me queda pequeño. La semana pasada subí a Artxanda y bajé hacía Asúa por un camino que no conocía.
El caso es que me despisté. Llevaba un tiempo carretera adelante, el cielo amenazaba lluvia y no veía a nadie por ningún lado.
Al de un rato, a lo lejos, un chaval venía por el arcén, le esperé.
–Me he perdido –le dije.
–Depende de dónde quiera ir, esta carretera se junta a unos doscientos metros con la que sube hasta Artxanda –respondió.
Y empezamos un diálogo curioso sobre esto y aquello. Me dijo que tenía 17 años y que iba a trabajar a una fábrica que estaba cerca, que aunque no quería estudiar sus padres no tenían derecho a ponerle a trabajar tan joven, que estaba aburrido del taller.
–¿Llevas mucho tiempo? – pregunté.
–Sí, desde el lunes –respondió.
Eso pasó un miércoles.
Pobre chaval, no le queda nada.
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