DEBO DAR PASOS....


Debo dar pasos hacia no sé donde

y porque el tema está en avanzar

y en disfrutar de ese viaje

y paso a paso y partido a partido

iremos marcando metas

y como llegar a ellas. 

Planificar objetivos

contar los pasos que tendrás que dar

y donde y como los debes dar

a veces conviene pararse un rato

y para saber donde estás

y coger aire y expulsarlo sin ansiedad

y al final del camino

podrás contemplar tu objetivo.

Lo mío

es vivir cada día

disfrutar de ese momento

ojear tu pasado

y lanzarte al futuro sin medidas de seguridad. 

No todo en esta vida

es coser y cantar

y habrá dificultades y obstáculos

y habrá momentos en que todo se hunde

pero hay que saber

que cuando uno toca fondo

se puede impulsar a si mismo

y ese impulso te puede ayudar 

a salir del pozo oscuro donde te habías metido

y y ves aquél rayo de luz 

pues será tu estímulo

para que puedas salir de aquí. 

Parece fácil, verdad

pues es muy difícil

y muchos se quedan trabados por el camino

y porque uno se despistó

o se olvidó de cual era su objetivo

o se quedó a vivir rodeado de su propia autocomplacencia

y pocos o muy pocos

podrán llegar a la cima del mundo.














MADRE


  Madre

tú marcaste mi vida

y para bien y para mal

intentaste dominarme desde un principio

y marcarme el camino que debía llevar

 y podía haber creído en tu idea de la vida

pero en fin

tu vida fue tu vida

y tus límites fueron tus límites

y siempre viviste en tu propio mundo

encerrada en el torreón de tu castillo

y pensaste que todo lo que veías

iba a ser tuyo. 

La ambición ciega

son las palabras que  me dejaste de herencia

y yo nunca las cogí para mí

la ambición es algo que hay que aprender a medir

y lo de ciega, ¿que te puedo decir?

pues nada

que tú la aplicaste en tu vida

y ¿como acabó tu vida?

pues vencida, doblegada, 

maltratada por ti misma 

con tu mirar sin fuego

y sin ambición ciega.












UN SOMERO REPASO DE MI EVOLUCIÓN

 

No hay nada de especial en lo que yo hago, pero sí que hay algo especialmente bueno en lo que escribo y porque lo que escribo es producto de un proceso evolutivo y todo empezó hace 13 años cuando tuve que escribir sobre mi infancia en un Loquero de Barcelona y mirad donde estoy ahora y estoy a millones de años luz de donde antes estaba y he vivido tantas veces y he ido puliendo recuerdos y buscándoles una digna salida, me he parado muchas veces en el mismo sitio y para poder comprobar que cada vez que lo hice, la vista ya no era la misma, he volado por mis interiores y he desatascado algunas arterias y al mismo tiempo, he curado muchos de mis dolores ancestrales y bueno, he estado aquí y allá y en el más allá y en el más aquí. Y lo más importante es que en todo este proceso me dejé el alma y las ganas de querer y a veces, hasta las ganas de comer. Yo he querido a algunas personas, tampoco voy a decir, que fueran miles y porque me parece como demasiado, pero bueno he tenido un buen puñado o un puñado espléndido y que ese puñado fue extraordinariamente amable conmigo, pero por diversas causas, motivos, circunstancias, buenos y malos rollos que han ido surgiendo y otros que ya venían de atrás, al final se creó una especie de embudo y por donde sólo pudieron pasar muy pocas personas. Y algunas de las que habían pasado en principio, después pasaron por la espada de Damócles y se quedaron sin cabeza y ahora estoy intentando recordar como eran cuando tenían la cabeza en su sitio. Una selección natural y una selección que naturalmente se iba haciendo día a día. Hubo días en que me cargaría a todo el mundo y ni siquiera hubiera dejado que la  hierba creciera. Aunque fueron los menos. Hubo días alucinantes donde viajé por todo el espacio y aterricé en sitios increíbles y que en toda vida había pensado que podría llegar.  Hubo maravillosas tardes, tardes largas, cálidas, hermosas, de sol otoñal, de lluvia en los cristales, de especial calidez y brillantez y donde me sentí el tío más importante del mundo. También hubo tardes aburridas pero menos mal que no fueron muchas. En realidad me he aburrido muy poco y porque no he tenido tiempo para aburrirme y porque yo no se lo he concedido.

Y ahora y viendo en perspectiva podía decir que ya no soy el que antes era. No soy el mismo, ni soy parecido. Algunas cosas me quedan del otro yo, mi franqueza, mi firmeza, mis satélites siderales y mi amor por todo lo hermoso y lo más bello. Sigo igualmente enamorado de la luna, me gustan las noches paseando por el muelle de mi pueblo y las tardes rodeado por mis seres más queridos. Que tampoco fueron muchas tardes pero creo que fueron suficientes y porque no se puede ser demasiado exigente con los sentimientos. Las cosas en su dosis y en su tiempo, siempre saben mejor. Además yo en esto soy muy delicado y paso de estar todo contento con mis apreciados amigos o similares, a pasarme al otro lado y de repente todo me asfixia y necesito tomar aire y recobrar mi vida. Soy así de voluble. Y claro que podía mejorar en éste aspecto y hacerme mejor persona, pero todo tiene su ritmo determinado y su velocidad de crucero. Y el tiempo es el que dirá si lo he hecho bien o no lo he hecho bien y por tanto será mi único testigo. Los demás seguiremos pendientes del tiempo que hace hoy, viendo los telediarios y opinando sobre como funciona el mundo. A mí me hubiera gustado ser mucho mejor que antes y en parte creo que lo he conseguido, pero por otra parte me veo en el espejo y adivino que hay temores que no he superado, que hay miedos que siguen ahí incrustados en el fondo de mi alma y que aún quedan mentiras que se tienen que resolver.En principio las mentiras se usaron como armas defensivas, pero la verdad es que crean vicio y ya se sabe lo que pasa con los vicios, que entras en la rueda del vicio de la mentira y hoy mientes porque te da pena, otro día porque no quiero darle éste disgusto o porque no quiero cortarle rollo y en fin y cuando te quieres dar cuenta eres todo un puto catedrático de la mentira.


















HAY DÍAS...


 Hay días que son tan grandes y tan enormes

que no debían tener ni nombre

son días aparte 

días que se presentaron como todos los días

con un grandioso amanecer

y para que un poco después

tocar tierra y pasearse por tu calle

visitar tu casa, 

darte un beso de buenos días

acariciar tu piel a través de la ventana

moverse poco a poco en el horizonte

y después de comer

darte un beso cálido en la cara

y va pasando la tarde

y se va acercando la noche

el sol se pone sus gafas oscuras

y espera a que salga la luna

y cuando la luna llega

el sol se acuesta con su pijama negro

y espera y espera...y espera

 y hasta que le avise la luna

para el siguiente relevo.














HAY JUEGOS...


Hay juegos de letras

hay juegos de palabras

hay juegos de letras sin palabras

pero no hay juegos de palabras sin letras.













MADRE (Paula Ensenyat)

 

La imagino
desperezándose
entre sus sábanas
de vainilla;
la miel se vuelve amarga,
y mi cama
aún más fría.











BIOGRAFÍA DE UN HOMBRE CON MIEDO (Piedad Bonnet)

 

Mi padre tuvo pronto miedo de haber nacido.
Pero pronto también
le recordaron los deberes de un hombre
y le enseñaron
a rezar, a ahorrar, a trabajar.
Así que pronto fue mi padre un hombre bueno.
(“Un hombre de verdad”, diría mi abuelo).
No obstante,
—como el perro que gime, embozalado
y amarrado a su estaca— el miedo persistía
en el lugar más hondo de mi padre.
De mi padre,
que de niño tuvo los ojos tristes y de viejo
unas manos tan graves y tan limpias
como el silencio de las madrugadas.
Y siempre, siempre, un aire de hombre solo.
De tal modo que cuando yo nací me dio mi padre
todo lo que su corazón desorientado
sabía dar. Y entre ello se contaba
el regalo amoroso de su miedo.
Como un hombre de bien mi padre trabajó cada mañana,
sorteó cada noche y cuando pudo
se compró a cuotas la pequeña muerte
que siempre deseó.
La fue pagando rigurosamente,
sin sobresalto alguno, año tras año,
como un hombre de bien, el bueno de mi padre.





















JOSÉ SARAMAGO


 "El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir. A las cuatro de la madrugada, cuando la promesa de un nuevo día aún venía por tierras de Francia, se levantaba del catre y salía al campo, llevando hasta el pasto la media docena de cerdas de cuya fertilidad se alimentaban él y la mujer.

Vivían de esta escasez mis abuelos maternos, de la pequeña cría de cerdos que después del desmame eran vendidos a los vecinos de la aldea. Azinhaga era su nombre, en la provincia del Ribatejo. Se llamaban Jerónimo Melrinho y Josefa Caixinha esos abuelos, y eran analfabetos uno y otro. En el invierno, cuando el frío de la noche apretaba hasta el punto de que el agua de los cántaros se helaba dentro de la casa, recogían de las pocilgas a los lechones más débiles y se los llevaban a su cama.

Debajo de las mantas ásperas, el calor de los humanos libraba a los animalillos de una muerte cierta. Aunque fuera gente de buen carácter, no era por primores de alma compasiva por lo que los dos viejos procedían así: lo que les preocupaba, sin sentimentalismos ni retóricas, era proteger su pan de cada día, con la naturalidad de quien, para mantener la vida, no aprendió a pensar mucho más de lo que es indispensable.
Ayudé muchas veces a éste mi abuelo Jerónimo en sus andanzas de pastor, cavé muchas veces la tierra del huerto anejo a la casa y corté leña para la lumbre, muchas veces, dando vueltas y vueltas a la gran rueda de hierro que accionaba la bomba, hice subir agua del pozo comunitario y la transporté al hombro, muchas veces, a escondidas de los guardas de las cosechas, fui con mi abuela, también de madrugada, pertrechados de rastrillo, paño y cuerda, a recoger en los rastrojos la paja suelta que después habría de servir para lecho del ganado.
Y algunas veces, en noches calientes de verano, después de la cena, mi abuelo me decía: "José, hoy vamos a dormir los dos debajo de la higuera". Había otras dos higueras, pero aquélla, ciertamente por ser la mayor, por ser la más antigua, por ser la de siempre, era, para todas las personas de la casa, la higuera.
Más o menos por antonomasia, palabra erudita que sólo muchos años después acabaría conociendo y sabiendo lo que significaba. En medio de la paz nocturna, entre las ramas altas del árbol, una estrella se me aparecía, y después, lentamente, se escondía detrás de una hoja, y, mirando en otra dirección, tal como un río corriendo en silencio por el cielo cóncavo, surgía la claridad traslúcida de la Vía Láctea, el camino de Santiago, como todavía le llamábamos en la aldea.
Mientras el sueño llegaba, la noche se poblaba con las historias y los sucesos que mi abuelo iba contando: leyendas, apariciones, asombros, episodios singulares, muertes antiguas, escaramuzas de palo y piedra, palabras de antepasados, un incansable rumor de memorias que me mantenía despierto, al mismo que suavemente me acunaba.
Nunca supe si él se callaba cuando descubría que me había dormido, o si seguía hablando para no dejar a medias la respuesta a la pregunta que invariablemente le hacía en las pausas más demoradas que él, calculadamente, le introducía en el relato: "¿Y después?".
Tal vez repitiese las historias para sí mismo, quizá para no olvidarlas, quizá para enriquecerlas con peripecias nuevas. En aquella edad mía y en aquel tiempo de todos nosotros, no será necesario decir que yo imaginaba que mi abuelo Jerónimo era señor de toda la ciencia del mundo.
Cuando, con la primera luz de la mañana, el canto de los pájaros me despertaba, él ya no estaba allí, se había ido al campo con sus animales, dejándome dormir. Entonces me levantaba, doblaba la manta, y, descalzo (en la aldea anduve siempre descalzo hasta los catorce años), todavía con pajas enredadas en el pelo, pasaba de la parte cultivada del huerto a la otra, donde se encontraban las pocilgas, al lado de la casa.
Mi abuela, ya en pie desde antes que mi abuelo, me ponía delante un tazón de café con trozos de pan y me preguntaba si había dormido bien. Si le contaba algún mal sueño nacido de las historias del abuelo, ella siempre me tranquilizaba: "No hagas caso, en sueños no hay firmeza".
Pensaba entonces que mi abuela, aunque también fuese una mujer muy sabia, no alcanzaba las alturas de mi abuelo, ése que, tumbado debajo de la higuera, con el nieto José al lado, era capaz de poner el universo en movimiento apenas con dos palabras. Muchos años después, cuando mi abuelo ya se había ido de este mundo y yo era un hombre hecho, llegué a comprender que la abuela, también ella, creía en los sueños.
Otra cosa no podría significar que, estando sentada una noche, ante la puerta de su pobre casa, donde entonces vivía sola, mirando las estrellas mayores y menores de encima de su cabeza, hubiese dicho estas palabras: «El mundo es tan bonito y yo tengo tanta pena de morir». No dijo miedo de morir, dijo pena de morir, como si la vida de pesadilla y continuo trabajo que había sido la suya, en aquel momento casi final, estuviese recibiendo la gracia de una suprema y última despedida, el consuelo de la belleza revelada.
Estaba sentada a la puerta de una casa, como no creo que haya habido alguna otra en el mundo, porque en ella vivió gente capaz de dormir con cerdos como si fuesen sus propios hijos, gente que tenía pena de irse de la vida sólo porque el mundo era bonito, gente, y ése fue mi abuelo Jerónimo, pastor y contador de historias, que, al presentir que la muerte venía a buscarlo, se despidió de los árboles de su huerto uno por uno, abrazándolos y llorando porque sabía que no los volvería a ver".
















Y ME SIENTO BIEN



 Y me siento bien

y ahora saldría uno que diría

y porque no quieres sentirte mejor

y vamos a ver listillo de los cojones

yo siempre quiero estar mejor

y mejor que antes

pero también soy un ser humano

y sé que hoy es un día cojonudo

y que mañana no tiene que ser tanto

uno ha volado en avión y helicóptero

y ha practicado muchos vuelos rasantes

y sin moverme del sitio

he volado desde Arizona a Galicia

y sin paradas por el medio

he batido récords de vuelo

ha aterrizado en carreteras inmundas

he levantado el vuelo sin carrerilla

he sido piloto, azafato,

controlador aéreo

y el encargado de las maletas

en un aeropuerto que se quedó sin nombre

y todo esto ocurrió en el mismo día

y todo en el mismo sitio

y todo fue producto de mi imaginación.











ÉLITES Y NUESTRO TRISTE FUTURO

 

Y acabo de perder un escrito, se ha volatizado en un milisegundo y ¡zas! desapareció y como desaparece un suspiro. Y me cago en todo y hasta me cago en mi propia sombra y porque debo estar gafado y por que en esta semana, es la segunda vez que me pasa. Él que me lo robó no se ha enterado que cada escrito supone sobre hora y media de mi querido tiempo o si lo sabía pero le dió igual. Claro que aquí había que preguntase ¿qué coño quiere hacer con ese escrito?. De momento no tiene valor en Bolsa y creo que no lo va a tener nunca. A mí la Bolsa me importa una mierda y siempre me importó lo mismo, una mierda pinchada en un palo. Me acuerdo de mi padre que era el segundo de a bordo del Banco de Santander en Vigo y a veces se venía arriba y hubo una temporada en que le dió por querer explicar lo que era la Bolsa. Y bueno uno iba huyendo como mejor podía y cuando te encontraba en un callejón sin salida, te empezaba a soltar el rollo sin compasión ninguna. A mis 5 o eran 7 años. os podéis imaginar lo que me importaba a mi la Bolsa de los cojones. Para mí era un verdadero acto de tortura, pero él necesitaba soltar aquél rollo infumable y mientras yo, allí atrapado, me escapaba mentalmente con cualquier pensamiento que en ese momento pasaba por allí. Desde luego, yo nunca le escuché el rollo, aunque alguna vez hice como si lo oyera. Me daba pena mi padre y porque nadie le oía ese puto rollo. Y ahora que lo pienso y si hubiera prestada la mínima atención, a lo mejor no estaríamos aquí hablando de ello y yo estaría invirtiendo mi valor en Bolsa. Y por supuesto, ahora sería un millonario y un capitalista consumado. Sería uno más en esa élite que es de tan de pocos y tan de escasos. Como era el tema, sería uno más de esa élite del 1% que tiene al mundo en sus manos y que tiene más pasta que el 95% de la población junta. Estamos ante una oligarquía global y bestialmente voraz y que no va a parar de crecer y porque todos sabemos como va esto y a más riqueza más ingresos y como siga así, nunca va a parar de crecer.

Antes y cuando era un utópico de mierda, era de los que pensaba que esta sangría se podría parar algún día. Y en cambio ahora y a pesar de que sigo siendo un utópico de mierda, he bajado a la tierra desde mi globo y estoy viendo, que si algo cambia no me dará tiempo de poder verlo. Desde luego esa élite mundial, será lo último que se podría cambiar. Esa élite al ver peligrar sus infinitas ganancias, montaría guerras contra el resto de la humanidad y si aún así se vieran con el agua al cuello, le darían con su dedo al botón nuclear y a tomar por culo todo. Nuestro único consuelo, es que también ellos se irían a tomar por culo. Y fin de la tierra y de su penosa existencia y amén. De momento se están buscando chozas en Marte, tienen buenas vistas al Universo, no tienen barrios marginales y ni siquiera tendrán que instalar un sistema democrático y para dar el pego de ser más demócratas que los otros. El Trump se está encargando de hacer limpieza de demócratas y de sus mierdas y por eso está intentando hacer un estado policial y decir, la democracia era pero ahora ya no es y mirar como lo hago y lo hago en directo y todos lo podréis mirar por la tele. Como a él le gusta, por la tele y en puto directo y al mismo tiempo se miden la polla y para saber quién la tiene más grande. Desde luego estamos asistiendo a unos hechos históricos e histéricos y nos van a dar por culo y hasta que nos lo revienten no pararán de darnos por el culo. Hay cosas que se ven venir desde lejos y vienen con toda la maldad del mundo mundial. Está muy claro lo que piensan y se dicen ellos a ellos mismos, o ganamos nosotros con los votos o si no ganamos nosotros es que estáis muy equivocados y tendremos que dar un precioso golpe de estado y para que entendáis y de una puta vez por todas, que el mundo es nuestro y lo del voto es para cuando os queremos tener entretenidos. Que ya lo intentaron con aquella mierda de asalto al Capitolio de los Estados Unidos el 6 de enero de 2021 fue calificado por un comité de investigación del Congreso como la culminación de un "intento de golpe de Estado" dirigido por el entonces presidente Donald Trump. Y el menda sigue ahí y como si nada. Y éste golpe de estado falló porque era un puto ensayo. O sea que preparaos para el siguiente.












ASÍ ES MI MUNDO

                                    
                                     Perdona que te moleste

¿estás ahí?

estás al otro lado del mundo

o te has vuelto a refugiar en tu bunker

porque yo sigo en el mío

tengo mi estufa de leña casi siempre encendida

un maravilloso escritorio

un sofá que es para cagarse

una inmensa tele

y para ver pelis

partidos de fútbol y de tenis

y ese es mi equipaje

para andar por el mundo sin moverme del sitio.

Con cuatro cosas me conformo

aunque en realidad no me conformo con nada

y porque siempre pido más y más

y quiero más

y me siento insaciable

y por querer siempre más.

Me siento el puto amo de mi territorio

y mi casa es mi territorio

y mis sueños también forman parte de ese territorio

y mis ideas y mis pensamientos

hasta hay que veces que mis miedos se presentan ante mí

temblando de miedo.

Mi mundo no es perfecto

pero es mi mundo y yo lo hago mío

y ahora me ducho

y me voy a la puta calle.

Mi mundo no es perfecto

pero así es mi mundo.













Y MENOS MAL


 Con esas ganas ¿adonde vamos?. Con esa ganas tan desganadas, con ese horizonte tan pobre y tan paupérrimo, con ese pasado tan pasado y tan pasado por agua, con esa elocuencia tan diplomática ¿qué coño se puede hacer?. A lo mejor se puede quedar bien, pero no más que eso. Y ya sabes lo que pienso sobre el quedar bien y a estas alturas de mi vida, con el quedar bien me limpio el culo y al mismo tiempo que doy por cerrado éste caso y me paso a otro. Más de 20 años sin vernos amigo mío y ¿ésta es tu respuesta?. Yo esperaba algo mucho más cariñoso, más tierno, más amable, más de amor incondicional y aunque sonara un poco a fotonovela y de poder oír y ¡joder, como te he echado de menos! y me acordé de ti un millón de veces. Pero no, a veces me acordé de ti y punto y pelota. Más frío que el hielo, más alejado que nunca de un maravilloso cuento, más de palabras medidas intencionadamente y con mucha menos euforia descontrolada. En fin, yo no quería esto y porque mi esperanza era otra y era una ilusión galopante llena de preciosos sentimientos que no sé muy bien porque los tengo y eso es lo que importa. Y esa era una de mis ilusiones. Y ahora tendré que recoger velas y tendré que volver a mi refugio y que por cierto, cuido con todo el cariño del mundo. De ésta no me vas a matar y porque la vida es demasiado bella como para perdérmela. A ver, uno intenta recuperar al mejor amigo que ha tenido y por eso eché el anzuelo y todo por si acaso recuperaba algo de aquella vieja historia y si a cambio de esto, sólo he recibido cuatro palabras mal dadas y con un estilo que huele a desgana, pues pienso que mi deber es decirte claramente a la cara, que así no vamos a ningún parte y que yo no estoy para perder más tiempo con causas que carecen de contenido. Mi idea era, si queda algo de aquella amistad, pues pongámonos a la faena y porque por amor merece la pena luchar y dejarse la piel en esa lucha. Todos hemos luchado contra gigantes y hemos sido un poco David contra Goliat, pero debemos saber si ahora queda algo de nuestra causa común y si será suficiente y porque yo pienso, que tu causa conmigo no es suficiente ni para tí ni para mí. Tampoco pasa nada que no tuviera que pasar. No me hundo por ello. No me autoflagelo ni voy a darme de latigazos.

Decía alguno, las cosas pasan porque tienen que pasar y yo soy uno de los que piensa eso. Las cosas pasan porque tienen que pasar y además pasan para que tu mismo puedas dar otro paso hacia delante. Y para eso mismo sirven y nunca hay que olvidar que sirven para eso. Yo antes y no hace mucho tiempo, recibía las malas noticias como si fuera un obús que había entrado en mi cabeza y una buena destrucción estaba asegurada. Y precisamente no era por un arma de destrucción masiva y si como una consecuencia de una mala y peor historia y tal y como pasa en éste caso. La tierra se abría bajo mis pies y dejaba ver un abismo inmenso, que en realidad no era para tanto, pero creo que en parte me gustaba regodearme dentro de él y porque padecía de un extraño gusto por el sufrimiento. Me gustaba recrearme en mi sufrimiento y hacer una bola con él y debido a ello y de cada vez, me costaba más y más, tragar esa bola y hasta que al final, me atragantaba de tal manera que hasta me impedía respirar adecuadamente. Bueno son las cosas que ya sabemos todos como funcionan y hasta donde pueden llegar. Y ¿quién no ha pasado por esto?. Y si hay alguien que diga que nunca ha pasado por esto, es porque ha perdido la sensibilidad y las ganas de querer.

Hay gente así y así de insensible. Son como de corcho y les tocas y no sienten nada y les dices algo y las palabras se las lleva el viento. Gente amorfa que apenas siente nada. Y se lo dices algo en su puta cara y ellos siguen en su mismo rollo, cara de haba y que aquí no ha pasado nada de nada. Son zombis buscando carne propicia para alimentar sus necesidades neutrales. Ellos viven en el limbo de los neutros y nunca te van a decir si te quieren o no te quieren y porque les da lo mismo lo uno que lo otro.  El limbo es una mierda dominada por los neutrales. No cuentes con ellos para que se sumen a una causa y menos para que se sumen a una causa como es la mía y porque es una causa perdida. Y me acuerdo de lo que decían mis padres de las causas perdidas y sin más te decían, "más se perdió en Cuba" y con esa frase se quedaban todos contentos. Se referían a que Cuba era una colonia de España y cuando se perdió la guerra de Cuba, pues se perdieron muchas cosas con ella y de ahí viene la frase de "más se perdió en Cuba". Y yo digo y menos mal.










 

ÉSTE SERÁ MI OLVIDO

 

Y entonces vida

deja de joderme

deja de machacarme

y menos por una vida anterior

que para mí, ha dejado de ser

que ya no existe

que ya no la puedo tocar con mis dedos

que fue y que ya no está

y respeta de una puta vez, 

mis decisiones.

Vida

no me jodas más

no me lleves a aquél terreno resbaladizo

lleno de lodo y barro

repleto de angustia y miedos

donde a cada paso que yo daba

la venganza me estaba esperando

con su bandera teñida de sangre

y para ir a esa batalla nunca ganada

y para volver de ella

con la rendición en mi mano.

Si realmente hay un olvido

pues éste será mi olvido.













Y por eso aquí estoy y aquí y ahora.

 

A veces se sienten cosas sin saber porque las sientes y de repente te dices ¿y porqué estoy sintiendo esto?. ¡Ah! sorpresa, si tú no lo sabes yo tampoco te lo diré y además para joderte un poco más, te dejo de regalo ese sensación amarga y ácida que tienes en el paladar de tu boca. Un mal sueño, digo yo y lo digo al mismo tiempo que trago saliva y para intentar apaciguar la amarga acidez de mi boca. ¿Y como se coló esa tía dentro de mi cabeza?, si la historia que tuvimos se murió hace muchísimo tiempo y bla, bla, blá...Pero así son las cosas y el tema es el que es y tienes delante de tí un mal recuerdo y una visión que nunca quisiste tener. Tampoco pasa tanto y tampoco te vas a quitar la vida por ello, ni te va a joder el día, ni siquiera vas a tener que presentar un parte de lesiones, ni vas a entrar en una profunda depresión de caballo...y porque en el fondo sabes muy bien que aquello es agua pasada. Dicen que las cosas ocurren por alguna razón que no llegamos a entender del todo, pero lo que yo sé, es que casi todas tiene la intención de causarte daño. Puede que esto sea un arma invisible del mal y porque hay que estar dotado de la maldad más cruda y más sanguinaria para dejarte un recado como éste. Menos mal que son ataques que sufres de vez en cuando y puede que sean dos o tres al mes, ¡pero que dos o tres!. Y como no puedes estar en estado permanente de vigía y con la escopeta cargada y porque eso cansa y además agota, pues te dejas llevar un poco y por tanto te relajas y hasta que sufres un ataque de este tipo y te ves obligado a evaluar los daños que como ya he dicho, tampoco son los fueron en sus tiempos. Hay daños, claro que hay daños, pero se producen sin causar un hundimiento del barco, aunque por un momento hace que tiemble tu línea de flotación y se tambalee un poco el barco. O sea hay daños estructurales pero todos son reparables y una hora después de sufrir este vil ataque, ya estás manos a la obra y para reconstruir las murallas de tu castillo. Hay que ver las cosas desde todos los ángulos y desde todas las posiciones y para poder evaluar mejor los pequeños daños producidos y hacer un recuento de ellos: rabia contenida, una ligera inquietud que parece una brisa en la cara, un pequeño desequilibrio de mente y de ideas y unas ganas inmensas de venganza.

Para mí esa historia de la que hablo se murió hace como 35 años y allí se quedó enterrada y se quedó  con el hacha de guerra en sus manos.  Y fue una mala historia y se mire por donde se mire. Como se dice ahora, una relación tóxica, enormemente tóxica que acabó fatal. Más o menos como suelen acabar todas las relaciones tóxicas. Peor es imposible. Pero como pasa siempre uno de los dos sale peor parado y yo al principio fuí la víctima, pero al mes cambiaron las tornas y empecé a sentir ese aire de libertad en mi cara y la verdad es que no quise saber más de su vida. Al principio y tengo que decirlo, lo pasé muy mal y porque necesitaba explicaciones a todo lo que nos estaba sucediendo y ella no las necesitaba para nada y eso en teoría, produjo un choque de trenes y que por cierto, nunca se llegó a producir. Y menos mal, me digo ahora. Es lo único que le puedo agradecer. Porque ese choque de trenes nos hubiera llevado a un terreno más faltón y agresivo y que aumentara de forma exponencial nuestra sed de venganza. Y eso no hubiera sido bueno para el cuerpo, ni para el de ella, ni para el mío. Digamos que por mi parte al mes ya había recuperado mi tono vital y ella ya no estaba en mi día a día. Desapareció tal como había entrado en mi vida o sea, de un día para otro. En realidad después de 5 años de relación, es demasiado triste que uno llegue a la conclusión de que una de las mejores cosas que me han pasado en ésta vida, es que se rompiera aquella relación tan cutre y tan macabra. 5 años más tirados por la borda. Pero a mí ahora me gusta ver la botella medio llena y no medio vacía y por eso tengo que agradecer que saliera más o menos entero y con la dignidad medio conservada, que las ganas de vivir no me las aniquilara y ni de lejos, que en parte soy lo soy y también lo soy gracias a ella, que por momentos sufrí como un condenado pero que en su conjunto y a modo de conclusión, empecé de nuevo a levantar vuelo. Y por eso aquí estoy y aquí y ahora.
















ESPERANZA E ILUSIÓN

 

Y mira que me dieron la tabarra con el puto tema de mi infancia. Me la dieron, me la exigieron, me presionaron de forma que no me darían el alta para poder salir de aquella cárcel para locos en que que para mí, se había convertido aquél psiquiátrico. O me escribes la historia de tu infancia o no vas a salir de aquí y la amenaza era más que clara y te volvía a insistir es que si no nunca podrás salir de aquí. Eso tampoco era tan cierto, lo de no poder salir de allí. Pero si esa amenaza te coge bajo de defensas, inseguro y dudando de todo, pues si que te puede causar mucho daño. Pues la tía psicóloga no sabe el puto favor que me hizo y me puse a escribir sobre mi infancia y no encontré nada que llamara mi atención. La psicóloga tampoco encontró nada. Pero ella tenía su idea preconcedida y éste era que por cojones tuve un inmenso sufrimiento en mi infancia y que eso me había causado un trauma feroz. Y de ahí nadie la apeaba. Hizo lo indecible por sacarme lo que ella consideraba un secreto, un secreto bien guardado. Y antes decía que no sabe la psicóloga  el puto favor que me hizo y ese favor fue que por primera vez en mi vida me puse a escribir y me lo tomé tan a pecho que han pasado 13 años y sigo escribiendo y en pocos y escasos días he dejado de hacerlo. La verdad es que le debo un favor. El loquero estaba en las afueras de Barcelona y metido en medio de un precioso pinar. Pero claro, no dejaba de ser un loquero. También me trató un psiquiatra de mierda, un asqueroso, un impresentable agresivo que a la mínima cosa que no fuera de su agrado, se violentaba contigo y hasta llegaba al insulto y a la falta de respeto. Yo a las dos sesiones con él, había decidido no volver y porque la cosa iba acabar muy mal, por no decir, que fatal. Me faltaban dos sesiones con él y en las dos me busqué una coartada para no tener que ir. Creo que una fue por una gastroenteritis y la otra, fue por fiebre y dolor de cabeza. Yo a éste tipo lo hubiera matado con mis propias manos y porque un psiquiatra no puede ir de ese palo. Menudo hijo de la gran puta. Era un puto nazi de mierda vestido de psiquiatra. Creo que  era argentino y si era psiquiatra, entonces todo cuadra.

Y quién no es psiquiatra en Argentina, pues muy pocos o poquísimos. Yo ahora y pasado todo este tiempo, estoy convencido de que se había hecho psiquiatría a la fuerza y por el motivo que fuera Yo ahí ya no entro). No le gustaba ni un huevo tener que indagar en los cocos ajenos y eso se nota y eso se siente y eso se percibe. El pavo era un amargado de mierda  que vivía cabreado con el mundo y que él no tenía la culpa de nada, pero sí que tenía la culpa y por ser un hijo de puta. Él iba para astronauta y se quedó en psiquiatra. Me hubiera gustado tanto volver a encontrarme con él, pero fuera del loquero y para poder partirle la boca libremente y arancarle los huevos de cuajo o como era aquello de la corbata colombiana que se lo hacían a los chivatos y le cortaban la lengua por su base y de nuevo se la introducían por su boca. Pues eso, que yo se lo haría tranquilamente y dejaría su asqueroso cuerpo de rata inmunda a la entrada del loquero y para que todos vieran que a veces hay justicia de la buena. Es de las pocas veces en que me he sentido especialmente violento. Lo mataría cinco veces o diez veces y todas seguidas. O sea, tú vas hecho un puto guiñapo a un loquero y para tratar de volver al redil lo más normalizado posible y va y te encuentras a semejante bicho venenoso y entonces ¿qué haces?. Lo matas allí mismo y sobre su mesa de trabajo o lo matas dentro de tu mente y le haces lo de la corbata colombiana. Pues yo escogí la segunda opción. Y como yo no vivo en Barcelona, pues nunca tuve la posibilidad de encontrármelo. Pero éste tipo de pájaros malos tienen una inmensa sombra que siempre les persigue y debido a la insistencia en su propia maldad, algún día caerán. Bueno esa es mi esperanza y también, mi ilusión.












MANÍAS Y GAFAS


Yo tengo una manía por encima pero muy por encima de las demás manías y esa es que nadie puede tocarme las gafas. Y el que me haga la puta bromita de ponerme la yema del dedo en un cristal de las gafas, no me lo pienso dos veces y directamente le corto el dedo y a continuación se lo meto por el culo. Y para que se entere de una puta vez de que va la cosa. Hay también quién hace una variación de la dichosa bromita y por ejemplo me esconde las gafas y yo entonces entro en cólera y me pongo taquicárdico y arrítmico y empiezo a tener unos sudores fríos que me congelan la piel y los tegumentos y entonces broto y sigo brotando y me pongo todo loco y ya estando a punto de perder el sentido y la razón de ser, él o la bromista empieza a darse cuenta del estado en el que estoy entrando y después de un ligero carraspeo me dice, pero ¡si las tenía yo!. Y yo pensando por mis adentros, pero si yo te mato tampoco va a pasar nada. Menuda bromita de mierda, me digo. Y el porqué de esos arrebatos tan locos está en fase de estudio en una Facultad de Psicología y en la sección en la que estudian los asesinatos que no tienen una causa muy clara. Por mi parte puedo aportar alguna cosa y por ser el principal perjudicado. Yo creo (creo porque no me acuerdo muy bien) estar sobre 3 grados y medio de miopía y eso es una pérdida de vista suficiente para no ver casi nada cuando estoy sin gafas (eso sí que lo recuerdo muy bien). Veo bien de cerca y por eso leo, por ejemplo los periódicos sin gafas. Cosa que a mucha gente le llama la atención y porque a la edad en que me estoy moviendo, el fallo normal de visión es la presbicia, la cual se manifiesta en no poder leer de cerca el periódico o un libro o lo que sea que esté leyendo. Y como además, yo tengo que usar gafas para el resto de distancias, normalmente y creo que siempre, llevo las gafas puestas. Y eso a alguna gente le extraña más. Vamos, que no le cuadra.

Voy a ir añadiendo alguna cosa más y para poder explicar mejor mi comportamiento patológico que como ya dije antes, está en estudio. Yo de chaval, llevaba algunos años viendo cada vez peor, pero era suavemente progresiva la pérdida de visión. Cada año me iba acercando más al profe de turno y más o menos fuí tirando y hasta que llegó un día en que no pude más y porque ya no podía estar más cerca del profe y entonces y tragando saliva decidí que tenía que graduar mi vista y para ello, lo primero que tenía que hacer sería pasar del complejo que me daba el tener que llevar gafas. Era un estúpido presumido de mierda o un tonto lava presumido. Y un día tuve el coraje suficiente para ir a un oculista y para que me dijera, que tenía miopía. Después fui a comprarme las gafas y una vez que me las puse me dije ¡joder tío todo lo que te estás perdiendo!. Y así fue y me estaba perdiendo el 80% de las cosas y de repente había descubierto que estaba ante un nuevo mundo y que estaba allí y que siempre estuvo allí y yo perdiendo el tiempo y comiéndome el coco con lo presumido y estúpido que de aquellas era.

Al principio todo me fue muy bien y el tiempo fue transcurriendo y yo seguía con mis gafas puestas y es más, casi no me las quitaba nunca. Creo que me las quitaba para ir a la ducha y para ir a la cama o para darse un baño en la playa. Y todo siguió bien hasta los 18 o 19 años y donde tuve una mala racha que era para cagarse en mi existencia. Y tal catástrofe fue que se jodieron mis gafas unas tres veces en ese año y de aquellas arreglar unas ganas salía muy caro y tres veces, mejor ya ni te lo cuento. Pues del mal trago que pasé ese año, heredé éste comportamiento patológico que tuve a partir de ese triste momento. Yo lo pensé muchas veces y pensé que mataría a alguien por mis gafas. No es broma. Cuando y por la causa que sea, no las encontraba, mi cerebro empezaba a entrar en barrena y el posible asesinato iba tomando forma. Me acuerdo que a continuación venía la eterna cascada de los pues...pues hoy no voy a clase, pues hoy no voy a trabajar, pues hoy no puedo conducir, pues hoy cojo a ese graciosillo chistoso o chistosa y la mato con mis propias manos.















 

¿SOMOS NÚMEROS?

                                                Y que pasa si un día te despiertas y te das cuenta que todas tus fortalezas se han convertid...