ÉRAMOS SERES VIOLENTOS

 

Yo no me achanto, 

yo no me escondo

y doy la cara por tí

y el que me la rompan en mil pedazos, 

no me da miedo.

Eso decía hace unos años

ahora, puedo decir lo misma

pero lo diría en voz muy baja

y para que no me rompieran la cara.

Las cosas cambian

y la cordura se va transformando

y el miedo se adhiere a ella

y aumenta a medida que va pasando el tiempo.

Yo de niño

era violencia pura

y porque no tenía otro remedio.

Los "amigos" del barrio

los compañeros de colegio

mi madre

el curita de turno

todos eran dignos representates de esa violencia extrema.

Volaban las hostias por todos lados

y cuando esquivaba la primera venía la segunda

pero siempre me caía la tercera y en forma de bofetada

era un verdadero especialista en esquivar bofetadas

pero las bofetadas nunca se rendían

y si no era la una sería la otra.

Hasta los juegos eran violentos

disparar a pájaros y porque era divertido

disparar a gatos y porque era la moda

apedrear a perros y porque si no te aburrías como lo eras,

como un desgraciado

agredir a burros, cabras, cerdos o gallinas

y porque si no lo hacías

es que no eras un niño de barrio.
















VIVO

 

A veces sé que entro por la puerta de atrás de las cosas

y porque estoy un poco harto de ir de frente, de cara 

y de partirme la cara, la nariz y el rostro

y después me cuesta un huevo, 

recomponerme de nuevo.

Yo sé que parto de un punto débil

mi base nunca fue mi fuerte

y tengo suma facilidad para perderme por las ramas

y porque me va gustando todo lo que veo y todo lo que siento

disfruto volando, saltando y perdiéndome entre la bruma del

 amanecer

soy así de raro

y no soy el amo de nada

que se considere de alto valor en el mercado bursátil.

Poseo una hermosa y vieja casa

amplia, grande y fortificada

con muros anchos, musculados y poderosos

techos tan altos que llegan a tocar el cielo

y tengo  un sin fin de habitaciones

baños que parecen de película de amor y lujo

unos cuantos cuadros sueltos

algunas fotos

y un buen montón de luces

me encantan las luces y sus juegos

y no tengo mucho más,

un coche que me sirve para hacer recados

y para trasladarme a bellos sitios recónditos

una bici eléctrica que no uso

una chimenea de leña que es la reina de mi invierno

y la verdad es que no me quejo

tengo lo suficiente para ir viviendo

y no echo de menos casi nada

y es que en realidad

vivo en soledad porque yo quiero.














LAS MEJORES VISTAS


 Ahora mismo estamos ante un panorama bastante siniestro. Ese es mi punto de vista sobre ésta sociedad de mierda que nos tenemos que tragar con todos sus sapos y culebras. Malos tiempos para la lírica, tiempos negros, tiempos difíciles y podía seguir así hasta que me visitara la muerte y me llevara con su guadaña a un cementerio con vistas al mar. Es lo único que pido, que el cementerio tenga unas bellas vistas al mar, el feretro y su calidad es opcional y me importa un huevo si es de caoba fina y bien pulida, si es de burdo y tosco pino o si es de roble refinado o de papel de fumar. Insisto en esas maravillosas vistas que un muerto debe tener. Un respeto al muerto. Hay cementerios que dan al mar y debía ser una obligación social y por decreto ley, que los demás cementerios lo tuvieran que hacer. Yo sé que una vez muerto, qiue importan las vistas que tenga el cementerio, pero eso lo digo ahora, que estoy vivo, pero que una vez que esté y me sienta muerto, sería de agradecer que nos dieran la opción de poder disfrutar del paisaje. Me acuerdo que Luarca (Asturias), tenía un cementerio impresionante que se adentraba en el mar y allí me dí cuenta que así tenía que ser. Hay pueblos costeros que pusieron su cementerio cara al mar. Y hasta hubo en sus tiempos, un pueblo gallego que para que no hubiera pelea entre sus gentes, se jugaron a la suerte los nichos que tenían las mejores vistas del cementerio (vistas al mar o al océano Atlático en este caso en concreto), pero que aún así y todo, hubo pelea y porque los que no fueron agraciados con ese premio, desconfiaron de los otros y porque pensaron que se había amañado previamente el resultado. Para un gallego este tema tiene demasiada importancia y es poca broma. Hace muchos años en épocas en que aún vivía mi madre, ella quiso vender unos cuantos nichos (creo que eran 3) y lo primero que me sorprendió es que era un pastón lo que valían y lo segundo fue que los posibles compradores llamaban para preguntar si les daba el sol, si hacían esquina o no y hacia donde estaban orientados y si era hacia el sur serían más caros y porque tendrían más luz y lo de vistas al mar no era un gran problema en ese cementerio y porque simplemente no tenía vistas al mar.

Por tanto, todo esto demuestra que la gente se preocupa del confort de los muertos. Y porque vamos a ver y si pasa que despùés de muerto te da por pasear por los cementerios o tomarte un café junto al mar y disfrutando de la vista o visitar otros nichos de otro barrio o mismo de otro cementerio. No sabemos lo que va a ocurrir después de la muerte y no sabemos si la muerte será otra vida diferente o simplemente seremos pasto de las moscas y gusanos que poco a poco devoraran tu cuerpo. Nadie nos explicó que pasaría después y por tanto se abre todo un abanico de posibilidades. En fin, que todo es posible y hasta que no se demuestre lo contrario, seguirá siendo posible. En Galicia, la Santa Compaña que es una santa que encabeza una procesión de muertos sale en la noche más oscura por los bosques más recónditos de mi Galicia natal. Y ¿para que sirve semejante procesión?...¿y yo que sé? ni sé su causa, ni adonde se dirigen haciendo piña, ni si tiene una razón de ser o si es puro cuento matafórico. El caso es el de siempre, o crees en ella o no crees y porque al final, será y es, una cuestión de fe. No hay más truco en éste asunto. Y la magia que tiene éste tema en concreto, es que tarde o temprano la acabarás viendo pasear por un bosque y porque la fe mueve montañas y la lluvia y la niebla también ayudan a esa causa. Y si Mahoma no va a la montaña, la montaña vendrá a Mahoma. No hay un doble sentido en todo esto que estoy diciendo y porque la única dirección posible es que creas en la Santa Compaña. Y con los cementerios con vistas al mar, pasa exactamente lo mismo y por eso uno de mis lemas preferidos es que cuando esté muerto quiero las mejores vistas y por si acaso las puedo disfrutar.















 

COSAS QUE PASAN Y QUE VOLVERÁN A PASAR

 

Y hoy me vino a la cabeza aquél menda que cantaba aquello "yo no quiero que me bajes una estrella azul...", creo que era el Pablo Milanés de la nueva trova cubana. En mis tiempos de estudiante había ido a un concierto de éste tipo y el Pablo cantaba junto al Silvio Rodriguez y era en un pabellón de deportes que estaba lleno hasta la bandera y me acuerdo que todo dios cantaba las letras de sus canciones y porque de aquellas todo dios sabía sus letras, pero aquél pabellón se llenó de luces de mecheros y de demasiada melancolía melancólica, tanta que hasta hubo veces que me entraron ganas de llorar. Supongo que todos tenemos algo de románticos y estos señores eran su mejor representación. Mi hijo pequeño se declara romántico empedernido y va besando manos y repartiendo besos por doquier. Yo en teroría nunca fuí un romántico, aunque tenido dejes o esquejes en momentos determinados. Supongo que sería en momentos puntuales y en épocas de muestreo y cuando quieres impresionar a la otra persona y te muestras como un ser romántico, un tío que se vale por si mismo (autosuficiente), válido para casi todas las cosas, seguro de ser quien eres, un tío con cintura y que más o menos sabe torear las cosas mal dadas, un tipo entrañable que sabe estar en su sitio, un poco cocinitas pero no demasiado, cariñoso, alegre y en fin, buena persona en general.

Hay que saber venderse y para ello tienes que hacer de todo un poco y porque si te escoras demasiado hacia un lado puede que ya no gustes tanto y la cosa puede acabar fatal. De todas formas yo durante un tiempo he vivido en el extremo y por eso me dieron de hostias hasta en el paladar blando. Lógicamente tuve que cambiar de táctica y volví a la táctica de toda la vida o la de ser un poco de todo. De todas formas mis tácticas en éste tema, nunca fueron demasiado buenas. Ligar ligaba pero con esa distancia tan necesaria que te brinda la prudencia y otra cosa muy distinta, era establecer una relación más estable con esa persona  y porque el paso del tiempo siempre fue en mi contra. La cosa funcionaba más o menos bien durante un prudente tiempo, pero lo más difícil era como mantener ese equilibrio entre prudencia y pasión turca y porque al mismo tiempo me encantaba ser un tío apasionado. Y por eso hubo veces en que me hubiera ido mejor si hubiera cerrado la boca y porque en boca cerrada no entran moscas ni salen palabras exageradamente exageradas o grandilocuentes sobre el amor. Yo, como ser pasional que era, me metía tanto en ese papel, que ahora que han pasado  años y años, me doy cuenta que a veces pecaba de ser un poco personaje de telenovela. Al amor lo ensalzaba de tal manera que lo ponía en la cima del mundo. Y éste método duró un tiempo y hasta que pasé al siguiente peldaño que no sé muy si estaba arriba o abajo y ese tipo de amor empezó a alcoholizarse y ya no importaba tanto el amor romántico e importaba más el sexo y el controlar del pedo que llevabas puesto.

Ahora como ya no bebo, hasta me parece que estoy hablando de otra persona que en sus viejos tiempos fue alcohólica o como dicen los de alhólicos anónimos, soy alcohólico y llevo sin beber más de 5.000 días y hasta puede que más, aunque ese "puede" no entra dentro de sus reglas de funcionamiento. Ellos cuentan a cuentagotas sus días, horas, minutos y segundos y es su puta obligación decir la cifra exacta. Y para ello montan sus círculos y se intercambian situaciones donde alguno de ellos tuvo la tentación de recaer y mientras los demás asienten con su cabeza y como si fueran esos muñecos que cuando van en el coche mueven su cabeza. Lo que ellos no son capaces de comprender, es que hay algunos que vamos por libre y no necesitamos el triste consuelo de los demás, que además no conoces de nada. De todas formas yo no pretendo sentar cátedra sobre éste tema problema (me llega con el mío) y decir que mi método es el más válido y porque sé que tampoco es verdad y el único método que hay para dejar de beber es el método con el que has dejado de beber. Y punto y pelota.











He vivido tantas vidas


 He vivido tantas vidas

he sido tantas veces un loco incomprendido, 

un borracho perdido en callejones sin salida

un yonqui sin principios

un revolucionario apasionado

un boxeador contra mi propia mente

un don nadie solitario y decaído

aunque también he sido

una buena persona

mejor padre

un trabajador implacable

un buen amigo en mis mejores ratos

y aquí tengo que hacer una pausa

una pausa que para mí es obligatoria...

amigos tuve y creo me queda alguno

pero ahora soy más selectivo que antes

y no ruego por tener amigos

ni me arrodillo ante ninguno

ni voy recogiendo lo que les sobre

ni rezo por ellos ni por sus almas inmundas

ni les hago la pelota

y les escribo cuando los echo de menos

pero todo esto lo hago dignamente

por encima de mi dignidad no pasa nadie

 aunque ese amigo sea mi mayor debilidad

aunque me tiemblen las piernas al verle

aunque me derrita ante su presencia

aunque prefiera un abrazo a un reproche que salga de mi

 boca

y ya quisiera yo olvidar el pasado de un plumazo

ponerme de perfil y darle un beso en la boca

me gustaría limpiar mi rencor de tanta hipocresía inútil y

 dañina

decir que lo echo de menos, ya está hecho

que me perdono y que te perdono

que lo importante es que hoy estemos aquí

y fundidos dentro de un abrazo imperfecto

y como sí el día fuera la noche

ni siquiera admito que se me trate con displicencia

 programada

y porque no sé cuando se acaban las cosas

y si me escribes cuatro cosas

sé leer entre líneas

y porque ahí viven los verdaderos demonios

los que se acuestan cuando uno se despierta

los que se pasean con la luna llena y con la boca entreabierta

y  se abren en canal 

y muestran sus vísceras huecas

y no engañan a nadie porque son demonios

y viven en cuevas hechas de viejos recuerdos

y cuando ellos me hablan

me dicen muchas cosas

y me dicen si en realidad, 

tenías ganas de escribirme

si lo hiciste poniéndolo todo 

si tenías esa necesidad  y que no fuera una obligación

si me valoras tanto como antes me valorabas

si eres sincero y valiente y te dejas llevar por el viento

si aquél día nos rompimos definitivamente 

o solo fue parcialmente

y si hay algo que salvar de aquél temporal y de aquella

 marejada

y te voy a explicar un poco en que momento vivo

 yo aprendí a leer entre líneas muy pronto

y porque me encantaba leer labios ajenos

y para protegerme y para prevenir lo peor de la gente

y aunque ahora sé que tú no eres de esa estirpe

a mi enseñaron a defenderme con uñas y dientes

y es que no las tengo todas conmigo

vivo entre el quiero y no puedo

quiero verte

pero no sé que quiero ver

si al mismo de antes

o el de ahora que no conozco al cien por cien.


















LO JUSTO Y LO INJUSTO

 

Hay quién alega que a lo mejor lo que yo digo, no es tan verdad o quie no es una verdad como un puño y una vez buscado ese resquicio simplemente se cuela por él y ¡zas! aparece al otro lado, Magia potagia. No hay demostración de nada y porque meterse por los resquicios no está prohibido y por lo tanto no tiene condena ni castigo. La vida puede ser triste si tú la sientes triste y la vives trite y hasta si la cagaste triste y todo tu mundo se vuelve triste. Yo a veces fuí un tío triste y creo que después de pasado un tiempo, he sabido que lo he sido y porque ese tema ya venía de lejos. por tanto me he demostrado a mi mismo, que siempre tuve antecedentes. La tristeza es un estado emocional que puede perdurar en el tiempo o que puede quedarse en el sitio que le ofreces y porque la has invitado y lo he hecho de un modo muy educado. Yo fuí un tío triste a veces, pero más veces he sido un tío alegre, disfrutón y con unas inmensas ganas de comerme el mundo. Podía estar hundido en el fango, pero a pesar de ese estado siempre he tenido mis buenos ratos. Chispas de buenos ratos, momentos alegres de risas compartidas, miradas cómplices y mucho juego de manos y cuando te descuidabas durante un escaso segundo, ya tenía mis dedos jugando por tu escote y a punto de empezar una investigación en sus profundidades. Siempre fuí un tío rebelde, aunque yo sé que decir rebelde, no tiene porque significar nada y porque la palabra rebelde puede estar usada por un narco, por un policía corrupto, por un militar engreído y hasta por un cura apunto de abusar de un niño. Rebeldes hay muchos y todos pueden ser muy de diversos tipos y a lo mejor el más rebelde del curso de mi colegio, es alguien que de mayor se dedicó a violar niños. No nos engañemos por el dulce murmullo de las palabras. Ni todos somos rebeldes y ni todos los rebeldes son putos inocentes.

Hay demasiado culpable entre las filas de los rebeldes, hay mucho niño inocente, hay demasiada historia para dar y tomar, hay mucha sangre derramada por una causa perdida o por una causa inventada y que más adelante nos daremos cuenta, de que era una puñetera equivocación. Lo nuestro no es lo tuyo ni es lo mío ni de ese que en este momento está pasando por la calle o paseando con su perro o que simplemente pasea porque le encanta pasear y así de simple y así de fácil. No siempre hay culpables, ni mentiras, ni engaños, ni maldades retorcidas. El mundo y la vida son mucho más que eso, a veces vas andando como si flotaras en el aire y como si persiguieras tus propios demonios. Uno a veces busca sus puntos flacos, los profundiza y se mete en ellos y desde allí la vista que uno tiene, es completamente distinta de la que tenemos ahora y para hacernos una visión del mundo lo más correcta posible solemos acudir a la visión que se tiene desde un punto intermedio o sea a media distancia entre un punto y el otro, un punto que esté entre la vida y la muerte, entre ser o no ser, entre el amor y el desamor y entre la distancia que quedó entre los dos. En realidad ese punto no es tan justo y porque lo justo puede estar muy polarizado y entonces, se sitúa en un extremo de esa película que ahora mismo os estoy contando.

Lo justo no es que me muera en este momento y porque lo justo para mí es que no me muera ahora ni nunca y para mi enemigo, sería una causa justa que espiche en este preciso momento. Lo justo depende desde donde lo veas o desde donde lo sientes y por eso se nos hace tan difícil enterdernos los unos con los otros. Lo injusto sería que nadie me escuchara o que no me leyera y porque me he dejado la piel en el intento, y horas, días, semanas y meses.















MANÍAS Y GAFAS

Yo tengo una manía por encima pero muy por encima de las demás manías y esa es que nadie puede tocarme las gafas. Y el que me haga la puta b...