LO MÁS TRISTE DE TODO ES...

Lo más triste de todo es...

es que la impotencia determine tu forma de ser y de estar por la vida,

superado, también se dice,

superado, asfixiado, ahogado, aplastado,

hundido moralmente en el fango

y sin ganas de futuras repeticiones,

cagado de miedo, llorando por las esquinas de la vida

y poniendo cara de víctima

o cara de "pobrecito de mi"...

con lo bueno que soy yo,

con lo adorable que me muestro,

con lo simpático que soy...

pues nada, que YO me revuelvo

y no soy nada de lo anterior,

porque soy bicho y muy mal bicho,

porque soy duro como un Diamante en bruto,

porque soy indomable y no deformable,

pensaba que lo era,

que tenía cintura suficiente,

que sabía esquivar hostias y malos rollos,

pero no señor,

yo atraigo las malas historias,

les gusto por algo que no sé como definir,

quizá porque me guste demasiado el riesgo

y el jugar con los imponderables,

me gustan los Precipicios, los Acantilados,

los Faros castigados por los Temporales,

Las Gaviotas emitiendo gruñidos de Foca,

la espuma de las Olas, las fuerte Olas rompiendo,

la hermosa Bruma marina,

el viento de cara y silbando a su paso,

la lluvia fina en el rostro,

y al fondo del todo,

la inmensidad del Océano Atlántico,

largo y sinuoso,

espléndido e infinito...

QUE YO...

Hablar de amor cuando estás enamorado, es fácil,

es más, no hace falta que hables

con mirarte en el espejo, llega y es suficiente,

pero cuando el amor se cayó al suelo

y se te quedó hecho trizas,

cuesta hablar de amor...

entonces acudes al contrario, al desamor,

y dentro del desamor te desenvuelves con un poco de amor y odio,

una capa de uno y otra capa de lo otro,

pero esto pasa al principio,

porque después todas las capas son de odio visceral,

primero, odias

segundo, odias

y por último, sigues odiando

y hasta cubrirte tu mismo, de odio,

no puede haber desamor sin odio,

sin que odies a aquella persona que fue amada hasta la bandera,

aunque ahora ella diga: 

Que yo (Yo...soy YO) de aquellas, no había movido un dedo....

claro que todo es subjetivo

y aquí lo que falla

¿es porque no lo moví?

pues muy sencillo

no lo moví porque le decisión de uno debe ser de uno mismo,

porque odio las presiones externas

y el ir arrinconando a las personas,

porque en el amor uno tiene y debe saber lo que ama,

y porque lo que uno ama y quiere tiene nombre y apellidos,

pero todo esto es polvo del camino,

ahora nos quedan nuestros hechos y actos

y ese largo sendero que se llama desamor.

DESAMOR

Dejemos que las heridas cicatricen,

dejemos pasar aire entre nuestros cuerpos,

dejemos que aumente la distancia del desamor,

dejemos que tú pienses en lo bien que lo has hecho,

que yo cuando te piense me diré:

fue un sueño... un maldito sueño inesperado,

que tú cuando me mires

que sea en la distancia,

a lo lejos y a millones de años luz,

que yo cuando te recuerde,

que sea en una presencia evanescente y vaporosa,

que tus dedos largos de porcelana

se conviertan en dedos acusadores hacia mi persona,

mis temores son meras repeticiones,

mis ausencias son espacios libres de aire,

mi vida es mejor sin tu presencia,

no hay vuelta atrás,

no hay posibilidad de volver sobre mis pasos,

no hay pasado sin dolor,

no hay nada que pueda hacer que antes no haya hecho,

puedo volver a cagarme en todo,

en mi existencia, en la tuya,

en todo lo que respire y viva,

podría saltarme ese espacio vital tan duro,

porque vivir en el desamor es muy duro,

es sentir que amas pero al revés,

o mejor dicho, que amaste...

porque ahora no soy capaz de sentir amor dentro del desamor.

¿SOMOS NÚMEROS?

                                                Y que pasa si un día te despiertas y te das cuenta que todas tus fortalezas se han convertid...