No puedo dejar de pensar en tí

 

No puedo dejar de pensar en tí.

Pero a veces sí puedo pensar en otras cosas,

puedo sentir el paisaje de una agreste montaña,

o ver como desciende un río con toda su rabia,

o notar como las olas me mecen mientras me quedo dormido,

o como la luna me enternece.

Puedo sentir tantas cosas

y todas a la vez y al mismo tiempo,

que a veces se me olvida,

que no puedo dejar de pensar en tí.

TENGO NOMBRE DE SUEÑO



Malena tiene nombre de tango (decía un poeta)

y yo tengo nombre de sueño,

me encanta el nombre de Bruno,

que no es mío y porque fue adoptado como una capa superpuesta,

pero según la declaración de los derechos humanos

todos podemos cambiar de sexo y hasta de personalidad

...y...

¿y porque no, de nombre?

No todo tiene que acabar en fronteras marcadas,

en límites establecidos,

en alambradas de espino...

Yo quiero ser del país de nunca jamás

porque no hay amores eternos,

ni nombres perpetuos,

ni la ansiedad es permanente

todos ellos fluctúan como bancos de hielo en la densa neblina de la mañana,

hay algo evolutivo dentro y fuera de nosotros,

la piel se descama y se transforma en piel más dura y seca

los párpados caen como persianas cansadas de tanto intentar ver lo

que no se puede ver,

los huesos se deslustran como esponjas de mar porosas,

y todo se hace más ciego, más cansado y más desgastado

todo se viste de color sepia y de vacíos rotos,

mis fotos son así,

rotas por el desgaste del tiempo,

carcomidas por hambre de ratones,

amarillentas de tonos otoñales,

y en el medio de esa foto

aparezco yo...

como escondido,

como medio borrado y difuminado,

como si mi cara fuera etérea y volátil

y como si de mis hombros salieran alas de algodón,

pero eso sí...

Malena tiene nombre de tango

y yo tengo nombre de sueño.

A VECES, LA POESÍA ANDA SOLA

 


A veces, la poesía anda sola,

anda sin nadie que la quiera acompañar,

busca rincones escondidos dentro del alma de cada uno,

aunque a veces se para en alguna estación de metro,

o ante escombros de viejos edificios,

o busca bosques encantados,

o muelles abandonados de la mano del ser humano,

en cambio otras veces,

esa poesía se pierde entre soledades inquietas,

o en rescoldos de aquella antigua hoguera,

pero todo ese proceso,

te exige máxima intensidad,

y que te dejes la piel en el intento,

y que te duelan los dedos por tanto teclear,

y que las articulaciones se conviertan en globos a punto de

petar,

aquí se exige el todo

y con la pasión del que lo pone todo,

y con el mismo ansia del que siempre quiere más,

....no es tarea fácil...

pero en ésta vida que por cierto, nadie nos ha regalado,

nada nos resulta fácil

y si hay que ser poeta

que venga la poesía

que entre por mis venas

y reviente mis entrañas.

YO ESCOGÍ ÉSTE OFICIO


Yo escogí éste oficio,

hablo...el de ser médico,

lo de escribir... vino después,

mucho después,

fue tanto después...

que no me acuerdo de si fue ayer o anteayer.

Era joven cuando estudié medicina

y ahora soy un viejo escribiendo lo que puedo,

y digo lo que puedo,

y no digo lo que me dejan,

pues hace tiempo que he pasado de imposiciones y leyes sin

sentido,

yo prefiero los intercambios de lenguas

y el descubrir las cuevas internas,

yo soy un ser de calidez extrema

y me gusta arrebujarme como un niño buscando refugio,

me gusta la calidez de lo humano

y esos dedos que recorren mi espinazo

y que al llegar al borde de mi culo se quedan extasiados y

paralizados mientras yo estallo en mil pedazos de placer,

y me encanta retozarme al suave y tibio sol del invierno,

como un lagarto que necesita calentar su cuerpo frío,

me encaramo a la piedra más alta

y desde allí oteo el horizonte,

me atraen las vistas lejanas y sin limitaciones,

como me gusta el rayo verde en una puesta de sol,

como tus ojos verdes en un día sin sol,

como los míos

cuando me observo a través del espejo que tengo ante mí

y por cierto, ese señor que tengo enfrente

se parece mucho a mí.

YO TE DEBO LUNES


Yo te debo lunes,
pero también te debo martes y miércoles
y viernes y domingos,
te debo días sin límite y sin freno,
días en el que todo fue una eterna tarde,
días largos e intensos,
espasmódicos,
tetánicos,
días de azul cristalino y de gris lluvia,
días de sol adormecido
y mecido entre nubes de algodón vaporoso,
días de negros nubarrones
mezclados con destellos claroscuros,
como tú y yo,
yo era el negro nubarrón
y tú en cambio ibas vestida de blanco
y así fue hasta que vino una galerna de aire y fuego,
que arrasó todo lo construído con nuestras manos,
y de todo ello ahora solo queda su esqueleto derruído
y como un monumento dedicado a lo que pudo ser y no fue.

¿SOMOS NÚMEROS?

                                                Y que pasa si un día te despiertas y te das cuenta que todas tus fortalezas se han convertid...