ESTOY PENSANDO QUE


 Estoy pensando que:

que la sutileza es otra forma de ironía,

que la maldad procede del resentimiento,

que la tristeza es un sentimiento,

que la alegría es un estado aleatorio,

que la suerte nunca está echada,

que la miseria la inventó el hombre,

que los deseos son nuestras pilas,

que la pasión nace de una semilla,

que el miedo a la muerte,

nos aterra y nos hace mezquinos...

PEQUEÑA REFLEXIÓN

 

Las ideas o se riegan o se secan y si las riegas, lo tienes que hacer con mucha delicadeza. Vamos, de la que yo no tengo y porque amo lo claro y a veces la claridad está reñida con la delicadeza, aunque muchas otras veces, no lo está. La impaciencia es mi lema y la claridad es mi objetivo y sé que a veces me paso dos o tres pueblos, pero ya digo, que a mí no se me ha concedido el don del equilibrio. Yo nací desequilibrado y como mucho he conseguido saber irme de un sitio o lugar a tiempo, pero por dentro me fuí de ese sitio soltando improperios y maldiciones de todos los colores. No quiero pensar en como seré de viejo pellejo, porque estoy seguro que seré un viejo rosmón que se cagará en todo lo que se menea. O puede que me convierta en un verdadero ser delicado: que siga amando las flores, que pueda seguir disfrutando de lo verdadero bello y amable, que mi traje preferido sea el otoñal, que una caricia me derrita los sentidos como nunca antes me había ocurrido...

DE LEJOS...DE CERCA...


De lejos...soy un punto negro.
De cerca...soy un punto blanco, oscuro y grueso.
De lado...soy atravesado,
cuesta meterme de lado,
pues soy de perfil difícil
y no llego a ser delincuente, pero a veces lo rozo...
De frente... soy claro y contundente,
aunque con el paso del tiempo,
me va gustando más la niebla de la mañana
y los días de intensa y persistente lluvia.
(me estaré volviendo más íntimo).
Me gusta lo mío y lo que me rodea.
Me gustan los paseos bordeando el mar,
y los septiembres lluviosos y llorosos.
Adoro el otoño y sus colores.
En el invierno me ovillo y me hago nido.
Me encanta cuidar de mis estancias,
y que a su vez, ellas cuiden mi presencia.
Las tardes me entusiasman,
entre las 6 y las 7 de la tarde
suelo perder la referencia del tiempo,
y siempre acabo pensando,
que el tiempo se para,
pero no se para
y lo que se para, es mi mente y es mi alma.
Y cuando llega el ocaso se encienden mis luces,
soy un lunático impertinente
que además, no tiene remedio...
y en cuanto la luna se desnuda
yo me desnudo junto a ella
y después...
ya es asunto nuestro.

¿SOMOS NÚMEROS?

                                                Y que pasa si un día te despiertas y te das cuenta que todas tus fortalezas se han convertid...