LAS LUCES

Yo como hacía Franco con los pantanos en otros tiempos y menos mal que fueron otros tiempos, pues quiero una inaguración de mi nueva habitación a todo trapo y antes de dormir en ella quiero que no le falte ni un solo detalle, por eso ayer no la inaguré y dormí en mi cama de siempre, bueno, en la que duermo de unos años para aquí. Faltaba la mesa de estudio, faltaba poner en orden mi nuevo y reluciente armario, faltaban todos los pequeños detalles, esos mismos que al final configuran mi personalidad de raro. Y mira que en general soy desordenado, pero hay cosas por las que no paso, mi habitación y mi estudio son sagrados. Tonterías que uno se monta, pero son mis propias tonterías y eso merece todo mi respecto y la verdad, que no voy a ser yo mismo el que me falte al respecto.

Complicado, todo es complicado y si es sencillo más tarde se complica y el caso es que lo que parecía sencillo y fácil tal y como montar una habitación, se complica porque le faltan los pequeños detalles, le falta el alma de uno y esa foto entrañable y ese cuadro de mierda y esa.... Y las luces, las luces son importantes y que os voy a contar yo que soy un colgado de las luces, porque en ésta casa por flexos y lámparas no será y como odio la luz directa de las lámparas del techo, tengo inundada mi casa de lámparas de luz indirecta y ésta es la excepción que confirma la regla, porque en lo demás me gusta mucho más lo directo que lo indirecto y porque las medias verdades me desquician.

Y no sé si será por mis ojos claros o porque mi retina es muy sensible o porque mi nervio óptico degeneró a velocidades impensables, pero la realidad es esa, me molesta un huevo la claridad de la luz eléctrica, en cambio la claridad de las palabras y de los pensamientos, me entusiasma. Bueno todo esto, lo tendré que pensar, no estaba previamente pensado, aunque en realidad me importa una mierda que no estuviera previamente pensado y lo que me importa es que sin luces indirectas yo no inaguro mi habitación. Y ya está y ya está dicho y punto.

PESADILLA

Hoy tuve un sueño, un sueño que yo recuerde y no fue precisamente un bonito sueño y entonces, se podía hablar mejor de pesadilla y de pesadilla con resaca y con muy sabor de boca. Vamos, que me levanté echo unos zorros, empanado, pegajoso y maldiciendo mi puta existencia y sin ganas y sin putas ganas de seguir viviendo...bueno, esa mala sensación la tuve durante 5 minutos y después al ver el maravilloso día que hacía, esa sensación desapareció. Pero aún así vuelve a ratos, a cortos ratos, a momentos, a segundos, a pequeños lapsus, es decir me domina el bonito día pero de vez en cuando noto las puñaladas de la puta pesadilla. Y era una mezcla de otros tiempos con los de ahora y en el medio antiguas y nuevas amistades y malos rollos, muchos malos rollos...

No sé de repente entendí mi funcionamiento de aquellos viejos tiempos: mis dudas, mis indecisiones, mi falta de fortalezas y el como dejaba deslizar las cosas, pero aún así lo entendí pero no lo comprendí y porque es imposible comprender cuando fuiste un don nadie. Me refiero a una época de mi vida y a sólo una época pero que me dejó una gran marca en mi alma. Época de vivir al día y sin pensar en las consecuencias de nada, simplemente dejarse llevar por los acontecimientos y mañana ya veríamos lo que hacíamos, claro esto solo duró un relativo tiempo, por el dejarse llevar tuvo sus consecuencias y éstas se fueron acumulando y el mundo se tiñó de inseguridades vitales, de malos rollos y de pensamientos funestos.

Pero aún así, había lucha y yo luchaba por ser yo y no un muñeco de trapo. Siempre luché, hasta el las peores condiciones luché, pero es lo que tiene luchar sin saber porqué, que me perdía por los vericuetos que tiene la vida. En el fondo, yo creo que luchaba por ser yo mismo, pero después hacía totalmente lo contrario de lo que pensaba y eso era lo que rompía por dentro...pero seguí luchando y muchas veces a ciegas y gracias a toda esa lucha, ahora sigo siendo yo, el que era, el que quería ser, el que soñaba ser, el que me gustaba ser, el loco, el alucinado, el claro, el seguro, el que se ríe de todo y el que sueña despierto.

MANÍAS Y GAFAS

Yo tengo una manía por encima pero muy por encima de las demás manías y esa es que nadie puede tocarme las gafas. Y el que me haga la puta b...