EL TREN DE LA VIDA





Cuando llegue mi hora

y cuando mi hora llegue,

dejaré escrito un deseo,

desearé suerte a los que quedan,

pediré lo mejor para mis hijos,

y me despediré de todos con una última mirada

y en el más absoluto silencio,

(solo roto por el sonido de mi respiración agónica)

diré mi último y definitivo suspiro.



Cuando yo me vaya,

no me temblará el pulso,

ni siquiera derramaré una lágrima de pena,

 soy de pensar que ante la muerte, 

me gustaría ser un guerrero muy digno,

y entonces y solo entonces os contaría mi último secreto:

la vida me ha dado mucho  

y yo la he correspondido en casi todo,

 pero he llegado muchas veces tarde,

y es que delante de mi

han pasado muchos trenes repletos de sentimientos

y que por mi actitud y mi terca estupidez, 

al final...se fueron perdiendo en la línea del horizonte...



Pero que sería de mi sin mis dudas

y sin mis repetitivas torpezas,

que sería de mi sin mis vacilaciones y temores,

pero os voy a dar un consejo y por si sirve de algo

además, hoy tengo necesidad de decirlo,

¡súbete al primer tren que pase por tu vida!


y no te bajes de él...

hasta que empieces a ver la luz al final del túnel.

DE MAÑANA INTENTO SER CLARO

 




De mañana intento ser claro

mientras que por el día y poco a poco, 

me voy oscureciendo

y hasta que me apago en la noche,

aunque a veces ejerzo de faro o de luna

o de luciérnaga que vuela por caminos del bosque,

hay otras noches en que soy peor que la noche más oscura,

me pinto de negro,

me arranco los dientes,

me sumerjo en barriles de brea,

y salgo a pasear por la calle más oscura del pueblo,

allí, juego con las sombras de la noche

y con las manchas oscuras y húmedas de las piedras,

y así hasta que el primer rayo de sol me descubre

y sin más, empiezo de nuevo mi metamorfosis,

de nuevo me visto de día

y a cada minuto empiezo a ser más claro,

aunque a media tarde

me doy cuenta

que me voy oscureciendo.

ESCALERAS QUE LLEGUEN AL CIELO

Cambio mis viejas historias por tus hermosos cuentos o mis viejos cuentos por tus pequeñas historias, no importa el orden, ni la suma... ni ...