Cuando llegue mi hora
y cuando mi hora llegue,
dejaré escrito un deseo,
desearé suerte a los que quedan,
pediré lo mejor para mis hijos,
y me despediré de todos con una última mirada
y en el más absoluto silencio,
(solo roto por el sonido de mi respiración agónica)
diré mi último y definitivo suspiro.
Cuando yo me vaya,
no me temblará el pulso,
ni siquiera derramaré una lágrima de pena,
soy de pensar que ante la muerte,
y entonces y solo entonces os contaría mi último secreto:
la vida me ha dado mucho
pero he llegado muchas veces tarde,
y es que delante de mi
y que por mi actitud y mi terca estupidez,
Pero que sería de mi sin mis dudas
y sin mis repetitivas torpezas,
que sería de mi sin mis vacilaciones y temores,
pero os voy a dar un consejo y por si sirve de algo
además, hoy tengo necesidad de decirlo,
¡súbete al primer tren que pase por tu vida!

