¿QUÉ VOY HACER? (Poema)


Que voy hacer,
que voy hacer con tús fotos colgadas en mi pared,
dejarlas y contemplarlas,
o descolgarlas y guardarlas.
Que voy hacer con los recuerdos,
con los recuerdos atrapados,
y que tejen telarañas aún sin barrer,
almacenarlos u olvidarlos,
o resetearlos y volverlos a vivir.

Que voy hacer contigo,
decirte que si, que te quise,
y que te quise intensamente,
y que ahora ya no significas nada o casi nada,
o si, pero no tanto,
o algo quedó después de la tormenta,
o que del puñado de arena sólo me queda algo entre mis dedos,
y es que es duro decir lo que duele,
y es duro porque duele dos veces,
duele cuando lo piensas
y duele cuando lo dices,
y es que lo duro hace daño, mucho daño,
es como parir a un niño con cuchillos,
o es como tragar aceite hirviendo,
y es tanto el dolor y es tan fuerte,
que a veces dudas si es lo correcto,
si es mejor decir lo que no quieres pensar,
o pensar lo que no quieres decir,
y quizá nunca se sepa la solución perfecta,
y puede que las dos se complementen,
y que una sin lo otra no puedan existir,
y entonces decir, te hace pensar,
y pensar, te hace decir,
y en éste punto al que he llegado,
es mejor que vomite las palabras malditas,
lo siento, pero esto se ha acabado.

Y a lo mejor yo, me equivoco,
y nada se acaba,
 sino que al acabar, se empieza,
y todo se hace una rueda,
y da vueltas y más vueltas,
igual que la tierra sobre su eje,
y al final, no hay principio, ni final,
y sólo hay una autopista infinita,
y una continuidad maldita,
y entonces me vuelvo a preguntar:
¿se ha acabado o ha empezado?,
y de nuevo dudo y redudo,
¿y qué voy hacer con tús fotos colgadas en mi pared?.

LA FIESTA (Relato)

Hoy es domingo 21 de julio y aún estoy de resaca. Aún padezco los síntomas del agotamiento y es que debe el viernes estoy durmiendo a trozos. Ayer sábado ya fue la hostia, dormí 30 minutos por la mañana, entre aviso y aviso y por la tarde un par de horas. Por la noche dormí de 1 a las 3 de la mañana y de nuevo de pie y a currar. Llegué sobre las 6 y me dormí 1 hora, la hora que me faltaba para acabar mi jornada. Y hoy más de lo mismo y al final tengo el cuerpo y la cabeza destrozadas y aún así me como el coco de porqué no me encuentro a tope. Deben ser las ganas de escribir, las que me están incordiando y las que me dejan éste mal sabor de boca.

                         Me siento bloqueado, pero os hablaré un poco de éste pueblo. Resulta que el 24 y 25 de Julio estamos en fiestas, las fiestas de San Jaume y por tanto el pueblo está un punto revolucionado. El ambiente prefestivo, donde ya están montados los chiringuitos de feria, que por cierto son cuatro, y sobre todo se nota en la gente, por el número de personas que andan por sus calles y por como se lo toman. Pues es como en todos los pueblos, sus fiestas son la hostia y no hay mejor fiesta en éste mundo que la de su pueblo. Y tú desde fuera mirando perplejo, si todos los años es el mismo cuento: los chiringuitos de feria, los caballos dando saltos, la misma música cansina y los mismos bares abiertos. Pero yo debo ser el ciego en el reino de los tuertos y entonces no me entero de nada, simplemente porque no lo siento,  y carezco del fervor guerrero y entusiasta festeiro, es decir no me trago nada y sin fe ya se sabe, nunca alcanzaré el cielo. Claro que otras veces me llegué a creer algo de éste cuento, pero era a base de doparme, bien anestesiado de "pomada" (ginebra con limonada), que es lo que se bebe en todas las fiestas de Menorca, entonces y poco a poco, ya te entraba el fervor guerrero y esa fiesta tan cansina hasta te parecía divertida.

                      Es duro reconocerlo, pero las fiestas populares y en general todas las fiestas, sino están bien regadas de alcohol, al final resultarían ser un muermo y es más, serían un puto coñazo y un agobio lleno de gente y de personas que chillan como locos y con música de fondo con un volumen para los sordos y de bocinazos de los cacharros y los olores de sudor de sobaquillo y de desodorantes de a cinco pesetas y de colonias de varon dandy y de perfumes de mujer tigresa y todo ese rebujado, te da un mareo que no veas. Al final nunca sabes porqué acabas vomitando: si es por pasarte de dosis alcohólica o porque te metieron un garrafonazo o porque ese rebujado de olores, sabores, colores y sonidos, son los verdaderos causantes de tú vomitona. O simplemente y es lo más lógico, que todo ese conjunto de sensaciones histriónicas te alteren los sentidos y para combatir esa sensación de disconfor, pues empinas el codo como un cosaco. El caso que el resultado siempre es el mismo, acabas vomitando a la vuelta de una esquina y sino lo haces cuando alcanzas el baño de tú casa.

                    Por eso y en definitiva, la fiesta de éste pueblo me importan un pijo, y todo porque no pienso beber ni jarto de vino. En tal caso un paseo para ver los caballitos menorquines como hacen sus saltitos y en horas más peligrosas me refugiaré en mi casa. De todas formas el día grande, grande dentro de lo chico, es noche del 24 al 25 y ese día estoy de guardia y no pienso cambiarla, un poco de guerra me viene bien para mi cuerpo serrano.

LA ESCALA DE MOHS (Gata Cattana)

Todo el mundo se vende. Al final...,todo el mundo. Yo me vendí por tres milímetros de iris azul tanzanita en cada ojo, lo que hace un total ...