Y ahora mismo
que me siento libre como el viento
y un poco demasiado juzgado
y por que yo siento esos ojos clavados en mi cogote
y me siento observado y lo peor, es que me siento juzgado
y hasta puede que ya me hayan condenado.
Yo que siempre anduve por libre
y observando como los gusanos se transformaban
en lindas mariposas que revolotearon sin cesar
pues resulta que ahora y a estas alturas
me siento rata de laboratorio.
Y mirad al menda éste
y a sus años y haciendo el gilipollas
y va el tío y no se corta
y dice que escribe
y lo que escribe es peor que la misma mierda.
Nadie en principio,
debe de ser juzgado por sus actos
y si estos fueron diabólicos y donde corría la sangre a
borbotones
será un acto idílico y siempre necesario
y el tío se convertirá en un puto héroe de película
y será recompensado y agraciado
y pasará todo ufano por el arco del triunfo
y venderá libros como champiñones
y firmará libros en cada una de las librerías
y en las ya existentes
y las que son producto de nuestra imaginación.
Yo de niño
quiero seguir siendo un hombre
bien vestido y con cara de malas pulgas
y porque el tener cara de enfado
es algo que sigue apabullando a la gente
y es una forma más
de espantar a los malvados.











