Agota Kristof, De Clous

"No morir...
No morir
todavía no
demasiado pronto el cuchillo
el veneno, demasiado pronto
Todavía me amo
Amo mis manos que fuman
que escriben
Que sostienen el cigarrillo
La pluma
La copa.
Amo mis manos que tiemblan
que limpian a pesar de todo
que se mueven
Las uñas todavía crecen
mis manos
acomodan los anteojos en su sitio
para que yo escriba".

LISBOA Y LOS NUEVOS TIEMPOS

 Recientemente he vuelto a viajar por mi Portugal del alma. Era un regalo de cumpleaños que me había hecho mi ex y mis 3 hijos y porque lógicamente ellos sabían que me iba a encantar. Y así fue...pero tampoco lo fue tanto y porque pude ver a mi querida Lisboa arrasada por el puto alquiler turístico y en fin, por sus consecuencias económicas, ambientales y sociales. Pude ver su parte antigua o céntrica aniquilada de portugueses y sin la conviviencia entre ciudadanos de toda la vida. Todos los portales con sus telefonillos infernales que indicaban que todo se abría bajo un puto código siniestro. Se habían cargado la humanidad que antes desprendían esas viejas calles y tal y como les ha pasado a otras grandes ciudades europeas: Barcelona, Madrid, Londres, París, Roma, Milán o Venecia y supongo que habrá más y porque el capitalismo ya no sabe por donde crecer y expandirse y necesita venderlo y al mismo tiempo que destruírlo todo. Claro que a medio plazo, éste tema ya no tendrá futuro y porque van a dejar a todas éstas hermosas ciudades, sin un alma que las sustente y que las llene de vida. Las han convertido en ciudades que parecen parques temáticos y por ejemplo los tranvías que antes (hace unos cuantos años) iban cargados por gente de allí, ahora van hasta los bordes de gente guiri haciendo fotos y selfis con sus putos móviles de mierda. Y ya no es lo mismo y lo siento mucho pero ya no es lo mismo. Falta la magia del que vivía allí y tenía sus propios rincones para disfrutar y por eso uno va en busca de esos rincones tan escondidos en sus plazas y rincones y producto de toda la atracción que resulta ser todo lo desconocido. 

Aparte de los guiris y como se han comido gran parte de éste tipo de ciudades, llamó mi atención como los Paquis (pakistaníes) se fueron haciendo con los comercios y restaurantes locales y de como mantenían el nombre portugués del antiguo comercio o restaurante y en cuanto entrabas en uno de ellos, te dabas cuenta que estabas dentro de otro mundo que precisamente no era tan portugués como al principio pensabas que ibas a ver. Me dió mucha tristeza y pena ver como mi Lisboa del alma, se estaba quedando sin alma propia y que una vez metidos en esa ley de la oferta y la demanda, es demasiado difícil salir y el que vende su piso o casa a un gran propietario de pisos turísticos, piensa que lo está vendiendo muy bien y porque previamente los compradores han revalorizado su precio y claro, a lo mejor el problema empieza adonde se tendrán que ir a vivir sus antiguos habitantes. Pues seguramente se irán a una pisito nuevo, reluciente y aséptico y en los nuevos suburbios de cualquier gran ciudad. Y entonces es cuando se darán cuenta que han vendido su alma al diablo y será el mismo diablo el que a partir de ahí se frotará las manos y porque para él, será otro negociete más. Deshumanizan centros de ciudades, le lavan un poco la cara a pisos viejos y así te venden el producto al completo.

Lisboa era así, pero precisamente, era así y dentro de 20 años dejará de serlo. Pero nadie nos dice que pasará esto y porque el capitalismo no sabe de éstas cosas porque su ambición es ciega. Pero claro, hacen exactamente lo mismo con el cambio climático y porque ellos sólo entienden de rentabilidad económica y que lógicamente siempre irá a parar a sus mismos bolsillos.

The Oil Crash. "Lo Perentorio".

 

Lo Perentorio


Queridos lectores:

De Portugal a España, de Francia a Bélgica, de Alemania a Grecia... Protestan por el coste de la vivienda, por los recortes educativos, por la congelación de las pensiones, por el disparado coste de la vida, por la creciente militarización y el gasto militar mientras se recortan partidas sociales. Un fantasma recorre Europa, como aquél al que se refería Karl Marx en 1848.

Porque el edificio social no se aguanta. Llevamos demasiado tiempo huyendo hacia adelante, acumulando contradicciones y ahondando en la insostenibilidad general de nuestro sistema, sin dar soluciones reales a nuestros problemas, sin atrevernos a plantear lo que tenemos que plantear.

Suelo comentar en las charlas que la consolidación de la socialdemocracia en Europa tras la Segunda Guerra Mundial es consecuencia de un pacto en el que los partidos de izquierda renuncian a hacer la revolución pendiente hacia el socialismo o el comunismo, en tanto que el capital se compromete a ofrecer una cara más humana, apostándose por un refuerzo del Estado del Bienestar. Eso ha permitido que, durante décadas, no haya habido un cuestionamiento abierto del capitalismo por parte de los partidos dichos "de izquierda". En el largo plazo, eso ha hecho que la frontera ideológica entre la izquierda y la derecha haya quedado un tanto diluida, hasta el punto de que, antes de la crisis de 2008, parecía que lo único importante era su posicionamiento en materia de libertades individuales y una visión más tradicionalista o más innovadora de la sociedad. La política económica era prácticamente la misma entre los partidos con posibilidades de gobierno, y las políticas sociales (donde había más diferencias de criterio) no podían en ningún caso contradecirla, por lo que, cuando llegó la crisis del 2008, hasta los gobiernos de izquierda aplicaron recortes sociales.

Pero ahora estamos en un momento histórico. La fase expansiva del capital ha llegado a su fin. El mundo se le ha quedado pequeño. Los recursos empiezan a escasear (es un sarcasmo decir esto, si se tiene en cuenta su obscena abundancia: más que escasear, su disponibilidad ya no crece sino que mengua, pero sigue siendo gigantesca). Los problemas ambientales crecen y se multiplican. Y la estructura social se tambalea. 

En su búsqueda incesante del crecimiento, el capital está extrayendo renta de los últimos nichos que le quedan. Por un lado, ha apostado con fuerza por la última locura tecnológica, la Inteligencia Artificial, hinchando una enorme burbuja que inevitablemente tendrá que reventar. Por el otro, ha acaparado un bien de primera necesidad, al que todo el mundo se ve obligado a recurrir, la vivienda, de forma parecida a como ya lo hizo hasta 2008 y que llevó a la gran crisis de aquel entonces. Pero la crisis de 2008 fue una crisis hipotecaria, es decir, de compradores. En 2026 estamos en una crisis de alquiler. Ya no es poseer: es tener un lugar donde dormir, aunque no sea tuyo. Estamos llegando a las últimas posibilidades de exprimir el mercado de la vivienda. O más bien, de exprimir a las rentas del trabajo.

Lo de Ormuz no va mal. Va fatal. A Irán se le ha acabado la paciencia, y después de que los EE.UU. le hundiera 5 petroleros en septiembre se ha quedado casi sin capacidad de exportar. Después de varios intentos y avisos de que solo permitiría pasar barcos que bordearan la costa iraní, con pago de peaje incluido, la persistencia en burlar el bloqueo por el método de pasar por el lado de la costa de Omán, apagando el AIS de los buques y contar con escolta americana ha hecho que Irán dé un puñetazo en la mesa. En los últimos días ha hundido dos superpetroleros y dos buques portacontenedores, y en seguida el petróleo Brent ha llegado casi a los 110 dólares por barril. En las últimas semanas, Irán ha reiterado su disposición a abrir el estrecho con un "plan de 7 días", pero está claro que sus términos no son aceptables para los EE.UU. Así que la cosa solo puede ir a peor.

El precio del combustible está disparado en Europa, con valores por encima de los 2€ el litro en la mayoría del continente. Y la cosa puede ir a peor: el reciente desplome de los márgenes de refino hasta valores negativos hace que algunas refinerías en Europa se planteen reducir e incluso parar la producción. Puede parecer paradójico que justo cuando los combustibles son más caros las refinerías puedan perder dinero, pero en eso influye mucho la volatilidad del precio del petróleo físico y los compromisos de suministro a plazo. El precio del petróleo físico es aquel con el que llega a la refinería, e incluye tanto el precio de la materia prima en sí (que es el que se suele dar en las noticias) como el precio del transporte y de los seguros, ambos actualmente disparados por la mayor longitud de las rutas y por los riesgos enormes de transitar alrededor del Golfo Pérsico. Hace ya meses que el precio del petróleo físico supera habitualmente los 150$, pero con la reciente subida de precio del petróleo en sí y de los seguros (no ayuda mucho que se estén hundiendo barcos), ahora mismo supera frecuentemente los 170$, comiéndose los márgenes que hace unas pocas semanas habían llegado hasta los 100$ para el diésel. Así que el incremento del precio del petróleo puede, paradójicamente, llevar a cerrar refinerías, haciendo la escasez aún mayor.

Y recordemos que no solo el petróleo está varado en Ormuz. Falta gas natural, lo que es preocupante en Europa de cara al invierno, tanto por las necesidades de calefacción como para la estabilidad de la red eléctrica (ya se habla de reducir el consumo de gas un 7%). Faltan fertilizantes, justo cuando en unas semanas debería empezar la siembra del cereal de invierno. Falta ácido sulfúrico que afecta a la extracción de todo tipo de metales y minerales. Falta y faltará de todo.

Como consecuencia de todo ello, la vida es cada vez más cara. La inflación en España llegó al 4,9% este mes de diciembre, y hasta el 3,8% en el conjunto de la Unión Europea. ¿Y qué creen que pasará en los próximos meses? Que irá a peor. Y, inevitable, en lontananza (o no tan lejos, nadie lo sabe con certeza), una gran crisis económica. Por tanto, en el horizonte tenemos más recortes, mayor coste de la vida, salarios congelados o a la baja y mayor precariedad laboral. En suma, más leña para el fuego social.

La gente que ha salido a la calle no sabe de Tasas de Retorno Energético, de ritmos de declive o de la inviabilidad material de la Renovable Eléctrica Industrial. Lo que saben es que su vida es cada vez más dura, más difícil, más estrecha. Estamos inmersos en un intenso proceso de empobrecimiento, el cual además será cada vez peor, porque el capital necesita a toda costa garantizar sus tasas históricas de ganancia, pero realmente no hay manera de mantenerlas en un mundo de recursos cada vez más escasos.

La verdad incómoda que nadie quiere asumir es que es necesario y urgente superar el capitalismo. Es necesario y urgente transitar hacia otro modelo económico que no necesite el crecimiento. Y cuánto más tardemos en hacer ese cambio, más degradación social habrá. Por sintetizarlo con un término (y dado que soy de la vieja escuela y me gusta usar palabras que condensan muchos conceptos pero que ya nadie utiliza), lo denominaré el Cambio Perentorio (perentorio: que es concluyente, definitivo, urgente o que no admite prórroga ni discusión). O, simplemente, lo Perentorio.

Algunos intentan esconder lo Perentorio detrás de banderas y cubrirlo con soflamas patrióticas. Que lo importante es la unidad de la Patria, y que la Patria está en peligro. Que, en cuanto "salvemos la Patria", todo estará arreglado. Sin embargo, lo Perentorio es internacional, no distingue de patrias ni fronteras: nuestra lucha aquí es en realidad la misma lucha de los franceses y los portugueses y, aunque en nuestro snobismo no nos demos cuenta, la misma de los latinoamericanos, los africanos y los asiáticos.

Otros intentan convencernos de que lo Perentorio es la inmigración, que todos los problemas nacen de una inmigración descontrolada, que si echamos a todos los inmigrantes nos irá bien. Pero en realidad el empobrecimiento creciente nace de la imposibilidad de mantener un capitalismo siempre creciente en un planeta finito, y con o sin inmigrantes esa situación se va a mantener. De hecho, la obsesión por criminalizar y marginar a los emigrantes, que son quienes hoy en día sostienen una parte fundamental del sistema productivo español y sobre todo la natalidad, resulta muy útil a un capital que usará su inseguridad social para continuar explotándolos y pagándoles salarios de miseria. La xenofobia y el racismo está al servicio de la explotación laboral, y de ninguna manera resolverán lo Perentorio. 

Otros, desde posiciones pretendidamente progresistas, insistirán una vez más en el fracasado modelo de la Renovable Eléctrica Industrial, como si no estuviese hundiéndose, como si fuese capaz de resolver el problema de electrificar ese 70 y muchos por ciento del consumo de energía final que no es eléctrico. Se enfrascarán en soluciones de carácter tecnológico por temor a abordar el problema de fondo, y es que lo Perentorio es social, donde se tiene que operar el cambio más profundo es en el modelo social.

Nadie quiere denunciar el capitalismo como lo que es, un modelo inviable. Nadie se atreve a proponer un abandono del capitalismo. Nadie tiene el valor de intentar cambiar el capitalismo y superarlo.

Las protestas y manifestaciones que han surgido en toda Europa nacen de la constatación de que los ciudadanos de a pié están huérfanos políticamente: nadie les representa, nadie defiende sus derechos, nadie se atreve a cuestionar a quienes los están machacando y desposeyendo. Por eso, solo pueden ir a más. Quizá la oleada de protestas de hoy se apague con promesas reformistas tras las elecciones, por cansancio de los manifestantes o por medio de la represión más feroz. Pero lo Perentorio seguirá estando ahí. Y lo Perentorio no puede ser ignorado: necesita una respuesta, que tarde o temprano tendremos que darle.

También forma parte de lo Perentorio la situación ambiental y particularmente climática, y como, de nuevo, la única respuesta sensible al Cambio Climático es la superación del capitalismo, nadie se atreve a hacer nada efectivo sobre el tema, y algunos hasta se permiten dudar de que haya un Cambio Climático con argumentos cada vez más huecos y más estúpidos: "siempre hizo calor en verano", "siempre hubo incendios", "siempre hubo gotas frías", "siempre hubo inundaciones". Mientras esto escribo hay 850.000 personas confinadas en las provincias de Valencia y Alicante por culpa de unas precipitaciones monstruosas que en las últimas 24 horas han dejado 300 litros o más por metro cuadrado, en los puntos más extremos superando incluso lo 700 litros por metro cuadrado. El Mediterráneo está más de 3 grados por encima de la media de temperatura de los años 80, y por culpa de eso solo podemos esperar que las lluvias torrenciales continúen durante las próximas semanas. Pero no sabemos si nuestras infraestructuras aguantarán eso. A todo el estrés social que supone lo Perentorio, hay que añadir una capa adicional de estrés causado por el Caos Climático.

Mañana por la mañana se ofrecerán sendas ruedas de prensa, en Barcelona y Valencia, enmarcadas en la iniciativa "Alerta el Niño". En ellas se exigirá a las administraciones locales (catalanas en el primer caso, valencianas en el segundo) que tomen medidas de preparación para lo que viene. Porque estas lluvias son solo el aperitivo de lo que va a venir el año que viene. Este Niño, de unas dimensiones nunca antes vistas, va a golpearnos con dureza inusitada, y debemos prepararnos ahora, cuando hay tiempo. Porque la emergencia no empieza cuando se desbordan los torrentes, se queman los bosques o la gente muere de golpes de calor. La emergencia empieza cuando conocemos el riesgo y decidimos no prepararnos.

Salu2.

John Irving.


 

MIGUEL HERNÁNDEZ


 

IRENE VALLEJO. "El libro del Tao".

El libro del Tao
El vacío no implica un hueco que deba ser llenado, que produzca angustia. Significa vitalidad. Nada más alejado que el Tao del “horror vacui”. Torneamos la arcilla para hacer una vasija, pero es el vacío interno lo que contiene aquello que vertemos en ella. Es el espacio interior lo que hace habitable una casa. Unimos los radios de una rueda, pero es el agujero central el que hace que la bicicleta se mueva. El vacío es dinámico, permite el tránsito y la transformación.
(Por cierto, etimológicamente, “vacaciones” deriva de “vacío”). Feliz fin de semana.

TIEMPOS QUE VENDRÁN

 Ahora me piden que me calle, 

y yo viendo la que se nos viene encima

no puedo callarme.

El fascismo nos va a aplastar la cabeza

y nosotros estaremos viendo el ocaso de nuestra esperanza

y toda mi vida luchando contra el fascismo

y me voy a morir escuchando "el cara al sol" a mi alrededor.

La solidaridad dará paso al odio más visceral

los insultos, las faltadas,

las agresiones de todo tipo y ya sean verbales como físicas

presidirán de nuevo nuestra triste existencia

el bulo, la falta de vergüenza

el despotismo y el que te escupan a la cara

y por supuesto

 te llenarán la boca de hormigón

y para que por fin 

te expongan en la misma plaza del pueblo

y dirán y sin cortarse un pelo

éste es un ejemplo de un ser repugnante

y que si a día de hoy no está en estado de extinción

no os preocupéis...

lo estará próximamente.

Dirán de nuevo

"los rojos al paredón"

los derechos laborales dejarán de ser derechos

y el ordeno y mando, teñirá

nuestro triste y penoso pensamiento

y de Lorca dirán

que se arrepentió en el último momento

de su homosexualidad

y lo podrán de ejemplo, de maricón arrepentido

y que la mujer tendrá que volver a ser lo que antes era:

Sumisa al macho, obediente al poder establecido, esclava

y siempre callada y nunca rebelde.

Y racismo y machismo a espuertas

y todo tendrá el aroma a macho sudado y envalentonado

y todos tendremos que cantar

¡somos novios de la muerte!

¿HACIA DONDE VAMOS?

Lo muchas veces dicho
¿hacia donde vamos?.
Pues hacia el agujero más oscuro y puro,
hacia esa parte negra tan llena de odios,
hacia esos ciclones de amenazantes nubarrones,
además de nubes bien cargaditos de patrióticas amenazas,
de yo te implanto esto
y tu me lo desplantas,
y yo tengo mis presos políticos
y el otro dirá, son políticos presos...
y tú y yo y yo y tú,
y mientras tanto, ellos se joden,
en fin, que nos jodemos todos
y yo me pregunto:
¿habrá alguien en éste mundo que diga?:
niños se acabó el recreo
y venga todos a clase...
porque por hacer, quedan millones de cosas
y ya está bien de jugar al ahora te pillo
y al ahora te mato...

ESTAR O NO ESTAR SÓLO

Ahora podía quejarme de estar sólo,
....pero no lo voy hacer...
porque muy pocos me entienden cuando no hablo a voz en grito y todo desesperado,
estoy orgulloso de sentirme y estar sólo
y porque no me encuentro mejor que nunca, pero casi,
es todo un lujo el encontrarse uno bien consigo mismo,
claro que digo esto y pocos me creerán,
bueno, no me creen los que no saben estar solos,
que para nuestra desgracia como seres humanos, son
la mayoría
pero bueno ya conocéis lo que yo pienso de las mayorías
y sino lo conocéis, yo os lo digo:
las mayorías me las paso por el forro de mi abrigo
(iba a decir otra cosa, pero al final me he corregido),
las mayorías son para venderles cosas y objetos inútiles
y comprarles votos a base de falsas promesas,
por eso llegué a la conclusión de no perder mi precioso
tiempo con ellas,
que le dediquen su tiempo los políticos y las vendedores de lo imposible,
mi tiempo es sagrado y lo malgasto como a mi me da la gana,
mirar.... hasta lo despilfarro escribiendo
pero ya quisieran algunos subirse a mi moto
y así recorrer el mundo siempre atrapando y escribiendo
palabras y pensamientos,
¡señor, por favor! me pone 500 euros de gasolina sin plomo
y venga arriando que hay muchas cosas por hacer y por
escribir,
y así poder seguir en plan incombustible,
solo y más contento que la una,
libre de impuestos y de malos rollos,
sagaz, contundente y rápido con el enemigo,
ardiente caballero cuando el deseo llama a mi puerta,
(que es, casi nunca)
displicente y resolutivo en la toma de las peores decisiones,
amigo que se ha quedado casi sin amigos
y porque al final casi me he quedado sin ellos...
....como un amigo de buenas intenciones y gestos,
por la cuneta me han quedado muchos
amigos malheridos
y los que tengo intento mantenerlos entre algodones dentro
de una incubadora,
bueno, yo los conservo en estado latente
y de vez en cuando, les doy de comer y beber,
tampoco penséis que sin ellos yo me muero,
porque ya no hay nada que me pueda matar salvo la misma muerte,
y esa sí que me preocupa y porque yo odio el dolor y el
sufrimiento previos,
yo quiero una muerte digna por encima de todo,
no quiero morir en plan baboso y cagado de miedo,
yo quiero que mis gusanos se sientan orgullosos de mi
existencia.

ANNE CARSON


 

FERNANDO PORTOLÉS REBOUL


 - Hay tres emociones indisimulables: el miedo, la angustia y la envidia - dijo mi padre.

No hablaba conmigo, claro, yo sólo tenía nueve años y aún no entendía mucho esas cosas. Se lo dijo a mi madre. Él estaba de pie en la cocina, apoyado en el alféizar de la ventana que daba al patio de luces. Tenía una taza de café en la mano. Era domingo temprano. La primera luz del día llegaba hecha jirones por el patio de luces, seccionada en hilillos por los alambres de los tendederos.
Mi madre le escuchaba mientras hacía la masa de unas rosquillas de azúcar y limón. A todos nos encantaban.
Yo estaba desayunando. Más tarde íbamos a ir al Retiro con mis abuelos, que habían venido del pueblo. Iba acabando octubre y había que rebañar los últimos soles. El paseo sería el de siempre. Llegaríamos hasta el estanque y le daríamos una vuelta entera, caminando despacio, al paso de mi hermano pequeño, que se paraba con todo. Después, nos sentaríamos a tomar algo en la terraza que había en los jardines de Cecilio Rodríguez, junto a la verja.
Con el olor del horno se nos pasó media mañana y llegó la hora del vermú. Así lo decía mi abuela. Hacía frío en el Retiro. El cielo estaba blanco y olía al humo de leña de las castañeras.
Al pasar junto a unos columpios vi a un padre diciéndole a un niño pequeño que se tirara por el tobogán. Estaba sentado en la parte de arriba, donde empezaba la rampa. Había varios niños en la escalera esperando a que se decidiese. Pero él se agarraba a los bordes. No hablaba. Tenía la boca entreabierta y respiraba muy deprisa. Tenía los ojos muy abiertos. A punto de llorar.
Recuerdo esa misma sensación. Yo debía tener cinco años y alguien estaba empeñado en meterme en un corral con gallinas.
El miedo.
Seguimos con nuestro paseo. Llegamos al estanque. Junto al embarcadero vi a una chica joven. De unos veinte años. Parecía estar esperando a alguien. Seguramente a su novio. Estaba de pie y miraba con nerviosismo a uno y otro lado. Después miró el reloj. Y a los cinco segundos lo miró de nuevo. Estiraba el cuello como un cisne buscando en todas direcciones. Se mordía las mejillas por dentro.
Recuerdo un viernes que íbamos a ir al pueblo y mis abuelos nos tenían que recoger en el colegio. Se retrasaron un poco y yo estiraba el cuello así buscándoles.
La angustia.
Han pasado casi cincuenta años de aquel paseo. Y aquí estoy escribiendo. Es domingo y casi finales de octubre, como aquel día. Aunque donde vivo el frío se ha vuelto más remolón. Escribo libros. Y estos relatos. Y recibo mucho cariño.
Pero a veces, muy pocas, aparece el comentario de alguien que se cuela por la gatera y me deja algún intento de ofensa. 'Haters' les llaman. Aunque me gusta más traducido, es más contundente: 'odiadores'. No los veis mucho porque son pocos y los elimino (quiero decir que los bloqueo, no que envíe a Luca Brasi a que se encargue de ellos).
Es un empeño estéril porque nunca les respondo y lo olvido muy rápido, pero confieso que a veces me pregunto por qué lo hacen.
Y entonces, me acuerdo de aquella vez que, en el colegio, teníamos que entregar un dibujo. Yo había pintado a un niño subido a un árbol. Era muy bonito. Pero al volver del recreo me lo encontré arrugado, hecho una bola de papel sobre mi pupitre. Ese día sí lloré. Y me pregunté también por qué. Como ahora.
Ah, sí.
La envidia.
Feliz día.

Agota Kristof, De Clous

"No morir... No morir todavía no demasiado pronto el cuchillo el veneno, demasiado pronto Todavía me amo Amo mis manos que fuman que es...