AMENAZA DE GOLPE

Un teniente coronel retirado pide un golpe de Estado desde el Casino Militar de Madrid para «acabar con este Gobierno»
El teniente coronel retirado Francisco Bendala Ayuso, antiguo miembro de los servicios de inteligencia militares, ha utilizado un acto celebrado en el Casino Militar de Madrid para defender abiertamente una salida golpista contra el Gobierno. Según publica Público, Bendala propone que las Fuerzas Armadas formen un «Gobierno provisional de emergencia», declaren el estado de excepción por la situación de Ceuta y rompan relaciones diplomáticas con Marruecos.
Y eso sería solamente el comienzo. Su propuesta incluye abrir un proceso constituyente para sustituir la actual Constitución, que considera responsable de los problemas de España. No hablamos de una conversación privada filtrada de un grupo de WhatsApp: las palabras fueron pronunciadas públicamente por un militar retirado en instalaciones vinculadas al ámbito castrense. La condición de retirado es importante: Bendala no representa a las Fuerzas Armadas ni habla en su nombre.
Luego escucharemos durante horas que el peligro para la democracia son cuatro chavales cortando una carretera, una bandera quemada o alguien insultando al rey. Mientras tanto, un antiguo teniente coronel se sube a hablar en el Casino Militar y propone que los militares derriben al Gobierno elegido en las urnas, instauren otro y cambien la Constitución.
A eso durante toda la vida se le ha llamado golpe de Estado.
Ni eufemismos, ni «malestar castrense», ni «opinión polémica».
Golpe de Estado.

 

Milagrosa Sosa Benitez. El colmo de los desahucios.

¿En qué momento dejamos de ser humanos?
¿EN QUÉ MOMENTO NOS HEMOS CONVERTIDO EN ESTO?
De verdad que hoy no encuentro palabras.
Bueno… sí las encuentro.
RABIA. IMPOTENCIA. ASCO. TRISTEZA.
Y una pregunta que no deja de darme vueltas en la cabeza:
¿EN QUÉ MOMENTO NOS QUEDAMOS SIN CORAZÓN?
Una mujer de 87 años.
OCHENTA Y SIETE.
Más de 60 años viviendo en su casa. Toda una vida. Su barrio. Sus vecinos. Sus recuerdos. Su historia. Su pequeño mundo.
Una mujer que ha pagado religiosamente.
Y ahora resulta que un fondo buitre decide que su casa puede dar más dinero.
Y quieren echarla.
Así de sencillo.
Así de frío.
Así de cruel.
¿Pero qué estamos haciendo?
¿En qué clase de sociedad hemos convertido nuestras vidas cuando una mujer de 87 años, en silla de ruedas, puede acabar en la calle porque alguien ha decidido que ganar más dinero vale más que su vida?
Porque no estamos hablando de un piso vacío.
No estamos hablando de cuatro paredes.
Estamos hablando de SU CASA.
De la casa donde ha vivido más de 6 decadas
Donde lloró, rió, celebró, sufrió, envejeció.
Donde están sus recuerdos.
Donde conoce cada esquina.
Y ahora le dicen, de alguna manera, que todo eso ya no importa.
Que hay alguien que puede ganar más dinero con esas cuatro paredes.
Y punto.
¿Y ella?
¿Ella qué?
¿Que se vaya?
¿A dónde?
¿Con quién?
¿A su edad?
¿En silla de ruedas?
¿Con qué fuerzas?
¿Con qué tranquilidad?
¿Con qué futuro?
Porque, según lo que se está conociendo, ni siquiera tiene todavía una alternativa habitacional asegurada.
Y mientras tanto, nosotros mirando.
Viendo cómo le rompen la vida a una mujer de 87 años y siguiendo con nuestro día como si nada.
Como si no fuera con nosotros.
Como si mañana no pudiera tocarnos a cualquiera.
Y ESO ES LO QUE MÁS MIEDO ME DA.
Que nos estemos acostumbrando.
Que cada injusticia nos escandalice cinco minutos y después pasemos a la siguiente noticia.
Que una persona pierda su casa y nosotros pasemos de largo.
Que una persona mayor tenga miedo y nosotros miremos hacia otro lado.
Que la dignidad se haya convertido en algo que solo algunos pueden permitirse.
Y mientras tanto, Mari Carmen está en el Hospital Gregorio Marañón, esperando saber qué va a ser de su vida.
¿DE VERDAD?
¿Eso es lo que le queda después de 87 años?
¿Después de toda una vida trabajando, pagando y tirando hacia delante?
¿Que a estas alturas tenga que preguntarse dónde va a dormir, dónde va a vivir y qué va a ser de ella?
Me niego.
Me niego a aceptar que esto sea normal.
Me niego a pensar que esto sea el precio inevitable de una sociedad donde todo tiene un valor económico.
Porque hay cosas que NO deberían tener precio.
La tranquilidad de una persona mayor.
Su hogar.
Su dignidad.
Su último refugio.
Su derecho a envejecer en paz.
Y sí, también me acuerdo de todos esos trabajadores y trabajadoras que se han dejado las manos durante toda una vida para llegar a mayores y tener, al menos, un pequeño rincón donde sentirse seguros.
¿Para qué?
¿Para qué tanto esfuerzo si al final pueden venir otros y decirte que tu vida vale menos que sus beneficios?
Y no me vengan con que esto es simplemente “el mercado”.
No.
Detrás de cada número hay una persona.
Detrás de cada vivienda hay una historia.
Detrás de cada desahucio hay miedo.
Y detrás de cada anciano al que le arrancan su casa hay una vida entera.
Mientras algunos tienen puertas que se abren una y otra vez, oportunidades, privilegios y sueldos que muchos jamás veremos…
Otros llegan al final de su vida contando cada euro y agarrándose a lo único que tienen:
SU CASA.
Y hasta eso se lo quieren quitar.
Qué sociedad tan fría estamos construyendo.
Qué futuro estamos dejando.
Porque hoy es Mari Carmen.
Mañana puede ser un matrimonio mayor.
Pasado mañana puede ser otra familia.
Y algún día puede ser alguien que conocemos.
O incluso nosotros.
Y entonces quizá entendamos demasiado tarde lo que significa mirar hacia otro lado.
Hoy estoy cabreadísima.
Pero sobre todo estoy rota por dentro.
Porque si somos capaces de ver a una mujer de 87 años, en silla de ruedas, con su vida entera metida en una casa, y pensar que lo importante es cuánto más se puede sacar por ella…
Entonces sí.
Tenemos un problema.
Un problema enorme.
Porque quizá no estamos perdiendo solamente viviendas.
Estamos perdiendo humanidad.
Y eso sí que me da miedo.
Muchísimo miedo.
¿EN QUÉ MOMENTO DEJAMOS DE SER HUMANOS?
¿Y QUÉ NOS QUEDA POR VER PARA DARNOS CUENTA?

Fernando Portolés Reboul.·


Hay un filo que va del verano al otoño que, de niño, yo siempre cruzaba de puntillas.
Los primeros viernes del curso seguíamos yendo al pueblo. Hasta que la chimenea y las estufas no alcanzaban a calentar los muros de aquella casona sin calefacción.
Todo se aquietaba con la partida de los últimos turistas. En ocasiones íbamos al puerto a coger moras y piñas para la chimenea. El agua volvía a la Fuente Nueva y el olor a tierra mojada y hojarasca impregnaba el aire. Los robles vivían un otoño remolón: sus hojas se secaban pero se quedaban en las ramas, arrugadas y crujientes, hasta que los nuevos brotes de primavera las empujaban al suelo. Por el contrario, el verde de las encinas brillaba más en cuanto las primeras lluvias lavaban el polvo acumulado en sus hojas durante el verano. A mediados de octubre empezaban a caer las primeras bellotas.
Las casas se adornaban en silencio con el humo blanco que hilaban los tejados. Las calles olían a leña. De los bares de la plaza, tan bulliciosos en julio y agosto, habían desaparecido las terrazas y las sillas y las mesas se apilaban junto a la pared.
Durante el día había pocas cosas que hacer. No podíamos bañarnos ya en la alberca y el tilo era como un paraguas roto. Sus varillas retorcidas le daban un aspecto triste y yo apenas subía a mi rama vigía. Mi abuelo dejaba de plantar el huerto y volteaba la tierra con la azada, dejándola llena de terrones. Eso me gustaba porque de la tierra removida salían lombrices.
El cine del pueblo aguantaba algunos sábados, pero acababa cerrando hasta Semana Santa. La tahona de doña Leo dejaba de hacer tortas de anís y se limitaba a hornear el pan del día. Las calles se envolvían en el silencio. A veces, cuando mi abuelo jugaba su partida en la taberna de Marcial, yo me asomaba a la tienda de Amelina. Sólo abría de jueves a sábado y las estanterías estaban casi vacías. No había chucherías ni cromos ni nada de lo que había en verano. Sólo periódicos, cuerdas y cosas para el campo.
- Por fin, el pueblo callado - decía ella.
Al llegar noviembre cerraba.
Mi hora favorita era la de después de comer. Mi abuelo dormía la siesta y mi abuela leía una revista en la terraza de atrás o pelaba judías verdes con un barreño en las piernas.
Yo salía al jardín. Si había llovido, todo se llenaba de caracoles. Rodeaba despacio la isla de lilos que había en la cuesta del huerto. De pronto me paraba y veía la casa reflejada boca abajo en una gota de lluvia o una pluma blanca y deshilachada prendida en la espina de una acacia. Me encantaba vivir la paz de las cosas.
Por las noches, cerrábamos las ventanas. Algunos días la humedad empañaba el cristal y mi hermano y yo hacíamos dibujos. Una vez pintamos tonterías con la punta de la nariz.
Pero si la noche venía serena y seca sólo se oían las conversaciones lejanas de los perros del pueblo. Si empezaba a llover el repiqueteo rítmico del agua en las persianas metálicas me deslizaba a un sueño dulce e instantáneo.
El domingo volvíamos al otoño de Madrid. El lunes había que ir al colegio. Ese día me costaba dormir y me quedaba mirando el cielo desde mi ventana. A veces, también ladraban perros allí. Eso me gustaba porque me recordaba al pueblo, aunque los ruidos en la ciudad no tengan eco. No sé por qué. Tal vez necesiten un prado y un campanario de piedra vieja.
Feliz día.

 

José Luis Sampedro


 El arte de la vejez es arreglárselas para acabar como los grandes ríos, serena, sabiamente, en un estuario que se dilata y donde las aguas dulces empiezan a sentir la sal y las saladas, un poco de dulzura.

Y cuando te das cuenta ya no eres río sino océano.

Adrián Barbón. El desahucio más atroz

El día que una foto así me sea indiferente, ya no seré persona, habré dejado de tener alma. Maricarmen, 87 años, enferma, ha sido desalojada hoy de su vivienda en Madrid. Una vivienda en la que llevaba residiendo décadas.
Mi güela Lala iba camino de los 87 años cuando murió. Pienso en ella al ver la imagen de Maricarmen y se me rompe el corazón.
Malditos sean los usureros y los que dicen que frialdad: “es el mercado, amigos”. ¿Dónde queda la humanidad? ¿En verdad se quiere hacer negocio humillando a una anciana de 87 años?
Ojalá la vida os devuelva el mal deseado y causado.
Y al escribir estas líneas llenas de rabia y dolor, recuerdo los versos que son canción: “Solo le pido a Dios, el dolor no me sea indiferente…

"Defensa de la alegría". Mario Benedetti

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos
defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias
defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres
defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa
defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.

POR RINCONES QUE NO SEA

Por rincones que no sea,
por rincones voy sobrado,
tengo rincones por todas partes
y me siento rico y hasta multimillonario
y entre la Tibia y el Peroné tengo uno y ¡qué hermoso es!
y entre el Corazón y el Esternon tengo el más grande que puede tener un ser humano
y es que tengo rincones por todas partes,
pero yo siempre busco mi rincón preferido
y mi rincón más escondido,
sí, el que forman las dos paredes de mi alma,
el que tiene la sombra de los olmos otoñales,
el que tiene musgo, helechos y húmedas paredes,
y es a ese rincón al que acudo,
a ese mismo rincón...
que está lleno de interrogantes
y hojas recién caídas de un árbol que se está desnudando.

FRIDA KAHLO

“Yo solía pensar que era la persona más extraña en el mundo, pero luego pensé, hay mucha gente así en el mundo, tiene que haber alguien como yo, que se sienta bizarra y dañada de la misma forma en que yo me siento. Me la imagino, e imagino que ella también debe estar por ahí pensando en mí. Bueno, yo espero que si tú estás por ahí y lees esto sepas que, sí, es verdad, yo estoy aquí, soy tan extraña como tú”.


Eduardo Galeano. "Los Nadies"


Ahora me dió por pensar en los NADIES y mira por donde me encontré con esto:

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.
.

VADE RETRO SATANÁS

Las 6 de la tarde y ya podían ser las 11 de la noche y para ya despedirme hasta mañana. Al final, no dormí nada, ni siesta ni ostias benditas y por tanto estoy suspirando para que sea la hora de irse a la camita. Bueno antes y sobre los 10 de la noche, tengo que ir a buscar a dos de mis hijos al Aeropuerto de ésta Isla de Menorca. Mi vida se resume en casa (sobre todo y por encima de todo, en casa), en Hospital y en Aeropuerto y esos son los tres pilares por donde me muevo. Y creo que poco más. Así visto parece como demasiado triste y penoso, pero bueno también las cucarachas se arrastran por el suelo y en cambio, se les ve todas contentas de su existencia. Y yo me muevo entre esos tres pilares y otros más ambiciosos que yo pienso y siento que se mueven entre los pilares de la tierra (por ejemplo). Hoy no, ayer. Ayer que estaba currando me puse a pensar en el poder de las mafias locales y no me refiero solo a Menorca y porque por cualquier sitio que he pasado o que he vivido (Cádiz, Galicia), siempre acabé dándome de bruces contra algún mafiosillo de estos que pululan por todos los lugares y sitios.
La diferencia está en que antes tragaba saliva y me callaba y ahora trago igual saliva pero no me callo, digamos que no me queda otro remedio que convivir con ello, pero ahora señalo e indico al mafioso de turno y después, si alguien me hace caso...pues vale y sino...pues me jodo y punto. Bueno o eso intento, no vaya a ser que alguien piense que soy superman que todo lo hace y que todo lo critica, cuando en realidad soy una mierda pinchada por un palo. Como diría el otro, soy una mierda rebelde dentro de una sociedad de mierda. Pues partiendo de que en todos los sitios cuecen habas, ahora tengo el deber de concretar un poco más.
Pensaba en algunos sindicatos, por ejemplo el sindicato médico, que primero, es clasista hasta la bandera. Que segundo, el anterior representante sindical de ese sindicato en la Isla (su jerifalte) era a la vez directivo del Colegio Médico y me supongo que un día era sindicalista y que al día siguiente, era directivo de la junta central del oficial colegio de médicos (uno de sus jefecillos locales) y entonces cuando había choque de trenes entre los dos estamentos (entre colegio médico y sindicato), cosa que no debía ser tan infrecuente, pues el menda sindicalista directivo del tingladito médico, digo yo que tendría que tomar una solución salomónica y mitad para ti y la otra mitad, para el otro. No sé, yo lo veía sentado a un lado de la mesa negociando los derechos laborales de los médicos y después y sin tiempo para poder respirar, se sentaba al otro lado de la mesa y empezaba a hablar de las excursiones que éste año organiza el afamado Colegio médico (que no sirve para otra cosa, ah y bueno, para aparentar ser del muy honorable Colegio médico). Total, el mismo se acordaba y por tanto, daba por cerrada tan ardua negociación y entonces siempre había acuerdo y eso es una cosa de mucho agradecer.
Veis que fácil es. Veis como es tan fácil estar arriba como estar abajo, es lo mismo ser representante sindical que vendedor de churros o ser del colegio médico y médico y cura y teniente coronel de la marina y todo a la vez y todo al mismo tiempo. Y ¿donde está la incompatibilidad?...no la hay y yo en aquellas épocas, me había equivocado...porque son buena gente, porque son unos mangantes de guante blanco, porque son unos trapicheros con traje y sombrero, porque son la mafia a pequeña escala, pero que si soplas algo con viento contrario dentro de su territorio, serás carne de cañón, Serás retirado en combate y porque lo de que se trata es de defender con uñas y dientes el chiringuito que se han montado con tanto esmero y tanto cariño. Y vade retro Satanás.

DE TODAS FORMAS QUEDA...

 De todo lo que vivimos apenas queda nada,

queda un residuo gris ceniza,

un recuerdo de un rostro difuminado

una foto llena de manchas de mohos húmedos

y unas risas que resuenan dentro del cajón de la mesilla.

A veces, soy capaz de ver tu cuerpo,

lo percibo más que lo siento,

ha perdido carne y hueso

y ha ganado en aire y viento,

ahora, si abro la ventana

sale despavorido

y sin más, se cuela por cualquier resquicio del olvido.

De todas formas,

los recuerdos permanecen en el polvo

que día a día se deposita sobre mi mesa

y al final, donde se les puede encontrar,

está entre los pelos del pincel con el que limpio mi portátil.

AMENAZA DE GOLPE

Un teniente coronel retirado pide un golpe de Estado desde el Casino Militar de Madrid para «acabar con este Gobierno» El teniente coronel r...