Almudena Grandes

«Cuando se caía un trozo de pan al suelo, los adultos obligaban a los niños a recogerlo y a darle un beso antes de devolverlo a la panera, tanta hambre habían pasado sus familias en aquellos años en los que murieron todas esas personas queridas cuyas historias nadie quiso contarles.

Los niños que aprendimos a besar el pan hacemos memoria de nuestra infancia y recordamos la herencia de un hambre desconocida ya para nosotros, esas tortillas francesas tan asquerosas que hacían nuestras abuelas para no desperdiciar el huevo batido que sobraba de rebozar el pescado. Pero no recordamos la tristeza.
La rabia sí, las mandíbulas apretadas, como talladas en piedra, de algunos hombres, algunas mujeres que en una sola vida habían acumulado desgracias suficientes como para hundirse seis veces, y que sin embargo seguían de pie. Porque en España, hasta hace treinta años, los hijos heredaban la pobreza, pero también la dignidad de sus padres, una manera de ser pobres sin sentirse humillados, sin dejar de ser dignos de luchar por el futuro.»

AMORES Y EXTRATERRESTRES

El día se hace de rogar, simplemente va transcurriendo pero en una cadencia sosa y aburrida. El día congenia con su aspecto, está nublado y con cierto aire de tristeza contenida, y hasta quizá sería el día propicio para inagurar mi estufa de leña. Desde hace días busco la disculpa perfecta o imperfecta para encenderla, ¡me muero de ganas!, pero claro, me pongo en plan útil y pienso que a los 3 minutos estaré sudando como un pollo dando vueltas en un asador. Aún no hace el frío suficiente para encender mi máquina preferida y por eso estoy mirando impaciente las posibles bajadas de temperaturas. Aquí el verdadero Invierno empieza en Enero y sigue en Febrero y dependiendo del año puede coger parte de Diciembre y del mes de Marzo.
Ayer fuí a por la leña y la tengo metida en lindos saquitos todo coquetos y a la espera de que se decrete la salida oficial del tiempo frío y húmedo. Me muero por tener ese calor ¿humano? conmigo, bueno creo que el calor de la leña, es lo más parecido al calor humano e incluso a veces pienso que lo supera: la leña no habla, sólo cruje y echa chispas, la leña no incordia con sus gestos y aspavientos, la leña no come, ni caga, la leña no duerme ocupando más de la mitad de la cama y no te cambia de peli cuando tú estás todo entusiasmado con otra peli. Lo inerte tiene sus buenas ventajas y lo vivo a veces, está muy vivo y ocupa demasiado terreno en tu espacio vital.
Siempre hay que ver las cosas desde todos los ángulos y vivir con cosas muertas tiene sus ventajas y lo digo, porque estoy hasta los cojones de oír lo bonito que es el amor humano y lo siento y lo digo con el corazón en la mano: yo en estos momentos, prefiero lo inerte y como mucho, podría tener un amor extraterrestre. Los humanos como que me aburren con sus cuentos cotidianos, con sus comidas de coco y con sus necesidades de cariño, en cambio, los extraterrestres sólo follan y hoy follo contigo y mañana con el otro y nada de lazos amorosos y demás milongas y nada de besos grimosos y tirando a babosos, nada de caricias empalagosas, nada de raídos versos y mala prosa. A los extraterrestres les encantan las camas redondas y el follar a destajo, pero a los extraterrestres les pasa como a mi estufa, que ellos aparecen cuando les sale de esa cosa que tienen entre las piernas.

O ME LEVANTO...


 

MAURO ENTRIALGO


 

Leopoldo María Panero. "A mi madre".

 A MI MADRE

(reivindicación de una hermosura)
Escucha en las noches cómo se rasga la seda
y cae sin ruido la taza de té al suelo
como una magia
tú que sólo palabras dulces tienes para los muertos
y un manojo de flores llevas en la mano
para esperar a la Muerte
que cae de su corcel, herida
por un caballero que la apresa con sus labios brillantes
y llora por las noches pensando que le amabas,
y dice sal al jardín y contempla cómo caen las estrellas
y hablemos quedamente para que nadie nos escuche
ven, escúchame hablemos de nuestros muebles
tengo una rosa tatuada en la mejilla y un bastón con
empuñadura en forma de pato
y dicen que llueve por nosotros y que la nieve es nuestra
y ahora que el poema expira
te digo como un niño, ven
he construido una diadema
(sal al jardín y verás cómo la noche nos envuelve).

HAY QUE PARAR AL FASCISMO. PERO ¡YA!


 

LA AUTOESTIMA

Que manía tienen algunos de decir que todo y cuando dicen todo es que es todo y que ese inmenso todo lo tienes dentro de tí. Tienes dentro de tí algo, si tienes algo, pues si por dentro estás vacío, tendrás una mierda triste y penosa. Yo entiendo lo de la autoestima, pero no entiendo a los imbéciles que quieren forzar la autoestima hasta su grado máximo. La autoestima no se fuerza con patrañas, no se le engaña con fuerza de voluntad a base de golpear tu cabeza contra una pared, ni con pensar que eres el descendiente de dios en la Tierra. Si hay autoestima se comprueba al rascarse y así ves si debajo de la epidermis hay grasa y dermis mezclada con una capa de ideas y si ya quieres cercionarte del todo, te vas directamente hacia el cerebro y allí debe haber abundancia de sustancia gris y pensamientos enriquecidos por el paso de los años. La autoestima se gana a pulso y lo siento, pero no se regala ni porque seas un tío dócil o pongas cara de que nunca has roto un plato.

¡VOLAR!

Claro que me gustaría tener alas
aunque supongo que para volar o para soñar,
hay que tener alas para rasgar las telarañas del tiempo y del espacio,
para poder volver hacia atrás o irte hacia delante,
sí, en ese bing bang contínuo,
como metido en un eterno bucle sin salida
en ese ping pong donde hagas lo que hagas la pelota siempre vuelve,
y en esa cadencia eterna de sin fin,
y claro al final,
me entra terror y miedo,
porque volar sin una causa clara y concisa,
porque volar a ciegas y sin saber adonde vas,
es como volar en el vacío de la noche más oscura.

ISABEL ALLENDE


 

SI SOMOS ASÍ...JOSÉ SARAMAGO


 «Entrar en el interior de la piedra, en lo más profundo de nosotros mismos, es un intento de preguntarnos qué y quiénes somos. Y para qué. Probablemente no existe una respuesta. Y si existiera seguramente no sería yo la persona capaz de darla. Si somos así, que cada uno se pregunte por qué».

BENJAMÍN PRADO