EL PESO DE LOS HECHOS


 Lo que a veces me gustaría hacer

es dejar de pensar tanto

parar de darle vueltas a mi existencia

y porque lo hice y porque no lo hice

y porque lo dejé de hacer...

Ya no hay vuelta atrás

ni hay posible retroceso

y si lo hubiera

nada se podría cambiar.

Sólo podría disculparme

por mis peores decisiones

y ya lo hice

y poco ha cambiado

o para decirlo claramente,

no ha cambiado nada.

Y eso me recuerda

la inutilidad del tema

y porque los hechos o sea tus hechos 

 son los que mandan

en la narración de tu historia

o de cualquier historia.

Tus hechos serán los que te juzguen

y por eso insisto

 no hay vuelta atrás.













LA CREATIVIDAD

La creatividad
no es la inteligencia divirtiéndose
(como decía Albert Einstein),
no señor, no lo es
y porque la creatividad es la inteligencia
saliendo del canal del parto...
...y por eso duele tanto...
(dixit Bruno, el filósofo pensador de poco pelo)

QUE VANIDAD LA MÍA


 Que vanidad la mía

por decirte te quiero sin más preámbulos...

en directo y al grano

quizá debería pedirte primero

si tengo tu permiso para quererte

si te gusta que te quiera de esa manera

clara y sincera y sin tapujos

si deseas que te quiera hasta el infinito

si antes de quererte de esa forma tan nítida y apabullante

tendría que que andar de rodillas

sobre la piedra mojada de mis deseos

y dándome latigazos en mi espalda

y hasta que mis regueros de sangre tocaran suelo.












A veces uno piensa


 A veces uno piensa

y ¿si después de tanta lucha

no sobreveviremos?

y a lo mejor nos dan por muertos

y saldrá nuestra esquela en el periódico local

y mañana a las 12 se hará una misa en su honor

¿Y yo para que quiero una misa?

si nunca la he querido

y menos la voy a querer cuando esté muerto.

Menos mal que no lo estoy

y porque así aún tengo tiempo para decir

que no quiero ningún tipo de funeral

y al morir quiero ir en directo al hoyo

o al horno crematorio

y que mis cenizas sirvan de abono

o que con ellas alguien se haga una fumata blanca

y además, os puedo asegurar

que mis huesos colocan.











 

NO PUEDO RECORDAR LO QUE AYER OCURRIÓ

No puedo recordar lo que ayer ocurrió,
ayer antes de hoy,
ayer antes de ésta pandemia tan asesina,
ayer cuando salía el sol de otra manera,
y cuando podía acariciar el verde de la hierba
sin miedo a que me mordiera un bicho agresivo,
o eso me supongo que haría,
que tocaría lo que podía acariciar libremente,
pues soy dado a la curiosidad y a la sana e insana
y me gusta ver lo que hay debajo de las alfombras
y detrás de las cortinas
y hasta en el fondo de los armarios.
La curiosidad corre por mis venas,
y por eso me hago mil preguntas en el día a día
como he nacido y crecido y como he llegado hasta aquí
porque nunca nadie resolvió mis dudas,
he dado, he compartido,
he sido solidario
he soñado dormido y despierto,
he querido hasta el dolor
me han querido con la misma intensidad o más,
he virado a estribor y a babor,
a veces me he escorado como un barco varado en dique seco,
otras veces, he sido un submarino en las cloacas del mal
y quién diga
que siempre ha vivido en el lado positivo de la vida,
me temo
¡que está mintiendo!.
No hay luna sin sol,
no hay lluvia sin sequía,
no hay noches sin día,
no hay recuerdos del ayer
sin que salga aquél atardecer,
del ayer me queda el querer,
o me queda esa forma tan extraña
que cuando miro a la luna,
se me erizan los pelos y se me abren las venas,
y supongo que sin saberlo,
será otra forma de recordar
que te amé con el corazón en la mano
y con la sangre caliente.

ASÍ QUE LA SOLEDAD ¡ERA ESTO!

 

Así que la soledad,
¡era esto!
resulta que era esto,
que era abrazar al vacío que has dejado,
que era mirarte en el espejo de los recuerdos,
que era andar descalzo en las tardes de verano,
que era poner dos platos y comer en uno solo,
que era dialogar con tu ego,
y besar al aire y como si fueran tus labios,
y aprender a oír tu tenso y denso silencio
y echando en falta la belleza de tus palabras...
Y ahora todo se cubre de ecos muertos,
de caricias de otros tiempos,
de aquellos dulces besos en la cocina
y de aquellas noches al borde del abismo
y jugando con nuestra insumisa locura.
Y ahora me acabo de dar cuenta,
de que la soledad,
¡era esto!.











MARIO BENEDETTI


 

ROBERTO BOLAÑO


"Ahora tu cuerpo es sacudido por
pesadillas. Ya no eres
el mismo: el que amó,
que se arriesgó.
Ya no eres el mismo, aunque
tal vez mañana todo se desvanezca
como un mal sueño y empieces
de nuevo. Tal vez
mañana empieces de nuevo".














EL AMOR DESIGUAL

 


El problema real del amor

no es el amor en sí

tampoco es el desamor

que también suele formar parte del proceso

y el verdadero problema

es el amor desigual.

Uno, pide calma y sosiego

y el otro o la otra,

solo tiene prisa por amar y por querer.

El que ama más

tiene todas las de perder

porque no hay nada calculado en su forma de querer

y por tanto, si se da un paso en falso

todo se vendrá abajo y en modo catastrófico.

El que ama menos

se sentirá cómodo en esa desigualdad

y porque haga lo que haga 

la otra persona se le perdonará

y porque el amor es ciego

y no ve lo que no quiere ver.

Yo sólo quiero disfrutar del momento

dirá el que ama menos

y no hablemos del futuro

dirá el mismo individuo

y mientras la otra persona

se desgrana el alma y los sesos

y para que se le ofrezca un amor seguro 

y sobre todo, verdadero.

Y por cierto, que nunca jamás conseguirá.

















SI YO TE ESCRIBIERA VERSOS DE AMOR

 

Si yo te escribiera versos de amor
sería bajo el suave rumor de la arena bajo mis pies,
y paseando por el subsuelo de nuestra realidad,
instalados en nuestro subconsciente
y bajo la amable sombra de una higuera
o lo haría
entre el manto húmedo de la bruma matutina
y con el denso olor a hoja podrida
que reclama ser parte del pasado,
allí mismo, yo te esperaría...
en teoría,.... te esperaría
porque en realidad, sé que no puedo,
tengo que decirte... que no sé esperar,
no sé sentarme y mirar al vacío mientras espero,
no sé como contar el tiempo de ausencia,
no sé si hay que añadirlo al tiempo perdido
o si forma parte del amor.
Si yo te escribiera versos de amor,
sería en otra lengua y en otra galaxia,
en un lenguaje solo hablado por los magos
y por los amantes que en su día
no supieron como hablar de su amor.

PAULINA READI JOFRÉ