Walt Whitman

 "Si nadie me ve, no me importa,

y si todos me ven, no me importa tampoco.

Un mundo me ve,

el más grande de todos los mundos: yo”.


LA BOMBA DE HIROSHIMA. (Por Osvaldo Bayer)

Una ciudad, Hiroshima, vive y de pronto un rayo del cielo les confirma que están todos muertos. Destruidos hasta la última célula. No existen más; borrados.
Los nuevos SS son ahora los científicos y los pilotos de un avión que llevó –casi divirtiéndose– el rayo mortífero y lo lanzó en el centro de una ciudad. En la telefoto, se ve a los aviadores de regreso sonriendo a la norteamericana, como Robert Taylor o Clark Gable en el cine. Están junto a la carlinga del “Enola Gay” como quien hubiera ganado un campeonato olímpico. Junto a ellos están miles y miles de muertos sin sombra. Así de sencillo es cambiar la moral, la ética que les enseñaron en sus iglesias católicas, protestantes, metodistas. Luego cantaron a coro un agradecimiento a nuestro señor Jesucristo.
En Hiroshima habían matado definitivamente a la vida. La ciencia utilizada para matar. Einstein, qué desgraciado, para qué habrá nacido si se usó todo su saber para lo contrario de lo que él soñó tanto.
Qué podemos decir. Bajar los brazos. No creer. Llorar por la Tierra y sus hijos. Llamar a los estadounidenses por su verdadero calificativo. Maldecir hasta el fin de los siglos al señor presidente Truman y al secretario de Defensa, Stimson. Los norteamericanos llevarán una culpa ilevantable por los siglos de los siglos. No se los podrá perdonar jamás.
¿Por qué la bomba, es la pregunta, si los japoneses ya se estaban por rendir? Fue una especie de gustazo final. Un mostrar al mundo y principalmente a los comunistas: ojo, vean lo que tenemos, Dios, como siempre está con nosotros. Japón se merecía perder la guerra por la agresión efectuada en Pearl Harbor. Pero la humanidad, principalmente los niños y los adolescentes y las flores no merecían el fuego del castigo del dios americano.
Era la Justicia de Dios que viajó en un avión americano. El “Enola Gay” llevó la mano del castigo. No había que lamentar nada. Era el triunfo de los justos.
Quien repase la historia de la eliminación de los habitantes naturales de EEUU verá que no hay ninguna diferencia –salvo en el método– con la política racial de Hitler.

ENTRE NOSOTROS DOS

 Entre nosotros dos 

guardemos algún secreto

siempre hay que tener un secreto escondido

y bien guardado entre dos personas que se han querido de esa

 manera

y no para utilizar como amenaza contra nadie

y no para decirle a la otra persona

oye tenemos un secreto a medias

y como me sigas jodiendo

yo te juro que lo publico.

Por mi parte hace tiempo que ha dejado de ser un secreto

y porque he llegado a un punto

en que no me importa lo que los demás piensen de mí.

Pero ahí, creo que se equivoca

porque hay una especie de contrato entre las dos partes

hay una especie de palabra dada

hay o hubo un vínculo afectivo

que fue sellado con no revelar ese secreto

y que un día, los dos nos comprometimos

a mantenerlo como nuestro propio secreto.

Hay un compromiso moral y personal

en ese tipo de actos donde nada ni nadie ha firmado

hay el acuerdo de mantener nuestro secreto

y de aquellas nadie estaba midiendo 

la posibilidad de que uno de los dos lo rompiera

no nos entraba en nuestra cabeza esa posibilidad

ni debe entrarnos ahora

y nosotros en aquél tiempo adquirimos un compromiso

y en aquellas determinadas condiciones

y por eso, eso debe merecer el máximo de nuestros respetos

y no se debe de romper nunca un secreto compartido.

María Toca Cañedo.

 Esto se escribió el pasado año. Con rabia. Con la misma que ahora lo republico. O con más.

No mejoran, tampoco nos cansamos de combatir a la peste de ultraderecha.
La miseria humana de gente que atrapa a inmigrantes recién llegados puede deberse al incendio de maldad que provoca la ultraderecha. Puede pero no sólo. Hay un germen de perversa cobardía que lleva a personas normales a delatar en tiempo de posguerra, a levantar el dedo acusador ante el poder. A convertirse en rata mientras en otras personas les sale proteger al humillado.
Hay seres que se unen al poder para abusar del débil. Son excreciones humanas.
La ultraderecha lo que hace es envalentonar a esas ratas, decirles "hazlo, no te escondas, yo apoyo tu condición de rata porque soy la rata mayor"
Hay miseria humana como gente de bien. Existe. La ultraderecha no la produce, la saca a la luz
Produce desprecio, asco y la conciencia de que no podemos dejar que esas ratadas sean posibles.
Asustan pero hay que combatirlas como infecciones o como invasiones de virus
Yo quiero un país abierto, acoger a gente sufriente. No quiero compartir espacio con ratas miserables que atacan al débil.
Deben volver a la cloaca y no salir. O disimular su perversión.
Trump, Abascal, Orban, Putin, y todas las ratas mayores, han empoderado a las pequeñas.

TANTA BELLEZA...


¡Quizá algún día alguien me llegue a explicar tanta belleza!...
Oro, harina de trigo y mucho polvo del camino
y a mí, no se me ve,
pero estoy sentado en un cruce de caminos.

CUANDO....


 Cuando yo era un chaval, era un saco de orgullo,

cuando fuí estudiante, era la viva imagen del entusiasmo

más vivo y más desatado,

cuando me inaguré de adulto, empecé a tener mis dudas

y ahora, que voy para viejo, soy la suma de todo,

orgullo, entusiasmo y dudas,

pero en lo que estoy seguro del todo,

es que éste viaje ha merecido la pena

y entre todos los milagros

yo me pediría el milagro de la reencarnación

y ni por un instante lo dudaría.

José Hierro

 "Inútilmente interrogas.

Tus ojos miran al cielo.

Buscas detrás de las nubes,

huellas que se llevó el viento".

LA BELLEZADE CADA SITIO

 

Me pregunto si los que viven toda su puta vida en el mismo sitio, no se aburrirán de ver siempre lo mismo o sea, el mismo paisaje de siempre y además diciendo los mismos adjetivos grandilocuentes: oh!, qué grande es mi tierra, qué maravilla, mejor que esto no hay nada en ningún sitio, esto es el paraíso y hasta es mejor que lo que hay en el Caribe... Y muchos de los que lo dicen, no han ido ni una sóla vez al Caribe. Lo digo porque mira que por el mundo no hay sitios y sitios preciosos y bonitos, pero claro, nunca serán tan maravillosos y por el simple hecho que no los pueden ver todos los días del año y además, está el concepto Patria, pues como mi Patria no hay ninguna y ese mismo concepto es el que aporta más sentimiento de pertenencia a tu terruño. Y si ellos se quedan tan contentos, yo también debería quedarme, pero no me voy a quedar tan contento como ellos quieren que me quede, porque yo pude comprobar in situ, que en cada uno de los sitios en que he vivido, he visto tanta belleza que nadie me puede obligar a tener que escoger a una de ellas. La belleza no sabe de patrias ni de banderas ni de fronteras. Y lo queramos o no, está en todos los sitios. Y eso no tiene vuelta de hoja.

A MI, QUE SOY EL VIENTO


 

¡BASTA!

A ver como me explico:
La derecha y la ultraderecha o la derecha fascista de éste a veces penoso país, tiene sus propios códigos éticos, que para mi me suenan más a mi madre o a mi bisabuela o al siglo XIX más oscuro y más lúgubre y eso que me estoy quedando corto y porque en realidad, sus ideas me resultan de otro mundo que hace mucho tiempo creo que se extinguió con los dinosaurios. Su fuerza reside en su prepotencia de macho cabrío y de que ellos y como elegidos por una mano divina, se consideran la clase dirigente y que los demás estamos para obedecerles y prestarles servicio y esos serán para ellos, nuestros derechos laborales o sea quieren que seamos sus putos esclavos. Vale, la derecha es esto y mucho más...pero siempre lo será y seguro que irá a peor.
Mientras que una gran parte de lo que se dice izquierda, se dedica a crear su propio código ético y para iluminarnos sobre lo que es verdad y la mentira y por tanto, se sienten capacitados para decirnos, esto está bien y esto está mal y nesto se hace ahora o simplemente se aplaza para más adelante. Nos ponen igualmente como ovejas, pero en este caso seremos ovejas obedientes de la izquierda. Y hagamos lo que hagamos, seremos juzgados por ésta panda de jueces frustrados que cuando quieren y cuando les apetece, se ponen el disfraz de izquierdas y por tanto nos dicen, si lo hacemos bien o si lo hacemos mal, si debemos ser militantes más entusiastas siguiendo las enseñanzas de su líder, si es el momento propicio para protestar por las calles, si debemos votar esto o lo otro o al de la moto y si debemos callar en ciertos momentos que ellos consideran como un momento de paz interior y porque netre todos los políticos han llegado a un pacto, pero claro, sin consultarnos a los que somos de izquierdas de a pie. Ellos marcan los tiempos y nosotros tendríamos que decir... ¡Beeee! al mismo tiempo.
Por tanto, no puede haber disidencia de izquierda y si la hay, es que no hemos entendido nada y porque si hay disidencia tiene que ser moderada y controlada dentro de sus normas previamente establecidas. A veces me muero de ganas por decir ¡Basta!.. pero creo que no se me oye lo suficiente. Vale... me cago en todo, pero me cago más en esos seres que parecen ser y que en realidad, no son.

UTOPÍA


 UTOPÍA

¡Que lejos queda!...pero a la vez, ¡que cerca la siento!.

Walt Whitman

  "Si nadie me ve, no me importa, y si todos me ven, no me importa tampoco. Un mundo me ve, el más grande de todos los mundos: yo”.