¡QUE SABEN ELLOS...QUE YO NO SEPA!

Que saben los seres normales de lo irreal y de lo mágico,
que saben del cerezo en flor,
o del agua de lluvia perforando rocas
y oradando el suelo.
Que saben del porqué de las lágrimas negras,
o de la niebla densa de una mañana.
Que saben del mar en calma,
o del silencio de la noche más oscura.
¿Qué saben ellos?..
¡Qué saben ellos...qué yo no sepa!.

A VECES ME DUELE EL ALMA

A veces me duele el alma
y se me inflaman las costillas
por tanto decirte
¡te quiero!.
Quizás hubiera preferido
decírtelo menos veces
y haberme quedado sin parte de nuestra historia
y así quedarme sin argumentos
para volver a decirte
¡te quiero!..
Pero me pueden más las ganas
y el ansia de quererte
y al final,
prefiero vestirme de ansia
que haberme vestido de desgana.
Prefiero la ansiedad
que produce la utopía
que el conformismo
de la quietud de una noche sin luna.
Vosotros conocéis el poder que tienen la noches
y yo conozco el poder que tiene la utopía
y sobre todo
conozco las noches en que conmigo durmió la luna.

EL OLVIDO QUE SEREMOS (Héctor Abad Faciolince)

 


«Cuando mi papá llegaba de su trabajo en la Universidad, podía venir de dos maneras: de mal genio, o de buen genio. Si llegaba de buen genio —lo cual ocurría casi siempre pues era una persona casi siempre feliz— desde que entraba se oían sus maravillosas, estruendosas carcajadas, como campanadas de risa y alegría. Nos llamaba a los gritos a mis hermanas y a mí, y todos salíamos a recibir sus besos excesivos, sus frases exageradas, sus piropos hiperbólicos y sus abrazos largos. Si en cambio llegaba de mal genio, entraba en silencio y se encerraba furtivamente en la biblioteca, ponía música clásica a todo volumen y se sentaba a leer en su sillón reclinable, con la puerta cerrada con seguro.
Al cabo de una o dos horas de misteriosa alquimia (la biblioteca era el cuarto de las transformaciones), ese papá que había llegado malencarado, gris, oscuro, volvía a salir radiante, feliz. La lectura y la música clásica le devolvían la alegría, las carcajadas y las ganas de abrazarnos y de hablar.
Sin decirme una sola palabra, sin obligarme a leer y sin echarme el sermón de lo sana para el espíritu que podía ser la música clásica, yo entendí, sólo mirándolo, viendo en él los efectos benéficos de la música y de la lectura, que en la vida todos podíamos recibir un gran regalo, no muy caro y más o menos al alcance de la mano: los libros y los discos. Ese señor oscuro y malhumorado que había llegado de la calle con la cabeza cargada de las malas influencias y las tragedias y las injusticias de la realidad, había recuperado su mejor semblante, y la alegría, de la mano de los buenos poetas, de los grandes pensadores y de los grandes músicos.»

SI TE ODIARA ( Susana Thénon ).

Si te odiara,
el mundo no se inmutaría;
nunca el mundo se ensaña
con los que odian.
En cambio te amo
y todo es catástrofe alrededor:
las voces, las manos, los rostros,
todos quieren apedrearnos.

WISLAWA SZYMBORSKA

Una vez encontró en los arbustos
una jaula de palomas.
Se la llevó
y para eso la tiene
para que siga vacía.

"MI DÍA FAVORITO"


 

PERDONEN (Juan José Millás) . Escrito en el 2.020 o alrededor de ese año...

Esto no debería abordarse como un problema mecánico de cierre o apertura de puertas, sino como una cuestión de decencia y de respeto a la especie a la que pertenecemos
El rey de Marruecos abre una puerta y provoca una crisis en España y quizá en Europa. Se lo imagina uno dejándose abanicar mientras indica al ayudante de campo el grado de apertura que desea. Dispone de una gran pantalla de TV para observar el caudal de pobres de su reino que pasan al otro lado y calcular cuándo conviene aumentar o disminuir el flujo. “Que abran una rendija”, le dice al coronel con el pecho lleno de medallas, “para que sólo quepan niños”. Y ahí van, en avalancha, decenas o cientos de críos que chapotean, pobres, al otro lado de la grieta que su monarca ha tenido a bien franquearles. “Que la abran un poco más para dar salida a tres o cuatro mil adultos”. Y los adultos se precipitan en chorro aligerando de este modo sus reservas de carne de cañón. ¿Será por falta de carne de cañón? Le sobran palacios, mansiones, negocios hoteleros, yates y carne de cañón para vivir varias existencias completas a cuerpo de sátrapa.
Mohamed VI no provoca crisis migratorias, provoca inundaciones. El sintagma “crisis migratoria” incluye connotaciones de orden moral, humanitario, de preceptos desconocidos para la geopolítica en general y para Marruecos en particular. Que Europa, tan dada a externalizar los problemas migratorios (véase Turquía), viva pendiente de esa puerta accionada a distancia por un monstruo resulta deprimente. Europa se reserva el derecho de admisión siempre y cuando un funcionario de aquí o de allá no le meta el pie en la puerta para impedirlo.
Tal vez, esto no debería abordarse como un mero problema mecánico de cierre o apertura de puertas, sino como una cuestión de decencia y de respeto a la especie a la que pertenecemos. Grandes palabras, decencia y respeto. Perdonen la prosopopeya.

MARGARET ATWOOD


 

LA AUSENCIA

Así que la ausencia era esto.
Era un lugar recóndito y escondido
en la última esquina de la memoria.
Como si fuera una vieja foto del vacío
que sin querer
ha dejado ese hueco relleno de viejos ecos.
La ausencia viene a ser
la huella que dejaron
tus pies sobre la arena mojada
de aquella playa.

QUITADME...

Quitadme mi osadía
y seré una mancha de cobardía.
Quitadme mis ganas de vivir
y me convertiré
en un parásito de vida alienígena.
Quitadme mis sueños
y entonces...
entenderéis lo que es vivir dentro de un agujero negro.

ÁNGEL GONZÁLEZ . "Otro tiempo vendrá..."

Otro tiempo vendrá
Otro tiempo vendrá distinto a éste.
Y alguien dirá:
«Hablaste mal. Debiste haber contado
otras historias:
violines estirándose indolentes
en una noche densa de perfumes,
bellas palabras calificativas
para expresar amor ilimitado,
amor al fin sobre las cosas
todas».
Pero hoy,
cuando es la luz del alba
como la espuma sucia
de un día anticipadamente inútil,
estoy aquí,
insomne, fatigado, velando
mis armas derrotadas,
y canto
todo lo que perdí: por lo que muero.

¡QUE SABEN ELLOS...QUE YO NO SEPA!

Que saben los seres normales de lo irreal y de lo mágico, que saben del cerezo en flor, o del agua de lluvia perforando rocas y oradando el...