NO PUEDO RECORDAR LO QUE AYER OCURRIÓ

No puedo recordar lo que ayer ocurrió,
ayer antes de hoy,
ayer antes de ésta pandemia tan asesina,
ayer cuando salía el sol de otra manera,
y cuando podía acariciar el verde de la hierba
sin miedo a que me mordiera un bicho agresivo,
o eso me supongo que haría,
que tocaría lo que podía acariciar libremente,
pues soy dado a la curiosidad y a la sana e insana
y me gusta ver lo que hay debajo de las alfombras
y detrás de las cortinas
y hasta en el fondo de los armarios.
La curiosidad corre por mis venas,
y por eso me hago mil preguntas en el día a día
como he nacido y crecido y como he llegado hasta aquí
porque nunca nadie resolvió mis dudas,
he dado, he compartido,
he sido solidario
he soñado dormido y despierto,
he querido hasta el dolor
me han querido con la misma intensidad o más,
he virado a estribor y a babor,
a veces me he escorado como un barco varado en dique seco,
otras veces, he sido un submarino en las cloacas del mal
y quién diga
que siempre ha vivido en el lado positivo de la vida,
me temo
¡que está mintiendo!.
No hay luna sin sol,
no hay lluvia sin sequía,
no hay noches sin día,
no hay recuerdos del ayer
sin que salga aquél atardecer,
del ayer me queda el querer,
o me queda esa forma tan extraña
que cuando miro a la luna,
se me erizan los pelos y se me abren las venas,
y supongo que sin saberlo,
será otra forma de recordar
que te amé con el corazón en la mano
y con la sangre caliente.

ASÍ QUE LA SOLEDAD ¡ERA ESTO!

 

Así que la soledad,
¡era esto!
resulta que era esto,
que era abrazar al vacío que has dejado,
que era mirarte en el espejo de los recuerdos,
que era andar descalzo en las tardes de verano,
que era poner dos platos y comer en uno solo,
que era dialogar con tu ego,
y besar al aire y como si fueran tus labios,
y aprender a oír tu tenso y denso silencio
y echando en falta la belleza de tus palabras...
Y ahora todo se cubre de ecos muertos,
de caricias de otros tiempos,
de aquellos dulces besos en la cocina
y de aquellas noches al borde del abismo
y jugando con nuestra insumisa locura.
Y ahora me acabo de dar cuenta,
de que la soledad,
¡era esto!.











MARIO BENEDETTI


 

ROBERTO BOLAÑO


"Ahora tu cuerpo es sacudido por
pesadillas. Ya no eres
el mismo: el que amó,
que se arriesgó.
Ya no eres el mismo, aunque
tal vez mañana todo se desvanezca
como un mal sueño y empieces
de nuevo. Tal vez
mañana empieces de nuevo".














EL AMOR DESIGUAL

 


El problema real del amor

no es el amor en sí

tampoco es el desamor

que también suele formar parte del proceso

y el verdadero problema

es el amor desigual.

Uno, pide calma y sosiego

y el otro o la otra,

solo tiene prisa por amar y por querer.

El que ama más

tiene todas las de perder

porque no hay nada calculado en su forma de querer

y por tanto, si se da un paso en falso

todo se vendrá abajo y en modo catastrófico.

El que ama menos

se sentirá cómodo en esa desigualdad

y porque haga lo que haga 

la otra persona se le perdonará

y porque el amor es ciego

y no ve lo que no quiere ver.

Yo sólo quiero disfrutar del momento

dirá el que ama menos

y no hablemos del futuro

dirá el mismo individuo

y mientras la otra persona

se desgrana el alma y los sesos

y para que se le ofrezca un amor seguro 

y sobre todo, verdadero.

Y por cierto, que nunca jamás conseguirá.

















SI YO TE ESCRIBIERA VERSOS DE AMOR

 

Si yo te escribiera versos de amor
sería bajo el suave rumor de la arena bajo mis pies,
y paseando por el subsuelo de nuestra realidad,
instalados en nuestro subconsciente
y bajo la amable sombra de una higuera
o lo haría
entre el manto húmedo de la bruma matutina
y con el denso olor a hoja podrida
que reclama ser parte del pasado,
allí mismo, yo te esperaría...
en teoría,.... te esperaría
porque en realidad, sé que no puedo,
tengo que decirte... que no sé esperar,
no sé sentarme y mirar al vacío mientras espero,
no sé como contar el tiempo de ausencia,
no sé si hay que añadirlo al tiempo perdido
o si forma parte del amor.
Si yo te escribiera versos de amor,
sería en otra lengua y en otra galaxia,
en un lenguaje solo hablado por los magos
y por los amantes que en su día
no supieron como hablar de su amor.

VOY A TENER SUERTE...


Voy a tener suerte,
sé que voy a tener suerte
sé que al final de mi vida
seré un valiente alocado
tal y como sale el viento de un ciclón
y libre de miedos y prejuicios
y sin que nadie me juzgue antes de conocerme.
Seré la primera parte del amanecer,
la parte más intrépida, brillante y alucinante...
porque yo soy valiente,
porque la curiosidad me pica, me duele y me escuece,
porque el amor siempre se me complica
y porque la vida siempre me presentó sus credenciales,
la vida siempre me dijo:
...te queda poco... muchacho
te queda mucho menos de lo que hemos calculado
y verás y notarás
como se oxidan tus articulaciones
y como los problemas te crean nidos cerebrales
que a su vez formarán nudos irreparables
o daños estructurales
que nadie podrá solucionar.
Pero cerca
hay áreas que conservo indemnes
allí nacen los mejores pensamientos
y por eso me digo y me repito
que voy a tener suerte
y porque la suerte se tiene o no se tiene
y perdónenme ustedes
pero también sé que la suerte está de mi lado
y porque es ella misma la que me lo está diciendo.

Y NO ERA EL FIN DEL MUNDO


 Y no 

y no era el fin del mundo

aunque a veces lo pareciera.

Tarde otoñal

playa desierta

un pobre alma bañándose

mar sedado y durmiendo la siesta

cielo a medias

a ratos gris, a ratos azul

y al fondo

se veía el Faro

el Faro del fin del mundo.

Y nosotros aún sin saber

que hablaríamos de nuestra propia historia.

Andamos lentamente por la arena mojada

por allí se paseaba un cangrejo

siempre andando al revés

y en ese momento pensé...

pues como nosotros

siempre quedamos en hablar

y nuestra conversación se desenvuelve en el absoluto silencio

y tú ¿que me querías decir?, le pregunto

y ella me responde...

nada, no tiene importancia

pero ¿está claro que no estamos bien?, le insisto

pero ella fuma de forma compulsiva

y exhala en humo como si tuviera prisa

y con voz nerviosa, me responde

pues no, no lo estamos

pero es que si hablamos, nos cabreamos

y yo paso de tus cabreos y de tus malas historias

y yo por dentro pensando lo mismo

y en silencio le respondo

pues yo también paso de los tuyos.

Y ya llegando al final de la playa

los dos nos decimos casi al mismo tiempo

seguiremos hablándolo otro día

y en que los dos estemos más calmados.

Pasaron los días

pasaron los meses 

pasaron los años

y esa playa la recorrimos miles de veces

y aquella conversación aplazada

siempre tuvo el mismo resultado,

el silencio acompañado del sonido de nuestros pasos.

















DEJASTE...


Dejaste la puerta abierta,
dejaste entrar lo que no tiene nombre,
ni tiene sentido, ni pausa, ni alivio
dejaste pasar la apariencia
y para disfrazarte de ella,
dejaste pasar lo mezquino,
lo trivial, lo anodino,
dejaste atrás el abrazo amable
y la palabra sincera
y aquél maravilloso cruce de lenguas,
dejaste atrás la mirada tierna de aquellos días,
la caricia de mis dedos por los huecos de tu espalda,
dejaste todo en la puerta de entrada
y cuando volví a ver tu nuevo rostro
me dije a mí mismo:
será verdad que en ésta puta vida
todos nos equivocamos.















"La invención del amor", José Ovejero


 

OJALÁ


 Ojalá tuviera fuerzas para decirte

¡vente! o yo me voy contigo

y dejar atrás todos mis tormentos y marrones

y hacer juntos un nido en la rama más alta de un árbol

con buenas vistas al mar

y escuchando el rugido del Atlántico.

Pero la vida se basa en hechos y decisiones

y soy plenamente consciente

y ahora y más que nunca, 

que mis hechos mandan sobre lo demás.

Los hechos te definen como persona

y hoy en día y gracias a mis decisiones

puedo hablar de los hechos que me identifican como persona.

Y en mi historia personal hay un poco de todo

hay amores que nunca podré olvidar

hay otros, que lo mejor sería olvidarlos

hay amigos que lo fueron todo

y ahí siguen incrustados,

pero sólo dentro de mi memoria

y porque entre otras cosas

mis hechos no fueron consecuentes

con mis sentimientos hacia ellos

y ahora cuando pienso en ellos

hasta me entran ganas de llorar.

Pero así soy yo

y uno debe quererse tal como es.















NO PUEDO RECORDAR LO QUE AYER OCURRIÓ

No puedo recordar lo que ayer ocurrió, ayer antes de hoy, ayer antes de ésta pandemia tan asesina, ayer cuando salía el sol de otra manera, ...