Hay algo dentro de mí
que aún me sabe a tí.
Supongo que serán
los últimos restos que quedaron de tí
y antes de que mi riñón los elimine definitivamente
están dando su último grito.
Pues hoy tuve un subidón contigo
y por un momento volviste a mí
y tal y como antes lo hacías
me llené con tu sabor y olor
moví mi lengua y para hacerte sitio
e hiciste nido en mi boca y a la sombra de mi lengua
después mi lengua te sirvió de almohada
y allí te quedaste durante un largo rato.
Convertiste mi boca
en tu centro de operaciones
trabajabas a destajo y descontrolademente
sin horario, sin comer, sin siesta y siempre, sin medida
y hasta te pedías horas extra, para currar más
lo tenías todo dispuesto
y ordenado de esa manera tan tuya
montañas de folios
la impresora echando humo y a toda máquina
un café por aquí y otro por allá
un resto de bocadillo y una cocacola que estaba en las últimas
muerta de asco
te dolía el culo por llevar tanto tiempo sentada
y cuando te dejé allí,
traías otro montón de folios en blanco
y para seguir imprimiendo como esa loca que eras.
Todo esto duró un día
y al día siguiente te fuíste por donde habías venido.
Y desde esas ya no sé nada más de tí.
Hay algo dentro de mí
que aún me sabe a tí.
Supongo que serán
los últimos restos que quedaron de tí
y antes de que mi riñón los elimine definitivamente
están dando su definitivo adiós.
Pues hoy tuve un subidón contigo
y por un momento volviste a mí
y tal y como antes lo hacías
me llené con tu sabor y olor
moví mi lengua y para hacerte sitio
e hiciste nido en mi boca
mi lengua te sirvió de almohada
y alli te quedaste durante un largo rato.
Convertiste mi boca
en tu centro de operaciones
trabajabas a destajo y descontrolademente
sin horario, sin comer, sin siesta y siempre, sin medida
y hasta te pedías horas extra, para currar más
lo tenías todo dispuesto
y ordenado de esa manera tan tuya
montañas de folios
la impresora echando humo y a toda máquina
un café por aquí y otro por allá
un resto de bocadillo y una cocacola que estaba en las últimas
muerta de asco
te dolía el culo por llevar tanto tiempo sentada
y cuando te dejé allí,
traías otro montón de folios en blanco
y para seguir imprimiendo como esa loca que eras.
Todo esto duró un día
y al día siguiente te fuíste por donde habías venido.
Y desde esas ya no sé nada más de tí.









