DESTELLOS
ANA VÁZQUEZ Y EL “MATERIAL ESCOLAR BÁSICO”. Juan Gonzalez-Posada
«¿Sabe qué es esto?», preguntó Ana Belén Vázquez Blanco a Marlaska el 23 de septiembre, con un spray de gas pimienta en la mano. Según ella, era el «material escolar básico» de las ceutíes. Armengol no reaccionó hasta que le llegó un WhatsApp avisándole de que aquello era un arma. La llamó al orden dos veces y la diputada salió del hemiciclo antes del tercer aviso, ovacionada por su grupo. Solo Feijóo se quedó sin aplaudir. Después, un asesor del PP vació el bote en un baño. Doce personas tuvieron que ser atendidas, entre ellas una delegada mauritana, y una camarera acabó de baja. Ella sostuvo que estaba vacío.
No era la primera vez. En 2007, tras el atentado de Barajas, acusó a Rubalcaba de rendirse ante «una banda de matones y asesinos» y de que ETA se preparaba para matar «con toda su complacencia, señor ministro». Él le contestó que aquello era disparatado, extremista y «miserable». Ella protestó sin tener la palabra, y el presidente del Congreso la llamó al orden dos veces, le advirtió de lo que suponía una tercera y le dijo: «Es usted muy reincidente». Diecinueve años después se repitió la escena.
Nació en Bande (Ourense) en 1975. Es la menor de tres hermanas. Su padre había limpiado cristales y oficinas en Venezuela, y la familia regenta un bar en el pueblo, el Orellas, desde 1967. Cuenta que heredó una bici sin frenos, que un día se estrelló contra la sede del PSOE del pueblo y que desde entonces supo que no podía ser de ese partido. Se afilió al PP a los 17, fue concejala a los 20 y diputada a los 25, porque José Luis Baltar la puso de número tres en el año 2000.
Baltar, que se llamaba a sí mismo «o cacique bo», presidió la Diputación de Ourense de 1990 a 2012. En 2014 fue condenado a nueve años de inhabilitación por contratar a 104 personas sin publicidad en el primer trimestre de 2010, contratos que sirvieron para asegurar que su hijo le heredara el partido. El hijo heredó el partido y la Diputación, y el Supremo lo ha condenado después por un delito contra la seguridad vial al volante de un coche oficial. Hoy es senador.
En 2002, según La Voz de Galicia, superó el acceso a la Academia de Ávila como inspectora-alumna. Nunca ejerció: primero eligió el escaño y después renunció a la plaza de forma definitiva. Aun así, en 2013 decía tener todavía una excedencia como inspectora. En su partido la siguen llamando «policía».
La plaza que sí tomó fue otra. En 2010, el mismo año de los 104 enchufes, se presentó a una oposición de técnico superior en la Diputación de Baltar. Había diez aspirantes para dos plazas. Solo aprobaron el test ella y el hijo de un exconcejal del PP; el resto sacó menos de un tres, y hubo tres ceros. Según El País, el tribunal estaba formado por personal afín al PP, y no se publicó la plantilla de respuestas. Baltar firmó el nombramiento y ella pidióenseguida servicios especiales para seguir en Madrid. «No creo en enchufismos», respondió. Ningún tribunal ha cuestionado esa plaza. Rajoy había ido a su boda en 2005. En 2013 fue a las puertas del juzgado a arropar a Baltar cuando llegaba a su juicio, y se declaró fiel a la vez a Feijóo y a Baltar hijo, los dos bandos enfrentados en 2010.
En su pueblo, la futura azote de Marlaska tuvo su propia guerra con Interior. El primer choque con el sargento de la Guardia Civil de Bande fue por la venta de cerveza en el campo del club de fútbol que ella presidía, y después llegaron hasta siete multas. Un informe de la Comandancia de Ourense acusó al alcalde, entonces su marido, y a ella de crispar al pueblo contra los agentes. Ella se querelló contra el sargento por injurias, y la Audiencia archivó la querella. La Guardia Civil propuso cesarlo, aunque su propio escrito reconocía que no había cometido ninguna ilegalidad. Según la Asociación Unificada de Guardias Civiles, no pudieron abrirle expediente y conservó la plaza; la asociación hablóde persecución política y abuso de poder. Ella, por su parte, ganó los recursos contra dos de las multas.
El resto es repertorio. Quiso ser periodista y ha acabado de tertuliana fija en “Todo es mentira” y el reaccionario “Código 10”. Admiraba a Marlaska como juez; hoy lo llama en televisión «mentiroso compulsivo». En 2018 el PP borró de su currículo un máster del IESE, que según ella era un programa de diez meses. Increpó a Cayetana Álvarez de Toledo en pleno hemiciclo. En 2017 habló de «sofpapers» y atribuyó las burlas a «los bots podemitas». En televisión sacó a relucir a la hermana de Ana Pardo de Vera, que también la llamó «miserable», y acabó pidiendo disculpas. A Irene Montero le escribió «Habló de P…la tacones!!». Sumar la denunció por repartir papeletas con la chaqueta de la Xunta. Llevóal escaño una baliza V16 encendida. Defendió a Vito Quiles, a quien el Congreso acaba de retirar la credencial. El miércoles pidió que las ceutíes pudieran «recuperar su ciudad invadida», el mismo verbo de Tellado y sus «invasores», en un partido cuyo portavoz, Cuca Gamarra la defendió en público, Risto Mejide la felicitó en antena y Esperanza Aguirre salió en su ayuda comparándolo con la laca: siempre queda un poco en el fondo. Suma ocho legislaturas, es portavoz de Interior y cobra 95.000 euros al año.
"Me queda la palabra". BLAS DE OTERO.
Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.
Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.
Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.
Manuel Vicent, "Comer y beber a mi manera".
“Un día, a través de este valle, llegué a Corleone y en la primera calle del pueblo, famoso por ser asiento de la Mafia había un anuncio rudimentario sobre un cartón que decía: SE VENDE ACEITE VIRGEN DE OLIVA. Seguí la dirección de la flecha y me encontré con un depósito de aceite a granel donde me llenaron una garrafa desde un gran bidón.
–¿Es de confianza? –pregunté
–En este pueblo somos muy serios y no nos andamos con bromas, La confianza es la base de todo. Provenzano tomaba este mismo aceite. A Lucky Luciano y a Capone se lo mandaban directamente a Chicago desde aquí –dijo el hombre.
–No hay más que hablar. Póngame veinte litros –contesté mientras el hilo dorado llenaba el recipiente de plástico.
Otras veces también usaba para la ensalada aceite de la Provenza e imaginaba que procedía de los olivos de Arles que había pintado Van Gogh, con las ramas torturadas por la furia del viento que atravesaba su mente. Un óleo de olivos de Van Gogh se cotiza en una subasta en millones de dólares, pero una botella de aceite de esos olivos para mí no tenía precio. Los olivos de Orvieto, en la Umbría italiana, crecen sobre tumbas etruscas, y los de la Toscana sirvieron de fondo a las tablas florentinas de Leonardo da Vinci y de Piero della Francesca”.
"Seguiré andando". Robe Iniesta.
Aunque el camino se vuelva piedra
y mis pasos aprendan el cansancio,
aunque alguna tarde el horizonte
parezca burlarse de mis ojos.
Seguiré andando.
No llevo mapa,
porque nadie sabe dónde termina
el sendero que uno lleva dentro.
No llevo bandera,
porque no quiero que nadie camine
en mi nombre.
A veces me sentaré junto al camino,
dejaré descansar los pies
y miraré pasar las nubes,
como quien consulta al cielo
sin esperar respuesta.
Después volveré a levantarme.
Habrá días de lluvia,
días de sol que quemen la esperanza,
zarzas que arañen las manos
y piedras pequeñas
que se metan en los zapatos.
Pero también habrá tardes
en las que el viento huela a tierra,
una sombra amiga bajo un árbol,
una voz que llegue desde lejos
y unos ojos que hagan pensar
que todavía queda camino.
No sé qué encontraré más adelante.
Quizá otra montaña,
quizá un valle,
quizá solamente la luz
cayendo despacio sobre los campos.
Me basta.
Porque no camino para llegar
a un lugar perfecto.
Camino para no entregar mi rumbo.
Y cuando llegue la noche,
si aún me quedan fuerzas,
miraré atrás y veré mis huellas
perderse entre la hierba.
Entonces sabré
que también eso era el camino:
las piedras,
las heridas,
los sueños,
las personas que se fueron,
las que caminaron conmigo
y aquellas que todavía espero
en alguna curva del horizonte.
Y seguiré.
Sin mapa.
Sin bandera.
Con el corazón cansado
y los ojos todavía llenos de futuro.
VIOLENCIA FASCISTA. Marian Fz Okariz
LA GRAN FIESTA DE LA VIOLENCIA GRUPAL. ME
TOCAN LAS BOLAS YA ,.
ESTOS ASPIRANTES ASESINOS ...MENORES LES LLAMAN...
!Qué orgullo patrio, de verdad.
Qué despliegue de coraje, civismo y valores tradicionales presenciamos el otro día en las fiestas de Tavernes de la Valldigna. Nada grita más héroe en el siglo XXI, que ver a una horda de decenas de jóvenes persiguiendo, acorralando y pateando en el suelo a un solo chaval magrebi.
Un aplauso de pie para esos valientes, que no necesitaron más que un ratio de veinte contra uno para venirse arriba.
Eso es eficacia y lo demás son tonterías.
Pero el premio al mérito artístico es, sin duda, para el club de realizadores audiovisuales que rodeaba la escena.
Qué pulso, qué sangre fría para encuadrar bien la patada, qué maestría al registrar los insultos xenófobos sin que les temblara el dedo sobre el botón de grabar.
Porque hoy en día, si vas a apalizar a alguien por su origen, lo mínimo es asegurarse unos cuantos likes en redes sociales.
La empatía ya si eso la dejamos para el próximo siglo, que ahora mismo no cotiza en bolsa.
Lo mejor de todo esto es escuchar luego el coro de las almas cándidas.
Esos que se apresuran a decir que son casos aislados, fruto del alcohol de las fiestas o, la mejor de todas: chiquilladas de chavales que se han calentado, !una MIERDA ! Claro que sí. Es completamente normal que un chaval se caliente y de repente le brote un discurso racista perfectamente estructurado que, casualmente, coincide palabra por palabra con los mantras que bombardean ciertos atriles políticos y platós de televisión a diario. Qué coincidencia tan mágica.
Debe de ser el agua de Valencia, que altera las neuronas de esa manera tan selectiva
.Ya está bien de mirar para otro lado y de fingir que estos linchamientos nacen por generación espontánea en el cerebro de unos menores descarriados.
La fruta no cae lejos del árbol, y el odio no crece donde nadie lo riega. Mientras se siga blanqueando la intolerancia con eufemismos y se justifique el desprecio al diferente en nombre de la seguridad o la identidad, seguiremos teniendo manadas de cobardes grabándose mientras destrozan vidas en las calles.
Enhorabuena a todos los que ponen el altavoz, a los que jalean desde la barrera y a los que se encogen de hombros.
El futuro que están diseñando les está quedando precioso.
PAULINA FLORES, La próxima vez que te vea, te mato.
Yo más que punto de vista, tengo miedo de no llegar a fin de
mes.
Yo más que saber de tiempos verbales, maldigo mi educación.
Yo más que encontrar temas, estoy enfadada.
Yo más que estructura narrativa, tengo problemas para
pagar el alquiler del lugar donde vivo.
Yo más que desarrollo de personaje, tengo los mismos
complejos físicos que tuvo y tiene mi mamá con su cuerpo.
Yo más que estilo, tengo envidia.
Yo más que argumento, necesito un trabajo estable y bien
remunerado.
Yo más que crear intriga, estoy desesperada.
Yo más que lenguaje, tengo miedo.
Vicente Talon Ortiz. "De aquellos polvos estos lodos".
Tanto la Policía como la Guardia Civil, de un tiempo a esta parte, perdieron mucha credibilidad (para algunos nunca la han tenido), por la flagrante politización de estamentos como la UCO y, por hacer la lista corta, la existencia durante un tiempo insoportablemente largo de la "Policía Patriótica" montada por el gobierno de M. Rajoy. (No hablemos ya de imágenes como la del policía que le propina un empujón por la espalda, el muy cobarde, a una profesora estampándola contra el suelo). Hace unos días, con motivo del desahucio de Mari Carmen en Madrid, una vez más la brutalidad policial la hemos podido contemplar gracias a unas pocas televisiones. Persecución y golpes con saña, con odio, con deseos de infligir el mayor daño posible a personas muy enfadadas, desde luego, pero pacíficas. ¡Incluso llegaron a utilizar gas mostaza (iperita), un arma de guerra! La responsabilidad, en esta caso, es por entero del gobierno de la nación y, concretamente, del empelucado ministro del Interior, Grande-Marlaska. Está demostrado que, cuarenta años después de la muerte del dictador, la democracia sigue sin entrar en las academias y escuelas militares pero, al parecer, la enseñanza de los métodos a utilizar por los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado contra manifestaciones pacíficas, tampoco se imparten en sus centros de enseñanza. Lo antedicho es, en mi opinión, consecuencia de que para que el "atado y bien atado" franquista llegase a su última consecuencia la Transición se impuso a la Ruptura. El Tribunal de Orden Público fue eliminado, pero sus integrantes siguieron impartiendo "justicia" en otros tribunales. La Policía Armada asumió un nuevo nombre, Policía Nacional, y hasta cambió el color del uniforme pero seguiría siendo lo que era. La Guardia Civil ni eso. No hubo depuración, no hubo limpieza y de aquellos polvos estos lodos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
-
Usted y yo padecemos ciertas “curiosas anomalías”: Nos jugamos el tipo por las palabras. Confesamos la sed y el hambre, el azul y los...

