DESTELLOS
UN SUSURRO
Y CADA UNO, SERÁN DOS
EN LA VIDA
MI OTRO YO
EL AMOR Y SUS COSAS
He sido rápido para decirte
¡¡¡te quiero!!
he llegado a tiempo
y ahora me siento pluma que se llevará el viento.
Estaba apurado por si no te lo podía decir
y me hubiera quedado con las ganas
y con las ganas no se juega
y unas se suman a las otras
y hacen una gran bola de ganas.
Las ganas van por libre
y si nos las liberas a tiempo
explotará la bola como una granada de mano.
No hay que poner grilletes a lo que se quiere
el amor hay que expandirlo
y si se puede hay que multiplicarlo
y sembrar sus semillas en la estación propicia
y regalarle sol y regalarle agua
y darle cariño en las tardes otoñales
y contarle tiernos cuentos de niños
y porque el amor es como un niño
y si algo no le gusta
lo dirá sinceramente
y si le gusta
te dará un beso en la mejilla
y te dirá
¡¡te quiero Papi!!.
YA NO LLUEVE COMO ANTES LLOVÍA
Ya no llueve como antes llovía
o eso pienso yo.
Cuando ahora veo llover
y sé que es lluvia
y que cae de las nubes
y que nos moja de igual manera
pero yo sigo en las mías
y no es la misma lluvia de aquellos viejos tiempos.
Igual que yo no soy el mismo de antes
mi alma está más vivída
y eso la hace ser más desconfiada
y no se ablanda igual que antes.
Mi cuerpo ha perdido enteros
y aquella agilidad de que tanto presumía
se ha ido enquilosando
y como si me hubieran puesto cemento en las articulaciones
y por eso, ni mis saltos son tan poderosos
y mi flexibilidad se ha vuelto rígida
y ahora
me crujen los huesos y las articulaciones
y los dolores son el pan de cada día.
Ahora bien si me das un beso
respondería como antes lo hacía
y te comería los labios, la boca y la lengua
mientras mis viejos brazos
te abrazarían igual que antes lo hacían.
HAY COSAS QUE NO
Y en una de esas locas noches me encontré con ella, ya me gustaba de antes y entonces pensé, pues ahora es el gran momento y porque de cada vez que la veía, me gustaba más. Pero claro, la vida no es así de fácil y durante un rato largo ella jugaba y coqueteaba conmigo y al cabo de una hora, decía que se tenía que ir con sus amigos. Y aquello no me cuadraba, era una mujer lo suficientemente libre como para decirle a los amigos, ésta noche me voy con él. Y claro la tercera vez que me lo hizo en el período de tres meses, le pregunté que coño le pasaba y me dijo, es que tengo novio o pareja y es aquél que ya conoces de tus tiempos de instituto. Y en ese momento me cayó todo el sombrajo al suelo y me dije, ésta tía está jugando conmigo y porque estaba en medio de un juego que se llama, dar celos al otro. Y por eso uno y otro, hacían incursiones hacia otras personas y jugaban y coqueteaban con ellas y por el simple hecho, de dar celos al otro y supongo que eso les pondría. Pero aún así, le seguí su juego unas cuantas veces más y porque de verdad ella me gustaba mucho, pero al cabo de dos o tres meses me harté de ese juego y en el que siempre salía de perdedor.
Dejé de ir a los mismos sitios que ella iba y la perdí de vista varios años. Y tampoco me pasó nada, es decir me gustaba y punto y no estaba enamorado de ella y por tanto no hubo mucho dolor por no volver a estar con ella, aunque algo de resquemor si me había quedado y porque sencillamente me había utilizado para divertirse en su maldito juego. Y al cabo de unos cuantos años (como 4 años serían), me la volví a encontrar en la noche de Vigo y como anteriormente me había gustado tanto y a pesar de lo que me había hecho, pensé que ya no me gustaba tanto, pero en fin, pensé que algo me seguía gustando. Y ella estaba transformada y se mostraba espléndida conmigo y mostrando todos sus encantos, que no eran pocos y sin cortarse ni un pelo. En fin, que nos acabamos enrollando y disfrutamos del sexo y de nuestras historias y conversaciones. Y el caso es que a la noche siguiente nos volvimos a encontrar y pasó exactamente lo mismo que la noche anterior. Y a la tercera noche me quedé a desayunar en su casa y después, quedamos a comer. Estaba claro que ya no salía con aquél tipo y me aclaro que se habían dejado hacía un par de años. Y en fin me seguía gustando pero no tanto como antiguamente, pero así y todo, me dejé querer y porque además, no estaba haciendo daño a nadie o eso pensaba de aquellas. Pero poco o poco o mejor dicho, a pasos acelerados se fue complicando la cosa y hasta me quedé a vivir en su casa. De repente éramos pareja de hecho y yo me dejé seguir hiendo. Me presentó a todos sus amigas y amigos más íntimos y como si yo fuera realmente su novio. Y la verdad era que yo no me sentía su novio ni su pareja, ni tenía ninguna gana de establecer una relación estable. Dos meses antes de volverme a encontrar con ella, había roto yo o ella (ahora mismo no me acuerdo quién había sido) una larga relación de 4 años y que había empezado muy bien pero que tuvo un final tormentoso. Y por eso no tenía ningunas ganas de meterme en otro lío parecido. Pero ahí vino mi primer error y esto que digo ahora, no sé lo dije en aquél momento (tampoco lo tenía tan claro en aquél momento) y simplemente dejé que transcurriera el tiempo y porque yo sabía y esto sí se lo dije, que al cabo de dos meses tendría que ir a examinarme de unas cuantas asignaturas que me quedaban pendientes y para dar punto final a mi carrera de medicina.
Me decía a mi mismo, haga lo que haga y diga lo que diga, dentro de dos meses me tendré que ir. Y así fuí construyendo mi puto y perversdo engaño y además, fuí dejando rienda suelta a sus esperanzas y al tiempo en que yo sentía que de alguna manera tenía que salir de allí. Y al final y por puto cobarde que fuí, no le dije nada o le dije tímidamente, tendremos que hablar de lo que vamos hacer. A los dos meses me fuí a Santiago para encerrarme a estudiar y examinarme. Y me fue bastante bien la cosa y aprobé varias asignaturas. Pero respeto a ella, cada vez me fue peor y ahí yo intenté explicarle lo que realmente sentía, pero me dí cuenta que ya era demasiado tarde y ya no me escuchaba ni oía y entonces y por su parte empezó una guerra de reproches y que yo entendía que estaban plenamente justificados. Y en medio de ese lío de ruegos, reproches y preguntas, dejarnos de vernos definitivamente. Al cabo de un mes me escribió una carta plena de reproches y al final me decía que estaba preñada de un mes y que iba a abortar a Portugal. Yo le dije que prestaba todo mi apoyo económico y que si ella quería y me aceptaba, yo la acompañaba. Pero me dijo que no y que ya nos veríamos en el infierno (esto último lo digo yo). Y os juro que lloré y a lágrima viva y lloré de pena por ella y lloré de rabia por como me había comportado. Desde esas me dije, nunca más voy aplazar la toma de mis decisiones. Y bueno y ya sabemos como son éstas cosas y cumples tus promesas durante un tiempo y pasado ese tiempo ya no las cumples tanto y hasta que un día como el de hoy, de repente te acuerdas no es tan fácil ser perdonado por cosas que no deberían tener perdón. Y nunca más supe de ella. A veces me llego a preguntar sin en todo éste último proceso ¿no hubo algo de venganza? y por como me había tratado anteriormente. pero en el fondo me da igual la respuesta y porque no hay justificación posible.
HIJOS DE LA BONANZA. Rocío Acebal.
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