A VECES ME ENTRAN GANAS DE...

 A veces me entran ganas

de destrozarlo todo

borrar mi pasado

aniquilar mi presente

anular mi futuro

y valorarme después.

Y si aún así ha quedado algo de mí

me demostraré a mi mismo

que estoy preparado para luchar bajo cualquier

 circunstancia.

Y si no ha quedado nada de mí

te daré las buenas noches

y apagaré la lámpara de mi mesilla de noche

y en ese silencio tan buscado, intentaré dormirme

aunque antes me daré un ánimo

con esa frase tan manoseada que viene a decir

"que mañana será otro día"

o hay otra que en estos casos también utilizo

"después del temporal siempre viene la calma".

La cuestión es no hundirse en la mierda

y que te sobrepase y que acabes ahogándote dentro de ella.

La cuestión es dejar a salvo algo de ánimo

y porque el estado de tu ánimo no solo depende de si está bajo

 o alto

porque si has dormido a gusto

si tus sueños han sido placenteros

y la mañana siguiente se presenta con un escenario precioso,

puede que con todo esto

tu ánimo haya mejorado

por lo menos un poco

y esperemos que sea lo suficiente

para que de nuevo puedas reír

o como mínimo, sonreír ante tanta negrura depresiva

sonreír ante tanto pájaro de mal agüero que te ha echado el

 mal de ojo

y si has alcanzado ese nivel de pensamiento vuelves a sonreír

y porque en ese mismo momento

te estarás dando cuenta

que los que no te quieren juntan sus fuerzas

para hundirte en la miseria y para que desaparezcas del

 mapa.

Siempre hay enemigos silenciosos

que tú no ves ni oyes

pero que ahí siempre están

y como aves de rapiña que son

esperan que les llegue el olor de tu cuerpo putrefacto.

Pues yo

y lo digo en plenas facultades mentales

no les daré ese gusto

y si me he quedado sin ánimos

me los sacaré de las muelas

o de la médula ósea

y porque jamás me dejaré vencer 

por éste tipo de Hienas.

MALTRATO ANIMAL

 


Éste es mi nuevo compañero de viaje: un gato negro, tuerto (le falta el ojo izquierdo), que en principio era muy arisco conmigo. Es de mi hijo mayor, que ahora vive en el piso de arriba y se trajo consigo éste hermoso ejemplar de gato. Al principio de todo, ni puto caso me hacía y yo tampoco, se lo hacía a él y porque yo no era muy de gatos y la verdad era que nunca había convivido con un gato y en esa ignorancia mutua estuvimos durante un mes. Pero poco a poco y día a día, el gato se fue acercando a mí y todos los días me pedía mimos, pero me los pedía tal y como hacen todos los gatos o sea cuando él quería pedírmelos y yo entonces valoraba si estaba en el momento de dárselos y porque a lo mejor tenía mis manos ocupadas en otra cosa o porque simplemente tampoco me apetecía dar mimos en ese momento. En eso soy tan gato como él. Él elige el momento de pedir mimos y yo elijo el mío para dárselos o no. Además si yo lo llamo en otro momento, el gato ni me mira, ni siquiera me hace el amago de prestarme atención. Él simplemente sigue a su bola y entonces yo sigo a la mía. Pero claro, tantas horas juntos, tantas caricias que le he dado, tantas noches durmiendo a los pies de mi cama, al final crean vínculos especiales y ahora y de cada vez lo hace más, nada más que me siente en el sofá, él se acerca sigilosamente y se pone a dormir en mi regazo o justo a mi lado y para que lo llene de caricias y carantoñas. Al final, aquél gato arisco y huidizo se ha convertido en mi mejor amigo.

Las cosas que tiene la vida. Y yo era de los que pensaba que a mis 70 años muy pocas cosas me podrían sorprender y va un gato que ni es mío y me sorprende con esa forma de querer tan de ellos, extraña, rara, suspicaz, independiente...pero que sigue siendo una forma más de querer. A veces me acuerdo de mi infancia y de lo que eran para nosotros los gatos. Primero, abundaban tanto que había gatos a cada paso que dabas. Segundo, eran animales de calle y porque nadie los quería tener en su casa. Tercero, como éramos chicos de barrio había que maltratarlos y los cosíamos a base de pedradas y cuando no de balines con los que practicábamos nuestra puntería. Y nadie nos decía nada cuando les disparábamos o cuando les atábamos a sus rabos unas cuántas latas que en su tiempo, llevaban conservas. El gato estaba considerado como un animal de última fila y entre eso y otras cosas, así se les maltrataba. Pero de aquellas malas épocas a casi todos los animales se les maltrataba y por salvar a alguno, salvo a los perros o mejor dicho, salvo a algunos perros que cumplían con la función de animales de compañía y porque los perros de campo, los perros de caza y los perros sin pedigrí de alto abolengo, también se les obsequiaba con un maltrato en condiciones. Y salvo la excepción que expuse, todo el resto de animales sufrían maltrato: los Burros, las Cabras, las Gallinas, los Pájaros, los Cerdos y algún Caballo que otro que andaba suelto por ahí, eran objetos del maltrato más inhumano. Y todo esto se hacía porque sí y porque éramos unas bestias que carecíamos de Corazón y de sentimientos.

OLVIDAR, NO

 

Olvidar, no,
olvidar es luchar contra tu propia memoria
y con esa filosofía tan triste que más o menos dice
que lo que fue, fue...
y ahí está y ahí se debe quedar.
Y además, olvidar ¿qué?
que fuí olvidado con un esfuerzo desmesurado
o que me olvidé de que te había olvidado
y que no me acordé hasta el día de hoy
y para decir eso sería mejor no decir nada
salvo que no te importe la otra persona
o que de aquellas ya le tuvieras ganas
y mira por donde,
hoy me estoy dando un baño de venganza.
Olvidar, es quedarse vacío
es renunciar lo aprendido
y es renegar de todo lo vivido.

Amalia Bautista

 A veces es muy fuerte la tentación, las ganas de abandonarlo todo, de dejarse, que ya no son edades, ya no es tiempo, que ya está todo hecho, muy mal hecho. Es fácil la pereza y es difícil embarcarse de nuevo en la tarea de rescatar las ilusiones. Pero tu corazón, sigue latiendo mientras te deje el mundo. Hoy es el día, hoy es el primer día, y ya nunca seremos más jóvenes que ahora.

¿INTELIGENCIA EMOCIONAL?


Parece que ni siquiera yo me doy tiempo para respirar con pausa y sosiego. Como si de continuo se me fuera la vida, como si estuviera en mi último momento estelar, como si mañana no fuera otro día y todo por esa sensación tan ansiosa de que a lo mejor me paso y sin enterarme... al otro lado. Tengo pánico a que borren mi disco duro y anulen la memoria que existe dentro de mí, pues después del trabajito que me ha costado y bla, bla, blá.... Repito, tengo pánico a que me conviertan en un descerebrado sin escrúpulos o en un don nadie de corcho o en un vegetal o en un helecho de plástico de esos que venden en los chinos y para ser más definitivo, o en un trozo de carne con ojos. Y mira que yo no soy de miedos... pero ¡coño!, mi cerebro es mi cerebro y puede que sea lo único que tengo y sólo pensar en el hecho de que alguien me lo puede retocar, me pone en guardia y ojo avizor.
¿Miedo yo?, pues si señor. Y es que si resulta que voy a pasar la ITV de mi coco y seguramente van a decidir tocarme unos cuantos tornillos y que ya sé que algunos los tengo flojos y sueltos... pero al mismo tiempo, también conozco a los controladores del coco ajeno (los psiquiatras) y sé que se empalman fácilmente cuando ven un caso extraño y retorcido y empiezan a apretar tornillos como posesos y al final, me dejan en estado de agilipollado perpetuo (vegetativo y baboso). ¿Quién coño sabe algo del coco?. Si yo llevo años trabajando mi coco a destajo y ya véis como va el tema, casi no he tenido progresos. Vamos, que me quedé en la parte anal y guarra de la película. Me quedé con el pis, la caca, los huevos y el que te den o el que me den por el culo...
Ahora bien, que me toquen el área de la inteligencia sí que no me preocupa mucho. Aclaro, no soy ningún superdotado y en todos los tests de inteligencia que me han realizado, los resultados fueron medianos tirando a mediocres (aprobado raspado). Además como a esos test (que dicen que son tan sesudos) les tengo una manía que no veas, pues más baja es y será mi nota media. Claro que después viene el tío que nos habla de la inteligencia emocional y nos diserta que lo verdaderamente importante, es ser inteligente emocionalmente. Por tanto y como si nada, nos indica cual es el camino hacia la estabilidad emocional (hacia el nirvana) y ahí viene la famosa empatía de los cojones. La empatía, que es mi amiga más odiada, la que me desquicia más que nada o nadie y la que me hace ponerme del revés y cabeza abajo y como si fuera un Murciélago y no una persona humana. La empatía, que en teoría es cojonuda, pero que según quién te hable de ella algunas veces le acabarás cogiendo manía y tirria. Reconozco toda mi falta de objetividad en éste aspecto, pero si el menda que por primera vez me habló de ella, era un pedazo de capullo infumable, resulta sumamente difícil no asociar esa palabra al careto de aquél tipo. Por tanto concluyo, que por ninguno de los lados tengo remedio, que en los test de inteligencia me muevo como pez fuera del agua (boqueo) y dada mi inestabilidad emocional, tengo un cero patatero en inteligencia emocional y además, espero seguir teniéndola. A lo mejor todo mi problema es que soy un marciano que vino de Marte y que un día como el de hoy de hace incontables años, cayó en la isla de Menorca.

IVÁN CARVAJAL

 




YO SOY LUZ...


De luz,
yo estoy hecho de luz,
de luz, de muchas luces,
de millones y de millones años luz
de luces apagadas, de luces encendidas,
de luces que parpadean entre la verdad y la mentira,
de luces que discuten porque nunca se han entendido
de luces tenebrosas en la noche más oscura
de luces intermitentes en una vieja carretera
de diminutas luces que proceden de Luciérnagas
de luces y de sombras y de sus juegos
de sombras que son luces oscuras en la sombra.
Yo estoy hecho de luz,
de luz infinita que siempre me asombra,
de luz intensa, brillante y alucinante...,
de luz que es suma de todas las luces,
de luz de estrella fugaz,
o de millones de estrellas fugaces
de luz blanca, de luz oscura,
de luz tintineante que nos regala una vela
de luz azul de policía,
de luces en la noche más oscura
y de luces del más allá de la lejanía,
de luces de barcos en el mar,
de luces de aviones plateados aterrizando
a la hora del atardecer,
de luces de ovni sin nombre ni apellidos,
y de esas tantas luces que resultaron ser incomprendidas...
que todas ellas
hace que me declare como un ser de luz.
Yo estoy hecho de luces,
mi energía, son luces trabajando sin descanso,
mi estado,
es la luz que nunca apaga su estado de ánimo,
que nace encendida
y que muere tras aquella luz al final de túnel,
porque en fin,
yo soy luz
y además, amo la luz
y me moriré cuando mi luz se apague.

LA NO VIOLENCIA

El descontrol de mis nervios no son mi principal virtud. Hablo de los nervios descontrolados cuando se ponen fuera de sí y porque de vez en cuando me entra ese "yuyu insoportable" y simplemente, aparezco montado del revés. En realidad hace ya tiempo que no entro en ese estado tan anárquico y en donde todo se muestra disparatado o agudizado o sumamente extremado y donde tu orden natural de valorar las cosas no te sirve para nada. Digamos, que tu sistema normal de funcionamiento se ha ido de vacaciones y te las tienes que apañar dentro de un sistema completamente nuevo que a su vez, está sumamente radicalizado y desquiciado. Como médico diría, en estados patológicos de éste tipo... primero, habría que buscar la causa o causas y segundo, habría que establecer el diagnóstico y su posible tratamiento. Y dicho esto, me quedaría tan tranquilo y creo que a continuación, hasta me dormiría una placentera siesta y en honor a semejante alarde mental. La ciencia espesa pesa y entre otras cosas hace que tus Párpados bajen y bueno y que contaros si en la tele retransmiten la Vuelta ciclista...pues que la siesta tendría el peligro de convertirse en un pedazo de siestón de 17 quilates. Ahora bien, que haga mucho tiempo que no entre en ese estado de descontrol, no quiere decir que no pueda volver a entrar. No sé, cualquier día de estos me pondré de nuevo en un estado de ebullición neurótica o también, puede que no.
No sé quién decía que siempre hay prolegómenos o signos de alarma o signos de aviso, pero sinceramente yo no doy con ellos. Porque lo mío es repentino y es como un vómito indomable de mala hostia que al final resulta ser un tanto asqueroso y demasiado visceral. Algunos hablan de furia y claro eso me recuerda la famosa furia hispana o española, que es una forma cualquiera de decir que somos sumamente peligrosos cuando nos revolvemos como cerdos en el suelo y emitiendo alaridos que suelen ser de contenido patriótico. O como escorpiones o como serpientes que se retuercen sobre si mismas y como paso previo a su ataque mortífero. Bueno, algo de violencia y agresión hay que ponerle al cuento nuestro y porque si vivimos dentro de una sociedad violenta y agresiva, digo yo (trato de ponerme en su piel de víbora) que a la raza hispana hay que añadirle ese condimento tan estúpido y tan de mear fuera de tiesto. Creo, que están pasando los tiempos de hombres violentos y héroes de película que sólo matan, agreden y que además, derriten a las chicas. Se trata de hacer otro tipo de hombre y ¿porque no? se puede empezar por dejar de lado tanta agresividad y tanto ataque desquiciado y frenopático.
Pero yo soy de los que piensa que con la violencia tolerancia cero. Ni ataques de ira iracunda, ni gritos despavoridos a nadie, ni insultos, ni faltadas, ni verbos agresivos, ni amenazas físicas, ni gestos obscenos o como decía el imbécil de Albert Boadella sobre su compadre el Plácido Domingo (al que le encantaba tocar my manosear culos y tetas): "las manos de un macho no están para estar quietas". Y de eso se trata y se trata de empezar a deslizarse por ese tobogán de la no violencia. Y claro, que nadie me pida hasta donde puede llegar éste tema, porque de momento es sólo una vía por donde se puede avanzar (digamos, que es una propuesta totalmente abierta a la opinión de los demás). Ahora bien, también aviso que no voy a comerle la boca a mi enemigo y porque una cosa es la no violencia y otra cosa muy distinta es el estupidez humana del que se rinde a la primera de cambio. Quiero decir, que yo no quiero guerra y esto lo digo siendo totalmente consciente y en mis plenas facultades mentales (que de momento aún conservo), pero si me obligan a meterme en ella, estaré en la primera trinchera...

MI IDEA...

Mi idea era llegar lo más lejos posible

y uno de mis deseos

era haber llegado a la muerte

sin saber que había llegado mi hora.

Esa era mi idea

entre otras cosas, era una de mis ideas

y porque también quería volver a querer por última vez

y volverme loco de amor

y volver a perder todo el sentido que hasta ahora me ha

 mantenido

y despertar agarrado a tu cintura

y acercarme un poco más a tu cuerpo

y suspirar en tu oído

y besar tu cuello y como si fuera el último beso de mi vida.

Yo pensaba instalarme en tu vida

pasear de la mano por aquella hermosa playa 

mirarnos sin mirarnos

no hacía falta ni mirarnos

sólo sabíamos que allí estábamos

y que vivíamos dentro de nuestro cuento

que todo lo demás, nos importaba muy poco

salvo lo que era inhumano y lo que olía a rabia y odio

salvo el que no podía soportar que el amor triunfara

y por tanto, nos tenía a los dos en su diana

y por un sexto sentido muy desarrollado

nosotros sentíamos cuando nos apuntaba

y como casi no podía soportar

las ganas de apretar el gatillo de su fusil de mira telescópica.

Unos nacieron para amar y ser amados

y otros en cambio se consideran los guardianes del imperio

 del odio y del terror

y harán lo imposible para salvaguardar su concepto de ley y

 orden

que se basa en matar al diferente

al que disiente

al que se rebela y levanta la voz contra ellos

al que los desobedece

en fin, a todo ser que se enfrente a éste tipo de seres rastreros.

Yo pensaba hace muchos años

que por fin habían desaparecido del mapa

pero como ahora se está demostrando

estaba muy equivocado

y porque ahora salen como ratas de las alcantarillas

donde se habían escondido

y dispuestos a liquidar todo lo que no les guste

y es que han acumulado tanto odio

que se acabarán convirtiendo en máquinas de matar.

Y aquí queda dicho...son las 17,30 del miércoles 09 de

 septiembre del año 2.026.

SOY EL GERMEN QUE CREA UNA IDEA

Yo soy de agua salada,
soy más pez espada que piraña,
soy más de la sal de la tierra y de lo que sale de sus entrañas,
que de la piel etérea y gris que envuelve la tierra,
soy más dermis que epidermis,
soy más víscera sólida que órgano hueco,
son más contenido que incontinente,
soy mi propio tesoro escondido,
porque me busco y no me encuentro,
te beso y me desnudo,
me desnudo y te acaricio por dentro,
soy la capa más íntima de tu conocimiento,
soy una idea no germinada,
precoz y dependiente,
anónima y prudente,
entusiasta e influyente,
amable y tiempo dependiente,
yo soy el germen que crea una idea,
soy su esencia, soy su núcleo...
y soy su ADN.

ME SOBRA...

Me sobra todo o casi todo.
Me sobran las palabras que lastiman el cielo de mi
boca.
Me sobran los sonidos guturales que se quedan pegados
a la mucosa de mi boca.
Me sobra la mentira piadosa
y la lujuria mentirosa.
Me sobra el viento calmo y sosegado
que no mueve ni la hoja de un árbol
y también me sobra el bochorno de las tardes de verano.
Me sobra el gruñido del perro
y su contenida rabia de animal enfurecido.
Me sobra la violencia con o sin medida
o la de cualquier tipo,
como me sobran los lloros compasivos
y las falsas palabras de consuelo.
Me sobra el poder del dinero,
y el implacable capitalismo desmedido.
Me sobra todo lo inútil y mezquino,
y todo lo divino y que además, carece de sentido.
Me sobran algunas letras cuando escribo,
y a veces cuando voy conduciendo
añoro dar un giro en contra sentido.
Me faltan golpes, quiebros y amagos,
como me faltan algunas letras del abecedario.
Me sobra y a veces me falta,
y me falta y a veces me sobra,
pero yo os aseguro,
que no me falta, ni me sobra nada importante,
soy tal como he nacido,
sólo que más grande y más maduro
aunque hay veces
que esto último también lo dudo.

A VECES ME ENTRAN GANAS DE...

 A veces me entran ganas de destrozarlo todo borrar mi pasado aniquilar mi presente anular mi futuro y valorarme después. Y si aún así ha qu...