DESTELLOS
LEONES Y EL TOUR
Yo te pediría
que no me entregues a los leones
aunque antes deberías saber que los leones de ahora no son tan
fieros como los pintan
que han perdido el gusto y el apetito por la carne humana
que se les cae el pelo de su hermosa melena
que cuando rugen apenas se les oye
y porque suena más fuerte el maullido de un gato
que cuando muerden son más delicados que antes
y porque ahora lo que les gusta más es jugar a morderte
en fin, que se han hecho más cachorros, más juguetones
y mucho menos peligrosos
y si les das comida caliente y bien cocinada en su propia salsa
te puedo jurar
que se sentará a la mesa contigo y con el domador
y domador pásame ese filete que está en su justo punto
y bien pasadito por los dos lados
y pónme una copa de ese vino que tanto me gusta
y después, dormiremos la siesta viendo el Tour
y despertaremos cuando estén llegando a meta
porque los leones tenemos una alarma interior
la ponemos a una determinada hora
y ella nos despierta de esa especie letargo en que hemos
entrado después de comer
y que casualidad
siempre suena un poco antes de que lleguen a meta
y para que podamos ver como gana el de siempre
ese tal Pogacar de los cojones.
Y VUELTAS Y MÁS VUELTAS SOBRE MI INFANCIA
Y ahora estaba releyendo lo que he escrito hoy
y pienso que hay un detalle a tener en cuenta
y ese es que cada vez hablo con más frecuencia de mi infancia.
Y a lo mejor va a tener razón aquella psicóloga de aquél
psiquiátrico
en el que estuve dos veces encerrado y en cada encierro
fuí condenado por un mes
y ella me insistía cada día, en que todos mis problemas venían
derivados de mi niñez
y como si en mi niñez estuviera el germen de todos mis males
y yo siempre le contestaba lo mismo
si mi niñez fue maravillosa
y hasta podría decir, que fue la mejor época de mi vida
y ella me miraba con cara de corcho
y me volvía a insistir diciéndome lo mismo que hacía un rato
todo lo malo que hay en tí, proviene de tu niñez.
y por eso en la próxima sesión
me escribirás todo lo que puedas y más, sobre tu infancia.
Y yo cumplía sus deseos
y le llevaba un tocho infumable sobre mi infancia
y cuando se lo entregaba pensaba
ésta no sé va a leer ni de coña éste puto ladrillo que le acabo de
entregar.
Pero a la sesión siguiente me sorprendía
y porque se lo había leído y de pé a pá
y hasta tenía unas cuantas anotaciones
en una libreta que llevaba como si fuera oro en paño.
Y sabía donde darme
y donde podía golpearme para doblegarme
y para que me rindiera a sus pies.
Ella sabía latín
pero yo sabía griego
y aquello era una lucha dialéctica a muerte
ella, seguía con su cantinela sobre mi infancia
y yo seguía en mis trece de que fuí un niño feliz
y que a pesar de todos los golpes que recibí
nunca me abandoné y me entregué a la derrota
y en fin, que luché como un jabato
y a los jabatos, no se les puede hacer mucho daño
porque para eso, son jabatos.
Pues que nada,
que ella seguía con su retahíla de mierda
y entre una sesión y la otra
tenía que seguir escribiendo tonterías y estupideces sobre mi
infancia.
Yo nunca dí mi brazo a torcer
soy de piel dura y de carne fibrosa y prieta
y nunca nadie me enseñó el significado de la palabra rendición
y si me lo hubiera enseñado
puedo jurar y eso hago
que puede que me haya olvidado de su significado
y por eso es de persona reconocer
que mi memoria
falla más que una escopeta de feria.
DOS MOTIVOS PARA DESPLEGAR TUS ALAS
y busco refugio en cañerías y desagües,
y esto suele ocurrir en mis peores días.
Otras veces me hago caracol
y llevo mi casa arrastras
y mientras babeo con todo lo que veo.
Y esto solo me pasa en mis días neutros
Hay otros días
en que me siento gusano
o mejor dicho,
larva y por sentirme tan poca cosa
me cuidan y me traen comida
y en fin, me dejo querer.
Soy ese tipo de larva que nunca ha perdido la esperanza
de llegar a ser una hermosa mariposa
y porque hasta el más ciego puede volver a ver
y uno en un día cualquiera
y sin importarle la estación en la que está
puede sentir como le crecen dos bultos en los omóplatos
y como al cabo de unos días le salen unas diminutas alas
que al principio no sabes que hacer con ellas
y porque las mueves con todas tus fuerzas
ni siquiera te elevas un centímetro del suelo
pero a base de persistencia y esa perseverancia terca y
obsesiva que tanto me caracteriza
llegará un día en que me elevará un metro
después, serán dos, tres, cinco metros
y entonces me daré cuenta
que por fin, estoy volando.
Después alguien me irá pintando las alas
alguien que no sé quién es pero seguro que pinta del carajo
y pintará mis alas con colores vivos y puros
y entonces y en ese momento
ya tendrás dos motivos para desplegar tus alas,
uno, será para volar y seguir volando
y el otro, será para mostrar toda la belleza que tiene una
mariposa.
“El mejor verano de nuestras vidas”. ELVIRA LINDO.
Krisma Mancía
Yo no cumplo años.
Yo no envejezco.
Yo no muero.
El tiempo me olvidó
donde termina el mundo.
La Muerte me respeta
y nadie puede destruir algo
"VIRGINIA WOOLF TOMÓ MI MANO". Krisma Mancía
Y SIN MÁS, SIGUES SALTANDO...
Me acuerdo
que cuando era un niño
siempre te aparecía un adulto sabelotodo
y que se metía en la vida ajena y como si estuviera en su propia
casa
y que por sus mismos cojones
se atrevía a darte un consejo
"Se feliz ahora que eres un niño..."
pero dejaba la frase inacabada y medio abierta
y como si por sus adentros estuviera pensando
cuando crezcas y te hagas un adulto
te vas a enterar para que sirve un peine
y no olerás ni a la distancia más lejana o más cercana
lo que es la felicidad.
O sea que te venía a decir,
la felicidad es cosa de niños y solo de niños.
Y ahora a mis 70 años de experiencia
no es que esté muy de acuerdo con eso
que pensaba el pavo ese, sobre la felicidad del adulto.
La felicidad del adulto existe pero funciona a ratos
a pequeños ratos que aparecen y desaparecen como el
Guadiana
y a veces, andan a salto de mata y como corren los conejos por
los montes
y en otras se camuflan con la maleza
y cuando ellos quieren te dan un susto con su repentina
presencia
les encanta sorprenderte y darte unos buenos sustos.
Pero esa felicidad es tan escurridiza como son los conejos
ella misma da un salto con sus patas traseras
y en un suspiro vuelve a desaparecer.
Y esa es la felicidad a la que puede aspirar un adulto.
A saltos, a minúsculos ratos,
a espasmos cortos, a que hoy estoy aquí y mañana estoy en
otro sitio,
y hasta hay veces en que si invitas a una persona determinada
a saltar contigo por los montes
y si disfruta tanto como tú lo estás disfrutando
es que a lo mejor has dado en la tecla acertada
y quedas para hoy y para salir mañana
y dentro de unos años a lo mejor los dos seguimos saltando
por lo montes de nuestras vidas.
Y entonces ahí tenemos un vínculo y una consecuencia
y por eso nos pasaremos lo que nos queda de vida
saltando por los montes y disfrutando de cada uno de nuestros
saltos.
Y levantas la vista y señalas al horizonte más lejano
y entonces le dices,
llegaremos hasta allí y sin más, sigues saltando
y porque el tiempo se nos escurre como arena entre los dedos
y hay que llegar hasta allí y sea como sea.
LO DIFÍCIL. Karmelo C. Iribarren
"Mejor pidan disculpas" por Juan José Millás
TE QUIERO (Autor desconocido)
"Te quiero como para invitarte a pisar hojas secas una de estas tardes. Te quiero como para salir a caminar, hablar del amor, mientras pateamos piedritas. Te quiero como para volvernos chinos de risa, ebrios de nada y pasear sin prisa las calles. Te quiero como para ir a los lugares que más frecuento, y contarte que es ahí donde me siento a pensar en ti. Te quiero como para escuchar tu risa toda la noche. Te quiero como para no dejarte ir jamás. Te quiero como se quiere a ciertos amores, a la antigua, con el alma y sin mirar atrás".
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