KANZIÓN DE LA LUNA PARDA (Extremoduro)

 


FORGES


 

Glauce Baldovin

Es necesario Amigas
nos dice la Soledad
hacer un alto en el camino
- el lugar nos es propicio -
reflexionar sobre los senderos recorridos:
rectas círculos concéntricos
quebradas zigzagueantes
cardar el pasado
perfumar y ovillar la fibra que nos resta
y comenzar otra vez
como tantas veces comenzamos
pero ahora con un paso diferente
una alegría serena agridulce como las almendras
más la sabiduría que los años han ido acumulando.

OJALÁ PUDIERA...

 

 Tal vez

si consiguiera quitarme esa capa de miedo

que de vez en cuando me envuelve como una nueva 

capa de piel

conseguiría ser más libre y más liviano

y más decidido y más dispuesto

y para romper esa cadena que de vez en cuando me 

ata a parte de mi pasado

y me encadena a mis viejos miedos

y que a la vez

me impide moverme del sitio

hablar por mi propia boca

y liberarme de todo lo que me oprime de esa 

manera.

Ojalá pudiera ser ese que siempre quise ser

libre como el viento

amable con los seres amables que han sobrevivido 

a ésta hecatombe que estamos viviendo

devolverle todo el cariño y con creces, a todos los 

que me han querido

y han depositado su confianza en mí

y que de alguna manera hoy en día lo siguen 

haciendo

porque a pesar de todo lo que ha pasado

                     con todos y con cada uno de ellos 

yo sigo sintiendo que están ahí.

Y sé que están muy lejos de mí

pero siguen ahí y sin esperar nada a cambio 

y porque todo lo que se podía decir, ya se dijo

pero yo siento que desde esa distancia sideral

me siguen observando.

A veces veo una estrella que brilla más que las otras

y me gusta pensar que esa persona puede ser una 

de ellas

                             que con su brillo tan especial y tan envolvente

con su ternura incandescente

con su aroma a jazmín y a dama de noche

y aunque desde aquí nos las pueda ver

               yo quiero sentir que aún siguen ahí

                 y por eso me empeño en percibir

                    que de vez en cuando piensan en mí

y que me observan desde esa infinita lejanía.

Yo quiero pensar que están ahí

tomando el sol de otros mundos

disfrutando de otra luna de cualquier planeta

aullando bajo una lluvia de meteoritos

y pensando en mí por lo menos un minuto al día

un minuto dedicado a mí

a mí que soy una cagada de mosca

                              dentro de toda la inmensidad en la que vivimos.


FRANCO "BIFO" BERARDI


 

POLTRONAS Y OTRAS COSAS

 He visto tantos cambios en ésta maldita pero a veces, bendita vida, que si lo pienso hasta me entran escalofríos y si lo pienso dos veces, me entran hasta ganas de vomitar. He visto cambios que en principio eran considerados como imposibles y porque después de años y más años, luchando por subvertir el orden establecido y para que entre otras cosas desparecieran del mapa todos esos señoros que sólo se molestaban para hablar con nosotros, en las épocas en que necesitaban nuestros votos para seguir ricamente en sus poltronas y que días después te decían, yo no te conozco de nada y te lo decían con todo su desprecio de hiena carroñera. Pues así son estos señoros de alto rango y de alto copete y no sé como lo hacen, pero su nivel de autoestima también la deben tener muy alta. Yo en su caso, la tendría por los suelos y sobre todo viniendo de partidos o movimientos que de aquellas se consideraban revolucionarios. Y aunque la mayoría de esos grupos a la izquierda del Psoe y a partitr de la transición hacia la democracia (que otro día ya hablaré de ésta mierda de transición) se fueron disolviendo ellos solitos, digo yo que algo bueno les quedaría de todo aquello. Por lo menos yo esperaba que les quedara la parte solidaria o la parte de apoyar al más desfavorecido. Y no señor, a estos señoros procedentes de la izquierda les pasó totalmente lo contrario y se dedicaron a maquillarse de izquierda y para hacer totalmente lo contrario. Se hicieron más burócratas que los burócratas que procedían de la derecha más rancia y más oxidada. Hablo cuando la derecha era una derecha "democrática" (por lo menos en teoría así se declaraban), porque la derecha de ahora, es otra cosa y están volviendo a ser más franquistas que Franco (o sea, fascistas hasta la médula) y para sacarse a Sanchez de encima hasta aplaudirían y apoyarían un golpe de estado. Yo tuve camaradas de lucha de aquellos lejanos tiempos que algunos de ellos están aposentados en sus poltronas políticas y si un día te cruzas con alguno de ellos, te tuercen la cara y hacen como sino te hubieran visto. Nunca pude hablar con ninguno ellos y porque antes de que pudiera abrir mi boca, ya estaban sentados de nuevo en sus despachos y planificando todas sus maldades. Ellos piensan que les voy hacer una pregunta sobre su mala conciencia, pero no es exactamente así y porque a mí lo que me tiene más intrigado, es como han conseguido mantener su nivel de autoestima tan alto y a sabiendas de que están haciendo todo lo contrario de lo que en aquellas viejos tiempos, eran sus ideales. Supongo que la autoestima es un valor que sólo sirve para los pobres y para los desfavorecidos y como ellos están a un nivel muy superior al nuestro, la autoestima se la pasan por el forro,de sus santos cojones.

Yo para ellos, seré un tonto más, un pringado que se ha quedado colgado de aquellos viejos principios que hablaban de solidaridad o de apoyar al más débil o al más explotado o de luchar contra la violencia de género o contra el racismo etc...Pues sí, aquí me he quedado y porque se ha conseguido demasiado poco y hasta hay casos en que se ha ido hacia atrás. Y vienen tiempos peores y porque la ultraderecha a nivel mundial se ha organizado, tiene pasta de sobra y porque se la entregan las élites económicas, domina la prensa y la televisión a nivel mundial y van fundando grupúsculos cada vez más nazis y mucho mejor organizados y han aprendido mucho de la izquierda más radical y porque de cada vez saben como moverse mejor entre la legalidad y la ilegalidad. Y si aún encima les regalan la pasta para poder mantener su estructura tanto política como pseudomilitar, pues pasa que la cosa va a acabar muy mal, por no decir, que fatal.

Aparte que todo lo que se menea a la izquierda del Psoe, no sabe como organizarse y entre ellos la lían por todo y no llegan a ningún acuerdo viable. Éste tipo de izquierda está demasiado llena de personajillos siniestros que juegan todo el tiempo a que yo la tengo más larga que tú. Y creo ya para nuestra gran desgracia que hasta que esos personajillos siniestros desaparezcan de una puta vez del mapa político, nunca habrá un posible acuerdo. Su ombligo y el chiringuito que se ha montado cada uno y a su medida, está por encima de todo y ni ese gran peligro de que en unas elecciones gane la derecha y la ultraderecha, ni siquiera eso los une. Al final, nos vamos a tener que comer el fascismo y porque entre otras cosas, algunos les preocupa más su ombligo que el fascismo que nos va a caer encima. De todas formas que no se preocupen demasiado, ya se encargará el fascismo de destruirles su lindo ombligo. Y están buscando a un líder que los ilumine a todos y quién tenga dos dedos de frente (que es precisamente lo que está pasando), pues dirá que pase el siguiente...

El olor de la gasolina (Juan José Millás)


De pequeño había oído hablar muchas veces de la Sierra de Madrid. Algunos de mis compañeros la conocían, y la gente con dinero presumía de tener una casa en Cercedilla. Yo guardaba frente a estos comentarios la perplejidad muda de los niños cuando no entienden una cosa. Una sierra era una herramienta de trabajo. En casa había dos, una para la madera y otra para el hierro. Aprendí a serrar pronto, pues en aquella época hacíamos mucho bricolaje, aunque entonces no se llamaba así. No se llamaba de ningún modo. Si había que arreglar una puerta, cogías la sierra, cortabas por lo sano y punto. Un día mi padre se compró una Vespa. Yo no tardé en descubrirle el tapón del depósito de la gasolina, que se encontraba debajo del asiento. Se parecía a los tapones de las botellas de gaseosa, sólo que al abrirlo salía un olor que a mí me volvía loco. Entonces no sabía que tenía propiedades estupefacientes. Todavía no estoy seguro. En cualquier caso, conmigo operaba de ese modo.
En el verano, después de comer, cuando mis padres se echaban la siesta, yo iba al parking donde estaba aparcada la Vespa y asomaba las narices al depósito. Podía estar horas absorbiendo aquellos efluvios que ponían mi imaginación a cien. No era raro que bajo sus efectos imaginara que teníamos una casa en la Sierra en lugar de dos sierras en casa.
Por alguna razón que ahora no recuerdo, un día nos quedamos solos mi padre y yo. Debía de ser julio o agosto. Yo acababa de darme una dosis de gasolina y estaba en el sofá, con los ojos cerrados, presa de una ensoñación. Entonces vino mi padre y dijo:
-Nos vamos a la Sierra.
-¿Qué?
-Que nos vamos a la sierra tú y yo ahora mismo, a pasar la tarde.
Dicho y hecho. Nos montamos en la moto y después de una hora o así el paisaje dio un brusco cambio y se convirtió en un decorado. Mi padre me paseó por aquel escenario gigantesco, donde había una roca terrible y lejana, llamada La mujer muerta, y me invitó a una Coca-Cola, que en España acababa de ser comercializada. Luego, cuando empezó a atardecer, iniciamos el regreso. En esto, mi padre detuvo la moto en la cuneta y me pidió que me fijara en la luz.
-Fíjate en esta luz. Ahora mismo no es de día ni de noche. Éste es el momento de mayor incertidumbre del día. Puede pasar cualquier cosa.
Nos quedamos quietos, en silencio, conteniendo la respiración, pero no ocurrió nada. El sol cayó unos metros más y el atardecer se convirtió en noche pura y dura.
-Ya ha pasado el peligro -dijo mi padre-. Vamos.
Dio una patada al pedal de arranque, rugió el motor de la Vespa y cuando ya estábamos a punto de montarnos añadió:
-Dentro de muchos años, cuando tú seas una persona mayor y yo ya no esté entre vosotros, tendrás tu propio coche y pasarás por este paisaje más de una vez. Es posible que en alguna ocasión pases a esta misma hora y recuerdes este día en el que tú y yo vinimos juntos a la Sierra. Si es así, detén el automóvil un instante y permanece atento a lo que sucede en el aire: si ves pasar un pájaro negro, ese pájaro negro seré yo.
Me quedé impresionado con el suceso, que en mi memoria quedó asociado a las fantasías provocadas por el olor de la gasolina. Mi padre había dicho: 'Este es el momento de mayor incertidumbre del día'. No sé si fue la primera vez que oí esta palabra, incertidumbre, pero fue la primera vez que me estremeció. Su sabor es idéntico al de esa hora en la que la tarde no es carne ni pescado y puede sucederte cualquier cosa. Su compañera, certidumbre, no es mucho más tranquilizadora.
Olvidé la historia. Pero hace poco regresaba del norte de España en coche y pasé por la Sierra justo en el momento en el que la tarde parecía dudar entre resistir o entregarse a las fuerzas de la noche. Podía, en efecto, suceder cualquier cosa. Detuve el automóvil en el arcén y salí a la carretera con los pelos de punta. Había un silencio que debía de ser el silencio que precedió a los segundos anteriores a la Creación. Entonces, algo se movió a mi izquierda y de repente un pájaro negro atravesó la carretera y se perdió en la oscuridad, que parecía avanzar desde el horizonte. Entré en el coche y lloré como no había llorado cuando murió mi padre. Esta historia es falsa del principio al fin, pero habría sido hermoso que sucediera.

¡NO QUIERO ANIQUILARME EN CADA ANOCHECER!

 Lo que ésta vez no voy hacer

es que cuando se acabe el atardecer

y empiece a triunfar la noche

me haga un harakiri diario

y porque me culpabilice de todos mis males de cada día.

Y una cosa es ser autocrítico contigo mismo

y otra cosa es ser masoquista

y sentirte el único culpable de todo lo que pasa a tu alrededor.

Ésta vez no voy a caer en esa trampa mortífera.

Yo me haré responsable de mis actos

y de los buenos y de los malos

y hasta de los que pude hacer y no hice

pero ésta vez no consentiré sentirme el único culpable

de todo lo que pasa en el mundo

y ya sea aquí

como en la parte contraria del mundo.

No acepto doblegarme ante una culpabilidad falsa y ficticia

y ya sea creada por mi o por los demás que te señalan con sus

 dedos acusadores.

Yo acepto lo mío y hasta cierto punto

y porque hay fallos míos que vienen condicionados por fallos

 que cometen los demás

o por fallos estructurales de ésta sociedad

y por eso no se me puede responsabilizar de que haya una

 guerra o un genocidio

aunque sí que se me puede decir

que podría haber hecho más para que este hecho no ocurriera

o haberlo hecho mejor o más planificado.

Yo lo que no quiero es que ahora

me caiga encima todo el peso del mundo

y lo digo, porque ya me ha pasado otras veces

y he pasado de una situación más o menos lúcida, luminosa y

 animosa

a pasar a otra, en que ni podía ver la luz del sol

y yo sintiéndome el único responsable

de que esto pasara.

¡No quiero aniquilarme en cada anochecer!.

LORENA LARRAÑAGA


Desde que llegaste,
la casa
tiene memoria.
El café tarda más en enfriarse,
por las noches hay dos sombras
en la pared,
una eres tú,
la otra soy yo
antes de conocerte.
Te quiero también cuando no sucede
nada,
en la cocina,
frente al espejo,
en la cama,
cuando mi mano aprende
la frontera de tu espalda.
Nuestro amor no llegó como un incendio.
Llegó como el agua que encuentra
las raíces,
sin ruido,
debajo de la tierra.
A veces pienso que un día abrirán
mi pecho
y encontrarán un árbol.
En una rama estarás tú.
En otra,
las mujeres que me enseñaron a querer.
Por eso cuando te beso
no te beso solamente a ti.
Beso todo lo que fui
antes de encontrarte.
Y entonces sucede lo imposible,
el tiempo se quita los zapatos
y se queda a vivir
en tu boca.
Tú me miras.
Yo te miro.
Y la casa respira
con nosotras.

LA NOSTALGIA. Valeria Luselli

"La nostalgia no es siempre nostalgia de un pretérito. Hay lugares que nos producen nostalgia por adelantado. Lugares que sabemos perdidos en cuanto los encontramos; lugares en donde nos sabemos más felices de lo que jamás seremos después”.

ATAHUALPA YUPANQUI


 

KANZIÓN DE LA LUNA PARDA (Extremoduro)