DESTELLOS
Fernando Portolés Reboul
DÉJALO IR...
Déjalo ir
déjalo que se vaya
tiene todo el derecho tanto a ir como a venir
o ¿acaso no te acuerdas cuando y como llegó a mi vida?
y como de repente empecé a sentir distinto
y todo a mi alrededor se había convertido
en un árbol en flor.
Me había convertido en un ser desbordado de amor
y era tan maravilloso todo aquello
que llegué a definir como mi estado ideal
el tener que estar enamorado
y salirme de ahí era no estar a gusto conmigo mismo.
Y es verdad que a lo largo de mi vida
me enamoré más veces
pero con esa idea de base,
nunca llegaron a ser las suficientes.
Y con el paso de los años,
esos sentimientos fueron perdiendo intensidad por mi parte
y porque para querer a tope
hay que enamorarse hasta las trancas
pero también
hay que dejarse llevar por la grandeza de ese momento
y abrirte en canal
y simplemente dejarse llevar por el amor.
Y esto último y de cada vez
me resultaba más difícil
y porque me negaba a dejarme llevar por nadie
confiaba en la otra persona, sí,
pero al parecer
no con la intensidad suficiente
o como también se dice...
hasta cierto punto llegaba.
Ahora pasa en mí
lo que a lo largo de mi vida
nunca quise que me pasara
y era levantar la bandera blanca
y rendirme ante la evidencia
de que en ésta vida no todo es amor
y porque detrás de él
hay demasiados condicionantes
que eran con los que tropezaba últimamente
y te presento a todos mis amigos
y yo pensaba, menudo palo
y a mis hijos y nietos
y yo volvía a pensar
pues que mala historia me estás contando
y viviremos siempre juntos
y entonces, me entraba un sudor frío y temeroso
y signo inequivoco de que ese amor
comenzaba a diluirse dentro de mí.
Juan Vicente Piqueras | “Oficio de cobardes”
Walt Whitman. "Hojas de hierba" (fragmento)
NO SÉ CUANDO ME PERDÍ...
No sé cuando me perdí
porque siempre me pasa lo mismo
primero me pierdo sin enterarme de mi propia pérdida
y en segundo lugar
no me acuerdo por donde o como me perdí
ni del lugar ni del motivo
ni de si llovía o nevaba nieve negra
o de si estaba en un bosque encantado
o de si era yo el que estaba encantado en ese bosque
o si en ese momento tuve miedo
o si lo hice de mutuo acuerdo con alguien
y para joder a un tercero
o de si me tendieron una trampa o entré en ella sin querer
y porque tropecé previamente con algo que no pude ver
o vete tú a saber que coño me pasó
y porque la conclusión es la misma
y sea como sea, tardo un cierto tiempo
en saber que estoy perdido.
Y por encima de todo
tengo que pedir un deseo
no voy a pedir auxilio o socorro
y que alguien venga a mi rescate.
En éste tipo de luchas
me gusta y además, quiero pelearme sólo
sin que nadie me empuje
o me atosigue
o me dirija porque aquí, sí y por aquí, no
y porque él te dice
que le ha pasado lo mismo que a tí
y por ese simple hecho
piensa que tiene el derecho a dirigirme
y cuando yo nunca jamás quiero eso
prefiero equivocarme un millón de veces
que seguir las instrucciones de alguien
que dice haber pasado por lo mismo
y que por eso ahora ha decidido cobijarte bajo sus alas.
Y una cosa es un apoyo a alguien que está pasando por una
situación similar o parecida
y otra muy distinta
es aprovechar ese momento de debilidad de la otra persona
para así invadir su terreno
y así hacerte con él.
Hay demasiada compasión interesada
y tal y como
hay demasiado colmillo retorcido.
bajo una hermosa sonrisa.
Fernando Portolés Reboul
Ahora vivo dentro de mi vejez
Ahora vivo dentro de mi vejez
a veces contento con mi forma de ser y de existir
en otras sobrevivo difuminado en mi propia nube
desde luego ahora, las alegrías son más cortas
más esporádicas
ni son más sencillas ni más complicadas
son simplemente alegrías de un tío viejo
son diferentes como lo fueron en cada etapa de mi vida
sólo pasa que en la vejez
tu conocimiento no se corresponde con tu fuerza física
porque mientras uno va en aumento
el otro va en caída libre
y hasta que se convierta en un amasijo de carne y hueso..
¿El ánimo?...
el ánimo es demasiado perverso
y por la mañana te despiertas desanimado
y a veces llega la noche
y estás en las mismas nubes
o al revés ¿qué más da?.
Yo siempre funcioné a base del ánimo
y ahora me cuesta mucho más encontrar ese mínimo
indispensable
o ese ánimo que me ayude a volar a más altura que antes
o que simplemente me de la placidez del sentirme bien.
Ahora mismo estaba pensando
que uno de los pilares para encontrarse mejor en la vejez
es mantener un orden en el pensamiento
ver, observar y planificar
y mantener y ahora más que nunca
que cumplirás lo previamente planificado.
Ahora ya no hay
el si no es hoy será mañana
y porque puede que ese mañana ya no exista
y por eso cada día
hay que dejarlo todo atado y bien atado.
A veces me gustaría sentirme un pobre viejo
que principalmente, demanda cariño
o un buenos días simples y cariñosos
o una hermosa caricia sobre lo que era tu pelo
o un guiño de complicidad...
Pero me temo que tengo que reconocer
¡que no puedo!
mis ganas de amar se están agotando
mis deudas de amor me están reclamando
y ¿porqué no decirlo?
estoy casi seco de sentimientos
y entonces
¿qué es lo que puedo pedir?.
Antes hacías un plan quinquenal de este tipo
y con suerte te duraba la cosa para más de 10 años,
pero ahora las cosas cambian cada mes
y por no decir, cada día
y como mínimo tendrás que elaborar
un plan cada 15 días.
Aunque también es verdad
que no surgen tantas cosas como antes surgían,
aquellas preocupaciones laborales,
la educación de tus hijos que eran tan pequeños,
el papel que antes tenías socialmente
y que ahora, has dejado de tener.
Porque tengo que decirlo claramente
yo me he anulado en todo
menos en lo de escribir.
¿Y eso no sé si es bueno
o muy malo?.
Pero mi instinto me está diciendo...
que vas por mal camino.
Anne Sexton
Fernando Portolés Reboul
- Nunca serás escritor - me dijo la señorita Conchita devolviéndome el cuento. Tenía 9 años y aquello era lo primero que escribía. Se titula...
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Tengo escamas en los dedos de tanto nadar a contracorriente. Tengo telarañas en el techo por tanto pensar y que algún día tendré que limpiar...




