UN SUSURRO


La única llamada que últimamente he tenido,
es un susurro casi inaudible que me decía:
¿te acuerdas de mí?
y yo...y yo le tuve que decir la verdad:
pues no...lo siento...pero no lo tengo muy claro,
me suena tu voz
pero no te pongo la cara
o a lo mejor le robaste la voz a otra persona que yo conocía
y porque yo sé reconocer a las personas por su alma
y tu alma no es la suya
y ya quisieras tú tener su alma contigo.













Y CADA UNO, SERÁN DOS


Y gracias y gracias...
por tus palabras y por tus besos,
por tus dudas sin la ambición de querer ser más
que los demás
y porque te duele en el mismo sitio que a mí
y cada letra que escribes se convierte en verso libre
y cada palabra es como un libro abierto
y que no sabemos como empezó
y como será su final.
¡¡Como mis venas!!,
que siguen abiertas de par en par
y esperando a que tú llegues por fin
y para cerrarse con los dos dentro de su capa íntima
y entonces y sólo entonces
seremos latidos del mismo corazón,
y suena uno y suena el otro
a veces un latido se sigue de otro
y creo que por fin, sonarán juntos
y los dos al mismo tiempo,
los dos en uno y uno en los dos
y cada uno, será uno
y cada uno, serán dos.
















Karmelo C. Iribarren.


 

JAIME GIL DE BIEDMA. "No volveré a ser joven"


 

EN LA VIDA

 

En la vida
como en la mierda,
el que no nada se acabará ahogando,
y así de simple
y así de contundente.
















MI OTRO YO


Hay algo dentro de mí que tiene vida propia,
que amanece más temprano que mi cuerpo,
que le gusta el café más caliente y más cargado,
que saluda a más gente por la calle,
que habla mucho y es más sonriente...
ah!!! y que trabaja mucho mejor que yo,
es como decirlo:
más templado,
más lúcido y más entusiasta...
y sabe disfrutar mucho mejor que yo.
En fin, es mi otro Yo,
os lo presento
pero como es muy tímido
y como de tamaño es minúsculo,
a lo mejor se ha escondido en una rendija
de la pared
y de ahí, no va a mover...
Y en fin
y para que quede todo muy claro
de ganas de vivir me gana por duplicado.















EL AMOR Y SUS COSAS


 He sido rápido para decirte

¡¡¡te quiero!!

he llegado a tiempo

y ahora me siento pluma que se llevará el viento.

Estaba apurado por si no te lo podía decir

y me hubiera quedado con las ganas

y con las ganas no se juega

y unas se suman a las otras

y hacen una gran bola de ganas.

Las ganas van por libre

y si nos las liberas a tiempo

explotará la bola como una granada de mano.

No hay que poner grilletes a lo que se quiere

el amor hay que expandirlo

y si se puede hay que multiplicarlo

y sembrar sus semillas en la estación propicia

y regalarle sol y regalarle agua

y darle cariño en las tardes otoñales

y contarle tiernos cuentos de niños

y porque el amor es como un niño

y si algo no le gusta

lo dirá sinceramente

y si le gusta

te dará un beso en la mejilla

y te dirá

¡¡te quiero Papi!!.













YA NO LLUEVE COMO ANTES LLOVÍA


 Ya no llueve como antes llovía

o eso pienso yo.

Cuando ahora veo llover

y sé que es lluvia

y que cae de las nubes

y que nos moja de igual manera

pero yo sigo en las mías

y no es la misma lluvia de aquellos viejos tiempos.

Igual que yo no soy el mismo de antes

mi alma está más vivída

y eso la hace ser más desconfiada

y no se ablanda igual que antes.

Mi cuerpo ha perdido enteros

y aquella agilidad de que tanto presumía

se ha ido enquilosando

y como si me hubieran puesto cemento en las articulaciones

y por eso, ni mis saltos son tan poderosos

y mi flexibilidad se ha vuelto rígida

y ahora

me crujen los huesos y las articulaciones

y los dolores son el pan de cada día.

Ahora bien si me das un beso

respondería como antes lo hacía

y te comería los labios, la boca y la lengua

mientras mis viejos brazos

te abrazarían igual que antes lo hacían.














HAY COSAS QUE NO

 Una de las cosas que he aprendido con el paso del tiempo, es que las cosas y sea lo que sea, se deben decir a tiempo y porque a destiempo te arriesgas a causar mucho más daño. Hay que reunir ese valor necesario para decirlas dentro de un plazo prudencial y si no es el mismo día, será en el siguiente, pero no al cabo de un mes o de unos meses y porque a lo mejor la otra persona no está en el mismo proceso que tú estás viviendo y seguramente pasará eso o sea pasará lo peor para la otra persona o si fuera al revés, también pasaría lo mismo, pero ahora el que se quedaría jodido sería yo. Yo esto que acabo de decir lo he padecido en mis carnes y lógicamente lo pasé fatal. Pero también lo hice y a sabiendas de sus consecuencias lo hice igualmente. Ahora lo veo así y así de cruel y así de crudo. Hoy paseando por las redes sociales, me vino a la cabeza una ex amiga y ex medio novia de unos meses y de hace muchos años atrás (como 45 años), a la que le hice esa jugada y juro por mis muertos que no lo volví hacer más. Ni tampoco soy consciente de que lo hubiera hecho antes. Es una corta historia que acabó siendo una de mis peores historias o por lo menos lo fue por mi parte y si lo fue por mi parte, no es muy difícil imaginar como fue por la suya. Digamos que el comienzo de ésta pequeña historia empezó unos años antes y cuando la noche era la reina de la fiesta. Yo andaría sobre los 24 o 25 años y estaba en pleno proceso de querer superar o dar por cerrada la militancia revolucionaria que recientemente se había caído del pedestal y en la que había depositado casi todas mis esperanzas e ilusiones y había invertido casi todo mi tiempo. Por tanto andaba buscando algo nuevo que me estimulara y de nuevo me llenara de vida. Y yo tonto de mí, pensé que en la noche estaría la solución a todo o que por lo menos que encontraría a otra persona que me llenaría de luz cegadora. 

Y en una de esas locas noches me encontré con ella, ya me gustaba de antes y entonces pensé, pues ahora es el gran momento y porque de cada vez que la veía, me gustaba más. Pero claro, la vida no es así de fácil y durante un rato largo ella jugaba y coqueteaba conmigo y al cabo de una hora, decía que se tenía que ir con sus amigos. Y aquello no me cuadraba, era una mujer lo suficientemente libre como para decirle a los amigos, ésta noche me voy con él. Y claro la tercera vez que me lo hizo en el período de tres meses, le pregunté que coño le pasaba y me dijo, es que tengo novio o pareja y es aquél que ya conoces de tus tiempos de instituto. Y en ese momento me cayó todo el sombrajo al suelo y me dije, ésta tía está jugando conmigo y porque estaba en medio de un juego que se llama, dar celos al otro. Y por eso uno y otro, hacían incursiones hacia otras personas y jugaban y coqueteaban con ellas y por el simple hecho, de dar celos al otro y supongo que eso les pondría. Pero aún así, le seguí su juego unas cuantas veces más y porque de verdad ella me gustaba mucho, pero al cabo de dos o tres meses me harté de ese juego y en el que siempre salía de perdedor.

Dejé de ir a los mismos sitios que ella iba y la perdí de vista varios años. Y tampoco me pasó nada, es decir me gustaba y punto y no estaba enamorado de ella y por tanto no hubo mucho dolor por no volver a estar con ella, aunque algo de resquemor si me había quedado y porque sencillamente me había utilizado para divertirse en su maldito juego. Y al cabo de unos cuantos años (como 4 años serían), me la volví a encontrar en la noche de Vigo y como anteriormente me había gustado tanto y a pesar de lo que me había hecho, pensé que ya no me gustaba tanto, pero en fin, pensé que algo me seguía gustando. Y ella estaba transformada y se mostraba espléndida conmigo y mostrando todos sus encantos, que no eran pocos y sin cortarse ni un pelo. En fin, que nos acabamos enrollando y disfrutamos del sexo y de nuestras historias y conversaciones. Y el caso es que a la noche siguiente nos volvimos a encontrar y pasó exactamente lo mismo que la noche anterior. Y a la tercera noche me quedé a desayunar en su casa y después, quedamos a comer. Estaba claro que ya no salía con aquél tipo y me aclaro que se habían dejado hacía un par de años. Y en fin me seguía gustando pero no tanto como antiguamente, pero así y todo, me dejé querer y porque además, no estaba haciendo daño a nadie o eso pensaba de aquellas. Pero poco o poco o mejor dicho, a pasos acelerados se fue complicando la cosa y hasta me quedé a vivir en su casa. De repente éramos pareja de hecho y yo me dejé seguir hiendo. Me presentó a todos sus amigas y amigos más íntimos y como si yo fuera realmente su novio. Y la verdad era que yo no me sentía su novio ni su pareja, ni tenía ninguna gana de establecer una relación estable. Dos meses antes de volverme a encontrar con ella, había roto yo o ella (ahora mismo no me acuerdo quién había sido) una larga relación de 4 años y que había empezado muy bien pero que tuvo un final tormentoso. Y por eso no tenía ningunas ganas de meterme en otro lío parecido. Pero ahí vino mi primer error y esto que digo ahora, no sé lo dije en aquél momento (tampoco lo tenía tan claro en aquél momento) y simplemente dejé que transcurriera el tiempo y porque yo sabía y esto sí se lo dije, que al cabo de dos meses tendría que ir a examinarme de unas cuantas asignaturas que me quedaban pendientes y para dar punto final a mi carrera de medicina.

Me decía a mi mismo, haga lo que haga y diga lo que diga, dentro de dos meses me tendré que ir. Y así fuí construyendo mi puto y perversdo engaño y además, fuí dejando rienda suelta a sus esperanzas y al tiempo en que yo sentía que de alguna manera tenía que salir de allí. Y al final y por puto cobarde que fuí, no le dije nada o le dije tímidamente, tendremos que hablar de lo que vamos hacer. A los dos meses me fuí a Santiago para encerrarme a estudiar y examinarme. Y me fue bastante bien la cosa y aprobé varias asignaturas. Pero respeto a ella, cada vez me fue peor y ahí yo intenté explicarle lo que realmente sentía, pero me dí cuenta que ya era demasiado tarde y ya no me escuchaba ni oía y entonces y por su parte empezó una guerra de reproches y que yo entendía que estaban plenamente justificados. Y en medio de ese lío de ruegos, reproches y preguntas, dejarnos de vernos definitivamente. Al cabo de un mes me escribió una carta plena de reproches y al final me decía que estaba preñada de un mes y que iba a abortar a Portugal. Yo le dije que prestaba todo mi apoyo económico y que si ella quería y me aceptaba, yo la acompañaba. Pero me dijo que no y que ya nos veríamos en el infierno (esto último lo digo yo). Y os juro que lloré y a lágrima viva y lloré de pena por ella y lloré de rabia por como me había comportado. Desde esas me dije, nunca más voy aplazar la toma de mis decisiones. Y bueno y ya sabemos como son éstas cosas y cumples tus promesas durante un tiempo y pasado ese tiempo ya no las cumples tanto y hasta que un día como el de hoy, de repente te acuerdas no es tan fácil ser perdonado por cosas que no deberían tener perdón. Y nunca más supe de ella. A veces me llego a preguntar sin en todo éste último proceso ¿no hubo algo de venganza? y por como me había tratado anteriormente. pero en el fondo me da igual la respuesta y porque no hay justificación posible.

















HIJOS DE LA BONANZA. Rocío Acebal.

Mi infancia son recuerdos de un piso a las afueras
y un huerto descuidado en la ventana;
mi juventud, veinte años de cuadernos de inglés.
Conseguirás —dijeron—
mucho más que tus padres y sus padres:
estudia cuatro años y tendrás un trabajo,
trabaja y vivirás siempre tranquila;
trabaja y serás digna de un futuro.
Asentí, como todos —hijos de la bonanza—.
No atendimos a aquel presentimiento
aquel olor a pólvora que asomaba en voz baja
como un eco de angustia a puertas de palacio.
De aquel país ajeno a las fronteras
solo guardo el recuerdo de la luz
y una aversión a la palabra patria.

CORAJE (Joan Margarit)


La guerra ha terminado, pero la paz no llega.
La tarde cae ruda y silenciosa.
Miro a mi abuela -tengo cuatro años-
mientras mea de pie junto al camino
con las piernas abiertas debajo de la falda.
Siempre que lo recuerdo, vuelve el chorro,
poderoso, a caer contra la tierra.
Fue ella quien me enseñó que el amor es
claridad y dureza al mismo tiempo,
que sin coraje nadie puede amar.
No era literatura: no sabía leer.

UN SUSURRO

La única llamada que últimamente he tenido, es un susurro casi inaudible que me decía: ¿te acuerdas de mí? y yo...y yo le tuve que dec...