ANA MARÍA MATUTE


 

LEONES Y EL TOUR

 

Yo te pediría

que no me entregues a los leones

aunque antes deberías saber que los leones de ahora no son tan

 fieros como los pintan

que han perdido el gusto y el apetito por la carne humana

que se les cae el pelo de su hermosa melena

que cuando rugen apenas se les oye

y porque suena más fuerte el maullido de un gato

que cuando muerden son más delicados que antes

y porque ahora lo que les gusta más es jugar a morderte

en fin, que se han hecho más cachorros, más juguetones

y mucho menos peligrosos

y si les das comida caliente y bien cocinada en su propia salsa

te puedo jurar

que se sentará a la mesa contigo y con el domador

y domador pásame ese filete que está en su justo punto

y bien pasadito por los dos lados

y pónme una copa de ese vino que tanto me gusta 

y después, dormiremos la siesta viendo el Tour

 y despertaremos cuando estén llegando a meta

porque los leones tenemos una alarma interior

la ponemos a una determinada hora

y ella nos despierta de esa especie letargo en que hemos

 entrado después de comer

y que casualidad

siempre suena un poco antes de que lleguen a meta 

y para que podamos ver como gana el de siempre

ese tal Pogacar de los cojones.
















Y VUELTAS Y MÁS VUELTAS SOBRE MI INFANCIA


 Y ahora estaba releyendo lo que he escrito hoy

y pienso que hay un detalle a tener en cuenta

y ese es que cada vez hablo con más frecuencia de mi infancia.

Y a lo mejor va a tener razón aquella psicóloga de aquél

 psiquiátrico 

en el que estuve dos veces encerrado y en cada encierro

fuí condenado por un mes 

y ella me insistía cada día, en que todos mis problemas venían

 derivados de mi niñez

y como si en mi niñez estuviera el germen de todos mis males

y yo siempre le contestaba lo mismo

si mi niñez fue maravillosa

y hasta podría decir, que fue la mejor época de mi vida

y ella me miraba con cara de corcho

y me volvía a insistir diciéndome lo mismo que hacía un rato 

 todo lo malo que hay en tí, proviene de tu niñez.

y por eso en la próxima sesión

me escribirás todo lo que puedas y más, sobre tu infancia.

Y yo cumplía sus deseos

y le llevaba un tocho infumable sobre mi infancia

y cuando se lo entregaba pensaba

ésta no sé va a leer ni de coña éste puto ladrillo que le acabo de

 entregar

Pero a la sesión siguiente me sorprendía 

 y porque se lo había leído  y de pé a pá

y hasta tenía unas cuantas anotaciones 

en una libreta que llevaba como si fuera oro en paño.

Y sabía donde darme

y donde podía golpearme para doblegarme

y para que me rindiera a sus pies.

Ella sabía latín

pero yo sabía griego

y aquello era una lucha dialéctica a muerte

ella, seguía con su cantinela sobre mi infancia

y yo seguía en mis trece de que fuí un niño feliz

y que a pesar de todos los golpes que recibí

nunca me abandoné y me entregué a la derrota

y en fin, que luché como un jabato

y a los jabatos, no se les puede hacer mucho daño

 porque para eso, son jabatos.

Pues que nada, 

que ella seguía con su retahíla de mierda

y entre una sesión y la otra

tenía que seguir escribiendo tonterías y estupideces sobre mi

infancia.

Yo nunca dí mi brazo a torcer

soy de piel dura y de carne fibrosa y prieta

y nunca nadie me enseñó el significado de la palabra rendición

y si me lo hubiera enseñado

puedo jurar y eso hago

que puede que me haya olvidado de su significado

y por eso es de persona reconocer 

que mi memoria

falla más que una escopeta de feria.


DOS MOTIVOS PARA DESPLEGAR TUS ALAS

 

Hay días me siento cucaracha

y busco refugio en cañerías y desagües,

y esto suele ocurrir en mis peores días.

Otras veces me hago caracol

y llevo mi casa arrastras

y mientras babeo con todo lo que veo.

Y esto solo me pasa en mis días neutros

Hay otros días

en que me siento gusano

o mejor dicho, 

larva y por sentirme tan poca cosa

 me cuidan y me traen comida

y en fin, me dejo querer.

Soy ese tipo de larva que nunca ha perdido la esperanza

de llegar a ser una hermosa mariposa

y porque hasta el más ciego puede volver a ver

y uno en un día cualquiera 

y sin importarle la estación en la que está

puede sentir como le crecen dos bultos en los omóplatos

y como al cabo de unos días le salen unas diminutas alas

que al principio no sabes que hacer con ellas

y porque las mueves con todas tus fuerzas

ni siquiera te elevas un centímetro del suelo

pero a base de persistencia y esa perseverancia terca y

 obsesiva que tanto me caracteriza

llegará un día en que me elevará un metro

después, serán dos, tres, cinco metros

y entonces me daré cuenta

que por fin, estoy volando.

Después alguien me irá pintando las alas

alguien que no sé quién es pero seguro que pinta del carajo

y pintará mis alas con colores vivos y puros

y entonces y en ese momento

ya tendrás dos motivos para desplegar tus alas,

uno, será para volar y seguir volando

y el otro, será para mostrar toda la belleza que tiene una

 mariposa.














“El mejor verano de nuestras vidas”. ELVIRA LINDO.


✍️Que los incendios no son como eran, lo sabemos. Que las temperaturas no son las mismas, lo sufrimos a diario. Que España brillaba y atraía por su clima, lo recordamos; de que España es el país europeo más vulnerable ante los desafíos del clima, estamos advertidos. Que las olas de calor comienzan antes, lo estamos experimentando. Que una ola se funde con la siguiente, lo padecemos. Que el paisaje es el corazón del patriotismo es algo que se entiende de veras cuando se pierde. Que algo tan aparentemente cerebral como los impuestos está directamente relacionado con ese patrimonio del corazón es una evidencia que solo pueden negar los embusteros negacionistas o los que solo se codean con ellos. Que hasta este año la culpa de todo la tenían esos malvados medioambientalistas que impedían limpiar el monte y los ríos de hierbajos es un bulo propagado por quienes quieren eximir de responsabilidad a quienes manejan los presupuestos.

Krisma Mancía


 Yo no cumplo años.

Yo no envejezco.

Yo no muero.

El tiempo me olvidó

donde termina el mundo.

La Muerte me respeta

y nadie puede destruir algo

que es inmortal.

"VIRGINIA WOOLF TOMÓ MI MANO". Krisma Mancía


Él no llegó a la cafetería aquella tarde lluviosa.
De regreso a casa, Virginia Woolf tomó mi mano
y me habló de la casa amueblada de Orlando.
Necesitaba un falso amante esta tarde de lluvia
o tal vez una taza de café, permitirme un beso, contemplar botones.
Cualquier cosa que se resistiera a envejecer.
Pero él no llegó esa tarde lluviosa.
De regreso a casa, me detuve a comprar flores
y me negué a entrar al salón de belleza.
La soledad era demasiada hermosa debajo del paraguas
y es fácil envidiar lo que ya no se tiene.
Necesitaba que sucediera algo.
Algo que me golpeara, algo que me hiriera, algo que me hiciera sentir algo,
sobre todo eso: sentir.
No importa qué, ni cómo.
Entonces dejé que la gente chocara contra mí,
solo por sentir una mano rozándome por accidente…
Creo que hay una especie de dolor interior que solo el dolor exterior equilibra
y se me pasó la mano,
la fuerza necesaria en el cuello,
el límite de velocidad,
el no detenerme a tiempo…
hice caso omiso al sonido de la sirena de una patrulla,
a la cinta amarilla,
al calor de una bala rozando mi frente,
a la tos,
al deseo de vomitar…
Siete minutos y no pasó nada, Virginia.
Los ataques de ansiedad solo tienen un motivo: exceso de futuro;
y un solo objetivo: la perdida de control,
y esperar, esperar es la peor medicina.
Es la pesadilla vestida de sueño.
Esperar que se normalice la respiración, el pulso, las ideas…
La inmovilidad,
la incapacidad de volver del viaje,
las aspas del ventilador se detienen
y solo hay siete minutos.
Pánico. Una sensación extrema.
Pánico a morir. Pensar en la pena máxima.
Pensar en…
No pensar. No pensar.
No quiero pensar en la felicidad y en la belleza de vivir.
Pensar que no sucede nada.
—Pensar, ¿pensar qué?
Virginia Woolf tomó mi mano.
Hubiera sido una buena amante en esa tarde lluviosa.





















Y SIN MÁS, SIGUES SALTANDO...


 Me acuerdo

que cuando era un niño

siempre te aparecía un adulto sabelotodo

y que se metía en la vida ajena y como si estuviera en su propia

 casa

y que por sus mismos cojones

se atrevía a darte un consejo

"Se feliz ahora que eres un niño..."

pero dejaba la frase inacabada y medio abierta

y como si por sus adentros estuviera pensando

cuando crezcas y te hagas un adulto

te vas a enterar para que sirve un peine

y no olerás ni a la distancia más lejana o más cercana

lo que es la felicidad.

O sea que te venía a decir, 

la felicidad es cosa de niños y solo de niños.

Y ahora a mis 70 años de experiencia 

no es que esté muy de acuerdo con eso

 que pensaba el pavo ese, sobre la felicidad del adulto.

La felicidad del adulto existe  pero funciona a ratos

a pequeños ratos que aparecen y desaparecen como el

 Guadiana

 y a veces, andan a salto de mata y como corren los conejos por

 los montes

y en otras se camuflan con la maleza

y cuando ellos quieren te dan un susto con su repentina

 presencia

les encanta sorprenderte y darte unos buenos sustos.

Pero esa felicidad es tan escurridiza como son los conejos

ella misma da un salto con sus patas traseras

y en un suspiro vuelve a desaparecer.

Y esa es la felicidad a la que puede aspirar un adulto.

A saltos, a minúsculos ratos,

a espasmos cortos, a que hoy estoy aquí y mañana estoy en

 otro sitio,

y hasta hay veces en que si invitas a una persona determinada

a saltar contigo por los montes

y si disfruta tanto como tú lo estás disfrutando

es que a lo mejor has dado en la tecla acertada

y quedas para hoy y para salir mañana

y dentro de unos años a lo mejor los dos seguimos saltando

por lo montes de nuestras vidas. 

Y entonces ahí tenemos un vínculo y una consecuencia

y por eso nos pasaremos lo que nos queda de vida

saltando por los montes y disfrutando de cada uno de nuestros

 saltos.

Y levantas la vista y señalas al horizonte más lejano

y entonces le dices,

llegaremos hasta allí y sin más, sigues saltando

y porque el tiempo se nos escurre como arena entre los dedos

y hay que llegar hasta allí y sea como sea.
















LO DIFÍCIL. Karmelo C. Iribarren


Enamorarse es fácil.
Uno puede enamorarse
-sin demasiado esfuerzo-
varias veces al día,
a nada que se lo proponga
y se mueva un poco por ahí;
y si es verano,
ni te cuento.
Enamorarse no tiene
mayor mérito.
Lo realmente difícil
-no conozco ningún caso-
es salir entero de una historia de amor.













"Mejor pidan disculpas" por Juan José Millás


"Comprendo a los hinchas argentinos que, entre estupefactos y airados, gritaban ante las cámaras de la tele que España les había robado el partido. A mí, ya lo he denunciado en otras ocasiones, vienen robándome el Nobel de Física desde hace años. En cuanto al de Literatura, me lo quitaron de manera simbólica al negárselo a Virginia Woolf, Borges, Kafka, Tólstoi, Joyce, Proust, etcétera. Es una basura, no lo quiero. Aspiro además a obtener premios que no merezca porque los que merezco son todos una mierda. En Amadeus, la película de Milos Forman, me identifiqué con el reflexivo y sensato Salieri, a quien Dios, inexplicablemente, negó el talento musical que regaló al idiota de Mozart. A dónde vamos a parar.
Al ganar ese Mundial, que España estaba destinada a perder, se le hizo un feo insoportable a Leo Messi, pobre, que se jubilaba ese día aciago. Hasta el inmortal Maradona, que consiguió en vida una bula para meter goles con la mano, debió de revolverse en su tumba al ver esa jugada tan sucia del destino encarnada en las malas artes españolas. No me interesa el fútbol, pero me preocupan los delirios nacionalistas y los desórdenes geoestratégicos que puede suscitar. Ustedes, Pedro Sánchez y Felipe VI, sigan provocando al eje Milei-Trump (al que, por cierto, le birlaron también el Nobel de la Paz), y en una de esas toman el palacio de la Zarzuela y secuestran al Rey como secuestraron a Maduro. Mejor pidan disculpas.
Me llamó la atención, por cierto, la habilidad diabólica del árbitro para fingir que iba con Argentina cuando no dejó de favorecer a España. ¡Qué prodigio de maldad, de disimulo, de perfidia! Imposible sospechar de un sujeto con esas artes, a menos que seas un perspicaz hincha argentino. Ahora solo cabe esperar que Trump ordene a Infantino, que cambie el resultado, como le ordenó destruir aquella tarjeta roja, y se haga al fin justicia. Así descansaremos aquí también, porque tanta celebración agota."

TE QUIERO (Autor desconocido)


 "Te quiero como para invitarte a pisar hojas secas una de estas tardes. Te quiero como para salir a caminar, hablar del amor, mientras pateamos piedritas. Te quiero como para volvernos chinos de risa, ebrios de nada y pasear sin prisa las calles. Te quiero como para ir a los lugares que más frecuento, y contarte que es ahí donde me siento a pensar en ti. Te quiero como para escuchar tu risa toda la noche. Te quiero como para no dejarte ir jamás. Te quiero como se quiere a ciertos amores, a la antigua, con el alma y sin mirar atrás".


ANA MARÍA MATUTE