¿Es memoria lo que me falta?.
Porque de algunas cosas sí que me acuerdo y de otras, pues no. Le llaman memoria selectiva, ¿pero como funciona?, porque hay cosas de las que quiero acordarme y sólo me llegan pequeños detalles o mínimos destellos y en cambio, a veces me inundo de aquel marrón o de aquella inmensa desilusión o de aquella mala o peor historia, que por cierto, hasta pagaría por borrarla y para siempre, de mi puto disco duro. Y por eso concluyo, que la memoria va a su propio aire y que por tanto, es incontrolable. No existe "el me olvidé que te había olvidado", como no existe "el porqué no me he olvidado". Uno se olvida de lo que puede y de lo que le dejan y es verdad, que no existe el olvido definitivo y el "aquí no ha pasado nada". Los marrones siempre vuelven y porque además, tienen alas.

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