26 de Enero del 2.026 y Lunes y al parecer lo será todo el día. Por tanto y en teoría para completar el día quedan muchas horas por delante. Eso si aceptamos que el tiempo se mide en años, meses, días y horas y no bajo otros parámetros que ahora mismo desconozco. Esto que digo, es totalmente intuitivo y porque carezco de pruebas y porque sobre no tengo otras posibles alternativas. Ni soy físico ni quiero serlo y para tema cientíco ya me llegó con estudiar medicina. De momento me llega con lo que tengo y ofrezco, aunque eso no quiere decir que me vaya a rendir ante la evidencia de la ciencia. Me gusta ser parte del todo y moverme a veces por el peso de la ciencia y en cambio en otras, prefiero ser más instinto puro. No se debe desdeñar y para nada, esa parte que tenemos tan animal y tan primaria y que tanto hemos necesitado para poder llegar hasta aquí. El instinto animal siempre ha estado con nosotros y desde tiempos inmemoriales o sea, estuvo desde siempre presenta. Y en parte y gracias a ese instinto hemos tomado muchas pero muchas decisiones y porque la lógica y el raciocinio se nos habían quedado cortos y por falta de argumentos contundentes. El amor por ejemplo, tiene mucha parte de instinto y muy poco de lógica y raciocinio. El amor no es pura lógica, aunque tampoco es instinto en su estado más puro. El amor tiene de todo, un poco. Hay mucho de instintivo y es que por lógica muchos de los grandes amores que has tenido a lo largo de tu vida, no se podrían explicar nunca. Muchos de ellos fueron incompatibles con la lógica y el raciocinio o mejor dicho, fueron inexplicables bajo el punto de vista científico. Yo ahora mismo pienso en alguno de ellos y me reafirmo en todo lo dicho anteriormente. No hay posible explicación científica. Más bien hubo lo contrario y hubo mucha sin razón en ese tipo de amor. La razón y el amor, están muy reñidos y casi nunca se ponen de acuerdo. Y los amores lógicos en cambio, tuve muy pocos, aunque alguno tuve pero en cuanto nacieron supe que llevaban impreso el sello del fracaso. Hay amores que nacen condenados por el fracaso y la mayoría entran en la misma categoría de la derrota.
Aunque ya sabemos que hay amores de todos tipos y ahora me estaba acordando de los amores tóxicos y venenosos y en los que también sabes que estás condenado al más estrepitoso fracaso, pero que aún así sigues adelante en esa relación tan dolorosa y tan dañina. Y aquí ni hay lógica ni instinto y sólo hay sufrimiento y dolor y mucho y demasiado dolor. Es un tipo de amor masoquista donde el dolor será tu mascarón de proa. Yo a veces caí en su trampa, pero en general y viéndolo desde la perspectiva que tengo ahora, tuve la suerte de caer muy pocas veces, pero esas pocas las tengo grabadas en el fondo de mi alma y de mi memoria y porque en ese proceso no sólo participa el autoengaño al que uno se somete, sino que también tuvo su papel el mirar hacia otro lado y salir en la foto de perfil. Y una de cal y otra de arena, pero si se juntan las dos cosas siempre sale una relación tóxica y venenosa. Y todos los días te pasearás al borde del infierno y del dolor. Y claro, cuando va bajando de nivel ese amor (porque es ley de vida que con el tiempo el amor baje su intensidad), es cuando te empiezas a dar cuenta de la puta toxicidad de esa relación. Y todo se te va juntando, el desamor con la toxicidad, el fracaso de una relación con tu fracaso interior y verte tan estúpido te produce mucho más dolor.
Ahora bien, una relación lógica y perfectamente medida y controlada, no llega a la altura de ser calificada como amor y porque le falta la salsa y la chispa del amor. Nadie se enamora de alguien por un puto cálculo matemático de la compatibilidad entre dos personas. Y si la otra persona es muy compatible contigo, ipso facto te vas a enamorar de ella. La cosa no funciona así y menos mal. La cosa funciona de una forma mágica y por eso ves a esa persona en otra dimensión y en otro universo y todo lo que ella haga, te producirá una sonrisa amplia y placentera y poco a poco o de repente, te la estás comiendo por los ojos. Y todo éste proceso, es magia pura. No hay raciocino ni hay instinto.

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