¡Buenos días!. Hoy es lunes 10 de Marzo y son las 9 de la mañana. Hoy pensaba en el mundo paralelo que cada día se desenvuelve a nuestro lado y en concreto me refiero al mundo televisivo. Pues en mi encerrona forzada tuve que tirar del hilo de la tele, fueron y son casi 10 días de confinamiento involuntario. Claro que durante estos 10 días lo que más me caracterizaba era el estar descerebrado y entonces lo idóneo y apropiado para ese estado, era la tele.
Pues pude comprobar algunas cosas. Lo primero que la tele no ha cambiado nada. Por las mañanas siguen esos programas que mezclan las noticias políticas, con los atracos y asesinatos. Y sin olvidarse del componente de cotilleo o de sacar los trapos sucios de los famosillos. Que si el hijo del Ortega Cano que salió más chorizo que su padre, que si la niña de la Pantoja que no se sabe si va a tener un niño o un gato. O el asesinato de la Asunta en mi querido Santiago, que si la madre se contradice o el padre no dice nada.
Bueno en fin, que el formato no ha cambiado para nada.
Por las tardes me tocó sobredosis de seriales y de todos ellos conseguí extraer algo. Que no se os ocurra andar por la vida sin coartada y si vais a cenar a un sitio dejar claro que os han visto, porque si no pueden asesinar a un amigo cercano y ¿tú como demuestras que estabas a esa misma hora cenando?
. O sea que si nadie se fija en tú presencia, haz algo que llame la atención de los demás, grita en el comedor o rompe varios platos, pero haz algo para que los demás se fijen en tú careto.
. O sea que si nadie se fija en tú presencia, haz algo que llame la atención de los demás, grita en el comedor o rompe varios platos, pero haz algo para que los demás se fijen en tú careto.
Después aprendí a tener más paciencia que un santo, pues duran más los anuncios que la propia película. "Volvemos en 7 minutos", reza la tele y conforme avanza la película aumentan las interrupciones. Claro que se me podía decir, pues no la veas y es verdad que esa es una opción como otra cualquiera, pero durante esos días y dado mi nivel de descerebre, creo que la tele me venía como anillo al dedo. Pero aún así y a pesar de tener un electroencefalograma más que plano, mi fuero interno se rebelaba y no soportaba semejante tortura in vivo.
De los anuncios aprendí muchas cosas y muy variadas. Aprendí a que hay más de 20 productos que te hacen feliz en medio de una gripe, te tomas una pastilla de esas y alucinas por colores. O me cortaré el pelo o me dejaré la melena y siempre se escoge la segunda opción, pues para eso está Pantene y que te deja un pelo sedoso y brillante. O si tienes pérdidas de orina, no te preocupes, pues hay unas compresas muy finas y delicadas que lo absorben todo y hasta el olor se lo comen y lo transforman en energía positiva. Y puede que sea así, que el mundo sea de ésta forma y manera y yo esté muy equivocado. Puede. Y entonces la cuestión está en empaparse de macabros asesinatos y en hurgar en heridas ajenas y sobre todo, en tener siempre una coartada.

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