Sospecho que hay personas para todo. Hay personas insensibles y que no sienten ni padecen. Parece que sienten, pero todo es una burda mentira o es una máscara para andar por la vida. Parece que lo ajeno me duele, se repiten y se lo repiten igual que si estuvieran pensando que tienen que ir a desayunar. Es una necesidad fisiológica, la de decir que sienten algo por lo ajeno y cuando en realidad es solo un modo pantalla. Hago que siento algo y así lo manifiesto y al final solo les sirve para tranquilizar su propia conciencia.Hay personas que solo cubren su solapa y las solapas ajenas solo les valen de apoyo. Si hay personas que les cuesta decir: "te quiero" o como se dice en ésta Isla: "te estimo". O sin ir tan lejos, decir simplemente, te echo de menos o te añoro o te echo en falta. Si hay personas huecas y vacías y que si no son vegetales es porque no son comestibles, porque para alimentarse, se alimentan igual que ellos, por un proceso de fotosíntesis. El sol les carga las pilas pero no les carga el alma. Su alma es única y es virginal, pues en ella no entran ni sus propias ideas.
Hay personas que están echas de corcho o ¿es de plástico fino?. Parecen que escuchan y se preocupan, pero todo es pose. Y como es pose, no se sienten agredidos ni involucrados, es decir, simplemente les resbala. Su seguridad personal se basa en eso, en proteger su tesoro escondido y si hace falta con un escudo antimisiles. Su "tesoro", dicen ellos, cuando en realidad es una sarcófago lleno de aire, ni ideas, ni pensamientos, ni sentimientos, solo hay material defensivo.
Es imposible perforar un alma de éstas características. Primero porque no se dejan, no vaya a ser que se le rompan los esquemas y se queden en pelota picada. Segundo, porque debajo de esa capa de barniz y en la que parece que debajo hay algo, pues nada más que hay vacío. Vacío bien estructurado y ordenado y como todos los montajes de cartón y piedra, parecen lo que no son. Es decir, predomina la apariencia estructurada. Y tampoco merecen la pena, pues de donde no hay no se saca o no se extrae nada. Secos y con apariencia de tallos verdes, pero cuando el guión les exige mojarse, ellos se mojan, pero su esfuerzo se diluye a los pocos días. Se sienten fuera de tiesto si tienen que hablar de sentimientos y porque al fin y al cabo, es como pedirle peras al olmo o como pedir que un árbol hable. ¿Y tendrán sangre? o ¿tendrán horchata?. ¡Quién sabe!.
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