Pues pasados unos días después de mi diminuta tragedia personal y digo diminuta, pero tampoco para mí lo ha sido así y porque para mí, fue mucho pero muchísimo más grande que eso, pero claro si lo generalizamos...y porque me apetece hacerlo...¿qué soy yo dentro del Universo? ni siquiera llego a la altura de una diminuta mota de polvo sideral, es decir visto así, no soy nadie o casi. Pues a lo que iba, que ha pasado más de una semana y por ese tiempo discurrido debía de estar en la más profunda de las depresiones. Pero por ese camino no he ido y es que no puedo permitirme el lujo de dejarme caer en una depresión y que después que esa depresión me arrastre hasta el fondo más oscuro de las má grandes profundidades depresivas y tercero, que después tendré que ir levantando cabeza y sacarla a flote y volver a mi puta vida y sea como sea. Todo ese proceso requiere tiempo y quizá demasiado tiempo, que ahora mismo no tengo. El tiempo en tal caso se gana pero nunca se pierde. O así debía de ser y ya sé que no siempre es así. Pero yo necesito ganar tiempo al tiempo y si hay algo que me lo impide o salto ese obstáculo o lo esquivo y lo bordeo y sigo adelante. Lo de bordear se me da bastante bien y ¿porqué que es lo mejor sabe hacer un borde? pues bordear. Es verdad que me quedará un mal recuerdo de ese momento, pero he llegado a la conclusión que tengo tantos malos recuerdos acumulados que uno más casi no se nota, aunque de momento aún lo sigo notando (aún está el cadáver caliente). Yo entiendo que ese amigo que he tenido se sienta incómodo y porque su idea sobre el estado de nuestra relación es más real que la mía y más si después de haber pasado la apasinodora del tiempo por encima (pasaron 20 años sin vernos y sin saber nada el uno del otro) que para él lo que quedaba de relación sería un hilillo de plastilina y si quedaba algo (como decía M. Rajoy sobre los regueros de chapapote producidos por el hundimiento del Prestige y que se iban acercando sin compasión a las costas gallegas y como después aquellos "hilillos sin importancia" se convirtieron en toneladas de chapapote y que destrozaron sin remisión hasta el último centímetro de nuestra hermosa costa gallega). Y volviendo a recoger ese hilillo, pues él pensaba lo que era lógico y que una relación alejada se iría enfriando. Pues claro, el tío se encontró todo lo contrario que yo sentía por mi parte y se vió ante un aluvión de sentimientos elevados al cuadrado o al cubo o sea, totalmente desproporcionados. Aunque todo hay que decirlo, si era un gran amigo debía de conocerme un poco y saber que una de las cosas que más me caracterizan, es ser un animal bastante impredecible.
El caso es que nos presentamos los dos en momentos totalmente diferentes. Él siguió el camino de la lógica y la prudencia y yo en cambio, asumí el papel de lo ilógico y de la imprudencia. Y uno no tiene que ser mejor o peor que el otro, pero su incompatilidad era descaradamente clara. Yo lo puede ver desde los dos lados. Y ponerme en mi lado es muy fácil y llega con decir lo que siento y todo el dolor que me produce. Y ponerme en su lado, tampoco me resulta muy difícil y es que hace unos meses me pasó lo mismo con otro amigo, pero con la diferencia que el papel de cada uno, era al revés. También habían pasado años sin vernos (no tantos como éste caso) y hasta el momento en que dejamos de vernos, nos veíamos como una vez al año (Vivimos a 1.000 km, de distancia). Y nos iba bien así o eso pensaba yo. Y de repente hubo un día en que me llamó y ese día no paró de insistirme que fuera a verle allí, pero no por una necesidad perentoria o de emergencia y porque le hubiera pasado algo malo, si no que era porque tenía unas necesidad enorme de querer verme y sinceramente yo no la tenía y muy educadamente le dije, que ahora no podía y que ya hablaríamos dentro de unos cuantos meses y también necesitaba ese tiempo para saber mejor lo que coño me estaba pasando. Y no se debió de quedar muy convencido y porque me siguió llamando como 2 o 3 veces a la semana y siempre con la misma letanía ¿y porque no te vienes a pasar unos días por aquí?. Y dicen que las prisas son malas compañeras de viaje, además de malas consejeras y entre sus mensajes y llamadas y dado que iban en aumento, yo también me fuí agobiando cada vez más. Mi situación era, yo puedo seguir la línea que inicialmente nos habíamos marcado y era el vernos de vez en cuando y hasta ahí, podía decir que hasta ahí llegaba. Pero me era imposible dar ese paso de gigante que el me estaba demandando y menos si era bajo el lema "de que un amigo lo es para siempre" y porque nunca creí en ese lema. Yo creo que como le pasa a todo en ésta vida, la amistad puede durar para siempre, pero también puede durar meses o unos años o incluso días o sea que va a durar lo que ella quiera que dure. Y de repente mi ví en el medio de una película que nunca quisé que fuera así. Y como se les puede explicar a una persona amiga, que tú quieres esa relación hasta aquí y que si me pides más, yo no te lo puedo dar. Y ¿como se come eso?. Pues sólo tiene una solución posible y te verás abocado a tener que dejar esa relación de amistad y porque igual que pasa en las relaciones de pareja, si hay dos niveles tan distintos de sentimientos, se convertirá en una relación tan desigual y tan dolorosa y sobre todo para el que está en inferioridad de condiciones, que lo mejor será y antes de que produzca más daño, que cada uno vuelva a su anterior vida. Y esto se llama, "divorcio de una amistad".


