LA INTENSIDAD NO SE MIDE EN TIEMPO


 Y antes de que pasemos a ser habitantes del otro mundo

y antes de que nos habiten las larvas y gusanos

o que nos devoren las hienas o los cocodrilos

que también cohabitan con nosotros

deberíamos hacer balance de nuestra historia.

Y quién se atreve a decir 

¿que no fue preciosa y hermosa?

desde luego, yo no me atrevo

ni de coña me atrevo.

Corta fue

y fue demasiado corta

pero al mismo tiempo fue tan sublime

que aunque yo me queje de su corta duración

todo lo sublime que fue, lo ha compensado de sobra

además lo sublime dura lo mismo que un suspiro

uno o dos segundos y no más

por tanto me estoy pidiendo a mí mismo

que no me queje tanto

que entienda que todo lo bello dura muy poco

y que la intensidad no se mide en tiempo

y sí en pulsaciones, sudores y temblores.

En principio yo sé, 

que soy muy intenso

y que esa intensidad

si la sumamos a la tuya 

temblará la luna, el planeta tierra y hasta el universo.












 

Snow Patrol - Run (Live At Somerset House, London, UK / 2004)

Love of Lesbian - Incendios de Nieve (Directo El Gran Truco Final)

O CASI

 

En realidad no somos tan valientes

ni tan atrevidos ni tan inteligentes 

como pregonamos

y como decimos que somos

y porque en todo esto siempre hay un punto de exageración

y hay una defensa previniendo un posible ataque

te cubres tras una nube de virtudes

algunas reales y normales

y otras excesivamente maquilladas e hiperexageradas

allí te amurallas y te haces fuerte

y a partir de ahí toca un tiempo de espera.

Y ¿vendrán o no vendrán a por tí?

te preguntas con aire de señor interesante

que se preocupa por el medio ambiente

y más tarde o más temprano

claro que vendrán a por tí,

oirás el sonido de las trompetas de Jericó

y en lo alto de una loma

aparecerá el ejército enemigo.

Irán a por tí

y buscarán cualquier resquecio

cualquier fisura o cualquier grieta

por donde puedan colarse

y para poder llegar hasta tí.

Y ahora mismo estaba pensando

que si volviera a nacer

sería el mismo que fuí o casi.














ESTOY BIEN Y ME ENCUENTRO MEJOR


 La verdad es que antes y cuando usaba un cuerpo más joven, más esbelto, más duro y más fibroso, en esas pocas veces en que me ponía a pensar de como sería a los 70 años y mi imagen siempre mucho peor de lo que estoy ahora. Me veía más viejo, más podrido, más acabado, más lisiado, más arrastrado, más poca cosa y por supuesto, mucho más impedido. Y no es que ahora me sienta como Tarzán en la selva africana y que ahora vaya de árbol en árbol y colgado de una liana y hasta aterrizar en un claro de un bosque selvático y que allí se acercara un Leon devora hombres y que fuera yo el que me comiera a él.. Digamos que ni tanto ni tampoco. Quiero decir, que ni en mis visiones más optimistas me veía mejor que ahora. Y eso que llevo la friolera de 12 años recibiendo palos físicos. Y todo empezó a los 58 años y en donde me veía como Tarzán o más y todo iba sobre ruedas y hasta había dejado de fumar y me sentía más fuerte que un toro. Todo en mí era fuerza bruta y en un tío que estaba desatado y en pleno tratamiento psiquiátrico. Me acababan de soltar del loquero y salí pletórico y enardecido. Y que mezcla más peligrosa esa de la fuerza bruta y el tratamiento psiquiátrico. Pero bueno tuve algún altibajo en mi estado mental, pero ajustando dosis y controlando algunos síntomas, mi evolución fue muy buena. Pero al cabo de unos meses mi máquina empezó a fallar físicamente. Y ahora hago un pequeño resumen y porque estoy hasta los huevos de contar el mismo rollo. Dolor bestial en los gemelos que se me producía al andar y jugar al pádel o sea cuando los músculos de la piernas pedían más demanda de sangre. Y todo era debido a una obstrucción de las arterias de las piernas y por haber fumado todo lo de éste mundo y del otro y más. Desde los 15 años fuí una máquina de fumar y me salía una media de 40 cigarrillos al día, que es para haberme matado tres veces más. Pero bueno y en todo ese proceso del tratamiento psiquiátrico, del toro enardecido que estaba hecho, va y se me sumó mi claudicación intermitente, que así se llama en lenguaje médico. Pero además, a los dos o tres meses se fueron sumando más cosas, que si la hipertensión que antes no tenía, que si el azúcar y porque debuté como diabético y que antes tampoco la tenía, que si el colesterol de los cojones y menuda mierda y menuda mierda de vida, me dije yo de aquellas.

Pero bueno no me morí y eso es lo principal. Pero de un día para otro, pasé de cero pastillas a tener que tomarme 8 pastillas al día. Y las tomaba todas y con una disciplina de espartano y venga a engullir pastillas. Y controles por aquí y controles por allá. Y salvo esa época en me puse más fuerte que un toro (que serían como dos años aproximadamente), ya llevaba unos años engordando como un auténtico cerdo y por tanto tenía entre mis manos un nuevo objetivo y era el adelgazar y fuera como fuera. Y éste último objectivo no fue tan fácil de cumplir y entre en un gráfico de dientes de sierra y de arriba a abajo y de abajo a arriba y adelgazaba algunos meses y otros cuantos meses volvía a mi estado natural, que era el de ser una puta Foca. Y hubo varios años de lucha contra la Obesidad y usando todas las herramientos posibles e imposibles y dietas y más dietas y otra nueva dietista y creo que pasé por cuatro. Y hasta probé con dos globos intragástricos y en diferentes momentos. Con los Globos bajé un huevo, pero con el primero pasó lo que tenía que pasar y en cuanto fue digerido por los ácidos de mi Estómago, empecé a comer más y más y más y hasta que volví de nueva a mi estado natural de Foca. Con el segundo me fue mucho mejor, pero me fue mejor en el resultado que era el bajar de peso, pero no fue así en el proceso y porque ese globo cabrón casi me mató a cólicos, vómitos y ardentías bestiales. Las pasé muy mal, pero al final acabé adelgazando y además, me estoy inyectando el Ozempic. Y ahora me mantengo más o menos bien y no estoy delgado como un silbido ni estoy gordo como un zollo. Estoy bien y me encuentro mejor. ¡Ah! y una cosa muy curiosa, con el Ozempic dejé de tomar mis 8 pastillas diarias y porque cuando por fin adelgacé y me mantuve delgado, todas esa mierdas que me salían altas en la s angre, todas y digo todas se me normalizaron. Hasta la tensión se me normalizó. Y para que después te digan que la Obesidad no es la base de todo esto.







NO LO VÍ VENIR


 Aunque tú no lo sepas

fuí feliz durante aquellos meses

y hasta que la realidad se encargó

de decirme 

por aquí sí y por aquí no.

Y si tengo que disculparme por algo 

será porque no lo ví venir.













OTRA FORMA DE MORIR


 Lo cortés no quita lo valiente.
pero ahora y a éstas alturas
todos sabemos que hay muchas formas de morir
y ésta es una de ellas.

QUIERO UN AMOR BONITO

 

Quiero un amor bonito,
delicadamente bonito
que huela a pino fresco de la mañana
y con sabor a melocotón
recién cogido del árbol.
Quiero un amor que se deje querer
sin celos, ni rabia, ni resquemores
y que sea tan cercano y tan libre
como el aire que respiramos.
Quiero un amor que se guste de bonito que es,
que sea sincero y al que le guste querer.
Quiero un amor de verdad
un amor que se pueda abrazar
intenso como un dolor de muelas
y que su final sea tan triste
como aquél beso bajo la lluvia.
Quiero un amor verdadero
y aunque ahora mismo no sea real...
aún así...
¡LO QUIERO!.












VIAJE DE IDA Y VUELTA


 Tendré que irme a la cama y porque son horas y porque me estoy pasando un huevo y la yema del otro. Son casi las 5 de la mañana y sigo aquí y al pie del cañón. Y porque menudo vicio me he cogido con esto del escribir y para que después te digan, que el escribir no es una droga dura. Y entonces ¿qué es?. Si para dormirme como un bebé me tienen que dar las 6 de la mañana y para después levantarme a las 12 de la mañana y por los pelos. Si he dejado de lado lo de ir al gimnasio y lo de jugar al pàdel y coño y así y poquito a poco y sin que se note mucho, voy restando años o meses de vida y al final de tanto restar me voy a morir a los 70 años y un día o sea, pasado mañana o lo mismo hoy y no llego a mañana. Y se murió porque era un puto adicto a la escritura y mañana, tarde y noche escribiendo y se debió empachar de letras y palabras y eso le produjo una obstrucción intestinal que lo acabó matando. Mañana a las 10 de la mañana y en la Iglesia de nosequé, se realizará su Funeral. Será enterrado a continuación en el Cementerio del pueblo, pero acordaros de que tenga unas maravillosas vistas al mar y así no tendré que levantarme de mi féretro y para echaros una bronca de mil pares de cojones. Primera condición para ser enterrado, nicho con vistas al mar. Segunda condición, que al acabar el Funeral que os toméis unas copas conmigo y porque aunque esté muerto aún no estoy podrido del todo y tomarse unas copas en un cementerio mola muchísimo. La idea es cogerse una buena borrachera y justo antes de que te entierren. Bien colocado dicen que se muere mejor. Lo dicen esos que se mueren durante un rato y después resucitan y ¡oh! milagro, éste ha resucitado. Y entonces le harán la pregunta del millón ¿Y que has visto allí? ¿hay un túnel que une la vida y la muerte? ¿hay luz al final del túnel? ¿hay tráfico de armas? y ¿de drogas y visten todos los muertos igual y follan o no follan o follan como los conejos y a cien polvos por hora?, ¿hay pederastas tipo Trump?. Vamos que te preguntarán las mismas gilipolleces de siempre. Y me faltaba la pregunta más importante ¿si hay vida al otro lado?. Y entonces el vivo que se ha muerto durante un rato y porque ha resucitado, piensa que es mejor callarse y no contar nada de su viaje entre la vida y la muerte y porque menuda brasa o chaparrón le iba a caer encima.

Y por esa simple razón casi no hay viajeros declarados como tales viajeros entre la vida y la muerte. Nadie se atreve a contar su lindo viaje de ida y vuelta. Y visto lo visto, no me extraña para nada. Yo, los pocos que conozco, se murieron por un paro cardíaco y resucitaron con las maniobras de resucitación y algunos estuvieron muertos sobre una hora y unos cuantos menos, más de hora y media pero sin llegar nunca a las dos horas. Y unos cuantos meses después te ves a uno de estos resucitados andando tranquilamente por la calle y como si no vinieran de otro mundo y entonces te acercas a él y lo primero que le dices ¿coño, la última vez que te ví, estabas más muerto que vivo? y ahora ¿cuéntame como es el tema en el otro lado, se come y se bebe y hay o no hay alcohol? y ¿van desnudos o vestidos? Y ¿hablan y se dicen cosas entre ellos o son amantes del silencio?. pues y ahora lo digo muy en serio, ninguno de ellos vió la luz al final del túnel, ni se enteró de si hablaban o si eran sordomudos, y si vivían a oscuras y con un taparrabos, o si eran amantes de las celebraciones en bacanal o en cama redonda, o si vivían en sacrosanto matrimonio y o si había algún practicante del poliamor. Y no sigo porque me estoy agotando y eso a los 70 años es demasiado malo para un cuerpo destartalado y viejo, como el mío.

VOY A SER MALO DE VERDAD

 

Uno lleva toda su puta vida

intentando compensarse a sí mismo

y ahora una de cal y ahora otra de arena

y como hice una cosa mal

pues ahora voy hacer una cosa bien

asi vuelvo a mi habitual equilibrio emocional

o a ese punto equidistante entre lo bueno y la malo

y así día tras día

semana tras semana

año tras año

y hoy que he cumplido 70 años, he decidido

que estoy hasta los cojones de hacer siempre lo mismo

y me voy a descompensar todo lo que puedo y más.

Y voy a ser malo de verdad

y 50 días y 50 noches

o hasta donde me lleguen las ganas de ser malo

y por el medio o por delante o por detrás 

voy a ser bueno de verdad

chorrearé bondad

sudaré cariño y amor

hablaré fino y sin levantar la voz ni el tono

diré lo buenos que somos todos

y también lo bonito que todos nos demos por culo

no diré ningún taco

ni ninguna palabra malsonante

pero os puedo asegurar que mi bondad

durará mucho menos que mi maldad.

Y por una simple razón

estoy hasta los huevos de ser tan bueno.

Y ahora llegó mi época

de ser malo de verdad.







ALGUNOS...


 Algunos juegan muy bien al sí pero no

o al no pero sí

y según el viento

te dirán una cosa o la otra

son veletas vestidas de humanos

son ruletas pero no son rusas

 andan como nosotros

se desperezan por las mañanas

comen igual que nosotros 

y también hablan y a veces, demasiado

y hasta dicen que sienten cosas

que no todo el mundo puede sentir.

pero hay que fijarse en su nuca

y porque allí tienen una ranura 

por donde le entra una moneda de dos euros

y al mismo tiempo le das al botón de encendido

que está encima del Esternón

y ahí empieza a funcionar

el sí pero no

o el no pero sí

y acuérdate de apagar al muñeco

y volviendo a apretar el mismo botón.

Ellos dicen que son humanos

pero yo no me lo creo.













Y 70 AÑOS

 

Y 70 años

y con cuerpo viejo

y con una sonrisa enorme

y en señal de agradecimiento.

Con mirada tierna de viejo

y con las pulsaciones de un niño.

Con el buen hacer de mis manos

y con la voluptuosidad de tus labios.

Con mi mejor recuerdo entre los dientes

y con el viejo deseo de volver a verte. 

Confuso y por haberme confundido tantas veces

y tan enardecido en un día de viento.

Brindando al sol

y bajo la luna

y por todo lo que nos hemos querido.

A veces te extraño tanto

que no recuerdo que día nos vimos.

Y un viejo tiene todo el derecho 

a decir ¡te quiero!

y que no se te olvide

te seguiré diciendo ¡te quiero!

y hasta que me lleve la muerte.

La muerte no te lleva a ningún sitio

y simplemente te apaga las velas y para siempre.

No hay nada que dure eternamente

pero a veces la nada no está bien definida.

En fin

que cumplo 70 años 

y entonces hablamos de años

y no de décadas.













LA FELICIDAD

 

La felicidad es un momento...

y ya pasó.














LA BELLEZA DE CADA SITIO

 

Pues nada, que ya estamos metidos en el día de mi cumpleaños. Por si acaso me he tocado y hasta me he pellizcado y para saber si sigo vivo. A partir de ahora, será una práctica que tendré que hacer el día de cada uno de mis cumpleaños. Y a ver, quién nos puede asegurar que estamos en ésta vida y no en la siguiente y porque nadie sabe como será la siguiente y en mi caso, si alguien me puede decir si estoy viviendo en el infierno o si sigo viviendo en éste precioso pueblo. A lo mejor mi infierno es seguir viviendo en mi casa y todo feliz y todo contento. No estaría tan mal el tema. Pero tampoco el infierno tiene que ser una puta tortura a la que te somete un demente  diablo. Y quién nos puede asegurar que no somos un basurero de otro planeta. Y a lo mejor para los habitantes de ese planeta, la tierra es su puto infierno. Por tanto vivamos y no digamos mucho más y porque en silencio se piensan mucho mejor las cosas. Y para mí el tema del pensar, es demasiado importante. Me gusta pensar en voz baja y como si estuviera hablando en susurros al viento. Hablando del viento, el viento me encanta y tiene la cualidad de levantar mi estado de ánimo. Y cuanto más viento, mejor me encuentro. Menos con aquél viento de Levante que sufría en tierras gaditanas. Primero porque era y es, un viento bestial. Segundo, porque es un viento que viene directamente del desierto y que tiene el poder de secarlo todo y de dejarlo todo mustio y en estado agónico. Incluído tú mismo. Seco, áspero, sin alma, sin cuerpo y sin ganas de nada.

Tengo un amigo que sigue viviendo allí, que decía y supongo que seguirá diciendo, que ante ese estado medio larvario al que te somete el viento de Levante, te  debes proponer hacer dos o tres cosas y no más y que tendrás que hacer ese día de asesina levantera. Dos o tres cosas y no 20 ni 25. Dos o tres y que ya tenías planificadas previamente, pero el día anterior les metes un repaso. Pocas pero muy centradas. Pocas, pero que había que hacerlas sí o sí y de alguna manera lograr aislarse del puto viento y centrado totalmente en esa faena. Pocas, pero como ese día tu energía estaba bajo mínmos, el truco estaba en dosificarla para que fuera suficiente para hacer esas dos o tres cosas. A partir de la tercera te quedabas sin gasolina y pasabas a ser un miembro más de los muertos vivientes o zombis. Otra cosa que he aprendido en ésta vida, es que hay que saber como dosificar tu energía y cuando usarla y cuando no. Parece una tontería, pero no lo es.

Si os soy sincero del todo, tengo que decir que por cada sitio y lugar por donde he pasado y he vivido a lo largo de mi azorosa vida. a todos los echo muchísimo de menos. Cada sitio ha tenido su encanto particular y cada uno se ha llevado una parte de mi alma y por eso siento como mi alma está desperdigada por cada uno de esos hermosos sitios. Y esa es otra lección que me ha dado la vida. Y me ha hecho comprender que cada lugar y sitio tiene un tesoro escondido. Y unas veces cuesta más encontrarlo y otras veces te lo encuentras tras la primera curva. Y porque la belleza se encuentra en cada sitio.







OTRA PESADILLA QUE SE HA LLEVADO EL OLVIDO

 

Y viéndome donde ahora estoy

y viendo hasta donde he llegado

mi balance contiene de todo un poco

trozos de aquí y pedazos de allá

y alguna vendrá del más allá del bien y del mal

aunque soy más suma que resta

multiplico mejor que divido

y me siento más atraído por el polo positivo

aunque eso no quita que a veces

no disfrute de lo negativo

y de lo negro y de lo más oscuro.

Me gusta ver las grietas de los muros

y si me dejan 

me colaría por cualquiera de ellas.

No me gusta pedir permiso

para entrar en un sitio en el que me apetecía estar.

En general no me gusta tener que pedir permiso a nadie.

A veces se me cae el alma al suelo

y por el odio que rezuman y supuran algunos.

No soporto el odio, 

ni la rabia iracunda y furibunda

ni el abuso del poder.

Hay días en que me despierto

inquieto y algo agitado

y yo lo achaco a una maldita pesadilla

que al despertar ni puedo recordar.

Yo esto 

lo tomo como un signo de mi buena suerte

duermo, sueño

y de vez en cuando salta la liebre

y esa pesadilla viene a por mí

y se mete en mí y por un momento me atrapa 

pero tengo la suerte

que antes de despertarme

esa pesadilla se la he regalado a otro

a otro que pasaba por allí

o a otro que venía desde el más allá

pero el caso es que será

otra pesadilla que se ha llevado el olvido.

Y eso en ésta vida

es tener mucha suerte.













MARIANA ENRÍQUEZ, MUCHACHA PUNK. Juan Forn.


"A principios de los 90, cuando yo trabajaba en Planeta, Gabriela Cerruti me pidió si podía recibir a una compañera de colegio de su hermanita que había escrito una novela. En mi recuerdo, la piba entró en mi oficina vestida de colegio, pero sospecho que la memoria me engaña, lo más probable es que ella viniera en uniforme sí, pero en su uniforme privado de aquel entonces (que seguiría usando más de diez años): pollera escocesa, borceguíes negros, medias negras, campera negra, los pelos negros electrizados como una tormenta alrededor de su cabeza y la mirada igual de negra, asesina. Hay que agregar los cigarrillos, fumaba como un vampiro en esa época. La novela la traía escrita en un cuaderno Arte de espiral, con hojas cuadriculadas. Es uno de los recuerdos más lindos que tengo de mi época de editor: yo leyendo, ella fumando, yo preguntando a contaduría si podían preparar un contrato tipo y habilitarme un cheque por mil pesos-dólares para que aquella minipunk humeante e indiferente llamada Mariana Enriquez pudiera ir a comprarse una computadora, tipear la novela y traérmela, porque ese día mismo quedaba contratada, aunque antes un pequeño detalle: ¿era mayor de edad ya o tenía que venir la mamá a firmar el contrato?

La novela era hermosamente negra, se llamaba Bajar es lo peor y estaba protagonizada por una pandilla de darkies terminales que eran los amigos imaginarios perfectos de Mariana Enriquez. Por esa putadas del mundo editorial, cuando el libro salió no fue en Biblioteca del Sur, mi pequeño mundo privado de aquel entonces, sino que lo derivaron a una colección nueva que iba a dirigir Lanata con bombos y platillos y las consecuencias habituales. “La novelista más joven de la literatura argentina”, decían los spots de radio. La querían llevar a almorzar con Mirtha Legrand, imagínense. Por suerte hubo cosas buenas, también: Aristarain se interesó, estuvo a punto de filmarla, hubiera estado bueno ese maridaje, lástima que no salió, pero igual entre los avispados empezó a circular el nombre de la pequeña vampírica.

En los años siguientes su firma empezó a aparecer en este diario y después en Radar, y también en otros medios, muchos: la piba publicaba en todas partes, aceptaba incluso escribir con consigna en revistas delirantes tipo Latido, y sin embargo cada cosa que le salía estaba buena, su nota justificaba el número entero, siempre.
La parte literaria, en cambio, la llevaba a otro ritmo, mucho más lento, y de hecho dio uno que otro rodeo hasta que, en los cuentos de Los Peligros de Fumar en la Cama (2009, les dije que era lenta), sintió que había encontrado algo, una napa subterránea, un lugar, una voz. Yo creo que ella lo sintió porque sus lectores más fieles lo sintieron, pero de vuelta se tomó su tiempo para procesarlo desde su lado literario. Primero hizo dos libros “periodísticos”, según la reduccionista jerga de nuestro oficio: uno sobre los viajes que hizo para conocer cementerios y otro sobre la vida de Silvina Ocampo.

Fueron un capricho y un encargo, según ella: con tal de conocer un nuevo cementerio Mariana Enriquez está más que dispuesta a pagar, pero para escribir sobre Silvina Ocampo le tuvieron que pagar a ella (dice que Silvina no la convence del todo, se le vuelve pegajosa, la engancha más la figura que la obra, la hermana menor, la loca del altillo sentada a la mesa entre los cuerdos).
Recién este año se decidió a dar el paso siguiente de su lado “literario”: doce cuentos de miedo, de miedo argentino, que forman un libro llamado Las Cosas que Perdimos en el Fuego. Es siempre un gran momento ver a un escritor ocupar su territorio, plantar bandera y ofrecerlo a los lectores, en pleno dominio de su capacidad expresiva: ese “aquí estoy, esto es lo que hago”. ¿Pero qué hace exactamente Mariana Enriquez en su libro con el miedo argentino, el miedo de acá y ahora? Es un efecto envolvente.

Empieza por la prosa, muy fluida y muy precisa a la vez, las cosas aparecen como frotadas con alcohol, hipernítidas. Lo mismo pasa con los personajes: en los cuentos de miedo, el personaje tiende a ser una mera excusa, un envase vacío al que el autor propina las sucesivas desventuras que le hará padecer. Acá es diferente; no valen los trucos habituales del género, ni los personajes maqueta ni los efectismos tipo cortina musical terrorífica de fondo; la apuesta es conseguirlo sin apelar a ello. Los personajes tienen textura real, están tan vivos como nosotros, por la sencilla razón de que sentimos exactamente lo que ellos están sintiendo: uno se abandona a esa voz, se confía. Y la voz va inoculando su veneno. La sustancia va entrando sin que nos demos cuenta porque, como dije, tiene alta dosis de argentinidad, es decir de inmediata familiaridad: en sus páginas se respira La Plata, Lanús, se respira Constitución, el Riachuelo, hasta se respira tierra roja correntino-paraguaya en mi cuento favorito del libro (un gótico litoraleño cañón titulado “Tela de araña”).
Un karma que sufren los libros de cuentos es el que acabo de poner en evidencia: se los lee comparando un cuento con el siguiente y el siguiente. Jamás somos así de hinchapelotas con los capítulos menos logrados de una novela o un ensayo, pero de un libro de cuentos siempre decimos como pelotudos: “No están todos al mismo nivel, obvio, pero hay algunos...”. Bueno, acá el efecto de acumulación subterránea de sedimento, de cuento en cuento, logra astutamente que uno no se salga del libro y compare, al pasar de un relato a otro: porque se siente siempre en el mismo lugar, como si cada cuento fuese un cuarto de la misma casa, una casa embrujada, que nos llama desde cada una de sus puertas entreabiertas, para que nos vayamos adentrando en ella.

El primer síntoma de que hemos sido invadidos, dice Mariana Enriquez, es una patada de electricidad, como la que sentimos cuando nos damos un golpe en el codo: pero esta patada es en el cerebro. La redondez “anormal” que termina teniendo su libro es la de un globo lleno de la cantidad justa de agua para ser elástico, sólido y líquido a la vez, sólo que el líquido no es agua. Es mercurio: quema frío, como hielo seco. Y sin embargo queremos seguir tocándolo, como siempre queremos seguir avanzando en la casa embrujada: sabemos bien que sería mucho más sensato retroceder pero seguimos avanzando igual. Y Mariana Enriquez nos espera en las sombras, para llevarnos de la mano. Ya no fuma más ni viste su uniforme punk, pero la van a reconocer porque tiene la mano fría, llena de anillos".

"MAÑANA SERÁ OTRO DÍA"

 


Mañana cumpliré 70 años

o sea dentro de media hora

y no sé muy bien que hacer

no sé si tengo que darme un verdadero homenaje

de esos que crean historia

o celebrarlo más moderadamente

y porque al fin y al cabo

¿qué soy yo?.

A veces puedo ser un grano en el culo

y convertirme en un puto incordio siempre molesto

y siempre dañino

en otras, puedo ser un gran amigo

siempre amable, siempre dispuesto

y siempre lleno de bellos recuerdos

pero hablando en plata

hoy no estoy para hablar de éste tema.

Y yo espero

que se cumpla ese deseo que dice

 "mañana será otro día"

y lo va a ser en todos los aspectos

porque será mi 70 cumpleaños

porque paso de que mi gozo se quede en un pozo

y porque ahí fuera, 

hay demasiado por querer y por ser amado. 












ESCALERAS QUE LLEGUEN AL CIELO

Cambio mis viejas historias por tus hermosos cuentos o mis viejos cuentos por tus pequeñas historias, no importa el orden, ni la suma... ni ...