“Ya no creamos comunidades de amigos, sino burbujas de iguales. Me pregunto en qué medida confundimos la necesidad de seguridad con el deseo de amistad. Los amigos nos pueden dar apoyo o acompañamiento porque son prácticas que vemos desintegrarse en otros ámbitos de lo social, lo laboral o lo familiar. Pero cuando la amistad es vista como una terapia, esta idea de “mis amigas son mi salvavidas”, se apuesta por una reducción de la aventura de la amistad en sí misma. La finalidad de la amistad no es anestesiarnos de nuestros miedos, sino poder perderlos juntos.”
MARINA GARCÉS
“Ya no creamos comunidades de amigos, sino burbujas de iguales. Me pregunto en qué medida confundimos la necesidad de seguridad con el deseo de amistad. Los amigos nos pueden dar apoyo o acompañamiento porque son prácticas que vemos desintegrarse en otros ámbitos de lo social, lo laboral o lo familiar. Pero cuando la amistad es vista como una terapia, esta idea de “mis amigas son mi salvavidas”, se apuesta por una reducción de la aventura de la amistad en sí misma. La finalidad de la amistad no es anestesiarnos de nuestros miedos, sino poder perderlos juntos.”
Y LAS SENSACIONES NUNCA SE OLVIDAN DEL TODO
No, no me puedo quejar de la suerte que he tenido hasta ahora y porque después de haber vivido 70 años, en general y digo en general, no me puedo quejar demasiado. He vivido de todo. He estado en muchos lugares que ni en mis mejores sueños pude soñar con ellos. He sido muy bicho y a veces, muy mala persona. He sido malvado y mal pensado. He sido un ser rastrero y lo que me salva, es que lo he sido muy pocas veces. Otras veces he sido bueno y bondadoso, pero eso sí sin ser un tío grimoso. También he sido muchas veces, buena persona y con mis antecedentes personales lo podría demostrar. He sido amigo de mis amigos y otra cosa muy distinta, es que lo demostrara adecuadamente y en su momento apropiado. Y porque tengo la sensación de que las veces en que lo demostré, lo hice más bien a destiempo y como si meara fuera de tiesto. Hay muchos hechos que a lo largo de mi pequeña historia me han demostrado que no supe afinar cuando debía manifestar mis sentimientos. Y a veces, han pasado años y décadas, para decirle a alguien que lo quería o que lo echaba mucho de menos. A veces por descuido o por dejadez, otras veces porque mi famosa filosofía "de que si no es hoy, será mañana" y mañana pasaba lo que pasaba y mejor se lo diré otro día. Y al llegar ese otro día se me olvidaba de decirle que le quería. Mi vida ha sido una suma de olvidos y viendo a algunos desde aquí (desde Febrero del año 2.026), lo mejor que pudo pasar es que fueran olvidados sin haberme hecho mucho daño estructural, pero hubo otros, que fueron olvidos como demasiado forzados para ser olvidados y eso es imposible de realizar sin que se te produzcan daños en tu estructura molecular. De algunos olvidos, claro que me arrepiento y me arrepentiré siempre y porque tengo muy claro, que pude haber hecho mucho mejor las cosas y que las consecuencias de ese tipo de olvidos, han sido cuando menos que desastrosas o catastróficas. Y años después y en un día cualquiera y tras innumerables intentos, reúnes todo el valor necesario, para disculparte como corresponde y así lo haces, pero claro la respuesta por la otra parte o por la otra persona, ya te indica y claramente, de que ha pasado página y de que tú ya no estás en su historia. Vamos, lo lógico y lo más razonable.
Aunque en éste tipo de casos, lo lógico y lo más razonable, no son los principales argumentos para que una historia, por ejemplo de amistad, se destroce o se hunda o se reviva. Yo pondría al otro lado de la balanza, toda la intensidad de sentimientos que por mi parte ponía cuando nos veíamos. Yo lo hacía todo por la otra persona, mi casa era su casa, mi coche era el suyo y mis ganas de querer se las ponía a sus pies. Pero he visto muchas veces a lo largo de mi vida, que toda esa suma de pequeños detalles la mayoría de las veces no se apreciaron adecuadamente y ni siquiera mínimamente. Algunos se lo tomaban como una especie de compensación por no escribirle o por no llamarle durante unos años. Y lo que ellos no saben, es que no trataba de compensar nada y porque toda mi vida fuí así y nunca oculté que era parte de mi forma de ser y de estar por la vida. No sé porqué pero el teléfono nunca fue mi fuerte y lo de escribir pues de aquellas aún no sabía que podía decir mejor las cosas, escribiendo. Lo de escribir me vino y sin querer, a los 56 años. Pero mi conclusión final a todo esto, es que al principio parece que me olvido de muchas cosas, pero tarde o temprano, me acabo acordando de todas. Y las sensaciones nunca se olvidan del todo.
TÚ VISTE PRONTO LA LUNA
TODO A SU DEBIDO TIEMPO
Todo a su debido tiempo
¿todo?...que nunca será todo
y porque ese todo...es algo demasiado genérico
que se arrima al todo pero siempre le falta algo
en fin, que es un todo aproximado
y lo de a su debido tiempo
¿quién nos dice que ese es su debido tiempo?
¿nosotros mismos?
nosotros mismos lo tenemos difícil
y porque de alguna forma
estamos pidiendo un aplazamiento
y sin fecha en concreto
y menos le podemos pedir a que hora ocurrirá.
Y entonces el todo se relativizará
mientras el momento propicio es el que uno aprecie
¿y que nos queda para nosotros?
pues nos queda la decisión de la ejecución
y puede ser ahora o más tarde o después,
pero digo yo
que habrá que hacerlo
y desde luego
mejor será antes que más tarde
y porque ese después puede ser para el año siguiente
o cuando nos veamos en el mismo infierno.
ESCALERAS QUE LLEGUEN AL CIELO
Cambio mis viejas historias por tus hermosos cuentos o mis viejos cuentos por tus pequeñas historias, no importa el orden, ni la suma... ni ...



