Hay días en que te consideras muerto
pero realmente no lo estás.
Son días en que piensas que estás muerto
y además, así lo sientes
y muerto por falta de estímulos
porque te invade la apatía
por falta de ideas
porque te pellizcas y no sientes nada
porque te miras en el espejo
y te dices
si yo estaba muerto
y esto debe ser parte de un sueño
si esos ojos son de vidrio
si esos labios son de plástico
si ese mirar está mecanizado y reprogramado
si yo no soy yo
y soy una burda copia de plástico, carne y hueso
y entonces te preguntas
¿y en que día estamos?
y esa cosa tan amorfa te responde
en el aniversario de nuestra transformación.






