
En éste mismo momento he decidido pasar página y de una puta vez por todas. Se acabó aquello que decía y que tanto repetía..."lo siento y lo siento mucho" y porque una vez que se ha dicho, no hay porque seguir diciéndolo hasta que te mueras y bajes a los infiernos. Y ya está y esto ha quedado claro y superclaro. No quiero más lágrimas lastimeras y que pena me doy y porque no me merezco esto y pobrecito de mí. Yo ahora y a éstas alturas de la película pretendo ser y hacer como era en mis mejores sueños y cuando me veía a mí mismo como un ser valiente, atrevido, que no conocía el miedo y sus palpitaciones y temblores. O para expresarlo de otra forma, ahora quiero ser todo lo que no pude ser. Quiero ser un Bruno ideal e idealmente bueno y honrado y solidario y que rebose bondad por todas sus costuras . Y todo lo que hice mal y peor, pues ahora lo quiero hacer bien y mejor. Y por eso digo que ese Bruno ideal no es compatible con un Bruno llorón que va llorando por todas las esquinas de la vida. Ya lloré lo suficiente a lo largo de mi vida. Pero en fin, aclaremos una cosa antes. Yo tampoco quiero ir de héroe o de superhéroe y ser el tío más guapo de la tribu y ser aclamado por las calles y yo montado en un precioso caballo blanco y tener unos brazos poderosos y unos abdominales que te cagas. No, tampoco me gusta ser don perfecto que va repartiendo bendiciones a un lado y al otro. Digamos que ahora lo que quiero y pretendo, es ser menos malo en todo. Yo quiero que la maldad no presida mi vida pero también es verdad, que no quiero ser tan dulce y tan empalagoso, como puede ser un fiel servidor de la bondad infinita. Y porque éste último tema también me produce naúseas y arcadas y hasta vómitos en escopetazo y todo esto hace que me suba el azúcar en la sangre hasta cifras increíbles e impresionantes. Además os explico, soy diabético y con ese azúcar que corre por mi sangre, ya tengo suficiente para que se alimente un vampiro hipoglucémico. Yo quiero ser a veces más de una cosa y otras veces menos de la otra. Aquí el orden de subidas y bajadas no es determinante. Eso sí, nunca quedarme en el punto medio y ejercer de persona equidistante que tanto sirve para un roto que para un descosido. Mi opinión sobre los neutros y equidistantes, ya la expliqué anteriormente. Y una de esas cosas que ahora quería de mí y esa es no repetirme demasiado (también me he repetido demasiadas veces).
Yo soy de los que piensa, que hay que decir las cosas una vez. Y punto. Pero eso sólo se puede pedir, cuando uno hace una exposición clara y muy clara y brillante como un diamante y muy escueta y muy concisa y que al final, sólo presentes al caballero o a la señora dos opciones, la opción A y la opción B y para así facilitarle mejor las cosas. Y en la opción A, serás más malo que el hambre y más perverso que la muerte y en la B, serás un tío alucinantemente bueno, empático del carajo, cariñoso como un osito peluche, buena y mejor persona y amante de las buenas costumbres (que no sé cuales son). Por mi parte y siendo sincero del todo, yo escogería la opción A y porque la opción B es asquerosamente grimosa y para eso me pongo a ver una telenovela y así me endulzo y entro en coma, en coma diabético. Por eso antes decía que lo que quiero ahora, es que las dos opciones bajen y suban y a su puto ritmo y a su propia historia. Vamos que bailen como quieran bailar. No quiero tener delante a ese tipo de personas que con su desprecio te lo dicen todo. Gente altiva, repugnante, clasista y que te miran como si fueras un puto gusano que se arrastra ante su presencia. Habría que decirles a ésta especie de ratas iracundas e inmundas, que nosotros no nos arrastramos ante nadie y que nuestra dignidad la llevamos por delante y si quieren que alguien les bese pies, pues que se los bese el tal Julio Iglesias y a cambio te pedirá que le des un beso negro y en pleno Ano y que a él tanto le gusta y le emociona. Y si se lo das muy bien, él te cantará una canción de su extenso repertorio. Y sólo por eso, merecería darle un beso negro al Julito de los cojones.
En éste mismo momento he decidido pasar página y de una puta vez por todas. Se acabó aquello que decía "lo siento y lo siento mucho" y porque una vez que se ha dicho, no hay porque seguir diciéndolo hasta que te mueras. Y ya está y esto ha quedado claro y superclaro. No quiero más lágrimas lastimeras y que pena me doy y pobrecito de mí. Yo ahora y a éstas alturas de la película pretendo ser y hacer como en mis mejores sueños y cuando me veía a mí mismo como un ser valiente, atrevido, que no conocía el miedo y sus temblores. O para expresarlo de otra forma, ahora quiero ser todo lo que no pude ser. Quiero ser un Bruno ideal e idealmente bueno y honrado y solidario y que rebose bondad por todas mis costuras . Y todo lo que hice mal y peor, pues ahora lo quiero hacer bien y mejor. Y por eso digo que ese Bruno ideal no es compatible con un Bruno llorón que va llorando por todas las esquinas de la vida. Ya lloré lo suficiente a lo largo de mi vida. Pero en fin, aclaremos una cosa antes. Yo tampoco quiero ir de héroe o de superhéroe y ser el tío más guapo de la tribu y tener unos brazos poderosos y unos abdominales que te cagas. No, tampoco me gusta ser don perfecto que va repartiendo bendiciones a un lado y al otro. Digamos que ahora lo que quiero y pretendo, es ser menos malo en todo. Yo quiero que la maldad no presida mi vida pero también es verdad, que no quiero ser tan dulce y tan empalagoso, como puede ser un fiel servidor de la bondad infinita. Y porque éste último tema también me produce naúseas y arcadas y hasta vómitos en escopetazo y todo esto hace que me suba el azúcar en la sangre hasta cifras increíbles e impresionantes. Además os explico, soy diabético y con ese azúcar que corre por mi sangre, ya tengo suficiente para que se alimente un vampiro hipoglucémico. Yo quiero ser a veces más de una cosa y otras veces menos de la otra. Aquí el orden du subidas y bajadas no es determinante. Eso sí, nunca quedarme en el punto medio y ejercer de persona equidistante que tanto sirve para un roto que para un descosido. Mi opinión sobre los neutros y equidistantes, ya la expliqué anteriormente. Y una de esas cosas que ahora quería de mí, es no repetirme demasiado.
Yo soy de los que piensa, que hay que decir las cosas una vez. Y punto. Pero eso sólo se puede pedir, cuando uno hace una exposición clara y muy clara y brillante como un diamante y muy escueta y muy concisa y que al final, sólo le presentes al caballero o a la señora dos opciones, la opción A y la opción B y para así facilitarle mejor las cosas. Y en la opción A, serás más malo que el hambre y en la B, serás un tío alucinantemente bueno, empático del carajo, cariñoso, buena y mejor persona y amante de las buenas costumbres (que no sé cuales son). Por mi parte y siendo sincero del todo, yo escogería la opción A y porque la opción B es asquerosamente grimosa y para eso me pongo a ver una telenovela y así me endulzo y entro en coma, en coma diabético. Por eso antes decía que lo que quiero ahora, es que las dos opciones bajen y suban y a su puto ritmo y a su propia historia. Vamos que bailen como quieran bailar. No quiero tener delante a ese tipo de personas que con su desprecio te lo dicen todo. Gente altiva, repugnante, clasista y que te miran como si fueras un puto gusano que se arrastra ante su presencia. Habría que decirles a ésta especie de ratas iracundas e inmundas, que nosotros no nos arrastramos ante nadie y que nuestra dignidad la llevamos por delante y si quieren que alguien les bese pies, pues que se los bese el tal Julio Iglesias y a cambio te pedirá que le des un beso negro y en pleno Ano y que a él tanto le gusta y le emociona. Y si se lo das muy bien, él te cantará una canción de su extenso repertorio. Y sólo por eso, merecería darle un beso negro al Julito de los cojones.