LA SOLEDAD
Ahora mientras escribo,
me doy cuenta de mi inmensa soledad,
de que la vida ya casi pasó su página,
y que yo sigo sólo, eso sí, sólo conmigo, conmigo sólo.
No por ello siento tristeza,
tampoco sé muy bien lo que yo siento,
quizá sea el sabor amargo de la fruta,
o que mis glándulas sólo secretan óxido.
No sé como expresarlo, pues me faltan las palabras,
yo no sé el secreto que tiene la vida,
tampoco sé que hago yo en ella,
son dudas existenciales, pero dudas al fin y al cabo,
son dudas irresolubles, infinitas dudas en un mar de dudas.
En el fondo yo sé porque estoy sólo,
lo sé y es simplemente porque yo quiero,
no hay que darle más vueltas,
ni plantearse grandes preguntas,
yo estoy sólo, porque yo quiero estar sólo.
Eso no quita que a veces,
esa soledad se revuelva y me dé la espalda,
y me deje a mi sólo, sólo conmigo, conmigo sólo.
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