Aunque la noche nunca la dormimos,
aunque el día lo vivimos muy poco,
aunque todo fue a ráfagas y a golpes de metralla,
no voy a decir:
¡mereció la pena!
porque es muy simple, no puedo decirlo,
me siento impedido y mudo para decir esas palabras,
sería como querer engañar a mis instintos más primarios,
es que no puedo ser dulce cuando estoy amargo,
no puedo ser amable en medio del ácido,
no puedo decir:
¡no importa!,
porque en realidad todo importa
y todo el daño cometido tiene su consecuencia,
lo siento Princesa...
pero del amor al odio hay un paso
y yo ese paso ya lo he dado.
aunque el día lo vivimos muy poco,
aunque todo fue a ráfagas y a golpes de metralla,
no voy a decir:
¡mereció la pena!
porque es muy simple, no puedo decirlo,
me siento impedido y mudo para decir esas palabras,
sería como querer engañar a mis instintos más primarios,
es que no puedo ser dulce cuando estoy amargo,
no puedo ser amable en medio del ácido,
no puedo decir:
¡no importa!,
porque en realidad todo importa
y todo el daño cometido tiene su consecuencia,
lo siento Princesa...
pero del amor al odio hay un paso
y yo ese paso ya lo he dado.
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