MIS DEMONIOS

Cabalgando sobre mis Demonios me doy cuenta...

...de la maldad que tengo,

 después cojo aire a fondo y le expulso lentamente

y cuando acabo éste acto tan primario,

sé que me he vaciado de todo:

de aire, de demonios, de pensamientos lascivos,

de envidias ajenas y propias,

de avaricias ciegas, de deseos impropios,

de pesadillas, de obsesiones obscenas,

de amores sin sentido o imposibles,

de viejas causas perdidas,

de recuerdos malditos y putrefactos,

de aquellos besos, de aquellos paisajes,

y de aquellos atardeceres en el Mar de Plata.

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NADIE APRENDE A VOLAR (José María Zonta).

Nadie aprende a volar hasta que inventa un cielo.