PRÓLOGO Y EPITAFIO

Un día paseando, me dije:

"tendré que pasear todos los días"

y así meterle más caña a mi viejo cuerpo medio descompuesto,

y más bici y más músculo

y más mierda...

Otro día paseando, me dije:

" tendré que ser mejor persona"

y eso ¿cómo se hace?,

porque nadie te enseña ni ahora,

ni de pequeño,

nadie te da lecciones de como ser mejor,

ni te dice prioridades,

ni te enseña a reconocer lo bueno y lo malo,

y cuando insistes en ello...

suena un resoplido de ballena varada en tierra firme,

Uffff...

eso caballero se debe aprender por uno mismo,

y hay que saber caer y levantarse después,

y hay que saber sacudirse todo lo viciado y muerto

y hay que saber poner punto final en muchos capítulos de tu vida,

siempre queda un prólogo y un epitafio,

y usted nunca se debe olvidar

que el epitafio final tiene correspondencia directa con el prólogo inicial.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Lorena Larrañaga. "Lo que sostiene el aire"

Hay una hora en que la casa se llena de caballos que nadie ha llamado. Sus crines recorren los pasillos como agua peinada por una madre muer...