QUIZÁS PARA OTRO DÍA



He dicho tantas cosas

y todas tan distintas

y todas tan anacrónicas y tan dispares,

que un día dije que iba a llover

y lo que pasó después

fue que llovió por dentro de mi estómago,

tengo mi interior podrido

y mi piel externa rezuma penas inmensas,

vivo en un barrizal de estiércol contaminado,

a veces me pasa esto...

me siento más cerdo que persona,

más animal primario

que sólo se mueve por sus instintos de supervivencia,

a veces

me cortaría las venas,

pero después pienso,

¡joder! se va a manchar el suelo

y eso es como tirar de mi propia cadena,

pienso en fregona,

pienso en pasarla un millón de veces,

pienso en tener que escurrirla y hasta su última gota

y me viene una inmensa flojera con el tema

y al final me digo:

bueno, quizás para
en otro día.

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