Es bueno
sentirse perro viejo
y ladrar cuando la niebla espese.
sentirse querido en el camino
y pensar que eres alguien desde el inicio.
quererse muchas veces
y levantar el ánimo
como si la vida se te fuera.
Me fascina la anécdota de aquel hombre a quien su mujer le pidió que escribiera un justificante para su hijo que había faltado a la escuel...
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