Es bueno
sentirse perro viejo
y ladrar cuando la niebla espese.
sentirse querido en el camino
y pensar que eres alguien desde el inicio.
quererse muchas veces
y levantar el ánimo
como si la vida se te fuera.
Yo sé que has vuelto al silencio de los corderos sé que has vuelto a tu redil y que de nuevo te has instalado tras tus esculturas de papel ...
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