una cabeza de ajos, ella los tenía en la faltriquera, y yo los llevo en los bolsillos y cada error de mi vida se ha merecido un diente de ajo y cada duda ha sido dura y aún me duelen los huesospor tantos golpes recibidos... Pero bueno, tengo mi cabeza llena de ajos y el recuerdo de mis bellos amaneceres y hasta tengo una idea brillante dentro de mi cerebro, yo lo veo todo más o menos guapo y lo poco negro que sobrevive dentro de mí, no es negro, es el blanco que se acaba de morir.
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