Lunes 15 de enero


Lunes 15 de enero y justo en el puto medio del mes. Yo no he buscado que hoy fuera día 15 y porque en realidad me dan igual 8 que 18. Pero bueno, si la casualidad se ha aparecido y como si fuera un milagro, pues démosle cuerda pues no voy a ser yo el que ague la fiesta. Enero, mes raro. Primer mes del nuevo año. Mes corto y es que las navidades se comen una parte del mes y cuando te empiezas a dar cuenta, el mes de enero casi ha pasado. Yo, en el mes de enero pido muy pocas cosas, no las pido ni con los Reyes Magos de Oriente y que en teoría nos llenan de regalos, pues pasadas esas fechas de Reyes, ya casi no pido nada o pido muy poco o espero hasta el mes de febrero, pues el 5 es el día de mi cumpleaños y sea día debía pedirme el mundo y en realidad, vuelvo a pedir muy poco. Soy minimalista. Necesito muy poquitas cosas y éste 5 de febrero me voy a pedir que el duende vuelva o se quede conmigo. Quiero escribir pequeñas cosas, pero que toquen la fibra de cada uno. Me gustaría ser más sensible que nunca y por ejemplo, se pone a llover y me pongo a llorar o empieza a nevar y entonces me vuelvo a acordar de tí y seas quién seas. Ahora, ya no reclamo lo físico y de cada vez tengo menos ganas de tocar o de besar y me llega con pensar que toco o que beso apasionadamente. Ahora mi lema es "La imaginación al poder" y con ese lema voy tirando por la vida, a veces ando a tumbos y otras veces, soy un cohete que se quedado sin mecha.

Me gusta la velocidad del sonido, pero no la física y es que de cada vez voy más despacio en el coche y porque me encanta ir paladeando todo lo que veo desde el coche. Y ya sé que corro el peligro de salirme un día de la carretera y por ir conduciendo tan empanado. Llevo unos cuantos años (como 10), que me siento hipersensible a todo el paisaje que me rodea y veo un hermoso árbol y me enamoro de él y veo una preciosa playa (y eso ya me pasaba antes) y me quedaría a vivir en ella. Todo me pone y me enamora. Y ¿que os puedo contar de los olores y sabores?, pues como llevo 10 años o casi sin fumar, todo me sabe y me huele a gloria bendita.

Por fin, he podido degustar los sabores y olores ligeros. Precisamente, los ligeros y suaves, son los mejores. Antes cuando fumaba como una chimenea, todo lo relacionado con este tema, tenía que ser demasiado fuerte e intenso y porque por el medio me estaba perdiendo la mayoría de olores y sabores. Ahora por ejemplo, estoy añorando el sabor de un beso apasionado, intenso, breve, suave, tierno, amable, lascivo, húmedo y entrañable. También el tacto de una caricia en cualquier parte de mi cuerpo. Mis receptores siguen tan vivos como antes y transmiten de una manera prodigiosa...pero bueno tengo mis rincones escondidos dentro de mi cerebro, donde conservo el sabor de los besos y el tacto de las caricias.
















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