PENSAMIENTOS DIVERSOS


 Y con este calor insoportable, mortífero y pesado como una cruz que tenemos que llevar por la vida en días como el de hoy, se me están hinchando, aparte de lo que ya sabemos o suponemos, los pies. Se me hinchan los pies como melones a tensión, pero los zapatos o zapatillas no se ensanchan al mismo ritmo y entonces, es como si mis pies estuvieran a punto de petar o de reventar dentro de mis zapatillas. Es de suponer que todas mis partes y hasta las más íntimas y hasta ese pequeño cerebro que tengo instalado dentro de mi cráneo, estarán sometidas a ese mismo o parecido tipo de presión. Hoy no corre el aire, ni siquiera anda. Lo de los pies es algo nuevo y poco a poco y cada año, hay algo nuevo que se me estropea. Los coches viejos ya se sabe, un día falla una pieza y otro día, falla otra. La verdad es que me canso de sentirme viejo, pero si lo estoy y además, no la cosa no tiene remedio, como es el caso ¿qué otra cosa puedo hacer?. ¿Rendirme?, pues no de momento. Acoplarme, ya suena mejor y me acoplo a mi viejo cuerpo desgastado y eso significa, que me reconozco como cacharro viejo. Los viejos vamos bien como adornos y como estatuas o como viejos floreros que poco a poco se van quedando sin flores.

No me siento tan viejo y decrépito como para que me tengan que enterrar mañana, aunque estoy en una edad donde cualquier día puede ser el último. Ahora los veranos son los que marcan mi espíritu de supervivencia y según salga de este verano, podré predecir como será mi vida el resto del año. Los viejos con el calor pocheamos. Y me estoy dando cuenta, aunque en realidad ya lo sabía y otra cosa distinta es reconocerlo, que por mucho que me enfrente a la vejez ella poco a poco va ganando la batalla. En fin, debe ser que en el día de hoy, tengo mi moral por los suelos. Cuando toco fondo, prefiero esperar a mañana y para saber si fue cosa de un día o es el comienzo de una etapa nueva. Espero que no, prefiero pensar que un día malo lo puede tener cualquieray que mañana..."pelillos a la mar".

Día duro el de hoy. Día donde me acuerdo y mucho de mi padre y como de repente a los 64 años, se le vino el mundo encima. Yo, ya ando en los 68 y tengo muchas más y mejores herramientas para enfrentarme a este tema que las que tenía mi padre en aquellos tiempos. Tengo fondo de armario en cuanto a ánimos, tengo la experiencia previa de mi padre y muchas más que ahora mismo no voy a mencionar, tengo mis penas pero también tengo mis glorias, valoro la vida y creo que la vida también me valora a mí.














 

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Julia Uceda