"Me di cuenta de que estaba escribiendo poesía
un día cuando al amanecer
pasé una mano sobre la hierba húmeda y fría
y en ese momento sentí tal escalofrío...
que me recorrió la médula
y llegó hasta mis dedos".
“Mantenme alejado de la sabiduría que no llora, de la filosofía que no ríe y de la grandeza que no se inclina ante los niños".
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