Francisco J. Zárate


“Si un día mis sueños se quiebran, no los dejen varados en el polvo de los días. Llévenlos a un parque vacío, a una calle cualquiera, donde el aire los roce y les devuelva algo de vida. Que sean papeles al viento, cayendo y levantándose, cargados con las marcas de lo que fui. Pónganles un rastro de luz, algo pequeño, como una chispa olvidada, y déjenlos flotar hasta donde puedan. Porque hasta los sueños más desgastados merecen encontrar un último respiro, aunque solo sea para recordarnos que estuvieron vivos alguna vez."

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