No necesito limosnas emocionales
y menos las necesito ahora
y en estos momentos
ahora que estoy lastimado y herido,
pero precisamente por eso mismo
y porque me gusta lamerme mis propias heridas.
Y seguro ¿qué te encuentras bien?
y seguro ¿qué no necesitas nada ni a nadie?
y si en algún momento me necesitas,
llámame y a la hora que sea.
Y no estoy diciendo que esto esté mal
y porque sencillamente no lo está
y además, es de mucho agradecer
pero yo lo digo por mí y por mis circunstancias
no necesito nada de todo esto
y porque al final, me altero más de lo que estaba.
No estoy preparado para que nadie me consuele
y me preste su hombro y para que apoye mi cabeza
ni que me diga bonitas palabras de consuelo
y porque yo para consolarme
tengo mis propias palabras de consuelo
y a esas palabras dichas en tono suave y bajo
las adorno de gestos que me ayudarán más
a exagerar ese contexto melodramático...
me paso repetidas veces la mano por la frente
y como si tuviera fiebre o como si estuviera sudando
dudas y temores
o también, me froto los ojos en círculos
y como si no me creyera todo lo que estoy viendo
o porque el sueño estuviera llamando a mi puerta
o mismo me rasco el antebrazo derecho
y como si fuera un tic del que necesita templar sus nervios
y justamente antes de cometer un asesinato.
Exagerado, no...
lo siguiente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario