
Si te digo que te quiero,
yo sé que me quedo corto,
pues no hay palabras, ni hechos,
ni siquiera hay besos
que expresen ese sentimiento,
solo está mi voz y la expresión de mi mirada,
y por favor mírame a los ojos,
y busca en el fondo de mi retina,
y allí y en letras de oro y plata,
aflora lo que quiere y siente mi alma
y son ríos y son montañas
y son profundos sentimientos,
y todos ellos laten como la misma vida,
y yo tengo el corazón en el lado izquierdo
y cuando pienso en ti,
noto como anda y como se desplaza,
y entonces me inundo de tesoros
y de maravillosas palabras,
pero cuando éstas salen por mi boca,
pierden su original belleza,
y se convierten en simples sonidos
o en palabras que suenan a hueco,
y no sé, que debo decir,
y no sé, que debo hacer,
y si debo callarme y para siempre,
o debo seguir diciendo,
esas dos palabras tan incompletas,
y por eso tengo que decirte,
que aún así, ¡yo te quiero!.
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